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Historia

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NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS

La devoción en España hacia la Virgen del Remedio o de los Remedios, viene manifestándose con gran arraigo desde el siglo XVI, donde gran cantidad de Parroquias, Ermitas, Conventos, Cofradías y Hermandades llevan su nombre. La Orden de la Santísima Trinidad (trinitarios) ha venerado con especial devoción, desde su origen, a Nuestra Señora del Remedio. Uno de los lugartenientes que acompañó a don Juan de Austria tanto en la rebelión morisca en el Río Almanzora (1570) como en la batalla de Lepanto (1571), fue don Miguel de Moncada, patrón del Convento trinitario “Nuestra Señora del Remedio”, de Valencia.  En octubre de 1571, momentos antes de comenzar la batalla de Lepanto contra los turcos, don Juan de Austria invocó a la Virgen del Remedio por indicación de Miguel de Moncada. Estos hechos me permiten conjeturar que Serón se une a esta devoción mariana desde estas fechas, donde es probable que las tropas de don Juan de Austria dejaran una imagen de la Virgen del Remedio para protección de los seronenses. Aunque es sólo una conjetura, no hay que olvidar que en los duros enfrentamientos que se produjeron en Serón, resultó herido de muerte don Luís de Quijada, salvando “milagrosamente” la vida don Juan de Austria.

Con los datos históricos que aporto y que dedico a todas las Remedios, especialmente a mi abuela, madre, hermana y sobrina, quiero aproximarme a los siglos XVII y XVIII para poner de manifiesto que la Virgen de los Remedios lleva protegiendo a los seronenses más de cuatro siglos, alcanzando el rango de Patrona antes de 1760.

La Virgen de los Remedios tuvo que compartir su culto con otras advocaciones marianas, fundamentalmente con la Virgen del Rosario y la Virgen de la Cabeza del Monte. También con la Virgen del Carmen, Virgen de los Dolores, San Cleofás, San Antonio de Padua, San Marcos, etc. Desde principios del siglo XVII tenemos constancia de cuatro cofradías en Serón: Nuestra Señora del Rosario, del Remedio, Santísimo Sacramento y Ánimas Benditas del Purgatorio.  También existía la cofradía de la Virgen de la Cabeza del Monte, siendo venerada en su ermita. Lo confirma un protocolo notarial[1] de 1630 ante el escribano público de Serón, Diego de Guevara. Esta cofradía aunque estaba formada mayoritariamente por fieles de Serón, estaba vinculada a otras  de pueblos colindantes como Bacares y Bayarque.

El “pago” de San Marcos, su primera ermita

Hacia final del siglo XVI  la Iglesia de Serón estaba en ruinas, prácticamente caída. Es por ello  que  para la celebración de los cultos, los vecinos construyen una pequeña ermita “extramuros”. Así lo confirma el testimonio realizado el 28-4-1605 por Bartolomé Álvarez de Prado, en nombre del obispo de Almería Fray Juan de Portocarrero[2].

Esta ermita, cuya ubicación[3] fue el “pago” de San Marcos, serviría de Iglesia Parroquial durante más de tres décadas, concretamente hasta final de 1632, fecha en la que se termina de levantar el actual templo parroquial. En esta época, el perímetro del pueblo lo determinaban la calle Real[4], plaza de Arriba, barrio de la Umbría y la actual plaza de Enmedio. Por tanto, la ermita en el pago de San Marcos era considerada fuera de la villa.

De la trascripción que Dolores Segura del Pino hace del Documento[5] del AHPA correspondiente a un protocolo notarial de 1630, donde se recoge un Censo a la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, se deduce que ya existían bienes asociados a la iglesia-ermita y ésta tenía el nombre de Nuestra Señora de los Remedios.

Su festividad siempre ha sido el 15 de Agosto

La escritura[6] de fundación de la Hermandad del Entierro de Cristo, llevada a cabo en Serón el 5 de marzo de 1633, recoge el acuerdo de los “hermanos” para trasladar la fiesta de la Asunción de Nuestra Señora al último domingo de septiembre,  puesto que: “en el día de Nuestra Señora se hace la fiesta en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios de esta villa…”

Otro documento que pone de manifiesto la festividad de la Virgen lo tenemos en el documento[7] sobre fianza de cárcel, fechado en septiembre de 1797, donde se indica: “…Ignacio de Ortega, de esta vecindad, está preso en esta Real cárcel por la extracción del tambor en la Procesión de Nuestra Señora el día 15 del pasado Agosto”.

Plaza de Arriba, su segunda ermita

La imagen de la Virgen de los Remedios tuvo que dejar, un buen día, su casa “extramuros” para trasladarse a la ermita de la plaza de Arriba. El traslado se produjo hacia 1645 como justifico a continuación.

El documento[8] fechado en julio de 1644, describe la ubicación de una casa e indica que está entre dos calles, una que es un callejón y la otra bordea a San Marcos en la ermita de Nra. Sra. de los Remedios. Por tanto, la ermita permanecía en el pago de San Marcos en 1644.

Por otro lado, el documento[9] de venta, fechado en Serón en 1673, viene a confirmar que la Virgen ya estaba en la plaza de Arriba en 1647. En el documento, se hace mención a un inventario de bienes de Gerónimo de Vico[10], realizado el 9 de abril de 1647. Entre los bienes aparecen unas bodegas de aceite y vino a la salida de la plaza de la ermita. Más adelante, se hace mención a un corral para encerrar ganado:

“Un corral a la salida de Nuestra Señora de los Remedios que linda con el matadero de la villa, por la parte baja con la acequia de beber y por la parte alta, con el camino de Almería y los molinos”.

Una vez que la Virgen de los Remedios es llevada a su nueva ermita, es lógico pensar que el Señor San Marcos pasase a ocupar la pequeña ermita “extramuros”. El uno de enero de 1646, se vende una casa[11] que: “…linda a una calle pública que pasa por la puerta y sale de esta villa a la ermita del Señor San Marcos”.

Patrona de Serón

Aunque está claro que la Virgen de los Remedios lleva protegiendo a los seronenses más de cuatro siglos, quedaría por datar en qué momento adquiere el rango de Patrona. En 1760 ya lo era, lo confirma el testamento[12] que Francisca Ximenez Ortíz, vecina de Serón, realiza el uno de abril ante el escribano público Sr. González Jorquera. Francisca declara: “Tengo hecha promesa de hacer una cabeza de ceras al Señor San Cleofás  que se venera en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, Patrona de esta villa y no la he cumplido”.

Apéndice (Transcripción de Dolores Segura del Pino)

Documento  (AHPA, Pr. 4144, fs. 122-123v.  Serón, 3-5-1630)

Censo a la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios de Gerónimo de Bico, mayordomo, a Alejandro de Yelamos.

“Sepan quantos esta carta de dasción a censo perpetuo bieren como yo, Gerónimo de Bico, vecino que soi desta villa de Serón, como mayordomo que soi de la ermita y iglesia de Nuestra Señora de los Remedios desta villa, en nombre de la dicha iglesia otorgo y conozco que doi a censo perpetuo a Alejandro de Yelamos, vecino que sois desta villa de Serón, que estais presente, para vos y los vuestros es a saber, una suerte de paratas que la dicha iglesia tiene en el río de Bononor, guerta de esta villa, que a la dicha iglesia dexo Francisco Nieto, ya difunto, que está en lo hondo del río y alindan con Juan Domene, el río de Bononor y una vereda ….. os lo vendo por dos reales de censo y tributo cada año”.

 

FLORENCIO CASTAÑO IGLESIAS

DICIEMBRE 2014


[1] AHPA. Pr. 4144, fs. 137-138.

[2] Gil Albarracín, A. (1995) El templo parroquial de Serón en los territorios almerienses del marqués de Villena, p. 88.

[3] AHPA.  Pr. 4155, fs. 363-364v.

[4] Algunos nombres como la calle Real, cuesta de Baillo, plaza de Arriba, barrio de la Umbría,  etc., tienen más de cuatro siglos de andadura.

[5] AHPA. Pr. 4144, fs. 122-123v.  Apéndice.

[6] AHPA. Pr. 4147.

[7] AHPA. Pr. 4279.

[8] AHPA.  Pr. 4155, fs. 363-364v.

[9] AHPA. Pr. 4186, fs. 125-129.

[10] Mayordomo, en 1630, de la iglesia-ermita de Nuestra Señora de los Remedios.

[11] AHPA. Pr. 4186, fs. 125-129.

[12] AHPA. Pr. 4157.

 

ALFONSO DE SIERRA Y LA ERMITA DE SANTA BÁRBARA

La sociedad naviera W. H. Müller, empresa holandesa dedicada al comercio de minerales al por mayor, explotó los cotos de San Miguel y Dulce María a través de la filial, constituida en 1911, con el nombre de Sociedad minera “Cabarga San Miguel”.

El primer director fue el alemán D. Juan Heinrich Huber Schwarze Müller, casado con Dª Concepción de Tellería y Jorge, natural de Segura (Guipuzcoa). En febrero de 1912 la prensa de la época anuncia el bautizo de su hijo  Juan Enrique Alfonso Sebastián[1], llevado a cabo el 17 de febrero por el párroco de La Loma, D. José Martín. 

Como padrino del niño actuó D. Alfonso de Sierra y Yoldi, en ese momento, ingeniero de minas de la empresa y persona muy cercana a la familia por la relación de su padre, D. Ildefonso de Sierra de León,  con la Compañía.

Hacia mitad  de 1912, Alfonso de Sierra pasa a ser Director de la Sociedad. Casado con Dª Carmen Ochoa Iglesias, natural de Tauste (Zaragoza), el joven matrimonio va a permanecer en Las Menas hasta final de 1919. Durante este periodo la familia De Sierra-Ochoa, con residencia en Perdigones, vive el nacimiento de sus tres hijos: Aurora, Alfonso y Mª del Pilar.  En 1918 y a iniciativa del matrimonio, de gran devoción religiosa, es erigida la ermita de Santa Bárbara, patrona de los mineros  y del arma de Artillería[2]. Son los años de bonanza de Cabarga San Miguel, sobre todo desde 1916, cuando la compañía adquiere la producción de la mina “Menas”, a “The Bacares”, después de finalizar el contrato con la compañía belga, “Mines et chemins de fer Bacares-Almería, et extensions”.

A la familia De Sierra-Ochoa le toca vivir la devastadora epidemia de gripe del otoño de 1918, de fulminante efectos, llegando a ser mortal en 24, 36 o 48 horas. Durante el mes de octubre, se produjeron en Serón más de cien fallecimientos[3]. La prensa cita casos en los que algunos cadáveres estuvieron sin darle sepultura cuatro o cinco días por falta de sepultureros y de hombres para su traslado.

La familia  deja el coto minero  hacia final de 1919, estableciendo su residencia en Murcia hasta 1922, fecha en la que definitivamente se instala en Barcelona. El nuevo director de la compañía Cabarga San Miguel pasaría a ser D. Julián Salguero, con D. José Gómez de la Bárcena como ingeniero de la compañía.

El Inspector General de Minas Ildefonso de Sierra y León

Su padre, D. Ildefonso de Sierra de León[4], casado con Dª Aurora Yoldi Lozano, fue profesor de la Escuela de Minas de Madrid y desde octubre de 1912,  Inspector General del Cuerpo Nacional de Minas. Fallece en Madrid, en marzo de 1915. Sus abuelos paternos fueron D. Ildefonso Sierra y Orantes (Coronel de Ingenieros) y Dª Francisca de León Alcocer.

Alfonso de Sierra y Yoldi tuvo dos hermanos: Aurora[5], casada en 1903 con el abogado del estado D. Alberto Martínez Pardo y  Pilar[6], casada en 1910 con el médico de Las Menas, D. José María Reymundo  Mariño, sobrino del catedrático de Instituto, D. Mariano Reymundo Arroyo.

La figura del ingeniero  Alfonso de Sierra y Yoldi

Nace en Madrid, el 12 de diciembre de 1884 y fallece en Barcelona, el 15 de octubre de 1944,  siendo Ingeniero Jefe del Cuerpo Nacional de Minas, Delegado del Instituto Geológico y Minero y Académico, desde el cinco de marzo de 1932, de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. Uno de sus trabajos que recoge la Memoria de la Academia del año 1933 se titula: “Tectónica e hidrología de la Cuenca del Llobregat”.

Alfonso de Sierra ingresa[7] en el Cuerpo de ingenieros de minas (ingeniero 2º) a principios de junio de 1911, siendo destinado a la Escuela de Capataces de Minas y Fundidores Mineros de Vera[8] (Almería) en agosto de 1911, procedente de Murcia[9].

En 1912 ya era ingeniero en la compañía Cabalga San Miguel.

En 1915 publica en el Boletín del Instituto Geológico de España, tomo XXXVI, p. 239-276, “Reseña geológica de la sierra de los Filabres, provincia de Almería”.

En agosto de 1925 es nombrado director facultativo[10] de las minas de Almadén (Ciudad Real), cesando  en diciembre de 1926. Junto a Ricardo Guardiola publica, entre 1925-1928, tres fascículos en la Colección de Memorias del IGME con el título: “Criaderos de hierro de España: Hierros de Almería y Granada”.

La familia De Sierra-Ochoa y la ermita de Santa Bárbara

El matrimonio formado por Alfonso de Sierra y  Carmen Ochoa  tuvo tres hijos, todos nacidos en Perdigones, y por lo tanto naturales de Serón: Aurora Silvina,  Alfonso y María del Pilar de Sierra Ochoa.

El 12 de septiembre de 1914 nace Aurora Silvina, recibiendo la niña una visita de su abuelo Ildefonso al día siguiente.  El curso académico 1922-1923 lo inicia en el Instituto provincial de segunda enseñanza “Alfonso X el Sabio” de Murcia pero no lo termina por trasladarse su familia a Barcelona. Casada con D. Adolfo Llopart Soler, fallece el 14 de septiembre de 2003, en Madrid.

Alfonso nace el 6 de mayo de 1916. Casado con Nuria Chacón Fonolleda, llegaría a ejercer como arquitecto municipal de Tetuán en dos ocasiones, de 1945 a 1949, y de 1955 a 1959. Miembro del Ateneo de Barcelona, publica un artículo en 1961 titulado “Sinceridad constructiva de Gaudi”.  Fue arquitecto de la diputación provincial del Barcelona hasta su jubilación, en 1981, y docente en varias Escuelas Técnicas Superiores de Arquitectura[11]. Fallecería en 1992, en Barcelona.

Finalmente, su hermana María del Pilar nace el 13 de abril de 1919, siendo  bautizada en la ermita de Santa Bárbara.  Se casaría con D. Ramón Fontanals Hill.

En 1918, posiblemente después de la epidemia de gripe que se cebo con los habitantes de la sierra de Los Filabres y en particular, con el coto minero de Las Menas, la familia De Sierra-Ochoa decide  construir la ermita de Santa Bárbara y desde entonces,  el párroco de La Loma se  desplazaba a celebrar la misa dominical y a prestar los diversos servicios religiosos.

La ermita, de estilo holandés, es descrita por Miguel Reche[12]:

Capilla de una gran belleza y sencillez arquitectónica, techumbre de pizarra roja, paredes blancas y torre de forma cónica y puntiaguda, queriendo arrastrar el espíritu hacia el Cielo.”

Construida la ermita, las fiestas del Corpus empiezan a celebrarse en 1919.  Para la Escuela de San Miguel, en Cabarga, dirigida por el presbítero D. José Duarbin Ruiz, es un  día de gran fiesta[13].  En esas fechas se constituye el  tribunal de exámenes que, en junio de 1920, estaba formado por el Director de Cabarga San Miguel, D. Julián Salguero, el ingeniero de minas  Sr. Gómez de la Bárcena, el médico de la compañía, D. Emilio Rodríguez Pérez, el capataz facultativo D. Adolfo Bellver Sánchez y el Contador de las oficinas, D. Francisco González García.

FLORENCIO CASTAÑO IGLESIAS

AGOSTO 2014



[1] La Crónica Meridional, 20/02/1912.

[2] El abuelo paterno, Ildefonso de Sierra,  fue Coronel de Ingenieros, encargándose de la Comandancia de Ingeniero de Valencia en 1846 (El clamor público, 24/12/1846).

[3] El Día, 19/10/1918 (La gripe en Serón). Hubo días en el que las carpinterías no podían construir suficiente ataúdes.

[4] Fallece en Madrid, marzo de 1915 (La Correspondencia de España, 19/03/1915).

[5] El Imparcial, 15/03/1903.

[6] Pasaba temporadas en Las Menas con la familia Swcharze-Tellería. (El Lábaro, 9/1910).

[7] Madrid científico, 1911, nº 706, pag. 20.

[8] Sánchez Picón, Andrés. Un rastro perdido: la Escuela de Capataces de Minas y Maestros de Fundición de la provincia de Almería establecida en Vera (1890-1920). Axarquía, revista del Levante Almeríense, nº 7,  2002.

[9] Madrid científico, 1911, nº 711, pag. 20.

[10] Madrid científico, 1925, nº 1143, pag. 16.

[11] La Figura de Alfonso de Sierra Ochoa, (1993) J. Bassegoda i Nonell  (tetuan.cervantes.es)

 

[12] Minas de la sierra de los Filabres. Serón 1870-1970, Miguel Reche Sánchez (2009).

 

[13] La Independencia, 13/06/1920.

 

 

MINA DE CALAMINA

La mina de calamina “Virgen de los Milagros”

El plomo y el cinc en el barranco del Fargalí (Serón)

En la segunda mitad del siglo XVIII surge en la actual Riopar (Albacete) un complejo metalúrgico conocido como Reales Fábricas de Alcaraz[1], dedicado a la obtención y manufacturación del latón. La razón principal de su ubicación en Riopar fue el hallazgo de un  importante yacimiento de calamina (sulfato de cinc), uno de los más importantes de Europa tanto por la calidad del mineral como por su abundancia y facilidad de explotación.

El mineral de calamina era esencial para la obtención del cinc, que en aleación con el cobre dará lugar al latón, un material muy apreciado en la época y con el que se fabricaban diversos objetos: cazos, braseros, candelabros, barreños, etc. Hasta esa época el latón no se producía en España de forma industrial, por lo que había que traerlo del extranjero, sobre todo de Alemania. El cobre que se utilizó  en las Fábricas de  Alcaraz  provenía de las minas de Linares y de Rio Tinto.

En Serón, durante la segunda mitad del siglo XIX, el  cinc también estuvo presente en varios yacimientos de calamina. Uno de ellos estaba en el paraje conocido como “Cerro de los Bancales”, lindando al sur con el paraje “Piedra Horadada”, propiedad del vecino de Serón D. Manuel González y adquirida en septiembre de 1863. El otro yacimiento, el más importante, conocido como Virgen de los Milagros estaba situado en el barranco (hoya) del Fargalí,   propiedad del también vecino de Serón, D. Manuel Escobar Marín, que lo adquirió en octubre de 1869.

Aún hoy es posible localizar alguna bocamina y sobre todo el horno de calcinación, donde se transformaba el mineral para la obtención del óxido de cinc.  En las proximidades de la mina existía una casa-cortijo compuesta de dos habitaciones, una de ellas con hornillos para ensayos[2]. Junto al horno de calcinación se  pueden ver los restos de un almacén y  gran cantidad de escorias[3].

La Memoria de la mina Virgen de los Milagros indica que, en 1874, la mina tenía tres galerías;

de la primera y en dirección oeste, de unos 8 metros de longitud, se ha obtenido una producción media de 500 toneladas de calamina en buenas condiciones. De otra galería en dirección sureste, de unos 19 metros de longitud, se encontró abundante mineral plomizo argentífero, habiendo sacado gran cantidad de este género, como indica la construcción de una fábrica de fundición [4] distante media hora de la mina, cuya fábrica se alimentó algún tiempo con sus minerales. Entre las dos galerías citadas existe  una tercera  bastante inclinada, de unos 14 metros de longitud”.

Algunos propietarios de la mina Virgen de los Milagros

En octubre  de 1869 el vecino de Serón, don Manuel Escobar Marín[5], adquiere la propiedad de seis pertenencias[6] de mineral de plomo y cinc, con el nombre “Virgen de los Milagros”, obteniendo el Título de Propiedad, expedido por el Gobernador Civil de Almería, el 13 de octubre de 1870. En el expediente de registro aparece como mina de plomo, lo que hace pensar que en una primera fase fue explotada como mina plomiza a través de la galería en dirección sureste que indicábamos antes.

Al fallecer el Sr. Escobar, su viuda, Dª Ángela Estrada Martínez, con dos hijos menores y sin posibilidades económicas para seguir adelante, cede los derechos del registro de la mina a D.  Juan Oña Sáez, vecino de Tabernas,  por 192’50 pesetas. La escritura de venta se firma  el 7 de septiembre de 1872[7] ante el notario de Purchena, D. Pablo de Torres Sánchez. En menos de dos años, la mina cambia de dueño otra vez. En estos procesos había mucha compra y venta para especular como se puede ver en la siguiente venta. El 2 de abril de 1874 y ante el notario de Tabernas, D. Pedro de Góngora Martínez, el Sr. Oña vende, por 500 pesetas, la mina Virgen de los Milagros a D. Manuel Ibañez Guerrero, de 25 años y vecino de Almería.

La intención del Sr. Ibañez no era la de explotarla pues  al mes siguiente de su compra tiene elaborada ya la Memoria de la Mina para posibles compradores. En mayo de 1877 aún era de su propiedad.

El horno de calcinación

Extraído el mineral, este se seleccionaba, se procedía a su lavado y se preparaba para el proceso de calcinación. El horno, hecho con piedras de la zona, se encendía con carbón y varias garbas de leña y después se echaba la calamina  por la parte superior a través de un cargadero. De este modo el mineral se calcinaba y caía a la parte inferior del horno, liberando gran parte de sus impurezas. Finalmente, a través de las cuatro compuertas del horno, el mineral se recogía con palas y se almacenaba para transportarlo a la fundición.

En nuestro caso, la calcinación tenía por objeto separar de la calamina el agua y el ácido carbónico del carbonato de cinc, para convertirla en óxido de cinc.

La Memoria de la mina nos describe las medidas del horno y cómo el mineral era cargado.

 “… horno de calcinación, cuyo baso tienen tres metros y medio de altura por un metro de ancho, y sus columnas resistentes empiezan por dos metros y medio de espesor y concluyen por un metro; con un buen puente para hacer la carga al horno con muy poco costo, por medio de carretones”[8].

Resaltar, finalmente, que el  horno de calcinación de la mina Virgen de los Milagros tenía forma prismática, a diferencia de la mayoría de hornos que  eran cilíndricos, como por ejemplo los de la mina de cinc San Jorge en Riopar o los  de Lucainena de las Torres (Almería).

 


[1] “Las minas de San Jorge y las Reales Fábricas de Alcaraz”, Foresta, nº  47-48, especial Castilla-La Mancha, p. 50.

[2] Memoria mina calamina Virgen de los Milagros, por Manuel Ibañez, 20/05/1874. Imprenta La Crónica Meridional.

[3] Parte no útil  del  mineral extraído.

[4] Se refiere a la fábrica de fundición San José, en el Angosto de los Pinos.

[5] Era el representante, en Serón, de las minas Hipólita y Paulina, propiedad de su hermano José, vecino de Lorca (BOPA, 3/10/1858).

[6] 1 pertenencia equivalía a una superficie de terreno de 1000 m2.

[7] El alcalde de Serón, en esos momentos, era D. Pedro A. Rodríguez.

[8] Memoria mina calamina Virgen de los Milagros, por Manuel Ibañez,  20/05/1874. Imprenta La Crónica Meridional.

 

FLORENCIO CASTAÑO IGLESIAS

FERRERÍAS Y FÁBRICAS DE “NITRO” EN SERÓN

“Dedicado a los emprendedores en tiempos difíciles y a nuestros antepasados que contribuyeron al  progreso de nuestro pueblo”

 

En los siglos XVII-XVIII se ubicaron en el valle del Almanzora una serie de  fábricas de fundición del hierro (ferrerías) que transformaban el mineral en planchas y láminas de hierro que podían ser trabajadas por los herreros en la fragua. Se situaban en lugares próximos a los criaderos de hierro, a los montes donde poder extraer madera para obtener carbón vegetal y, de manera determinante, junto a la corriente de un río o fuente para utilizar su fuerza motriz.

Según López Galán[1]   las ferrerías  constaban de dos espacios diferenciados, el de la fundición  con  varios hornos y el del martinete con el martillo para batir el hierro. Para mantener la temperatura de calcinación se introducía aire con ayuda de unos fuelles de cuero o bombas que también eran accionadas por la fuerza motriz del agua.

Durante el siglo XIX, Serón tuvo una ferrería, propiedad de la condesa de Montijo y de Miranda, conocida como fábrica de Herrerías y una “gran fábrica” para elaborar “nitros” (nitrato de potasio) utilizado en los fertilizantes y en la elaboración de la pólvora. Esta fábrica, denominada “La Consoladora” y construida en 1846 por D. Antonio Garrigós, apenas estuvo funcionando tres años. En este trabajo recojo  aspectos desconocidos de ellas así como la posible ubicación  de algunas otras fábricas en los alrededores de los Angostos, junto al río de las Herrerías.

La fábrica de Herrerías

El Catastro de Ensenada  (1752) indica la existencia en Serón de una fábrica de  fundición del hierro, propiedad de la marquesa de Villena. En 2003, el historiador Valeriano Sánchez Ramos,  muestra, en Al-Cantillo, la gran actividad que tuvo la fábrica hacia final del siglo XVIII,  aportando información sobre las cifras de producción y precios del hierro laboreado en 1794[2].  Esta ferrería se conocía ya como fábrica de Herrerías, situándose en la antigua  cortijada  de “La Herrería”, por encima del Valle, a la altura de las canteras y junto al río de las Herrerías.  Según el naturalista Simón de Rojas Clemente Rubio[3], las bombas de la fábrica fueron realizadas hacia 1790 por el mismo artífice que realizó las de Jerez del Marquesado (Granada).

Hacia 1836,  la fábrica  era  propiedad de la condesa de Montijo y de Miranda, actuando de Administrador de los bienes de la casa Montijo[4] el vecino de Serón,  D. Benito Fernández  Rodríguez[5].

La explotación de la fábrica se hacía por arrendamiento mediante el pago de un canon anual. Desde  1838 y durante un periodo de seis años,  la condesa de Montijo y de Miranda la tuvo arrendada a D. Pedro Fernández, vecino de la villa de Madrid y hermano de D. Benito, según reza en escritura pública de fecha 2/7/1838 otorgada en Madrid.  Durante este periodo el administrador de la fábrica fue D. Benito[6] quien la tuvo también arrendada desde el uno de agosto de 1847 y hasta el 31 de julio de 1851 por nueve mil quinientos cuarenta y un reales[7] . En 1837 los vecinos de Serón,  Antonio Castaño Martínez, los hermanos Luís y Blas Corral Corral, Francisco Hinojo Sánchez y José Yélamos  Rodríguez compran 25 arrobas de hierro al Administrador de la fábrica por el precio de 36 reales la arroba[8]. Teniendo en cuenta los datos de Valeriano Sánchez en relación al precio en el año 1794, se puede decir que los precios se habían mantenido en los últimos cuarenta años.

Muy interesante es el contrato de trabajo firmado ante el notario de Serón, en octubre de 1838,  entre los hermanos  D. Pedro y  D. Benito Fernández  Rodríguez, el primero como arrendatario y el segundo como Administrador, a favor de los hermanos D. José y  D. Miguel Fernández González, donde se establecen las condiciones de trabajo en la fábrica incluyendo el sueldo en caso de enfermedad. Siempre que la fábrica esté funcionando  cada trabajador  cobrará nueve reales por día y  el sueldo será de cuatro y medio en los que no se trabaje por falta de agua u otro motivo[9].

Además de la fábrica de Herrerías, el Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de Pascual Madoz (1849), al hablar de la industria en Serón dice: “En el año 1845 se descubrió un criadero de nitro en la cortijada del Angosto, donde se construyeron 3 fábricas llamadas de los Amigos, Sta. Ana y la Consoladora, cuyo último edificio merece llamar la atención de los inteligentes. También hay canteras de yeso y piedras litográficas, comparables con las de Munich, y algún mármol blanco”.

Se refiere a una serie de minas nitrosas localizadas en la Cerrada del Angosto. Sobre la fábrica de fundición “Santa Ana” no he encontrado referencias de ella pero sí de la construcción, en 1849, de una fábrica de fundición denominada “San José”, sita en el Angosto de los Pinos, junto al camino de la rambla al Fargalí. Es posible que en ese lugar hubiese antes una pequeña fundición con el nombre de “Santa Ana” y el nuevo dueño D. José Manuel de Molina[10], vecino de Sanlúcar de Barrameda  (Cádiz), la renombrara como “San José”. La edificó sobre unos bancales de secano que compra a D. José Pérez Corral y a Dª Josefa Corral Yélamos, consiguiendo una extensión de 127 varas[11]  de largo por 91 de ancho. La fábrica aparece señalada en un mapa Topográfico del municipio de Serón realizado en 1897. Aún hoy se puede observar el cerco de piedras dónde estuvo instalada.

Minas de salitre en la Cerrada del Angosto y la fábrica “La Consoladora”.

En 1845 se encuentra en los alrededores de la cueva de la Sarna, en la Cerrada del Angosto, mineral de nitrato de Potasio (Nitro o Salitre), muy utilizado como abono o fertilizante  en agricultura y también en la fabricación de la pólvora y explosivos.

Una vez registradas las minas nitrosas denominadas “Venera”, “Conchita”, “Confianza”, “Desconfianza” y “Desengaño”, se constituye la Sociedad minera con fábrica nitrosa denominada “Los Amigos”, cuyo Director fue  D.  Francisco  Antonio Herrerías[12], notario de Serón.  Esta fábrica la sitúo  al pasar el Angosto de Arriba e iniciarse el estrechamiento  de la Cerrada, junto al río de las Herrerías. A la derecha  del actual puente que atraviesa la Cerrada existía una fuente conocida como fuente de “Los Palos”, antes fuente de la Reina. Hacía 1954 y tras intentar hacer trabajos de mejora en ella, ésta pierde el agua.  Años más tarde, según testimonios orales, en este lugar estuvo funcionando  un  molino  harinero.

D. Francisco  Antonio Herrería tenía registradas varias minas plomizas en la Solana del Valle, denominadas: “La Encarnación”, “San Joaquín”, “San Pedro”, “San Marcos”, “San Nicolás” y “Santo Domingo”, formando sociedad para su explotación[13].

Realmente se tuvo tanta fe en obtener grandes beneficios con la explotación de estas minas de salitre que D. Antonio Garrigós y otros registradores de las minas, entre ellos el que fuera Ministro de Hacienda,  D. Pedró Surrá y Rull[14], deciden hacer  una gran inversión en la construcción de una fábrica para la obtención de nitro. La fábrica fue denominada “Consoladora[15], construida por D. Antonio Garrigós, vecino de Granada. Sus huellas todavía son perceptibles en el paisaje aunque haya quedado olvidada por los hombres.  Se encuentra situada a un kilómetro, aproximadamente, del Angosto de Arriba, pasada la Cerrada del Angosto, en el paraje conocido con el nombre de La Fábrica, en las proximidades de la fuente de los “Vergaras” y el río de las Herrerías y al pie de la conocida cueva de la Sarna.

El 4 de junio de 1846 la notaría de Serón fue un hervidero de gente que había decidido vender sus bancales de tierra de riego a D. Antonio Garrigós para que terminase de construir la fábrica de “nitros”. Uno de los bancales era de  D. Benito Fernández Rodríguez y otros colindantes de D. Francisco Castaño López, D. Manuel Castaño Martínez y Dª Josefa Domene Castaño.

Fue una  fábrica construida en grande (130 metros por 45, aproximadamente)  y con grandeza, baste contemplar la gran cantidad de arcos en el interior[16], que permitían tener un subsuelo para el trabajo de la maquinaría y los trabajadores.

Desgraciadamente la fábrica de nitros estuvo poco tiempo en funcionamiento. Al parecer las capas de salitre debieron de ser insignificantes y el laboreo, por el poco espesor y dureza de la cuarcita, hubo de hacer difícil y breve la explotación. Ya en noviembre de 1847, la sociedad solicita y consigue la ampliación del territorio para intentar hacer frente a los cuantiosos gastos que la construcción de la fábrica les ha supuesto[17]. Este intento no resulta positivo y el negocio termina por fracasar. Así lo confirma el “Diario Oficial de Avisos de Madrid” de fecha 28 de septiembre de 1849, al hacer público la subasta judicial  de la fábrica: “…sus pertenencias territoriales, tierras productivas, calderas, utensilios, material primero y demás enseres, valorado  todo en 574.306 reales”.

Sobre el resultado de la subasta no tengo información. Sólo puedo decir que en febrero de 1889 había, en el lugar, tierras productivas  a nombre de su hijo mayor, D. Antonio Garrigós Singoni[18] y en 1897 todavía aparecía reseñada como  fábrica de Nitro en un mapa topográfico de Serón[19].

Antonio Garrigós: Intendente de Rentas y Gobernador de Almería

Conocedor muy bien, por motivo de sus cargos políticos, de la situación del sector minero de la provincia de Almería,  en el momento en el que se confirma la existencia de minas nitrosas en Serón, D. Antonio Garrigós decide construir la fábrica. Una persona  que tuvo que influir bastante en la decisión fue el prestigioso ingeniero de minas D. Ignacio Gómez de Salazar, persona que entre 1841-1843 estaba prestando sus servicios en la Inspección del Distrito minero de Adra, al que pertenecía la cuenca de Serón-Bacares. Posteriormente, en 1856, el Sr. Gómez de Salazar fue nombrado Inspector del Distrito de Almería, siendo propietario  de la “Revista Minera”.

D. Antonio Garrigós   estaba casado con Dª Felipa Singoni, celebrándose el enlace en Valladolid, el dos de febrero de 1827. En noviembre de 1834[20] es nombrado  Gobernador interino de Almería pasando a ser, meses más tarde,  Intendente de la Contaduría de Rentas  de la provincia, cargo que en aquél entonces, en plena restructuración de las Diputaciones Provinciales, equivalía a ser el segundo de la Diputación con el control  total de  Hacienda.

En octubre de 1836 es nombrado Gobernador de Tarragona[21] y cesado por la Reina Gobernadora en abril de 1837[22], al parecer  por algún conflicto político. Durante estos años es cuando establece una buena relación con  el Diputado a Cortes por la provincia de Gerona, D. Pedro Surrá y Rull, relación que se estrecha cuando éste es nombrado Ministro de Hacienda (1841-1842).

Años después, en diciembre de 1843, D. Antonio Garrigós vuelve a ser nombrado Intendente en Almería[23], cargo que abandona en junio de 1844. A partir de ese momento se dedica de lleno a los negocios de la minería, apareciendo en escrituras y registros de minas como “Intendente de rentas cesante”.

Otro negocio que creó muchas expectativas en el mercado fue la constitución de la  Sociedad “La Afortunada de Bacares[24] para la explotación de la mina de estaño denominada “Quilla”, en el término de Bacares.  La rentabilidad de la explotación  hizo convencer al Sr. Garrigós Singoni para que construyera una fábrica de fundición que se denominaría “La madrileña”. Según escrito de la Junta Directiva a la revista “La Gaceta de los caminos del hierro” aunque el terreno estaba comprado, el salto de agua realizado,  colocada la máquina trituradora y dos hornos de calcinación, no  se llegó a comenzar la explotación[25].

D. Antonio Garrigós Singoni aparece como vecino de Serón y negociante de minas tanto en escrituras de registro de minas como de constitución de sociedades.  Hacia final de 1868 forma parte del comité monárquico-liberal[26] de Serón cuyo Presidente era D. José Fernández Estrada, hijo de D. Benito Fernández.

 

Florencio Castaño Iglesias

DICIEMBRE 2013



[1] López Galán, J. S. (2011)  Fábricas preindustriales en el valle del Almanzora: ferrerías y aserraderos de mármol. Revista ph. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, nº 79, pp. 16-55.

[2] SÁNCHEZ RAMOS, V.: Una fábrica de fundición en el Serón del siglo XVIII: Las herrerías de la marquesa de Villena. Datos para su estudio. Al-Cantillo, 20 (2003), pp. 56-61.

[3] CLEMENTE RUBIO, S.R: Viaje a Andalucia. Historia natural del Reino de Granada (1804-1809). Barcelona: Editorial Griselda Bonet Girabet, 2002.

[4] Véase el interesante artículo  de Francisco Cuadrado sobre “La pervivencia del Señorío de Montijo en Serón en la segunda  mitad del siglo XIX y primera del XX. El Castillo (Parte I)”, publicado en Al-Cantillo, nº 43 (2010).

[5] Casado con Dª María de los Ángeles Estrada y padre de  José y María de los Ángeles Fernández Estrada. Mª de los Ángeles Fernández era ahijada de D. José Manuel Cañabate, cura de Serón. Archivo Histórico Provincial de Almería, P-4327.

[6] Archivo Histórico Provincial de Almería. Protocolo notarial de Serón: 27/2/1844.

[7] Ibidem: 22/2/1848.

[8] Ibidem: 12/2/1838.

[9] Ibidem: 13/10/1838.

[10] Archivo Histórico Provincial de Almería. Protocolo notarial de Serón: 29/4/1849.

[11] Antigua medida de longitud que, en nuestra zona, equivalía a 0.833 metros, aproximadamente. Por tanto, la unidad de superficie denominada “vara cuadrada” equivale a 0.694 m2.

[12]  Archivo Histórico Provincial de Almería. Protocolo notarial de Serón: 12/7/1844.

[13]  Ibidem: 2/6/1846.

[14]  Diputado a Cortes por la provincia de  Gerona  desde 1822 hasta 1845. Ministro de Hacienda desde mayo de 1841 hasta junio de 1842. A partir de 1846 pasa a formar parte de las Juntas de Gobierno de distintas Compañías, como  la “Compañía General  Peninsular para el Alumbrado de Gas” y la “Unión Ferro-Carbón”. Fallece en Madrid en marzo de 1850.

[15]  Archivo Histórico Provincial de Almería. Protocolo notarial de Serón:19/6/1846.

[16] Al menos treinta arcos, formando en el interior un rectángulo de arcos  de lados 11 por 4.

[17] “Diario Constitucional del Palma” de fecha: 15/11/1847, p. 4

[18]  BOPA, 17/2/1889.

[19] Mapa Topográfico del municipio de Serón, realizado por el Instituto  Geográfico y Estadístico, por mandato de la Ley de 24 de agosto de 1897. Archivo Histórico Provincial de Almería.

[20] “La Revista Española” (Madrid) de fecha 12/11/1834.

[21] “El Guardia Nacional” (Barcelona) de fecha 13/10/1836.

[22] “Eco del Comercio” de fecha 21/4/1837.

[23] “El Heraldo de Madrid” de fecha 6/1/8/1844.

[24] Constituida el 16/3/1857.

[25] “Gaceta de los caminos del hierro” de fecha 26/9/1858.

[26] “La Iberia” (Madrid) de fecha 15/12/1868.

LA CASA CONSISTORIAL DE SERÓN

El salón de plenos y actos públicos del Ayuntamiento no siempre ha sido utilizado como Sala Capitular. Desde el uno de octubre de 1920 hasta el treinta y uno de marzo de 1921, la sala noble se convirtió en un café público regentado por D. Tomás Fuentes Rubio.  Este señor lo arrendó[1] por cincuenta pesetas mensuales mientras realizaba obras en su bar de la calle Real. La Corporación lo aceptó por su carácter temporal y porque vendría bien obtener un dinero que permitiese comprar parte del mobiliario necesario. Por ejemplo, el estrado para el salón de sesiones se compra el 28 de noviembre de 1920.  Durante este periodo, en los bajos de la Casa se estableció el archivo y las oficinas, habilitándose para sala de sesiones la primera habitación de la planta baja, entrando a la derecha (actual Secretaría).

Dejando a un lado esta anécdota, puedo decir que desde final de 1917 los seronenses  disponen de una Casa Ayuntamiento y una magnífica “Plaza Nueva” que ha recibido, a lo largo del tiempo, distintos nombres. Hasta la decisión[2] formal, por parte del Consistorio, de construir el actual edificio, el Ayuntamiento Viejo estuvo ubicado[3] en la antigua Plaza de la Constitución, actual Plaza de Enmedio, ocupando el edificio que hoy alberga, en sus bajos, una zapatería y una farmacia. La Casa, de dos plantas, se abría en pórtico a la plaza;  la planta de arriba[4]  albergaba la Sala Capitular, la oficina municipal, el archivo y el despacho de la alcaldía.

En este trabajo recojo el proceso de subasta pública para la enajenación de la vieja Casa Consistorial, algunos datos sobre la construcción del actual Ayuntamiento y los distintos nombres que ha recibido la Plaza Nueva.

La primera referencia al mal estado de la Sala Capitular  aparece al comienzo del acta de la sesión de 13 de marzo de 1904, siendo alcalde D. Enrique Nin de Cardona y Navarro, donde se indica: “… reunidos en la Casa Pósito habilitada de Sala Capitular por estar en ruinas la que desde antiguo utiliza la Corporación…”.

La siguiente referencia al mal estado de las oficinas de la secretaría municipal la tenemos en el acta de 21 de mayo de 1911, siendo alcalde D. Antonio Cano Martínez, donde se acuerda habilitar la planta baja del edificio para instalar las oficinas junto con el archivo de documentos, deteriorado por la humedad. Del acta entresacamos:

De esta forma se embellecería también la fachada, eliminando el foco de inmundicias en que algunas personan vienen convirtiendo los pórticos”.

En junio de 1912 todavía se continuaba con las obras de adaptación en la planta baja. La idea que la Corporación tenía, en ese momento, era el de acometer la reedificación de la  Casa cuando la situación de la caja lo permitiese.

Expediente de ruina

Hay que esperar a junio de 1915 para que la Corporación, presidida por D. Antonio Cano, decida la demolición del viejo Consistorio, iniciándose así el proceso para la construcción de una nueva Casa de Ayuntamiento. Es el Regidor Síndico, D. Emilio Martínez Ruíz, el encargado de plantear a la Corporación el mal estado de la Casa Capitular, con un estado ruinoso de urgente peligro de derrumbe, con grandes grietas y desnivel que se observa en todas sus paredes[5].  En esta sesión estaban presentes el primer teniente de alcalde, D. Virgilio Navarro y  los concejales D.  José Anaya Cabello y D. Pedro Bailina Font, siendo secretario D. Ezequiel Daza. A la vista  del  informe detallado de los peritos prácticos de la  localidad, D. José Gea Cano, D. Manuel Giménez Rodríguez  y D. Juan Giménez Cano, el expediente de ruina de la Casa se aprueba en la sesión de 4 de julio de 1915. Este informe fue verificado por la Comisión Permanente de Ornato[6].

Tras la declaración de ruina,  el Ayuntamiento adquiere, en alquiler, una casa en la Plaza de los Remedios para instalar las oficinas municipales, casa que años más tarde ocuparía Telégrafos[7].

El siguiente paso sería proceder a la demolición de la vieja Casa y posterior venta del solar y materiales por medio de subasta pública, estableciéndose para ello un pliego de condiciones que hasta que no fuese ratificado por el Gobernador Civil de Almería, no podría llevarse a cabo. La peritación tasó el solar en seis mil quinientas pesetas y las paredes de piedra, maderas, rejas y demás materiales en mil pesetas[8].

La cantidad obtenida en la subasta se utilizaría para poner en marcha la edificación de la nueva Casa Ayuntamiento.

Visita de Julio Amado a Serón

En pleno  proceso de subasta pública del viejo Consistorio y la decisión de construir una nueva Casa Ayuntamiento, Serón recibe la visita del diputado D. Julio Amado, candidato a Cortes  por el Distrito de Purchena. La visita se produjo el 7 de abril de 1916 y fue recogida, con todo lujo de detalles, por el periódico La Correspondencia Militar[9], cuyo gerente y propietario era el propio Sr. Amado. Las crónicas se enviaron desde la estación telegráfica de Serón. Recojo algunas frases de tal acontecimiento.

Llovía más que nunca. Barrenos de dinamita, anunciadores de la llegada el diputado se sucedían en las concavidades de la sierra minera, música, cohetes, vivas continuados. El Sr. Amado descendió del carruaje y, no obstante la pertinaz lluvia, siguió a pie la rápida pendiente que da acceso al pueblo. Las calles eran un lodazal y las gentes chapoteaban en el barro. En la entrada al Casino se agolpaba el pueblo entero. A la una en punto comenzó el banquete servido por el hotel Simón, de Almería”.

“En la presidencia, junto a D. Julio Amado, tomaron  asiento, D. Pablo Bailina, comerciante de Serón;  D. Luís Nin de Cardona, rico propietario;  D. Emilio Rodríguez, abogado y juez municipal; D. Gaspar Nin de Cardona… Enfrente de esta mesa había otra presidida por el alcalde de Serón D. Antonio Cano,  a su izquierda el comerciante y primer teniente de alcalde D. José Anaya…”

“En la mesa de enlace de las dos presidencias tomaron puesto los propietarios D. Virginio Navarro y D. Francisco P. Verdonces, el secretario del Ayuntamiento D. Ezequiel Daza, D. Antonio Pozo Domene, empleado,  D. Luis Nin de Cardona y Ramirez, profesor de Instrucción Pública, D. Luís Carbonell, secretario del Ayuntamiento de Alcóntar y D. Higinio Pi Miñana, notario”. 

Terminados los discursos,  la expedición se dirigió a la Estación y “como el coche no pudo pasar el rio[10], marcharon a pie donde se tributó al Sr. Amado, al subir al tren, una ovación estruendosa”.

Esta visita era la tercera o cuarta que Julio Amado realizaba a Serón. Normalmente y desde 1911, cada vez que realizaba una excursión política por el distrito de Purchena lo solía terminar en Serón. Su relación con el alcalde y jefe de los liberales, D. Antonio Cano,  ue muy estrecha. El Sr. Amado falleció[11] el 14 de enero de 1936 en Málaga, siendo director de “La Unión Mercantil”.

La subasta pública

Tuvo que transcurrir  un año desde que se acordase la venta del solar hasta que se pudiese hacer la subasta pública. La autorización que el Gobernador Civil de Almería concede al  Ayuntamiento para enajenar el viejo Consistorio se produce el 8 de junio de 1916. La subasta se celebra el 27 de julio en las oficinas municipales, llevándose a cabo por el sistema de pliegos cerrados y bajo la Presidencia del Sr. Alcalde, auxiliado por los concejales D. Pedro Bailina y Font y D. Rafael Martínez Cano, actuando como notario público D. Higinio Pi Miñana, tres testigos y el Secretario de la Corporación, D. Ezequiel Daza.  

El resultado de la subasta aparece en el acta de 6 de agosto de 1916:

“En el acto de la subasta celebrada el pasado 27 de julio se presentaron dos pliegos, uno suscrito por D. Juan Herrera García ofreciendo diez mil pesetas y otro por D. Alfredo Pérez Domene haciéndolo por quince mil, por lo que fue adjudicado el remate, provisionalmente, en favor de D. Alfredo Pérez Domene”.

Algunos días  después, D. Alfredo Pérez Domene  cede sus derechos a su hermano D. José Antonio Pérez Domene, conocido como el “Tio José Antonio”. Una resolución del Sr. Gobernador, de fecha 16 de octubre, adjudicaría definitivamente el remate a D. José Antonio Pérez Domene como mejor licitador en la subasta[12].

Edificación de la Nueva Casa Capitular

Como con el dinero de la subasta no se podría hacer frente a la compra del solar y construcción de la nueva Casa, el Ayuntamiento, en sesión de 9 de julio de 1916, decide elaborar el Padrón de Prestación Personal para Obras Públicas[13] al que le facultaba  el artículo 74, regla 3ª, de la Ley Municipal.

Las bases para la edificación de la nueva Casa Capitular así como la forma y sistema en que han de ejecutarse las obras se establecen el 20 de agosto de 1916. En la sesión se decide prescindir de Concurso y que la ejecución sea por el sistema de Administración. Se argumentó para ello la premura del tiempo y la carencia, en el Municipio, de un local adecuado para instalar las oficinas municipales. Encargado de la dirección de las obras fue  nombrando  D. Antonio Plaza Herrerías[14] quien cobraría cuatro pesetas por día.  El horario de trabajo así como los precios de los jornales también quedaron establecidos:

“La jornada de trabajo será  de 6 de la mañana a 6 de la tarde con los descansos naturales para almuerzo y comida. Se establece en dos pesetas el precio del jornal de un obrero y el de albañiles y oficiales el que rija en la localidad”. 

Se facultó al Alcalde para la adquisición del solar y para que encargase a persona competente la formación del plano y proyecto del presupuesto.

Los terrenos se compraron[15] al matrimonio formado por Dª Julia Jiménez Gibaja y D. Pedro Sola Martínez. La compra tuvo que formalizarse sobre el mes de septiembre de 1916,  pues en sesión celebrada por el Ayuntamiento el 26  de noviembre, éste aprueba los gastos  que D. Virginio Navarro Rodríguez ha sufragado como anticipo de los derechos de escritura de los terrenos ocupados en la Plaza Pública y Casa Ayuntamiento.

En noviembre, el terreno estaba allanado y la plaza cubierta de grava y arena[16]. Por este trabajo D. Juan Borja Martínez recibe la cantidad de quinientas cincuenta pesetas. En la sesión de 12 de noviembre: “… A D. Francisco de Paula y Verdonces se le abonan 750 pesetas por la adquisición en árboles y asientos para la Plaza Pública  y jornales invertidos en su plantación y colocación, respectivamente”. La construcción de la Casa Consistorial tuvo que iniciarse sobre final de 1916. Ni en el archivo municipal ni en el de la Diputación de Almería he encontrado documentos relativos a los planos y proyecto de presupuesto[17].

Para terminar el edificio en el menor tiempo posible, se tuvieron que realizar anticipos personales. Así lo indica la Junta Municipal de Asociados[18] en el acta de su reunión de agosto de 1917, donde se reconoce una deuda de cinco mil setecientas sesenta y dos pesetas con ochenta y cinco céntimos, que tendrá que llevarse al presupuesto de 1918, y que corresponde a anticipos de aportaciones personales en relación a la construcción de la Casa Ayuntamiento.

La nueva Casa Consistorial estaba terminada y funcionando a final de 1917. Esto lo atestigua la ausencia de referencias a la nueva Casa, por parte de la Corporación, en los primeros meses de 1918. La primera referencia aparece en el acta de la sesión de 5 de mayo[19]. Se trata de una petición  de arrendamiento de los bajos de la nueva Casa Consistorial por el industrial D. Juan Pérez Borja. El arrendamiento será por un año al precio de trescientas pesetas.  Las oficinas municipales, el archivo, Sala Capitular y despacho de la Alcaldía estaban en planta de arriba y abajo, en la habitación de la derecha, al entrar, la academia de música o banda municipal. Durante este año, la banda municipal pasó arriba. En esta misma sesión se reconoce a D. Alfredo Pérez Domene la cantidad de quinientas pesetas por la pintura de las puertas y ventanas del nuevo Ayuntamiento.

Aunque en enero de 1919 se acuerda instalar una fuente pública y un pilar o abrevadero en la plaza de Julio Amado, encargando el trabajo, por dos mil quinientas pesetas, a D. Manuel Jiménez Rodríguez, puedo decir que dos años después, a principios de 1921, aún no estaba funcionando.

Reconocimiento público del Consistorio a  D. Antonio Cano

El 31 de agosto de 1919, actuando de alcalde accidental D. José Anaya y a propuesta del Regidor Síndico, D.  Pedro Bailina, la Corporación hace un reconocimiento público a la labor de D. Antonio Cano al frente del  Consistorio. Entre otras cosas se le reconoce el haber conseguido para Serón:

i)      La construcción de una excelente Casa-Escuela para la Graduada de Niñas[20] e inaugurada el 17 de mayo de 1919. El propio alcalde adelantó cinco mil setecientas cincuenta  pesetas para que se terminara.

ii)     Magnífica Casa Capitular en la Plaza de Julio Amado sin gasto alguno para los fondos municipales. La plaza, de gran extensión, con asientos de mármoles y árboles, faltando colocar una fuente de agua “saltadora”.

iii)    Sin gravar los fondos municipales ha colocado una nueva tubería de cemento para la conducción de las aguas potables desde la fuente Liar  a Serón.

Como muestra de gratitud “la Corporación acuerda otorgarle la facultad exclusiva, durante 10 años,  de ocupar la Plaza de Julio Amado para colocar mesas y asientos, servir café, helados y demás artículos del ambigú.”

Distintos nombres de la actual Plaza Nueva

Durante la edificación de la Casa se conocía como plaza del “Rastrojo”. El primer nombre oficial que tuvo, unido a la terminación del edificio, es el de plaza de “Julio Amado”. Este nombre perduró hasta octubre de 1923, fecha en la que se constituye en Serón un nuevo Ayuntamiento forzado por el comienzo de la dictadura de Primo de Rivera. En estos días se produce el levantamiento  de la lápida de Julio Amado en la Plaza de su nombre. En la sesión de 21 de octubre, la nueva Corporación, presidida por D. Francisco Jiménez Fernández,  acuerda no mostrarse como parte en el sumario que se instruye por tal hecho. En ese momento interviene el Capitán Delegado del Gobernador, D. Rafael Santa Pan y Ballester[21], recordando los antecedentes históricos de la conquista de este pueblo, y propone al Ayuntamiento que, en lo sucesivo, la Plaza sea designada con el nombre de plaza “Reyes Católicos”. Este nombre duró un año.

En octubre de 1924, siendo alcalde D. Enrique Nin de Cardona y Ramírez, los efectos de unas intensas lluvias terminan por derribar la casa escuela de Los Herreros. En el Ayuntamiento se recibe un telegrama de D. Ramón Vázquez Usabiaga en el que indica que regala al Ayuntamiento su casa en la Manaca a condición de que sea destinada, exclusivamente, para Escuela Pública. En la sesión extraordinaria de 30 de octubre de 1924,  la Corporación acepta la donación y, además de agradecer el gesto, se decide poner en la fachada de la casa una lápida conmemorativa de tan laudable rasgo; que se le declare Hijo adoptivos de Serón y se le dé el nombre de “Ramón Vázquez” a la Plaza  que se denomina “Reyes Católicos”, por ser la mejor de esta población.

Al comienzo de la  2ª República y en las  primeras sesiones del mes de mayo de 1931, el Ayuntamiento republicano acordó cambiar el nombre de algunas calles y plazas. Así la plaza de Ramón Vázquez se llamó entonces de “Fermín Galán”. Se quería de esta manera, ensalzar la figura de este mártir de la República. La calle Real pasaría a llamarse calle “Pablo Iglesias”.

El 30 de marzo de 1939, en el acta de Constitución del Ayuntamiento Falange de Serón, y en homenaje al asesinado D. Pedro Garrido Torreblanca (21-7-1936), secretario Local de Falange Española, la plaza pasó a llamarse plaza “Pedro Garrido”. Finalmente, fue en 1984 cuando pasa a llamarse “Plaza Nueva”, siendo alcalde D. Francisco Borja.



[1] Acta de sesiones del Ayuntamiento, 19/09/1920.

[2] Acta de sesiones, 20/08/ 1916.

[3] Revista Al-cantillo, nº 50, Abril 2013. “La llegada del agua potable”. Francisco José Cuadrado Pérez.

[4] Así se deduce del acta de sesiones de 21 de mayo de 1911.

[5] Acta de sesiones, 27/06/1915.

[6] La Comisión de Ornato era la encargada de establecer las ordenanzas municipales que debían regular las condiciones estéticas de las fachadas de casas y edificios, salvaguardando los intereses públicos.

[7] Revista Al-cantillo, nº 50, Abril 2013. “La llegada del agua potable”. Francisco José Cuadrado Pérez.

[8] Acta de sesiones, 04/07/1915.

[9]  La Correspondencia Militar, edición de 8 de abril de 1916.

[10] El actual puente de la Estación, sobre el rio Almanzora, no se construiría hasta 1930.

[11] ABC, edición de Andalucía: 15/01/1936.

[12] Actas de sesiones, 22/10/1916.

[13] Los ayuntamientos tenían la facultad de acudir a la prestación personal para la ejecución de obras públicas.  En nuestro caso se utilizó para la edificación de la nueva Casa Consistorial. La prestación personal consistía en pagar en trabajo, es decir, realizar ciertas tareas durante un número de jornales o pagar una cuota en metálico. Para este fin se elaboró  un padrón con todos los contribuyentes sujetos a la prestación, siguiendo los preceptos contenidos en el Reglamento de 16 de mayo de 1905.  Este sistema se usaría en 1929 cuando se construye el muro de contención de la plaza Nueva.

[14] Este señor fue Director, durante varios años,  de la Banda de Música de Serón.

[15] Revista Al-cantillo, nº 50, Abril 2013. “La llegada del agua potable”. Francisco José Cuadrado Pérez.

[16] Acta de sesiones, 26/11/ 1916.

[17] El Ayuntamiento estaba obligado a remitirlos al Gobierno Civil para su ratificación.

[18] Acta de sesiones de la Junta Municipal de Asociados, 20/08/1917.

[19] Acta de sesiones, 05/05/1918.

[20] Por los cristales se le abonó a Alfredo Pérez Domene la cantidad de 450 pesetas.

[21] El 19 de julio de 1936 fue nombrado Gobernador Civil de Salamanca, siendo Coronel de Infantería.

 

FLORENCIO CASTAÑO IGLESIAS

AGOSTO 2013