Blog Turismo Serón

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Calar Alto

Calar Alto Serón

Calar Alto es el monte más alto de la Sierra de Los Filabres, con 2168 m de altura, situado en la provincia de Almería, dentro del término municipal de Gérgal.

Aunque situado en su término municipal, el Ayuntamiento de Serón, junto con el de Gérgal y el de Bacares, entre otros organismos, constituyeron la Asociación de Amigos del Observatorio Astronómico de Calar Alto, con el objetivo de difundir públicamente la aportación científica del Observatorio de Calar Alto, promover la cultura científica y la astronómica en particular, defender el cielo como un recurso con fines de ocio y de turismo científico y colaborar con asociaciones e instituciones en el campo de la astronomía.

Hasta ahora el observatorio ha sido gestionado conjuntamente por el Instituto Max Planck de Astronomía en Heidelberg, Alemania, y el Instituto de Astrofísica de Andalucía (CSIC) en Granada, España. Sin embargo, la Junta de Andalucía se incorporará en enero de 2019 a la Agrupación de Interés Económico del Observatorio Astronómico de Calar Alto, en sustitución del Instituto alemán MaxPlanck-Gesellschaft.

El observatorio astronómico hispano-alemán de Calar Alto se beneficia de dos aspectos del clima de la región: el ambiente seco reduce las restricciones que el vapor de agua atmosférico se suma a las características de transmisión a través de la atmósfera, y el bajo número de noches nubladas bien añade a la eficiencia de las observaciones durante el año.
Calar Alto tiene tres telescopios con aperturas de 1.23m, 2.2m y 3.5m. Un telescopio de apertura de 1,5 m, también ubicado en la montaña, se opera bajo el control del Observatorio de Madrid. Considerada la principal infraestructura de astronomía observacional en la Europa continental, sus instalaciones son actualmente una referencia mundial tanto por los telescopios y la instrumentación de vanguardia, equipos exclusivos como el espectrógrafo Cármenes o la cámara infraroja de gran campo Panic, como por la calidad del cielo en su emplazamiento de la Sierra de los Filabres.

El mes pasado se hizo público que Calar Alto va a incorporar un nuevo instrumento para el telescopio de 3,5 metros de apertura para estudiar alrededor de 500 galaxias en el universo cercano. El proyecto seleccionado ha sido LUCA (del inglés Local Universe from Calar Alto) y busca desentrañar los procesos físicos a escalas tan pequeñas que permitan estudiar cómo la formación y evolución de las estrellas afecta a la formación y evolución de las galaxias en el universo cercano.

Calar Alto se ha convertido en un observatorio único para estudios como los de la formación estelar en galaxias cercanas o la búsqueda de exoplanetas con condiciones para el desarrollo de la vida. Al respecto, también se hizo público el mes pasado que un equipo internacional encontró un exoplaneta con tres veces la masa de la Tierra alrededor de la enana roja Barnard, la estrella más cercana al Sol después del sistema Alpha Centauri. El equipo ha usado observaciones tomadas en 18 años combinadas con el espectrógrafo de cazadores de planetas CARMENES en el Observatorio de Calar Alto. El candidato a planeta, llamado la estrella b de Barnard (o GJ 699 b), es una super-Tierra con un mínimo de 3.2 masas terrestres. Orbita su estrella roja cada 233 días cerca de la línea de nieve, una distancia donde el agua se congela. Al carecer de atmósfera, es probable que su temperatura sea de alrededor de -170ºC, lo que hace que sea poco probable que el planeta pueda sostener agua líquida en la superficie.

MAITE ACOSTA CHITO

Fuentes:
www.caha.es : Centro Astronómico Hispano-Alemán
http://amigoscalaralto.blogspot.com; Asoc. de Amigos del Observatorio Astronómico de Calar Alto
www.iaa.csic.es: Instituto de Astrofísica de Andalucía

https://es.wikipedia.org

Los Canos de Serón

Los Canos de Serón

Los Canos es una barriada de Serón ubicada en la Sierra de los Filabres, en el barranco de Las Casillas, poblado colgado literalmente de la montaña y parece que su origen se remonta a los carboneros que se ubicaron en este barranco para elaborar carbón vegetal y picón de las numerosas encinas que existían en este lugar, comienzan edificando chozas, para que vivieran los carboneros y posteriormente boliches para almacenar el carbón elaborado, con el paso de los años comienzan a construir las primeras casas, de los materiales que existían en la zona, piedras, pizarra, y launa. Aparecen las primeras familias, y según nos cuentan, parece que algunas de ellas proceden de la zona de Baza, el asentamiento se ve favorecido por la explotación minera de los cotos de Serón- Bacares.

Encontramos datos en el nomenclátor de 1940, donde aparecen Los Canos y Las Casillas en la Diputación de Casillas, con categoría de cortijada. Dista de Serón 11 kilómetros, por el acceso más cercano, que era el antiguo Camino de Almería, La Loma y El Serval. En esta época cuenta con 12 edificaciones para uso de vivienda y una para otros usos. Son construcciones de una sola planta, con una población de 70 habitantes de derecho y 50 de hecho.

Los Canos comienza a quedarse sin población en los años cincuenta y sesenta, quedando prácticamente vacíos en 1968, cuando cierran las minas de Las Menas, quedando en el poblado Amador Mateo Cano y el matrimonio formado por Benito Cano López y Maravillas Mateo Martínez que dejan Los Canos casi obligados por sus hijos para venir al pueblo de Serón, ya que la barriada no tenía ni luz, ni agua corriente y el acceso a la misma debía de hacerse a pie o con animales de carga. No existía, ni existe carretera, para acceder a este abrupto lugar, accediéndose a él por un camino empedrado desde Aldeire (Alcóntar) o por el Camino de Almería, dado que está literalmente colgado de la montaña.

Un poco de historia y anécdotas de esta cortijada, que según Antonio Jesús Sánchez, podría ser nuestro Machu Picchu particular. Comenzamos haciendo una entrevista a Herminia Cano Cano que nos relata historias de sus padres, abuelos y de ella y su hermana Antonia.

Mi familia procede de Los Canos, mis abuelos eran Benito y Maravillas, tuvieron ocho hijos, lo normal en aquellos tiempos, todos marchan a Barcelona, menos Antonio, mi padre, que vivirá en la cortijada hasta 1962, compra casa en Serón y nos establecimos en el pueblo. Mi padre se llamaba Antonio Cano López y mi madre María Cano Mateo, eran primos y tuvieron que pedir dispensa al Papa y en casa siempre comentaban que la Iglesia les cobró 500 pesetas que era una cantidad muy elevada para la época, se celebró la boda en la barriada de La Loma, situada relativamente cerca y de la que dependían para los cultos religiosos, tuvieron cinco hijos.

Mis abuelos se quedaron en Los Canos y mi madre nos llevaba a verlos con frecuencia, lo que más recuerdo y me encantaba era ir de matanza a casa de mis abuelos. Cuando llegaba el frío, en la Navidad, mi madre, nos montaba en la burra y el viernes a las 12 del mediodía salíamos de Serón hacía Los Canos, tomábamos el Camino de Almería, pasábamos por La Jordana, el Marchal del Abogado, La Loma, El Serval, saltábamos el monte y allí en lo alto de la montaña estaban Los Canos, se llegaba por la parte de arriba. Tardábamos casi cinco horas en recorrer los 11 kilómetros de distancia que separan ambos puntos, con sus paradas para que la burra bebiese agua, llegando a Los Canos cuando empezaba a anochecer.

El sábado, comenzaba la matanza muy temprano, con el sacrificio del cerdo, la casa de sus abuelos estaba en un terraplén, tenían que bajar al río, a lavar las tripas, a veces tenían suerte y podían lavarlas en una acequia que pasaba por la mitad de la barriada, buscar la leña, para calentar y cocer las calderas de morcillas. El domingo se hacían los chorizos y el salchichón y se acaba la matanza, era un día de diversión, sin olvidar lo duro del trabajo.

Cuenta Herminia que tenían los corrales muy pegados al barranco y un día al ir a dar de comer a los cerdos uno de ellos se salió de la cuadra y se despeñó por el cortado, cayendo al río. El cerdo se mató y adelantaron la matanza, ya no tuvieron que venir los matarifes.

Los Canos, como la mayoría de las barriadas y cortijadas de Serón, tenía escuela, ubicada en la parte alta del poblado en lo más llano y a Herminia le gustaba visitarla, recuerda a un maestro que le regalaba tizas, cuadernos, lápices de colores, libretas y borradores, a cambio ella le limpiaba la sala donde unos 12 niños asistían a clase, era la época en que muchos de sus habitantes ya no vivían en la aldea, porque en los sesenta el numero era de unos 25, todos los años el Ministerio mandaba un maestro o maestra y se recuerda a la maestra Amalia que fue una de las últimas y que algún año no llegaba ninguno y hacía de maestra Angelita, una mujer de Aldeire, con conocimientos básicos de lectura, escritura y matemáticas, era una escuela unitaria, todos los alumnos juntos y de todas las edades; niños y niñas aprendían lo básico en un libro y en las libretas de dos rayas, para no salirse y lo más difícil y complicado, los dictados. Las clases se impartían por la mañana y por la tarde.

Hemos entrevistado también a Carmen Lorenzo Mateo y a su hermana Antonia, ellas dejan Los Canos en 1959 o 1960 y nos cuentan que la mayoría de los hombres iban a trabajar a la mina, tenían que madrugar mucho, la entrada era a las siete de la mañana y los desplazamientos se hacían a pie y tardaban unas dos horas en llegar al puesto de trabajo, cuando acababa la jornada laboral de ocho horas, volvían a casa con el pan que la empresa repartía diariamente y una vez a la semana, con la leña. Si era el tiempo de siega, después de la jornada laboral, es decir, doce horas, ocho de trabajo y cuatro de desplazamiento, se paraban a segar los cereales cultivados ya que todos los habitantes de Los Canos tenían tierras para cultivar.

Los hombres que no iban a la minas trabajan picando esparto, recogiendo leña (solo la suya ya que existía un guardia que cuidaba que nadie cogiese leña del monte sin permiso), cuidando a los animales u ocupándose de la agricultura.

Las mujeres, eran las grandes trabajadoras silenciosas, ellas se ocupaban de todo: la crianza de los niños; las labores de la casa: lavar era lo más complicado, si la acequia que atraviesa el poblado iba sin agua, tenían que bajar a lavar al río, a veces, el agua estaba helada, tenían que romper el hielo con la mano para poder introducir la prenda y sacarlas pronto por miedo a la congelación, acabada la colada debían de subir hasta la casa, ahora con peso extra, al llevar la ropa mojada; hacer la comida, por la mañana era normalmente unas migas y por la noche una olla de cocido; amasar y hacer el pan que solía hacerse una vez a la semana o cada quince días dependía de las necesidades; coser y zurcir las ropas de todos los miembros de la casa; mantener en orden el hogar; cuidar los animales, conejos, pollos, gallinas, la cabra, el mulo o la burra y los cerdos; y por supuesto cuidar la huerta. Su jornada laboral era de veinticuatro horas, siempre al servicio de los demás.

Disponían de partera, que ayudaba a las mujeres a dar a luz y era la Abuela Ricarda (abuela de Carmen y Antonia), los niños y niñas nacían en las casas y ella iba a ayudarlas, en una ocasión Remedios Cano López (tía de Herminia y de Antonia), se puso de parto de gemelos, el primer niño nació en Los Canos, pero el segundo no nacía, tuvieron que hacerle unas parihuelas y llevarla hasta Las Menas, para recibir asistencia médica, el trayecto era de dos horas y no recuerdan exactamente que pasó cuando llegaron a Las Menas, pero parece que el niño no sobrevivió al parto, que debió de ser muy doloroso. Otras mujeres parían directamente en la era o en la siega, acurrucaban al niño, le daban la primera toma y lo dejaban descansando y continuaban sus labores, con la misma fuerza y entereza que antes del parto. Eran mujeres duras y curtidas por el trabajo y el sufrimiento. Acostumbradas a perder hijos por la mortalidad infantil e incluso a morir muchas de ellas en el parto, si este venía con alguna complicación. El cuidado de los hijos, también les correspondía y cuenta la leyenda, que al ser una cortijada colgada de la ladera y bastante escarpada, para evitar que estos cayesen al barranco los ataban a la pata de la cama o a la puerta de la casa, por miedo a que se despeñasen, como pasó con el cedo.

Los Canos, eclesiásticamente dependían de la Parroquia de La Loma, allí se celebraban todos los actos religiosos: bautizos, comuniones, bodas, entierros, oficios… y su párroco durante muchos años fue Don José. El Campo Santo también se encontraba aquí.

En Los Canos eran casi autosuficientes, cultivaban la tierra, tenían animales y además trabajaban en la mina, el sueldo era muy pequeño pero les dio para ahorrar y comprar casas en Serón o emigrar a Barcelona. De la tierra obtenían centeno, cebada y trigo que guardaban en los trojes, después de realizar la trilla en las tres eras que tenían que eran comunales, el grano lo molían en el molino de Aldeire. En primavera y verano cultivaban hortalizas, patatas, habichuelas que enristraban y secaban para gastarlas en invierno, guisantes, habas, pimientos, tomates, maíz… tenían algunos almendros y frutales y en las márgenes de los bancales unos pocos olivos.

En septiembre se hacía el vino en el jaraíz que tenían en las casas, éste se vendía en los pequeños comercios que existían en Los Canos, uno de ellos era del padre de Herminia y Antonia y otro era del padre de Antonia y Carmen. En estos establecimientos se vendían aquellos productos que no podían conseguir de forma autosuficiente, como el arroz, el aceite, las medicinas o las especias que eran necesarias para las matanzas, para el avituallamiento de estos productos, las mujeres cogían sus mulos o burras y se desplazaban los viernes hasta el mercado de Serón para comprar todo lo que necesitaban. En ambos locales se hacían bailes los sábados, a estos guateques acudían hombres de otras localidades y Antonia Lorenzo conoció a su marido en uno de ellos, en estos locales se vendía vino y pasaban una velada muy divertida que era amenizada por los músicos del pueblo que tocaban el laúd, la bandurria y la guitarra. Ya en época más moderna, y en la casa de Herminia, su padre compró una radio y ésta se usaba de orquesta. A veces los bailes se hacían en las casas de los vecinos, pero lo normal era celebrarlos en estos dos establecimientos.

La visita a Los Canos la realizamos junto a Antonio Jesús Sánchez Zapata, que quería realizar un artículo para la sección “Aldeas y Cortijadas abandonadas de Almería” de La Voz de Almería. Lo acompañamos a conocer Los Canos, él además realizó un video con dron que pueden ver en el siguiente enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=lmc8fJuwU_A.

Nosotros accedimos a la cortijada de Los Canos por Aldeire, una vez que llegamos a la barriada, la atravesamos y nos dirigimos al río, ascendimos por él hasta encontrar el camino de piedra que nos llevó a la cortijada de Los Canos.

María Isabel García Sánchez

Ruta BTT. Entre aleros de pizarra y árboles monumentales.

MANUEL PEÑA EXPÓSITO XX SAFARI

Distancia: 63 Km
Tipo de Recorrido: Circular
Tiempo: 4-6 horas
Desnivel de Subida: 1.320 m
Desnivel de Bajada: 1.320 m
Dificultad: Media-Alta
Época Recomendable: Primavera y Otoño

Descripción:

A través de esta ruta de bicicleta de montaña podremos disfrutar de los distintos matices del paisaje cultural y natural de la Sierra de los Filabres, el cual ha sido moldeado, durante milenios, por las manos de los hombres y mujeres de las distintas civilizaciones que vivieron en estas montañas.

Quien se decida a realizar este itineario podrá conocer el singular tipo de poblamiento y arquitectura tradicional de pizarra de las cortijadas serranas de esta comarca, atravesará una de las superficies forestales más extensas de Andalucía, tomará descanso bajo la sombra de encinas y pinos milenarios y con un poco de suerte se cruzará con magníficos ejemplares de ciervo o de macho montés.

La ruta circular parte y termina en la cortijada de Aldeire (Foto 1) situada a 1.107 m de altura. A ésta pequeña aldea se accede desde la población de Serón a través de la AL-6403. Iniciaremos con una exigente subida por una pista forestal que nos llevará a la Cortijada de os Marcos (pto km 8 – Foto 2), magnífico exponente de la arquitectura tradicional de montaña y a la Cortijada de Los Santos (pto km 12,5 – Foto 3), en cuya fuente podremos repostar agua.
Posteriormente, tras aproximadamente 2 km adicionales de subida, conectaremos con una de las principales vías que cruza la sierra, la cual nos llevará al Mirador de la Víboras (pto km.19,7- Foto 4), en primer lugar, y posteriormente, al Refugio Forestal de Arroyo Berruga (pto km 28 – Foto 5). Tanto en un punto como otro, podremos disfrutar de unas magníficas vistas de las inmensas repoblaciones forestales de la Sierra de los Filabres y tomar el primer avituallamiento de la jornada ciclista.

Una vez recuperadas las fuerzas, afrontaremos la segunda parte de la ruta, bastante más favorable ya que, a excepción de pequeñas subidas, todo el recorrido es llano o en bajada. Pasaremos por el Cortijo del Conde (pto km 42,4 – Foto 6), vivienda con una de las cubiertas tradicionales de aleros de pizarra mejor conservadas de las Sierra. En este punto, volveremos a repostar agua en la fuente existente.

Un poco más adelante (pto km 42,7), nos desviaremos un poco de la ruta principal, en dos ocasiones. Merecerá la pena porque visitaremos dos lugares de enorme interés de la Sierra de los Filabres: los pinos laricios centenarios ((Pinus nigra subsp. salzmanni) del Calar del Gallinero y la Cortijada de Los Carrascos. Estos majestuosos ejemplares de pinos (Foto 7), pertenecen a una especie endémica de la Península Ibérica y constituyen verdaderas reliquias de la antigua vegetación natural de la Sierra. Por su parte, la singular y bella aldea de Los Carrascos (Foto 8), constituye el mejor ejemplo del valioso patrimonio etnográfico y arquitectónico existente en estas montañas.

Finalmente, iniciaremos la bajada hacia Aldeire, que nos llevará, en primer lugar, a la Barriada de la Loma y su singular cementerio abandonado (Foto 9) y, por último, al colofón de la ruta, la Encina milenaria de La Loma (Foto 10), monumento natural declarado por la Consejería de Medio Ambiente y considerado por algunos científicos como el arbol natural más grande Andalucía.

José Luís Caparrós Martínez / Coordinador Provincial de Almería de la Agencia de Medioambiente y Agua

 

imagen blog ruta

 

Cueva de la Sarna

CUEVA DE LA SARNA

CUEVA DE LA SARNA

Maite Acosta Chito

Serón cuenta con excelentes condiciones para iniciarse en el mundo de la espeleología. Cuevas, grutas y simas hacen que el visitante se relacione con el entorno. Contamos en nuestro término con la Cueva del Palo, Cueva de la Sarna(la que ilustra este artículo), Cueva de la Morciguilla, Cueva de las Siete Bocas, Sima de la Bella, Sima de la Jordana, Sima de Pedro Navarro y Cuevas de los Castellones. Tras el abandono de las cuevas por el hombre primitivo, no es hasta el siglo pasado cuando éste vuelve a entrar en ellas, pero en esta ocasión para explorarlas y descubrir su belleza.

Las cuevas de Serón han estado habitadas desde el Paleolítico, dando lugar a la denominada “Cultura de las Cuevas“. Fueron abandonadas durante el Mesolítico, debido a la benignidad de los tiempos, volviendo a ser habitadas en el Neolítico.En la Cueva de la Morciguilla, a 5 km de Serón, junto al arroyo del Angosto, se encontraron restos humanos, armas de cobre y vasijas de barro. En la Cueva de la Sarna se hallaron igualmente restos de armas de cobre y objetos realizados en piedra. En la necrópolis de El Marchal, Bronce I, correspondiente a la cultura megalítica, se encontraron algunas formas definitivas, propias de este período. La cerámica encontrada es basta, de paredes gruesas, y tamaño grande, hecha con un tipo de pasta impura, de superficie rugosa, decorada con incisiones en relieve y mediante undulaciones. Le suele acompañar un utillaje sobre el sílex, piedra pulimentada y hueso. Se trata de la primera cultura adscrita al Neolítico y que Bosch Gimpera consideró propia del Mediterráneo occidental.El más importante de los hallazgos es la existencia del vaso campaniforme. La copa argárica que se produce junto al río Almanzora se esparce por toda Europa; estamos ante un amplio despliegue de difusión cultural de inequívocos rasgos distintivos. La cerámica sigue una tipología de superficie bruñida, y surgen tipos diferenciados como las copas de pie alto y los vasos carenados, de clara finalidad ritual.

Volviendo a la actualidad y a la espeleología, La Cuevade la Sarna se encuentra situada a un kilómetro aproximadamente de la cortijada del Angosto de Arriba, en el paraje conocido con el nombre de La Fábrica.La entrada de la cavidad se puede hacer por la boca más amplia que está situada al este y tiene una anchura de 3,3 metros, ya que en su tiempo fue agrandada y perforada para la exploración de la mina y hasta su misma puerta llega un camino de piedras. La segunda entrada se localiza en la parte oeste de este macizo, es una entrada pequeña y natural algo difícil de ver. Nada más entrar, por su acceso principal, nos encontramos con una amplia sala de 22 metros de largo y 7,4 metros de ancho. Cuenta con una profundidad de -37,8 metros.

Si vienes a visitarla, recuerda: notifica a alguien de confianza qué cueva estarás visitando, nunca vayas sólo, para cualquier exploración el grupo debe ser de por lo menos cuatro (4) personas. Lleva un par de botas fuertes, un casco con barboquejo ajustable y son indispensables para toda exploración tres fuentes de luz (con un mínimo de 24 horas de luz). Ropa adecuada, por la humedad y la menor temperatura en el interior de la cueva. Si por alguna razón alguien no quiere continuar, el grupo volverá como una unidad. Y, por último, respeto máximo al entorno pues es delito dañar, matar, sacar, cambiar, esculpir, marcar de cualquier modo, transportar o remover cualquier material natural o evidencia arqueológica, flora o fauna de una cueva.

 

Fotografía: Juan Carlos García Simón

 

Fuentes:

http://www.elcomarcal.info/guia/seron ;

http://www.valledelalmanzora.org/seron/seron_historia.html

https://almeriapedia.wikanda.es/wiki/Cueva_de_la_Sarna_(Ser%C3%B3n)

DE UN TODO

DE UN TODO

Cuando vi esta preciosa foto de José Antonio Yélamos Castillo pensé en esta pequeña sección de Nuestros Rincones, porque me di cuenta que siempre os hemos enseñado en ella grandes espacios abiertos impresionantes, poblados antiguos abandonados repletos de historia, árboles centenarios o enormes o singulares. O centenarios, enormes y singulares, todo en uno.

Y me planteo que la realidad es que nuestros rincones son todos. Todos. Esos espacios inmensos que nos hacen asombrar y apreciar con facilidad la belleza de la naturaleza, de nuestro entorno,  y también estos otros diminutos que no son tan evidentes porque tenemos que hacer el esfuerzo de detenernos un instante y buscarlos, reparar en ellos, estar atentos al detalle, quizás incluso esperar un momento preciso hasta que se muestran. De ese modo una única y pequeña flor puede ser todo un universo.

Por eso me encanta esta foto, porque un pequeño bosque de florecillas acoge en su sombra a una pequeña serpiente, seres vivos en perfecta armonía. Me encanta porque José Antonio ha reparado en ese pequeño universo y nos lo ha regalado- Porque sí. (Gracias).

Y me pregunto por qué no siempre todos apreciamos en su justa medida el valor inmenso que esto tiene. El hecho de vivir en una sierra rica en flora y fauna y, extrapolando, el hecho de habitar un planeta que, de momento, es una absoluta excepción de vida en el universo.

Queramos o no las personas somos parte de este engranaje perfecto que es la naturaleza y como parte integrante tenemos la obligación moral de preservarla, de protegerla con todas nuestras fuerzas. No sólo porque es nuestra casa y será la casa de nuestras siguientes generaciones sino porque, a pesar de que nuestra vida esté regida por la industrialización y la tecnología,  somos naturaleza.

Respetemos la naturaleza, reconozcamos nuestro lugar en ella y la necesidad de proteger nuestro medio vital. Despertemos en nosotros nuestra conciencia ecológica natural, ancestral, para legarla a nuestros hijos.

Es imposible copiar aquí toda la carta que escribió el Jefe Indio Seattle al Presidente de Estados Unidos de America, Franklin Pierce, cuando este último le pidió comprar sus tierras.

Os copio sólo este párrafo:

“Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: sólo es una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia”.

Disfruta nuestra sierra, disfruta nuestro planeta pero hazlo pensando que es un ser vivo que siente y, sobretodo, padece. Como tú.

MAITE ACOSTA CHITO