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Virgen del Pilar en la Iglesia de Serón

Donada por Juan Manzanares Fernández en 1894

Cuenta la tradición católica que estando el Apóstol Santiago predicando en Zaragoza hacia el año 40 d.C. se le apareció la Virgen María  sobre un pilar de mármol, dándole su apoyo y bendición en su misión evangelizadora e instándole a edificar una pequeña iglesia mariana alrededor del “pilar”. Esa pequeña capilla se convertiría con el tiempo en la actual Basílica del Pilar, a orillas del Ebro.

Virgen del Pilar en la Iglesia

Virgen del Pilar en la Iglesia

La Iglesia de Serón alberga una magnífica imagen de la Virgen del Pilar con un manto del Santísimo Sacramento cubriendo su pilar. En la actualidad se encuentra en una hornacina del baptisterio, casi olvidada, pero en el pasado estuvo formando parte de las imágenes que presidian el retablo mayor, concretamente en el lugar que hoy ocupa santa Rita de Casia.

La imagen luce una corona rematada por once rayos que terminan en once estrellas brillantes. Con su pelo ondulado sostiene en su mano izquierda a un niño desnudo con un pájaro. La altura de la virgen es de 39 cm con un pilar de 83. Según don José Martínez Mirallas el manto actual fue realizado con un estandarte de la cofradía del Santísimo Sacramento hacía 1956-1957, siendo cura don Francisco Guerrero Peregrín.

La imagen siempre ha estado en el retablo mayor (foto de 1992)

La imagen siempre ha estado en el retablo mayor (foto de 1992)

Nos proponemos reconstruir la historia de esta imagen y su llegada a Serón en 1894. Empezaré indicando que en 1889 se celebra en Madrid el primer Congreso Católico Nacional donde tuvo un destacado protagonismo el cardenal Benavides , arzobispo de Zaragoza. El segundo Congreso Católico se celebró en Zaragoza en octubre de 1890. A ambos congresos asiste José Fernández Estrada , párroco castrense de Serón y administrador de los bienes de la Casa Montijo en Serón y su estado, incluyendo la fábrica de la Herrería en el Valle.

El cardenal Benavides, natural de Baeza, casó al Rey Alfonso XII con María de las Mercedes de Orleans en 1878. Siendo arzobispo de Zaragoza, funda el seminario de pobres de San Francisco de Paula en 1886, tratando de que cualquier persona con posible vocación sacerdotal pudiera acceder el seminario aunque no tuviese los recursos materiales necesarios. La buena relación que suponemos entre Fernández Estrada y Benavides llevaría a nuestro paisano Juan Manzanares Fernández al seminario de Zaragoza.

Juan Clímaco Manzanares Fernández (1856-1944)

Animado y respaldado por el cura castrense de Serón, Juan Clímaco empieza a estudiar la carrera eclesiástica en el seminario de San Indalecio de Almería para pasar después a Zaragoza. Hijo de Francisco Manzanares Martínez, natural de Mojácar y de María Fernández Requena, natural de Serón, no llegó a ordenarse sacerdote. Según su bisnieta Carmen Pérez Manzanares, Juan Clímaco realizó labores de “mozo de luces” en el Palacio Arzobispal para poder ganarse su manutención y alojamiento. En este periodo es cuando entabla amistad con una criada de la hermana del cardenal, a la que le escribe las cartas para el novio que tenía. Así se da a conocer, primero a la hermana del Arzobispo y luego al propio Benavides, que lo hace su secretario particular.

El último año de sus estudios decidió no ordenarse sacerdote y así se lo hace saber al cardenal quién le respondió en los términos siguientes: “Prefiero que seas un buen padre antes que un mal cura”. Juan Clímaco se casaría en Zaragoza con doña María Martínez Ordovás, natural de Almonacid de la Cuba (Zaragoza), siendo el cardenal el encargado de celebrar el enlace hacía 1889-1890. Al casarse, pasa a trabajar como empleado en el llamado Refugio de Zaragoza, institución benéfica conocida como Hermandad del Refugio de Zaragoza. La hermandad la conformaban personas conocidísimas y destacadas de Zaragoza que con su aportación económica junto a la labor de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, se encargaban de proporcionar alberges nocturnos y comidas diarias a los más necesitados así como proporcionar lactancias para los niños huérfanos. El matrimonio tendría tres hijos: Juan, Carmela y Engracia.

Firma de Juan Manzanares Fernández en 1915

Firma de Juan Manzanares Fernández en 1915

Es hacia 1891-1892, cuando don Juan Manzanares Fernández, ya casado, termina de esculpir una imagen de la Virgen del Pilar para la cofradía que se iba a constituir en Serón. Así lo cuenta la Correspondencia de España haciéndose eco de lo que publica el Diario de Avisos de Zaragoza: “Un joven de Serón (Almería), residente en Zaragoza, va a donar una imagen de la Virgen del Pilar a la cofradía que se va a constituir en dicho pueblo”.

A la imagen le faltaba un manto y Juan Manzanares, aprovechando la visita que la infanta doña Isabel realiza a Zaragoza el 15 de octubre de 1892, y en particular, a la exposición de mantos de la Virgen, le hace una petición para que done uno de ellos a su Virgen, a lo cual accede la Infanta. La petición del manto así como su concesión lo recoge la Correspondencia de España de la forma siguiente:

recorte periodico

A final de noviembre, el Diario de Avisos de Zaragoza  sigue publicando las gestiones que el Sr. Manzanares  estaba haciendo para que en mayo de 1893 se efectuara la instalación canónica de la cofradía en Serón: “Son de verdadera importancia los trabajos que se hacen para la instalación de la cofradía de la Virgen del Pilar en el pueblo de Serón (Almería). La protegen varios obispos, habiendo ofrecido su incondicional apoyo el cardenal Benavides”. Más adelante el diario señala: “Felicitamos al ilustrado oficial del Refugio de esta ciudad Sr. Manzanares por el gran éxito que han tenido sus gestiones”

Manto original donado en 1892 por la infanta Isabel

Manto original donado en 1892 por la infanta Isabel

(foto de Carmen Pérez Manzanares)

Hasta el momento no tenemos constancia de que la cofradía y su instalación canónica en Serón se llevase a cabo, tal y como apuntaba el periódico. Nos inclinamos a pensar que la muerte, en abril de 1893, del párroco castrense José Fernández Estrada junto al mal estado de salud del cardenal Benavides, enfriaría los preparativos. Finalmente, Juan Clímaco y María se vendrían a vivir a Serón, a la calle Real, con sus hijos Juan y Carmen, nacidos en Zaragoza. María Engracia nacería en 1901 en Serón.
Según Carmen, su bisabuelo tenía una gran habilidad para modelar figuras. En Serón, algunas personas le recuerdan por el diseño de caretas tipo venecianas que hacía para el carnaval.

En Serón, Juan Climaco trabaja de subalterno en el Juzgado municipal, haciendo citaciones y notificaciones. En inscripciones de nacimiento también aparece como persona (autorizada por la familia) para inscribir al nacido ante el Juez. En 1897 el Juez era don Epifanio del Pozo y Santiago al que sucedería don Emilio Rodríguez Porras.
Recepción oficial de la imagen a su llegada a Serón

La Virgen del Pilar esculpida por Juan Clímaco con su manto regalado por la infanta Isabel llega a Serón el 25 de julio de 1894, día de Santiago. Los detalles de la recepción oficial los conocemos porque el propio Sr. Manzanares manda una carta el 27 de julio a distintos medios de prensa: Crónica Meridional, La Paz de Murcia, El Semanario Popular….
“A las nueve de la mañana, salió de la iglesia parroquial el clero, acompañado por el Ayuntamiento, Juzgado, el sargento de la Guardia Civil con la fuerza a sus ordenes en traje de gala, todas las hermandades con sus cetros y estandartes, la escuela de Cristo en comunidad y pueblo entero, a uno de los Santuarios más inmediatos a la población…. El regreso a la Iglesia fue todo una procesión de júbilo, cohetes,…. En la Iglesia, el Clero en acción de gracias entonó el Te-Deum, magistralmente interpretado por las sublimes notas del órgano. En seguida tuvo lugar la misa con S.D.M.M. y Minerva, por ser día del Apóstol Santiago, patrón de España. Predicó el digno párroco el licenciado Sr. D. Esteban López Martínez….”

Afortunadamente, esta Virgen se salvó de la destrucción de imágenes que se llevó a cabo en Serón en el verano de 1936. Carmen nos relata cómo, hacia final de julio, Engracia Manzanares tuvo la valentía de presentarse en la Iglesia (convertida en prisión en los primeros meses) para llevarse la imagen que había esculpido su padre. Gracias a la intervención personal de Pedro Villaescusa Quiles, secretario del Ayuntamiento de Serón y secretario del Comité Local Antifascista, que conocía bien a Juan Manzanares, su hermano, permitió que María Engracia pudiera llevársela a su casa de la calle Real, ayudada por dos milicianos.

Imagen esculpida por Juan Clímaco Manzanares

Imagen esculpida por Juan Clímaco Manzanares

Finalizo este trabajo animando al Consejo Pastoral o de bienes culturales de la Parroquia para que realicen las gestiones oportunas ante la familia Manzanares con el objetivo de que el manto original vuelva a la Iglesia de Serón junto a su Virgen. Al fin y al cabo, ese era el deseo de don Juan Clímaco.

Florencio Castaño Iglesias
Noviembre, 2018

Apuntes históricos sobre la Guerra de la Independencia en Serón (1810-1812)

Aunque la invasión francesa en España se produce entre 1808 y 1814, las tropas napoleónicas no entran en Baza hasta principios de 1810, momento en el que Serón junto a los pueblos del Almanzora y sierra de Filabres pasan a formar parte de la subprefectura de Baza, cuyo gobernador fue el general francés André Thomas Peyremont.

El Almanzora no fue una zona de conflicto militar, sin embargo, el gobernador Peyremont ejercía una presión recaudatoria enviando comisiones militares que recorrían los pueblos de la comarca con el objetivo de incautar víveres para la tropa y la caballería. Los franceses empiezan a salir de Andalucía coincidiendo con la promulgación por las Cortes de Cádiz de la Constitución de 1812, conocida como “La Pepa”.

El 24 de septiembre abandonan definitivamente la ciudad de Baza, dejando esquilmadas las arcas municipales, arruinadas las haciendas particulares y en la más absoluta miseria a los vecinos del Almanzora. Hay que decir que en esta época tan difícil, la presión recaudatoria, el robo de bienes y el engaño se producirían en ambos bandos.
Desgraciadamente, el Archivo Municipal de Serón no cuenta con documentación de la época. La información que aporto se ha obtenido del Archivo Histórico Nacional (A.H.N.) y de Protocolos Notariales de Serón. En este trabajo se recogen algunos datos de la ocupación y sus efectos en Serón: requisitorias de alimentos y moneda, bienes secuestrados, jóvenes en la guerra y primer ayuntamiento constitucional.

Hasta la llegada de los franceses, el abogado Josep Calderón y Milán era el gobernador de la villa de Serón y todo su estado. A partir de ese momento y hasta mitad de octubre de 1812 desempeñaría el cargo de alcalde mayor, actuando Juan Manuel Ruíz García como corregidor.

Firma de Josef Calderón y Milán, alcalde mayor de Serón durante la ocupación francesa en la cuenca del Almanzora

Firma de Josef Calderón y Milán, alcalde mayor de Serón durante la ocupación francesa en la cuenca del Almanzora

La resistencia del pueblo ante la ocupación suponemos que fue escasa aunque hubo llamamientos incitando a la rebeldía como señala un informe,  elaborado para los franceses, donde se indica  : “…en Serón hay de teniente de cura otro fraile, Tomás, que ha incitado millares de inquietudes…” El informe se refería a Tomás Martínez Corbalán, fraile que había pertenecido a la extinguida orden de Nuestro Padre San Francisco en el convento de Caniles y que en ese momento se encontraba acogido por el párroco de Serón,  Benito Antonio Llorente.

Firma del fraile Tomás Martínez Corbalán

Firma del fraile Tomás Martínez Corbalán

Requisitorias a Serón y Tíjola

Los pueblos recibían requisitorias donde se les indicaba las cantidades que tenían que aportar, responsabilizando a los Justicias , bajo amenaza militar, de su cumplimiento. Las requisitorias llevaban un encabezamiento similar al siguiente:
“Las Justicias de los pueblos que abajo se expresan contribuirán para la subsistencia de las tropas francesas de Infantería y Caballería acantonadas en Guadix con las fanegas de trigo, cebada, carne, jamones, vacas, gallinas, huevos, vino y paja que le irá anotado todo, apercibiéndolas que de notarse el más leve retraso por la falta que hacen dichos artículos pasará Comisión militar a exigirlos a consta de dichas Justicias, disponiéndose que la carne venga sin matar para precaver su pérdida”.

En una de ellas, firmada en Guadix el 26 de mayo de 1810, Serón y Tíjola junto con otros pueblos de la sierra de Filabres reciben una requisitoria exigiendo a Serón, 4 fanegas de trigo, 4 de cebada, 50 carneros, 12 jamones, 68 gallinas y 24 docenas de huevos y a Tíjola 10 fanegas de trigo, 10 de cebada, 12 carneros, 6 vacas, 6 jamones, 30 gallinas y 12 docenas de huevos.
Otro ejemplo sería el de Juan Herrero Sánchez, vecino de Serón, quién en un documento notarial de 1814 manifiesta que “el 21 de mayo de 1810 le fueron requisadas por las tropas francesas 270 cabezas de ganado lanar y cabrío”

requisitoria

Requisitoria para algunos pueblos en mayo de 1810

Durante 1811 y 1812 los municipios de Serón y Tíjola se ven obligados a seguir atendiendo las constantes demandas francesas de dinero y suministro para la tropa y caballería. En la mayoría de las ocasiones los ayuntamientos tienen que recurrir a personas particulares que adelanten lo pedido con la promesa de que le serán reembolsadas cuando se realice el reparto entre el vecindario. En Serón, una de estas personas fue nuestro fraile Tomás Martínez Corbalán, quién al formalizar su testamento indica: “Tengo entregadas ciertas cantidades a esta municipalidad por contribuciones y pedidos para las tropas francesas…”
En Tíjola, Juan Mauricio Funes fue otra de estas personas quién, después de reclamar varias veces a la municipalidad de Tíjola el reintegro de 7440 reales y no obtener respuesta, les demanda judicialmente. Así lo indica el Sr. Funes en el documento notarial de fecha 20 de noviembre de 1915:
“Por la municipalidad de Tijola de los años 1811 y 1812, en diferentes ocasiones, se le exigieron en calidad de reintegro la cantidad de 7440 reales para cubrir con ellos los pedidos que se les hacían para las tropas francesas, ya en grano y ya en metálico. Al no habérsele abonado la cantidad después de repetidas instancias que al efecto ha hecho a dicha municipalidad se ve en la obligación de demandarle judicialmente…”
Bienes secuestrados al conde de Miranda

Desde 1779 y hasta 1810, el administrador de las rentas y bienes del condado de Miranda en Serón y todo su estado fue Martín Marín Garnica, casado con Manuela de Cózar y Moreno. A partir de este momento y hasta agosto de 1812, los bienes estuvieron secuestrados. Así se constata en la subasta que se realiza de los hornos de pan propiedad del Conde, uno en el barrio de la Solana y el otro en el de la Umbría, por Francisco Fernández Rodríguez, encargado en Serón de los bienes secuestrados. Tenemos también constancia del secuestro de la renta de “minucias” de frutos correspondiente al Conde. Este secuestro se levantaría en agosto de 1812, momento que coincide con el nombramiento de Josep Calderón y Milán como nuevo administrador de las rentas del conde de Miranda en Serón y todo su estado, incluida la fábrica de Herrerías, en El Valle.
Jóvenes de Serón en la Guerra.

Los jóvenes que en 1808 estaban de milicias tuvieron que continuar sirviendo en el ejército español. Transcurridos varios años sus familias no sabían nada de su existencia, lo cual era un problema a la hora de formalizar testamentos. Este es el caso de Manuel Pérez Castillo, hijo de Juana Castillo, vecina de Serón, quien formaliza su testamento a final de 1810 indicando que “hace dos años que salió en las milicias para la guerra y no he sabido de su existencia”. Otros, como los hermanos José y Antonio Castillo Pérez, fallecieron. Manuel Yelamos Gallardo tuvo la suerte de regresar a casa después de estar más de diez años de soldado. En 1815 su padre le hace una donación en vida e indica lo siguiente:
“Mi hijo, Manuel Yelamos, soldado, con más de 10 años de servicio a su majestad por causa de la guerra que ha habido con los franceses, ha regresado a casa después de muchos trabajos que ha tenido, ha sufrido y peligros a que se ha expuesto. En atención al buen servicio que ha hecho a la religión y a la patria en esta última guerra contra los franceses le dona las reses que dejó a su marcha y las crías que en su ausencia han generado”

A partir de 1815 es habitual encontrar donaciones, vía testamentos, para el socorro de los familiares pobres de los soldados fallecidos en la guerra. Lo podemos ver en el testamento de María Trujillo, vecina de Serón y mujer de Antonio Pascual Vergara:
“Mando limosna de 12 reales de vellón para socorro a los padres, mujeres e hijos pobres de los soldados que han muerto en la última guerra con los franceses, cuya limosna se entregue al Sr. Cura como está mandado por Real decreto”.
Sorprendentemente, veinte años después aún encontramos este tipo de donativos en algunos testamentos.
Ayuntamiento Constitucional de Serón en 1812
Hasta la llegada de los franceses, los encargados de la Real Jurisdicción ordinaria de la villa, es decir, los responsables de abrir causas y diligencias judiciales así como el establecer sentencias eran los alcaldes mayores y corregidores. La Pepa introduciría un nuevo sistema de administrar justicia creando el Reglamento de las Audiencias y Juzgados de 1ª Instancia, donde las figuras del corregidor y alcalde mayor desaparecerían. Hacia final de octubre de 1812, Serón contaba ya con un Juez de 1ª Instancia Juan del Puerto, abogado del Ilustre Colegio de la Real Audiencia de Granada.

El 14 de octubre de 1812, Josep Calderón y Milán continuaba actuando como alcalde mayor siendo Diego María Ximenez Jivaja regente de la Real Jurisdicción de la villa de Serón. En esta fecha, el corregidor de Serón Juan Manuel Ruíz García estaba preso en la cárcel de Baza por desacato, injurias e insultos a la Real Jurisdicción ordinaria, hechos producidos el 5 de octubre en la Sala Capitular de Serón.
Ese día, por complicidad en los hechos, son también encarcelados los vecinos Josep León, Juan García Paredes, Ildefonso Domene, Josep Peyro y Francisco Sánchez Peral.

“Se hayan presos en la sala Capitular por complicidad en los insultos y desacatos que causó a la Real Jurisdicción ordinaria Juan Manuel Ruíz, corregidor que ha sido de esta villa”.
La causa fue incoada por el regente Diego María Ximenez Jivaja, siendo estos últimos puestos en libertad a primeros de noviembre, bajo fianza de cárcel, por el juez Juan del Puerto.

No tenemos constancia exacta de cuando se proclama la Constitución en Serón, probablemente hacia final de octubre. Durante el mes de noviembre se constituye el primer Ayuntamiento constitucional con Antonio Requena Domene como alcalde ordinario y Pedro Sola, Pedro Corral, Antonio Ramón Pérez y Manuel Josef Domene como regidores, justicia y ayuntamiento.

Firma de personas que formaron el primer ayuntamiento constitucional de Serón en 1813

El régimen constitucional cae a principios de 1814, coincidiendo con el regreso de Fernando VII y su proclamación como rey absoluto. Durante este corto periodo la plaza de Enmedio pasa a llamarse Plaza de la Constitución (antes, plaza de la Lonja).
La Pepa volvería a implantarse durante el llamado Trienio Liberal (1821-1823). Algunas personas del nuevo ayuntamiento constitucional de Serón en 1822 fueron: Manuel José Domene, Antonio y Tomás Pérez Rubio, Antonio Hinojo Domene, José García, Domingo Pérez Grande, Ezequiel Plasencia y Josef Peyró.

Firma de los miembros del ayuntamiento constitucional de Serón en 1822

Requerimiento al Ayuntamiento para que presente las cuentas de suministros a las tropas

Terminada la ocupación, la Diputación de Almería apremia a sus ayuntamientos para que presenten ante Intendencia las cuentas de suministros que tengan hechas a las tropas, tanto francesas como españolas, con objeto de ser aprobadas y obtener así las correspondientes certificaciones de abono.
Serón presenta sus cuentas en 1813, siendo firmadas por Juan Corral Domene, Basilio Fernández y Juan Loaisa. Sin embargo, en noviembre de 1820 las cuentas no estaban aprobadas puesto que al Ayuntamiento seguían llegando requerimientos para que se presentaran. Esto obliga a las personas que pertenecieron a los ayuntamientos de Serón entre los años 1810-1814 a manifestar ante Francisco Herrerías, notario de Serón, que “los otorgantes las tienen rendidas con los documentos justificativos desde hace algunos años… remitidas a la intendencia real de esta provincia…”
Algunas de estas personas son: Juan Corral Domene, Basilio Fernández, Juan Loaisa, Antonio Ramón Pérez, Luis de Cruz, Ezequiel Plasencia, Antonio Requena Domene, Felix Domene, Pedro Sola, Pedro Corral y Manuel Josef Domene.

Florencio Castaño Iglesias

[1] Serón era una villa de señorío perteneciente al conde de Miranda, teniendo éste la facultad de nombrar al gobernador y a otros cargos administrativos. Su título de gobernador  empieza a tener efecto el 16 de febrero de 1808.

[1] Silva Ramírez, E. “Datos para un estudio de la Guerra de la Independencia en Almería”.

[1] Persona nombrada por el Rey con ciertas  funciones  tipo judicial y policial en la Jurisdicción

[1] A.H.N. Sección “Guerra de la Independencia”, digitalizada.

[1] A.H.P.AL. Pr. 4294, f. 189.

[1] A.H.P.AL., Pr. 4292, f. 105.

[1] A.H.P.AL., Pr. 4295, f. 288.

[1] A.H.P.AL., Pr. 4292, f. 16.

[1] A.H.P.AL. Pr. 4295, f. 102

[1] A.H.P.AL. Pr. 4300, f. 30

[1] A.H.P.AL. Pr. 4292,  f. 161.

[1] A.H.P.AL. Pr. 4293, f. 395.

[1] Similar a las actuales delegaciones de Hacienda.

[1] A.H.P.AL. Pr. 4294, f. 189.

[1] A.H.P.AL. Pr. 4300

Melchor Açorero de Talavera

Un franciscano en la vicaría de Serón

En el año 2013 publicaba en esta revista[1] la transcripción de algunas inscripciones del siglo XVII sobre pedestales de cruces blancas relacionadas con Serón. En particular, la inscripción que está en el cementerio nos indica el nombre del vicario que la mandó poner: “El bachiller Melchor Azorero de Talavera, beneficiado y vicario de esta villa mandó poner esta cruz. Año de 1668”. La cruz se pondría junto a la ermita de la Virgen de los Remedios, después de realizarse  importantes  obras de reparación tanto en su estructura como en la cubierta. Un documento[2] fechado en 1663 nos habla ya de su mal estado, aceptando el mayordomo de la cofradía de los Remedios la limosna de ocho ducados del vecino  Juan de Yelamos “para la obra de la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, patrona de esta villa, por tener mucha necesidad y estar hundiéndose la dicha ermita”.

inscripción siglo XVI

Hoy, quiero acercarme a la familia Açorero de Talavera y, en particular, al vicario Talavera, recogiendo el patronato de legos que fundó así como la capellanía a beneficio eclesiástico que fundaron sus albaceas testamentarios en 1674.

Conviene recordar que a finales del siglo XVI Serón era la mayor villa del Alto Almanzora y  capital de una vicaría que integraba, en 1587, a las parroquias de Serón, Tíjola, Bayarque y Bacares.  Esta vicaría contaba con en estas fechas con un total de 280 casas pobladas de las cuales 125 correspondían a Serón, lo cual da una idea del aumento de población tan considerable que se produciría en Serón. En 1596 al frente de la vicaría estaba el  licenciado Luís de Aguilar y Oliver, beneficiado de de Serón y mayordomo de fábricas de sus iglesias.   En los primeros años del siglo XVII, cierto Alonso Açorero[3] de Talavera empieza su carrera en Serón de simple sacristán, sustituyendo en el cargo a Alonso de Olivares y cobrando no sólo de cuidar de la sacristía, de tocar las campanas, de llevar la cruz en las procesiones y entierros sino de su intervención en las misas cantadas.

Encontramos una referencia[4] de 1608 donde “Alonso Açorero de Talavera, sacristán, se obliga a pagar al pósito veintidós reales prestados del caudal del dicho pósito”. Completaba sus ingresos con la compra y  venta de solares, arrendamiento de tierras del marqués de Villena y arrendamiento de casas de morada. Así, en 1616, vende al licenciado Tomás Marín de Arriola,  beneficiado de Serón,  “un solar de casa que está encima del horno viejo del marqués, lindando con huerto de Juan Gutiérrez Altamirano y casa de Alonso Rodríguez y calle Real que va a la puerta de Almería[5]”.  En el año 1633 vende tierra en el Reconco y arrenda durante cuatro años “dos casas de morada juntas en la puerta de Almería”.

Alonso Açorero y Lucía de Salamanca, su mujer, tuvieron cuatro hijos: Ana, Eugenia, Alonso y Melchor Açorero de Talavera. Ana se casa con Pedro Rojo, hermano del clérigo de Serón Francisco Rojo. Uno de sus hijos, Melchor Rojo Azorero de Talavera, nace en Vélez-Rubio convirtiéndose en un franciscano que dedicó su vida al pleno cumplimiento de las reglas de la familia de Asís: pobreza y penitencia. Fallece en 1693 siendo sepultado en la capilla de la Virgen de la Soledad de la iglesia de Laujar. Eugenia se casa con Damián Ribelles, primer Obediencia de la Santa Escuela de Cristo de Tíjola. Uno de sus hijos, Ambrosio Ribelles, se convertiría en el primer capellán de la Capellanía de nuestro vicario Talavera. Alonso, su único hermano,  vivió siempre en Serón, siendo el primer patrón del patronato de Talavera.

Rúbrica de Alonso Açorero de Talavera hacia 1630, siendo beneficiado de  Arboleas

Rúbrica de Alonso Açorero de Talavera hacia 1630, siendo beneficiado de  Arboleas

Cuando Lucía de Salamanca fallece, Alonso Açorero como buen conocedor del funcionamiento de las iglesias y experto en materia religiosa, optó por recibir las órdenes y servir de clérigo, siendo empleado como capellán años más tarde. Hacia 1630, como licenciado ya, es el  beneficiado de la parroquia de Arboleas.

El vicario Talavera

Hacía 1621 la vacante que Luis de Aguilar y Oliver dejaría en la vicaría de Serón sería asignada al doctor Thomas Marín de Arriola, comisario del Santo Oficio de la Inquisición, quién tuvo una presencia activa y decisiva en todo el proceso de reedificación del templo parroquial de Serón[6].

El joven bachiller Melchor Açorero de Talavera ya estaba junto al doctor Marín en 1634. Melchor fue formado bajo las enseñanzas de los hermanos franciscanos del convento de San Luís de Vélez-Blanco y del convento del Santo Padre San Francisco de Almería, siendo fray Juan Álvarez su confesor. En 1639, estuvo gravemente enfermo siendo cuidado por su primo Melchor de Talavera y María de Salas, su mujer. Durante esta enfermedad redacta su primer testamento[7]. En él pide ser enterrado en la iglesia parroquial de Serón “con el hábito y cuerda de mi padre San Francisco que yo acostumbro a llevar” y manda se digan por su ánima gran cantidad de misas rezadas: 150 en el convento de Almería,  otras tantas en el convento de San Luís  y 100 en  la parroquia de Serón.  Deja limosna a la cofradía del Santísimo Sacramento, nombrando heredero universal a Alonso Açorero, su padre.

Superada la enfermedad, Melchor Açorero de Talavera  toma posesión de la vicaría de Serón al fallecimiento del doctor Marín, hacia enero de 1641. Vivió en la plaza de la ermita de la Virgen de los Remedios, comprando en 1651, y en subasta, la casa del matrimonio Gerónimo de Vico[8] y Teresa Marín. Fallecido su padre, se rodea de su hermano Alonso y de su primo Melchor Pérez de Talavera, teniente de gobernador y justicia mayor de Serón y mayordomo de la cofradía del Santísimo Sacramento en 1650. En el aspecto  eclesiástico sus personas de confianza son el licenciado Gerónimo de Vergara, beneficiado de Serón y el licenciado Pedro del Maço y Prado, beneficiado de Tíjola.

El vicario Talavera  otorga su último testamento  en Serón, el 20 de junio de 1669, ante el notario de la audiencia episcopal de Almería, Martín García. Aunque no disponemos de su testamento[9], sí se dispone de algunos documentos que relatan el proceso de formación de una Capellanía colativa a beneficio eclesiástico que se fundará en 1674 con el residuo de sus bienes. Estos documentos nos irán informando también sobre los detalles del Patronato de Legos que el vicario Talavera funda el 17 de julio de 1669.

Rúbrica de Melchor Açorero de Talavera

Rúbrica de Melchor Açorero de Talavera

Su muerte se produciría hacia 1670-1671, pasando a ser el licenciado Pedro del Maço y Prado el nuevo vicario del partido de Serón. Sólo estaría alrededor de dos años pues en 1673 el licenciado Bartolomé Vélez, beneficiado de Serón, aparece ya como vicario.

El Patronato de Talavera

La institución conocida como patronato de legos se fundaba, vía escritura, a partir de unos bienes con el objetivo de perpetuar la memoria del fundador y la de sus familiares mediante la celebración de un número de misas al año a favor de ellos. Se intentaba también beneficiar y  asegurar el futuro de familiares cercanos que aspiraban a seguir la carrera eclesiástica.

El Patronato de Talavera, como se conocería en referencias notariales posteriores, se funda con todos sus bienes raíces cuyas rentas quedaron vinculadas a ciertas obras pías y a cierto número de  misas semanales por su alma. El primer patrón fue Alonso Açorero de Talavera, su hermano. La misión del patrón era la de velar por las cláusulas de su fundación, proponer el nombramiento del capellán y certificar el cumplimiento de las misas. Su primer capellán sería Ambrosio Ribelles, su sobrino, hijo de Eugenia Açorero, su hermana.

En 1681 el patronazgo lo disfrutaba Marcos Martínez Morata, casado con Lucía Hernández. Alonso Açorero no estuvo de acuerdo con esta sucesión e interpuso pleito contra dicho nombramiento.  Así lo recoge su testamento[10] otorgado en Serón en junio de 1682:

Tengo pleito con Marcos Martínez Morata y Lucía Hernández, su mujer, por el Patronato que dejó mi hermano, por pretender ellos entrar gozando en él. Dicho pleito está en estado de sentencia y quiero que mis herederos lo defiendan”.

La sentencia tuvo que ser favorable a la familia Açorero pues en 1684 ya estaba de nuevo Alonso Açorero al frente del Patronato. Así lo recoge un documento de venta fechado en octubre de 1684 donde Clemente Sánchez y María Pajares, su mujer, venden a Alonso Açorero de Talavera y al Patronato de Talavera un bancal de riego en el pago de la Vega.

El Patronato tuvo casa en la plaza de la ermita de la Virgen de los Remedios y distintos bienes en tierras  en los pagos de Fuencaliente, Angostos, Vega, Alconaiza, Carmedí y huerta de Serón. Perduró hasta el siglo XIX, encontrando una referencia[11] de su existencia en  1819, donde se dice: “…se hipoteca tierra en el pago del Angosto junto al Patronato de Talavera…”.

Fundación de la Capellanía del vicario Talavera

Fallecido el vicario Talavera y después de cumplido su testamento, el arcediano Luís Almansa de León,  provisor y vicario general de Almería  presenta el 22 de junio de 1672, en Serón, las cuentas finales del licenciado Talavera, quedando un residuo o saldo a favor de doce mil reales. Ese mismo día se decide que lo más conveniente para el alma del difunto es el de fundar con ese residuo una capellanía[12] con la dotación de dos misas cantadas cada semana y responso sobre su sepultura.  Se dicta un auto[13]  comisionando al licenciado  Pedro Maço y Prado, vicario de Serón, para que con los doce mil reales en depósito del licenciado Gerónimo de Vergara,  se compren pedazos de tierra a censos impuestos a ellos. Para informar a los interesados en vender se colocaron edictos en las puertas de las iglesias de Serón y Tíjola.  Uno de los primeros bienes de la futura capellanía sería la compra de una hacienda de 280 ducados deprincipal a María y Juana de Vico Rondalce, herederas de Gerónimo de Vico, con censo fundado sobre un cortijo y bancales de viñas en el pago de Huélago.

En diciembre de  1674 se firmaría la escritura de fundación[14] de esta Capellanía   erigida en beneficio eclesiástico[15] perpetuo  y colativo en la iglesia parroquial de Serón. Ante el notario de Serón comparecieron los albaceas del vicario Talavera: el licenciado Bartolomé Vélez, vicario desde 1673;  Pedro del Maço y Prado, beneficiado de Tijola; Alonso Açorero de Talavera,  hermano del vicario Talavera y Melchor Pérez de Talavera, su primo.

La escritura recoge y enumera todos los bienes con sus censos respectivos, así como los diferentes llamamientos y cláusulas sobre la sucesión de patronos y capellanes.

Rúbricas de los albaceas testamentarios del vicario Talavera

Rúbricas de los albaceas testamentarios del vicario Talavera

Para la designación de patronos se siguieron  los mismos llamamientos que el vicario Talavera estableció en la fundación de su  patronato de legos. Así, “según el auto del señor provisor nombraron por primer patrón a Alonso Açorero, hermano del testador. Le suceda  Lucia Fernández Guerrero, sobrina, hija de Salvador Fernández y María Guerrero….y a falta de sus deudos más cercanos,  sucedan en el patronato los dos beneficiados de Serón y en caso de discordia, tenga voto el vicario”.

Sobre la sucesión de capellanes:

“Que el primer capellán sea Ambrosio Ribelles, clérigo de menores órdenes y sacristán de Tíjola, sobrino del testador, hijo de Eugenia Açorero de Talavera, su hermana, por ser el deudo más cercano y el más benemérito de su familia. El cual no ha de tener obligación de residir en la dicha capellanía por la voluntad del testador, por lo mucho que le quiso en vida y así poder gozar con su sacristía la capellanía”.

La escritura deja muy clara la sucesión del capellán una vez que se produzca la vacante de Ambrosio Ribelles: “Y a falta de deudos sucedan los naturales de esta villa que fueren más beneméritos y a falta de naturales de esta villa sucedan los naturales de Tíjola que sean más beneméritos y a falta, le sucedan los naturales de Bayarque más beneméritos, y a falta de los naturales de los tres lugares de este estado, puede el patrón nombrar libremente el capellán a quién quisiera”.

A los capellanes que deseen seguir sus estudios eclesiásticos se les da licencia para cursar y graduarse “por tiempo de 7 años a los que estudiaren la sagrada theologia en la universidad y 5 años a los que estudiasen los sagrados cánones y otros 2 años para practicar en la ciudad de Granada y no en otra parte”.

Florencio Castaño Iglesias

Abril de 2018


[1] “Inscripciones del siglo XVII”, F. Castaño Iglesias. Alcantillo, nº 51 (2013).

[2] A.H.P.AL., P. 4193

[3] A principios del XVI la familia Azorero vive en Alcaraz (Albacete) donde Pedro Azorero es el sacristán de la parroquia y Alonso, su hermano, un prestigioso organista. Sabiendo que Alcaraz y Talavera de la Reina (Cuenca)  eran territorios bajo el  marqués de Villena, se puede inferir que un descendiente de los  hermanos Azorero  es el que se trasladó a Serón a principios del XVII.

[4] A.H.P.AL., P. 4126, f. 219.

[5] Se refiere a la puerta que hubo a la salida de Serón hacia la ermita de Los Remedios y los molinos harineros de la ribera.

[6] Gil Albarracín, A., El Templo Parroquial de Serón.

[7] A.H.P.AL, f. 330

[8] Le embargan sus bienes para cubrir sus deudas al Pósito de Serón.

[9] El A.H.P.AL. no dispone de los protocolos de 1669.

[10] A.H.P.AL. Pr. 4191, f. 114

[11] A.H.P.AL. Pr. 4299, f. 14

[12] Fundación con carácter de perpetuidad realizada sobre una serie de bienes  cuyas rentas estaban destinadas a la manutención de un clérigo, que quedaba obligado a decir un cierto número de misas por el alma del fundador.

[13] A.H.P.AL. Pr. 4185, f. 79

[14] A.H.P.AL. Pr. 4187, f.411

[15] Favoreciendo la ordenación de nuevos capellanes así como su graduación en los distintos estudios superiores en Teología.

Barberos flebotomianos

barbaros flebotonianos

Barberos flebotomianos en el Serón de los siglos XVIII y XIX

Florencio Castaño Iglesias

Desde siempre los pueblos y ciudades han contado con personas que se dedicaban a sacar dientes y muelas a sus convecinos. Hasta que la odontología no se consolidó como profesión científica e independiente (principios del siglo XX), dicha tarea la realizaban los cirujanos y los llamados barberos flebotomianos, que por un lado tenían tienda  para barbear y cortar pelos pero al mismo tiempo realizaban extracciones dentales y algunos procesos de cirugía como abrir abscesos, sangrar la carne humana o aplicar ventosas para aliviar algunas enfermedades.

En España, este oficio no se reglamentó hasta finales del siglo XV, estableciéndose que ninguna persona podía poner tienda y ejercer de sangrador sin ser previamente examinado en el arte de la flebotomía[1], o arte de sangrar.

Uno de los personajes importantes del Quijote es el de maese Nicolás, barbero sacamuelas de la aldea donde vivía el ilustre hidalgo. En la época de Cervantes el culto a Santa Apolonia era muy difundido y las personas que sufrían dolores dentales le rezaban para que los auxiliara. En nuestros días, la patrona de los odontólogos sigue siendo Santa Apolonia.

 

Cirujanos y barberos flebotomianos en Serón

Desde la segunda mitad del siglo XVIII y hasta bien entrado el XIX, Serón contó con una familia de cirujanos, los García Paredes, que además de tener tienda de barbería realizaban la flebotomía junto con las extracciones dentales. Juan García Paredes padre, fue el cirujano titular de Serón entre los años  1755 y 1783. Se casó en primeras nupcias con Bárbara de la Cruz, natural de Almería, teniendo dos hijos: Santiago y Bernardino García de la Cruz. Santiago se casó en Baza y allí estuvo ejerciendo el arte de la flebotomía. Su padre le pagó los estudios para obtener el título de sangrador, proporcionándole los “trastos” y herramientas del oficio. Bernardino obtuvo una plaza de soldado de infantería en el Regimiento de Zamora, trasladándose posteriormente a las Indias donde falleció.

En 1762, Juan se vio envuelto en un proceso judicial por motivos matrimoniales. El propio Paredes lo describe así[2]: “Que por Thomas Herrerías, vicario y juez ecónomo de este partido, se está procediendo contra mí para que haga vida maridable con Bárbara Cruz, mi  mujer que se haya fuera de mi casa desde el 27 de junio o en su defecto le diese alimentos y por no haber condescendido en ello me ha puesto preso en esta Real Cárcel. Me pondrá en libertad si me obligo a pagarle en efectivo 60 ducados cada año.”

En esta época y hasta bien entrado el siglo XX, la vida económica de Serón como la de tantos pueblos y ciudades tenía como eje central el trueque y, en particular, las Igualas[3]. En 1769, Serón contaba también con un maestro flebotomiano: Francisco Xavier Marín. Con el objetivo de evitar disputas entre ellos y al mismo tiempo mejorar la asistencia de sus igualados, Paredes y Marín firman un acuerdo de concordia[4]. El convenio contemplaba la existencia de una única tienda de barbería: “Francisco Xavier Marín ha de mantener abierta tienda de barbería…”. En otro momento del acuerdo se indica que “para sangrías ventosas, los vecinos igualados podían llamar a cualquiera de los dos”. En el caso de forasteros se estipuló que “si vienen forasteros a la tienda tanto a quitarse la barba como a sacar muelas, los estipendios que se paguen se guarden en arca para luego repartir.

En 1784, Juan García Paredes formaliza su testamento[5] donde indica que se casó en segundas nupcias con Isabel García de Aguilar, de cuyo matrimonio nacieron Pedro, María, Juan, Teresa y Melchora. El enlace se produce en la villa de Albaladejo del Cuende (Cuenca), donde vivían  los padres de Isabel. Su hijo Juan García es el que va a seguir los pasos de su padre, trabajando en Serón con los cirujanos flebotomianos Luís Agustín Usero, José Antonio de la Cruz, Juan García Portaz y Francisco de Paula Fernández. En documentos públicos aparece como Juan García Paredes tomando como segundo apellido el mismo de su padre.

En 1812 el cirujano principal de Serón era Luís Agustín Usero, aunque ya venía trabajando Paredes. Cuando José Antonio de la Cruz, llega a Serón como tercer cirujano flebotomiano, se vuelve a firmar un convenio[6] entre ellos. Acuerdan que “la tienda de barbería debe estar en la casa de Don Luís, siendo atendida por tres mancebos corriendo los gastos de mantenimiento de la tienda así como las manutención y salarios de los mancebos a apartes iguales”. También en la casa de Don Luís “se reunirán los productos de las igualas hasta su reparto, dándose cuenta mensualmente de lo que se cobre y teniendo la llave del cuarto del grano Don José Antonio de la Cruz”. Muy interesante la cláusula que establecen para cubrir económicamente la posible enfermedad o invalidez absoluta de alguno de ellos: “Si alguno de nosotros tuviese enfermedad incurable e impedido absolutamente de ejercer sus funciones, los demás tienen que cubrirle el año que reste. En los años sucesivos de su vida y para ayuda a su subsistencia se le contribuirá del fondo 50 ducados al año”.

Sobre Juan García Paredes hijo se puede decir que participó activamente en la implantación en Serón de la Constitución de 1812, hecho que se produjo en octubre de 1812, una vez que los franceses abandonan Granada y Baza. En 1816, Paredes era ya el cirujano titular de Serón prestando algunos servicios en el hospital de Tíjola. Años más tarde, en 1823 y  1837 formaría parte de los ayuntamientos constitucionales de Serón.

En 1834, Paredes seguía ejerciendo en Serón junto al cirujano sangrador Francisco de Paula Fernández. En su convenio[7] para reunir sus conductas igualadas en cirugía, sangrías y barbas se especifica que Paredes aporta 170 fanegas de trigo y 1800 reales mientras que Fernández 100 de trigo y 1100 reales.

 

Antonio Fernández Ruíz,  cirujano de 3ª clase

A partir del primer tercio del siglo XIX hay un intento de unificar y al mismo tiempo reducir, la gran cantidad de títulos emitidos por los colegios de Medicina y Cirugía en España. En particular, el nuevo título de cirujano de 3ª clase era equivalente al de cirujano flebotomiano o cirujano sangrador. Antonio Fernández Ruíz, natural de Serón, obtiene este título en 1844.

Antonio nace en 1814, siendo apadrinado por el cirujano Francisco de Paula Fernández, su tío. En octubre de 1840 se matricula en Madrid en el Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos para estudiar la carrera de cirujano de 3ª clase. Entre los requisitos para poder presentarse a examen se tenía que justificar el  haber estudiado privadamente la flebotomía así como haber seguido, al menos seis meses, las enseñanzas prácticas con un cirujano flebotomiano. La justificación necesaria se la proporciona Francisco de Paula el 9 de febrero de 1844 en cuyo informe se indica que: “Ha practicado a mi inmediación las pequeñas operaciones de cirugía con todo esmero y dignidad y ha asistido a la visita y curación a cuantas operaciones he practicado en dicha época”.

Hacía el último tercio del siglo XIX los médicos-cirujanos de Serón eran Francisco Jiménez Dumas y Agustín Torreblanca Carrasco. En 1893, Francisco Jiménez Cano, hijo de Jiménez Dumas es también médico-cirujano, estando casado con Mª de los Remedios Fernández Rodríguez, hija de José Fernández Estrada, cura castrense de Serón.

 

 

Tienda de barbería y barbero sacamuelas

 barberia

 

De izquierda a derecha las rúbricas de padre e hijo

rubrica1

 

Rúbricas de Paredes y Fernández en 1834

rubrica3

 

Solicitud de Antonio Fernández Ruíz para seguir la carrera de Cirujano de 3ª clase

barbaros flebotonianos


[1] Practicar incisiones en una vena para evacuar una cierta cantidad de sangre.

[2] A.H.P.AL., Pr. 4243

[3] Convenios que los vecinos hacían con el barbero, el herrero, el médico y hasta el cura, comprometiéndose a dar cierta cantidad de grano al año a cambio de sus servicios.

[4] A.H.P.AL., Pr. 4249

[5] A.H.P.AL., Pr. 4266

[6] A.H.P.AL., Pr. 4292

[7] A.H.P.AL., Pr. 4316, f. 307

Los primeros pobladores de Serón tras la expulsión de los moriscos

LOS PRIMEROS POBLADORES DE SERÓN TRAS LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS

LOS PRIMEROS POBLADORES DE SERÓN TRAS LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS

                                                           2ª PARTE

 

Francisco José Cuadrado Pérez

Es importante señalar que la mayoría de estos pobladores se quedaron finalmente en Serón, y que las suertes de los que se trasladaron (unos diez  en los siguientes meses) a otros lugares fueron vendidas o asignadas a otros pobladores, y siempre con el consentimiento de la Chancillería de Granada, pese a estar, en un principio, prohibida la venta.  Como ejemplos tenemos los de:

-Francisco de Monreal, de Caravaca. Compra en 30 ducados las dos suertes de Francisco González.

-Juan de Saavedra. Compra las dos suertes de Juan de Yeste en 14 ducados.

-Pedro Copete, de La Iruela (Jaén) compra dos de las tres suertes de Benito de Ynestrosa en 80 ducados.

-Diego Martínez, hijo de Miguel de Hernán Martínez, se le da la suerte de Ocías Abad por ausencia.

-Andrés Martínez, hijo de Alonso de Hernán Martínez se le da la suerte de Ginés Abad.

-Juan López, hijo de Baltasar López, compra por 5 ducados la suerte de Diego Rojo.

-Juan de Torralba, de Budia, se le da la suerte de Francisco Bermejo.

-Andrés Nieto, de Durón, se le da la suerte de  Pedro Martínez por ausencia.

-Pedro de Yélamos, hijo de Francisco de Yélamos, se le da la suerte de Juan de Checa por ausencia.

-Francisco de Madalena, hijo de Bartolomé de Madalena, se le da la suerte de Miguel de Cifuentes por ausencia.

En ocasiones, y para que el número de pobladores se mantuviese en 142, se emancipó a hijos de los nuevos pobladores (hasta 23 en junio de 1573) aunque no tuvieran la edad legal para ello (14 años) para declararlos, así mismo, nuevos pobladores. Una de las razones que dio el Gobernador Diego de Ynestrosa fue que debido al mal estado en que se encontraba el pueblo, con numerosas casas caídas, algunos nuevos pobladores eran pobres y veían demasiado trabajo y dinero en levantarlas, de ahí que se fueran unos y quisieran ir otros a otros pueblos donde obtener una casa que estuviese en condiciones de ser habitada. Y que emancipando a alguno de los hijos vieran su patrimonio aumentado y se quedaran. Como de hecho pasó.

Pobladores del nuevo Serón cristiano-viejo son también 11 de los antiguos residentes:

- Gabriel López, alcalde, casado[1].

-Antonio de Santisteban, casado. Alcalde.

-Luis de Santisteban, soltero.

-Alonso Pérez, casado.

-Alonso Rodríguez, casado.

-Pedro de Morales, casado.

-Bartolomé de Aulestia, soltero.

-La viuda de Francisco Izquierdo.

-La viuda de Francisco López.

-La viuda de Santisteban.

-Diego de Torres, viudo[2].

Sin contar, claro, a Miguel Escudero, sacristán que fue con anterioridad a la rebelión morisca y que ahora se le vuelve a nombrar sacristán y nuevo poblador. Y lo mismo ocurre con Juan de Aulestia, beneficiado, natural de Serón y nombrado nuevo poblador.

Dentro de las muchas lagunas que ofrece la lectura del Libro de Apeo de Serón no se dice claramente qué pasó con el resto de los antiguos pobladores cristiano-viejos. En ocasiones se acompaña la palabra “difunto” asociada al nombre, como en el caso del cura Sebastián de Cueto asesinado durante la toma de Serón por los moriscos rebelados. En otras “vecino que fue”, como en el caso de Juan de Torres, sin detallar si es difunto o simplemente cambió de población. De la cincuentena larga de nombres de cristiano-viejos propietarios o con empleo conocido (como por ejemplo escribano) que se van nombrando en el deslinde de tierras a penas hay unos cuantos más, con los nombrados más arriba (30 en total), que vuelven a aparecer como propietarios de casas.

También es extraño que no aparezca la casa y tierras del famoso alcalde de Serón asesinado por Aben Humeya, Diego de Mirones[3], quien escribiría a Juan de Austria desde su cautiverio diciéndole que se lo llevaron con un sobrino y cien mujeres y niños a las Alpujarras.

Pocos son los datos de la anterior población que nos da el Libro de Apeo que hagan referencia a los asesinatos que nos presenta Mármol y Carvajal o los de Enrique Enríquez[4] en su carta a Juan de Austria cuando Serón es tomado por las fuerzas moriscas: Tras enviar a Don Diego de Luxan con 200 tiradores a reconocer Serón “hallaron en la iglesia muertos veinticinco ombres y quatro mujeres, sin otros catorze o quinze que avían hallado donde tuvieron la refriega con el gobernador.” [5]

El abad y el cabildo de la colegiata de Baza escriben a Don Juan de Austria unos días después: “domingo deziseis del presente tomaron la fortaleza de la villa de Serón, que está cinco leguas pequeñas desta ciudad, y degollaron todos los xpianos, soldados y vecinos que en ella estaban, que según dizen serían hasta trezientas personas”[6]

En este sentido tampoco se dice cómo llegaron a salvarse estos antiguos pobladores de Serón. Y es que el Libro de Apeo es una medición y enumeración fría de casas, huertos, secanos, árboles y viñas. De ahí que en el resumen que se hace en cuanto a las casas de los cristianos viejos se diga que hay 60 casas y 30 cristianos viejos, ya que son 30 los propietarios que se nombran. Dato este que no cuadra con la cantidad de cristianos viejos asesinados por los moriscos rebelados.

Volviendo a los pobladores que quedan en el Serón de 1573, y concretamente al 12 de diciembre de ese año, se hace recuento de todas las personas (habitantes totales) sumando las que siguen, y cito:

“Demás de los dichos ciento y cuarenta y dos vecinos y pobladores alistados a la dicha vecindad, y once que se hallaron naturales en ella sin suertes, hubo y se hallaron que había en sus casas con sus mujeres e hijos, y criados, trescientas diez personas, grandes y chicos. De manera que hay en la dicha villa, con los ciento y cuarenta y dos vecinos de la población y once naturales de ella, y trescientas diez personas que se hallaron de familia, cuatrocientas y sesenta y tres personas…”[7]

También, se halló que hubo entre los dichos pobladores ochenta y dos bagajes mayores y menores.

- …treinta y nueve vacas y bueyes.

- …seiscientas y ochenta cabezas de cabras, poco más o menos.

- …cincuenta puercos y puercas, poco más o menos.

-… se hallaron sesenta y dos arcabuceros, y veintiséis ballesteros con sus espadas. Y cuarenta y seis personas, unos con espadas y rodelas, y chuca y partesanas, y alabardas. Y otros con sus espadas no más. Y a los que no tenían más que espadas solas se les mandó que comprasen arcabuces o ballestas, o rodelas u otro género de arma.[8]

Así mismo, se visitó la iglesia, la cual está quemada y derribada cierta parte de ella. Y se dice misa en una casa.[9]

Y se recibió juramento del Beneficiado Juan de Aulestia según orden sacerdotal, diga y declare los ornamentos que hay de la iglesia. Él declaró y se vio por vista de ojos que no hubo más de un ornamento para decir misa, con su cáliz y pátena de plata, y un misal y manual, y ampolletas, y dos candeleros, y no otra cosa ninguna.

Hay cierta madera cortada para cubrir cuatro arcos de la iglesia, entre tanto que se hace.[10]

Ese día también se trazó un plano en que se indicaba las calles que había que cortar para  mejor seguridad de los vecinos.

También la conveniencia de tener un vigía en la fortaleza que tocase la campana en caso de peligro.

Así mismo, so pena de dos reales y un día de cárcel, los vecinos debían de tener de ordinario doce pelotas y media libra de pólvora, y cuerda para sus arcabuces.[11]

Dejamos, pues, a los habitantes de Serón a pocos días de que entre el año de 1574 sabiendo sus nombres, su estado civil, su procedencia, su rango social, las casas que les tocaron en suerte y los apercibimientos que deben de hacer para manejarse en un pueblo que acaba de terminar una guerra en la que casi matan al hermanastro del rey Felipe II, Juan de Austria.

 

El pueblo y sus calles en 1573

Dada la ausencia de planos en el Libro de Apeo y la parquedad de referencias a la hora de situar diferentes edificios,  resulta casi imposible trazar un plano exacto del pueblo.

La situación se agrava un poco más porque en el deslinde de las casas moriscas no se da ni una sola referencia de la situación de las mismas en el entorno del pueblo, tan solo se va nombrando a sus antiguos propietarios.

La única pista para situarnos en el pueblo de aquellos años la tenemos en la descripción de las suertes de casas o solares que se van dando a cada nuevo poblador y que se describen en este trabajo. Por tanto, solo cabe hacer una comparativa de datos e ir cruzándolos.

Antes de trazar alguna calle debemos tener algunas referencias. Por ejemplo, en la página 71r del Libro de Apeo se nos dice que: Está el Concejo en medio de la villa, distinto y apartado de las casas. Este lugar era la actual plaza de En medio o de la Constitución, que también fue llamada “del pescado”. En ella había, antes de la guerra, 3 tiendas que salían a la plaza y que podemos situar muy bien donde ahora hay una carnicería. También podemos situar un horno (el horno del Concejo) en las inmediaciones. De esta plaza partían dos calles principales hacia el camino de Tíjola.

La calle Real, que se nombra una sola vez debido a que es en ella donde mayoritariamente vivían los cristianos viejos (11 de los cuales aún lo hacen), y que la podemos situar perfectamente en el actual tramo de la calle Real que va desde la iglesia hasta de En medio o de la Constitución.

El arrabal del Çomete (el único que se nombra en el Apeo) podría estar situado en lo que hoy es el Barrio Hondo, ya que en este arrabal existía un horno  que era del Marqués, y que como se observa en la descripción de los linderos de casas unas veces aparece un horno del Concejo cercano a la plaza, linde de otras casas. Y en otras ocasiones aparece ese otro horno del Concejo linde de huertas y cerca del camino que va a Tíjola. Lo cierto es que el Marqués de Villena poseía dos hornos, uno en el pueblo cercano al Concejo y otro en el arrabal del Çomete.

El “Cantillo”, por tanto, podría ser la puerta de entrada al pueblo desde el camino de Tíjola, (que a su vez era una de las tres entradas principales) siempre y cuando el Barrio Hondo fuese ese arrabal que menciona el Libro de Apeo.

La iglesia la podemos situar en el mismo lugar donde se encuentra hoy aunque, como sabemos, medio derruida en aquellos años.

A la iglesia llegaba el camino Real que venía desde Baza. Otra de las entradas principales. No sabemos con exactitud dónde estaría la puerta que cerraba esta entrada al pueblo, si a la altura de la iglesia o en su parte más baja. Aunque hay que decir que en esa cuesta “real” de entrada (la famosa cuesta de los muertos) había varias tiendas. Pero de lo que no cabe duda es de que han quedado reminiscencias de aquella puerta, como por ejemplo cuando ocurre algo especial en el entorno de la iglesia o se queda cerca de ella siempre se dice “en la puerta de la iglesia”.

De la iglesia partía la calle principal que subía al castillo o fortaleza, que ya tenía una campana para tocar en caso de peligro. En estos años la cárcel (la pena, en el Libro de Apeo) estaba aquí.

También de la iglesia partía el camino de Almería, y que perfectamente puede corresponderse con la actual calle real en esta vertiente: iglesia-Umbría-Plaza de Arriba. Y que vendría a desembocar en la famosa Puerta de Almería en las inmediaciones de la Plaza de los Remedios.

Situar la Puerta e Almería, que por otro lado es la única puerta del pueblo a la que se pone nombre (tal vez por ser la única en pie) sería divagar. Lo que está claro es que estaría entre el principio de la Cuesta Baillo y la Umbria hasta las inmediaciones del pilar de la Plaza de Arriba.

 

BIBLIOGRAFÍA

-Libro de Apeo de Serón. 1572.

-Archivo General de Simancas. Cámara de Castilla. Legajo 2201.

-El templo parroquial de Serón en los territorios almerienses del Marqués de Villena. Griselda Bonet Girabet. 1992. Antonio Gil Albarracín.

-Historia General de Almería y su Provincia. UNICAJA. 1992. Tomo X. José Antonio Tapia Garrido.

-Revista El Cantillo. Nº 3, 20 de mayo de 1981. “Repoblamiento de Serón en 1572 por Felipe II”. Serafín Cano.



[1] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201.  Este es el recuento de antiguos  pobladores que residían en Serón en diciembre de 1573..

[2] Diego de Torres será el más desahogado económicamente, ya que poseía varias casas, tiendas en la plaza del concejo y el primer y segundo molinos bajando por el rio Liar, que con casi toda seguridad pueda corresponder con el actual de “Los Garullas”.

[3] Historia del rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada.  Luis de Mármol y Carvajal. Libro VII. Capítulo III.

[4] “El templo parroquial de Serón…” Antonio Gil Albarracín. Pg. 85

[5] Historia General de Almería y su Provincia. José Antonio Tapia Garrido. Tomo X. Pg. 216.

[6] Historia General Almería y su Provincia. José Antonio de Tapia Garrido. Tomo X. Pg. 217.

[7] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201.

[8] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201

[9] Curiosamente esta casa que servía para decir misa pasaría en 1621 a ser la cárcel del pueblo. En “El templo parroquial de Serón…” Antonio Gil Albarracín. Pg. 86.

[10] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201

[11] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201