Blog Turismo Serón

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Espacio natural, sabor propio

Espacios

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EL ÁLAMO

Subiendo por el cauce del Río Almanzora, en su ribera izquierda, unos 100 metros antes del senderillo que nos lleva al Aljibe, nos encontramos con otro de nuestros árboles singulares, un álamo de gran envergadura que podemos apreciar en toda su magnitud ahora, ya que en esta época del año está desprovisto de hojas. El diámetro de su tronco por encima del tocón es de 4.30 metros.

Sospechamos que es un Populus Nigra, comúnmente llamado Álamo negro o Chopo Negro. Árbol caducifolio de hasta 35 m de altura, con corteza gris blanquecina, muy agrietada. Suele vivir en zonas de ribera con suelos fértiles y alto grado de humedad. Indiferente al tipo de suelo. Se encuentran entre el nivel del mar y los 1.800 metros de altitud. Es resistente a las oscilaciones térmicas, soporta hasta 20º bajo cero. Crece rápidamente. El porte lo mantienen más los pies masculinos que los femeninos. Su fruto son unas cápsulas pequeñas que encierran unas semillas algodonosas; como prácticamente no se encuentran ejemplares femeninos, es rarísimo apreciar frutos.

Se emplea como árbol de sombra y en carpintería. Su madera es muy utilizada para embalajes, carpintería barata y obtención de pasta de papel de excelente calidad por su blancura y ausencia de imperfecciones. Se utiliza para cajas ligeras de embalaje, juguetes, palos de cerillas, muebles, zócalos, tarimas, marcos para cuadros, etc. Las ramas de menor diámetro se utilizan para tableros de partículas previo astillado de las mismas, mientras que la resina que se desprende de sus yemas se utiliza como base medicinal. Brotes diuréticos, sudoríficos, balsámicos, tónicos, astringentes y antisépticos; carbón antiséptico, desodorante y absorbente. De la corteza se extrae la salicina, que se emplea en medicina contra la gripe y el reumatismo.

Es un árbol ornamental en parques y jardines, carreteras, paseos y avenidas, muy representativo del paisaje natural.

Quiero hacer mención en este artículo de la muerte de otro de nuestros raros y grandes especímenes arbóreos, el Pino Alepensis de la rambla de la Jauca. Produce gran tristeza ver completamente seco un árbol de ese porte tan singular. Sorprende la “apretura” y enrevesamiento de sus enormes ramas que se dejan caer hacia el talud del camino y su tronco de alrededor de 5 m. de diámetro. Aún seco, ni el viento ni la nieve han hecho mella este invierno en él, por lo que todavía se puede apreciar en toda su envergadura.  Os invito a visitarlo antes de que se empiece a romper.

 

MAITE ACOSTA CHITO

ABRIL 2010

EL SERBAL

El Serbal común o jerbo (Sorbus domestica) es un árbol escaso en la Sierra de los Filabres. Antiguamente estaba muy extendido principalmente por la mitad oriental de España y toda Europa Central gracias a los celtas, griegos y romanos que lo cultivaron activamente. En Andalucía abunda en Cazorla, Segura y estribaciones de Sierra Nevada y otras montañas béticas. En la actualidad, su plantación y cultivo han sido prácticamente abandonados, quedando sólo escasos árboles que atestiguan dicha actividad agrícola en algunos viejos viñedos tradicionales. De forma natural, en los montes crece esparcido por las márgenes y claros de bosques mediterráneos, y en matorrales de encina, alcornoque y otras especies de Quercus así como en pinares de negral y carrasco.

Propio de las zonas bajas y medias, crece sobre todo desde 300 hasta 1.200 m de altitud. En la Alpujarra granadina alcanza los 1.800 m. En la Sierra de los Filabres (Almería), sobre sustratos silíceos de micacitas y nada menos que a 1.700 m de altitud, se observan ejemplares cimarrones (asilvestrados) de extraordinario desarrollo. Tienen una alta resistencia a las bajas temperaturas  (-25), así como al calor y  la sequía, por lo que han pervivido mejor que los olivos, algarrobos, o vides cuando dejaron de recibir los riegos esporádicos que la agricultura tradicional les brindaba. Incluso llega a recuperarse bien tras los incendios.

Los frutos del serbal, las serbas, son muy ricos en vitamina C. Son muy astringentes hasta que maduran por acción de una rápida fermentación enzimática, momento en el que adquieren una coloración marrón y un agradable sabor. Se consumen en fresco, presionando cada serba como si de un tubo dentífrico se tratase.

Curiosidades:

El fruto del serbal se utiliza para fabricar sidra en países centroeuropeos.

Como su madera resiste muy bien el roce y el frotamiento continuados, antiguamente se empleó para componer piezas móviles de máquinas como husillos de las prensas de vino y aceite, norias, etc. y, especialmente, ballestas y culatas de escopetas. En Castilla su madera era muy buscada para componer los armazones sobre los que se colocaban los cañones de artillería (cureñas) o para formar parte de los mecanismos de pianos, pianolas, organillos y órganos, así como para fabricar instrumentos de viento y de percusión, como las dulzainas y las castañuelas.

En época de vendimia se recogían también las serbas. Para conservarlas más tiempo se solían introducir en sacos en grupos de igual grado de maduración entre la paja o los montones de grano de cereal, por lo que se podía disfrutar de este fruto de sabor vinoso durante meses.

Actualmente, por su buena calidad y escasez, las piezas de madera de buenas dimensiones alcanzan precios elevadísimos en carpintería y ebanistería de lujo (4.500 €/m3), hasta tal punto que posiblemente sea una de las maderas más cotizadas de Europa, equiparable a la del cerezo o el nogal.

El Serbal o Sorbus domestica se encuentra en numerosas comarcas de España en grave peligro de extinción debido a un conjunto variado de causas adversas:

1. Por un lado en agronomía se le olvida por no comercializarse el fruto, mientras que en el gremio forestal se le considera como un árbol frutal. Así se encuentra desamparado, en «terreno de nadie».

2. El valor excepcional de su madera ha hecho que miles de ejemplares hayan sido cortados y no repuestos.

3. Son muy pocos los viveros forestales y de jardinería que producen serbales comunes o jerbos en cierta cantidad.

Por su considerable interés ecológico, belleza ornamental  y por su valiosísima madera debiera utilizarse en mayor medida en las repoblaciones forestales en zonas críticas, así como en jardinería. Su plantación en ámbitos privados e institucionales también debiera fomentarse para evitar su extinción.

 

Botánica forestal del género Sorbus en España

J. A. Oria de Rueda Salgueiro*, A. Martínez de Azagra Paredes y A. Álvarez Nieto

Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias. Universidad de Valladolid.

Invest Agrar: Sist Recur For (2006)

DICIEMBRE 2009

ENCINAR CENTENARIO

Como saben, la encina común es uno de los árboles más emblemáticos de la cuenca mediterránea y de la Península Ibérica. Conocida desde el punto de vista científico como “quercus ilex”’, pertenece a las familias de las fagaceae. El nombre ‘quercus’ proviene de palabra celta quercuez, que significa árbol hermoso.

Su silueta de copa redondeada y de ramas no demasiado gruesas y entramadas se puede ver sobre todo en los campos castellanos y andaluces y ofrece una sombra amplia y compacta. El árbol alcanza de 16 a25 metros de altura y dispone de un tronco corto de corteza quebradiza. Crece rápidamente y tiene una longevidad muy elevada, siendo capaz de vivir hasta 700 años, e incluso más. Buen ejemplo de ello son nuestras encinas de La Loma y el Marchal del Abogado, como hemos podido comprobar en esta misma sección en ediciones anteriores de esta revista.

Nuestro homenaje en esta ocasión a otra de nuestras más singulares joyas de la naturaleza, el encinar centenario de la Barriada de Los Sapos, enclavado en plena Sierra de los Filabres.

El encinar sorprende, además de por su longevidad, porque encontramos encinas de formas diferentes, tortuosas, que nos hacen apreciar, admirados, la resistencia de estos árboles a las inclemencias del tiempo, su fortaleza y sentido de la supervivencia.

Para comprobarlo podemos hacer una ruta en bici o a pie de una enorme riqueza paisajística partiendo desde el poblado de Las Menas hacia la Barriada de Los Sapos pues está relativamente cerca. Pero si de verdad queremos disfrutar de un gran paseo recomendamos el siguiente: partimos de Las Menas por el Collado del Ramal hacia la fuente de El Conde, donde podremos llenar nuestras cantimploras de agua fresquísima del nacimiento del mismo nombre.

Seguiremos la pista forestal hasta que nos permita hacer uso de nuestras cámaras fotográficas para inmortalizar el Calar Alto y las cúpulas del Observatorio Astronómico. Continuaremos descendiendo la pista sin desviarnos, disfrutando de la sombra que nos ofrecen los pinares y los diversos paisajes hasta llegar a la Barriada de Los Sapos que, además de el encinar centenario, con la singularidad de cada uno de sus árboles, nos ofrece la oportunidad de disfrutar de una panorámica espectacular que incluye el valle y los llanos de Alcóntar y Granada. Desde aquí seguiremos la pista hasta encontrar la carretera A-339, que nos conducirá a Las Menas, donde podremos reponernos de nuestra caminata con una buena comida en el restaurante del apartahotel o el del camping. En total son aproximadamente 15 km de paseo pero les aseguro que merece la pena realizarlo.

Y, por favor, no olviden respetar y proteger nuestro medio ambiente.

 

MAITE ACOSTA CHITO

 AGOSTO 2009

PHOENIX DACTYLIFERA

En esta sección de árboles singulares de nuestro municipio es inevitable hacer una mención especial a nuestra palmera de la Plaza Nueva, por haber sido testigo entrañable del paso de varias generaciones de niños y haber soportado impertérrita las inclemencias de nuestro clima.

La palma datilera o palmera real, es una palmera frutal cuyo fruto es el dátil, oriunda del Norte de África y oeste de Asia. Esta especie es una de las más notables del género Phoenix, que cuenta con otras quince, distribuidas desde Canarias, pasando por el norte de África y el Sur de Asia, hasta el Extremo Oriente.

Es una palmera dioica de tronco único o ramificado en su base, de 20 m de altura y 30 a40 cm de anchura, cubierto con los restos de las hojas viejas. Hojas pinnadas, de 6 a7 m de longitud, con folíolos de unos 45 cm de longitud, de color glauco. Inflorescencia muy ramificada naciendo de entre las hojas. Flores masculinas de color crema, y femeninas amarillas. Frutos oblongo-ovoides, de 3 a9 cm de longitud, de color naranja, con pulpa carnosa y dulce. Se multiplica por semillas que tardan unos 2 meses en germinar. Palmera muy rústica y resistente a todo tipo de suelos siempre que tenga humedad y a la cercanía del mar. A veces se pliegan las hojas y se las cubre con una capucha para blanquearlas y producir palmas de Semana Santa, aunque eso debilita a la palmera.

La mayor concentración de palmeras se encuentran en la localidad española de Elche, en la finca El Palmeral, Patrimonio de la Humanidad,  y tiene más de medio millón de ejemplares. Los mejores y más antiguos ejemplares están en el llamado Huerto del Cura, dentro del gran Palmeral. Algunos ejemplares tienen más de 300 años. Hay que tener en cuenta que la palmera tiene una vida media de 250 a 300 años.

Las hojas de la palmera, llamadas simplemente palmas, fueron en la Antigüedad un símbolo de la victoria. Pueden verse en grabados de medallas como indicación de la conquista de alguna ciudad. Era costumbre además otorgar una palma a los atletas y corredores de carros triunfadores. En la iconografía cristiana la presencia de la palma en la mano del santo es indicación de haber sufrido martirio.

Usos tradicionales en medicina

Los dátiles tienen mucho tanino usado medicinalmente como detersivo (poder limpiador) y astringente intestinal. Como una infusión, decocción, jarabe, o pasta, los dátiles pueden administrarse para ardor de garganta, resfríos, catarro bronquial, y para conjugar la fiebre. Otro uso es como desintoxicación del alcoholismo. El polvo de semillas también se usa en algunas medicinas tradicionales.

La goma exudada del tronco se emplea en India para tratar diarrea y síndromes genito-urinarios. Las raíces se usan contra dolor de muelas.

 

MAITE ACOSTA CHITO

ABRIL 2009

EL PINO PIÑONERO

Su nombre científico es pinus pinea, que pertenece a la familia Pinaceae y proviene del término celta pin, que quiere decir montaña rocosa, por la facilidad de estos árboles para crecer en tales terrenos. Pinea es el nombre latino de la piña y hace referencia a la producción de piñones, que es uno de los mayores aprovechamientos del pino. Originario de los países de la zona del Mediterráneo, es un símbolo de estas tierras, por las que se extiende. A España llegó de la mano de fenicios y romanos.

¿Cómo es?
Se trata de un árbol de extraordinaria robustez, que puede llegar a alcanzar los 30 metros de altura. Su crecimiento suele ser lento y comienza a ser fértil a los 25 años, aproximadamente, hasta los 300. Es muy longevo, llega a vivir unos 500 años. El tronco es recto y cilíndrico, que da lugar a ramas muy gruesas. Su corteza es resquebrajada y de color marrón con reflejos rojizos.

Cuando es joven, la copa adquiere forma piramidal, que más tarde será redondeada. Las hojas son perennes y en forma de aguja, rodeadas de dos en dos por una envoltura membranosa. Desarrolla unas flores masculinas en forma de cilindro, que se agrupan en numerosos conjuntos, formando espigas amarillas. Las femeninas también están agrupadas en un cono, pero de color verde rojizo.

Dan como fruto las piñas, que poseen en sus escamas piñones, de hasta 15 cm. de longitud. Son muy anchas, en forma de globo y de color marrón brillante. Florece a comienzos del verano, pero las piñas maduran normalmente al tercer año, esparciendo los piñones al cuarto. Con respecto a la reproducción del pino piñonero, se realiza sembrando directamente los piñones en un sustrato arenoso y la tasa de germinación es muy alta.

Cuidados y usos
El pino piñonero suele encontrarse en suelos arenosos y frescos, incluso aparece en dunas costeras, sobre todo en la provincia de Huelva o en el Parque Nacional de Doñana. Forma densos bosques, en los que se cobijan animales en peligro de extinción. Exige mucha luz y un clima cálido, sin heladas, aunque soporta fuertes vientos.

El riego debe ser muy moderado, pues es una planta que tolera muy bien la sequía y si se riega mucho dará problemas con los hongos. En cuanto a los cuidados que necesita cuando lo cultivamos en nuestro jardín, tampoco precisa muchos. Es una especie muy ‘sufrida’ que sólo requiere de un suelo adecuado para crecer y mucho sol“.

Su beneficio más importante son los piñones, que se pueden consumir frescos o tostados y se agregan a salsas, morcillas o guisos. Además, poseen propiedades balsámicas, como expectorante o para enfermedades reumáticas. También es muy apreciada su madera y la corteza es empleada en curtidurías.

Como ornamento el resultado es formidable, ya que proyecta mucha sombra, es de aspecto señorial y desprende una agradable fragancia. Como ejemplos en nuestro municipio, los dos pinos piñoneros de gran envergadura que podemos observar en Canata, en el margen derecho de la carretera.

 DICIEMBRE 2008