Blog Turismo Serón

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Espacios

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CORTIJO DE LA ORAPLA

Después de tanto tiempo sin que caiga una gota del cielo no puede una dejar de emocionarse, de alegrarse, por estos últimos días de lluvias que, supongo yo, dará un respiro bueno a nuestra sierra y nuestros campos.

Para celebrar esta primavera lluviosa he querido buscar un rincón bonito donde se muestre la alegría del agua, tan escasa normalmente por nuestros lares. Uno de los pocos barrancos en nuestra Sierra de los Filabres que  lleva agua todo el año es el de La Orapla,  que recoge el agua de las escorrentías de Calar Alto, toda la zona de El Conde, Los Morcillas, etc. Este caudal se ha visto aumentado por las lluvias de los últimos días y, como sabéis, desemboca en el Río Almanzora.

La vegetación de la zona es de ribera. Según la Guía Visual Interactiva de la Vegetación de la Ribera Española, la vegetación de ribera es, probablemente, la vegetación más intensamente transformada por la actividad humana y la menos conocida. Las características de los suelos propios del medio ribereño son tales que, en casi todos aquellos valles en los que la accesibilidad es suficiente, los bosques riparios han sido eliminados, fragmentados o profundamente modificados y reducidos a una estrecha franja junto al cauce.

Entre las principales amenazas para la conservación de estos bosques se encuentran su sustitución por cultivos agrícolas y forestales, el encauzamiento de los tramos sobre los que se asientan, la construcción de infraestructuras hidráulicas y la contaminación por especies invasoras.

Las propiedades más significativas que convierten a los bosques de ribera en formaciones bien diferenciadas y de gran valor son su alta diversidad biológica, su alta productividad y el elevado dinamismo de los hábitats que acogen. Todo ello como consecuencia de las particulares condiciones hídricas, que favorecen el refugio de especies propias de zonas climáticas frescas y húmedas en áreas más cálidas y secas.

Las riberas tienen una gran importancia ecológica pues regulan el microclima del río, aseguran la estabilidad de las orillas, regulan el crecimiento de macrófitas, son un hábitat ideal para gran número de especies animales y vegetales, suponen una fuente de alimento para las especies que albergan, actúan como filtro frente a la entrada de sedimentos y sustancias químicas en el cauce, cumplen un papel de acumuladores de agua y sedimentos, funcionan como zonas de recarga de aguas subterráneas y poseen un gran valor paisajístico, recreativo y cultural.

La ribera del cauce a su paso por La Orapla es un paraje muy frecuentado por los ciervos, que acuden allí a beber agua. La zona cuenta con diversos tipos de chopos, sauces y de preciosos fresnos. Como curiosidad comentar que la madera de estos últimos es densa, dura y muy fuerte pero elástica. Ampliamente usada para hacer arcos, mangos de herramientas, bates de criquet de madera de calidad, bates de béisbol y otros usos que exigen gran fuerza y resistencia. A menudo se usa como material para instrumentos musicales como guitarras.

En este entorno está el Cortijo de La Orapla, antiguamente de cultivo  y ahora zona de pinar.

 

Fuente: http://vegetacionderibera.cedex.es/intro.php

Maite Acosta Chito

ABRIL 2015

PINUS PINEA L.

En esta sección esta vez, un paraje que no destaca por la espectacularidad inequívoca del o los ejemplares retratados, como ha venido siendo habitual en las anteriores ediciones de la revista. Y aunque hago una foto de un único árbol que, además, no es especialmente frondoso, la singularidad del conjunto de árboles que componen el paraje viene dada por la especie de los mismos. Son pinos piñoneros ( Pinus Pinea L).Según un estudio realizado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía: “El Pino Piñonero en Andalucía. Ecología, distribución y selvicultura”, las “regiones de procedencia” de las poblaciones de esta especie en Andalucía son: Depresión del Guadalquivir, Sierra Morena y, de área restringida, Marbella. Es decir, esta especie en Almería es una “rara avis”. De la Sierra de Filabres podemos mencionar una repoblación existente en el término municipal de Gergal. En Serón podemos encontrar ejemplares aislados de gran porte (Canata) o, como la descrita en este artículo,  pequeñísimas poblaciones autóctonas resistentes en áreas marginales donde ya no existen ni cultivos ni aprovechamiento del monte. Esta zona está ubicada en un área árida, al filo izquierdo de la Vía Verde, poco después del km 10 de la misma, en dirección al Ramil. Llama la atención que las raíces de estos ejemplares están al aire, lo que probablemente se debió al aprovechamiento del lugar para el pastoreo en otro tiempo. La carga ganadera intensiva, el pisoteo continuado de las patas de los animales en áreas concretas, unido a otros factores, van deteriorando el suelo, erosionándolo  de tal forma que las raíces acaban por aflorar.

Los componentes activos de esta especie: Contiene trementina (oleorresina presente en la corteza y la madera), aceite esencial, catecol, flavonoides, vitamina C, bencenos, derivados fenólicos y glúcidos, entre otros.

Sus aplicaciones terapéuticas: La trementina es expectorante, balsámica y antiséptica. Por vía externa se utiliza en dolores traumáticos y reumáticos. La esencia de pino interviene en preparaciones pectorales y bronquiales. Se pueden tomar inhalaciones de aceite de hojas de pino, diluyendo 20 gotas en una taza de agua hirviendo. El aceite de pino se utiliza en el agua del baño para relajar y revitalizar.

No obstante, la trementina es tóxica si se excede la dosis, por vía interna.

Uso culinarios: Los piñones de esta especie son comestibles y, una vez pelados, se utilizan en repostería, en sustitución de avellanas o nueces. Las espinacas o acelgas rehogadas (hervidas y después salteadas en aceite con un diente de ajo), mejoran mucho si se les añade al saltearlas una cucharada de piñones y otra de pasas. Los piñones son un excelente complemento para personas que llevan una dieta vegetariana.

Aplicaciones mágicas: Utilizado para limpiar y purificar la casa, así como el agua del baño.

Aplicaciones mágicas: Pero la aplicación más curiosa es la de tomar una piña a mitad del verano (llena de piñones), porque se dice que si su poseedor come un piñón cada día, se vuelve inmune a los disparos de escopetas.

 

MAITE ACOSTA CHITO

AGOSTO 2011

EL ALMENDRO

Paseando a lo largo de la Vía Verde nos hemos encontrado un almendro que hemos fotografiado para  esta sección, que tiene un perímetro de 3 metros en la zona más delgada de su tronco, a media altura. ¡Impresionante!.

El almendro tiene su origen en las regiones montañosas de Asia central, donde es cultivado desde épocas remotas (5000 a 4000 a. C.), y a través de rutas comerciales, por todas las civilizaciones primitivas. Se difunde por la cuenca mediterránea por cuatro corrientes diferentes: fenicios, griegos, romanos y árabes. Parece que las primeras semillas son introducidas por los fenicios unos 2.000 años A.C. Los griegos son los primeros en cultivar la semilla, pudiendo ser contemporáneo de Alejandro Magno (s. IV A.C.). En el periodo de expansión del Imperio Romano hay un nuevo impulso en su difusión por la cuenca mediterránea. Finalmente serán los árabes durante los siglos VI y VII, quienes culminen el proceso de difusión del almendro. En la cuenca mediterránea las plantaciones se hicieron en ladera, para evitar heladas, a partir de semillas, en suelos pobres y en condiciones marginales, dada la predisposición de la especie a tolerar condiciones difíciles de cultivo. España es en la actualidad  el segundo país productor tras Estados Unidos.

Florece en febrero, cuando la temperatura sobrepasa los 6º C, y dura 20 ó 30 días. Por su espectacularidad se cultiva en jardinería, ya que antes de aparecer las hojas la copa explota en una exuberancia de pequeñas flores blancas que resaltan aún más por el hecho de que la mayoría de los árboles se mantienen con el aspecto yerto del invierno.

La almendra tiene propiedades calmantes y narcotizantes que se conocen desde muy antiguo, la utilización medicinal de este fruto estaba ya muy extendida en la farmacopea medieval. Nutricionalmente las almendras son ricas en proteínas y fósforo, tienen mucho aceite, más calcio que la leche y más hierro que la carne y son un reconstituyente para el sistema nervioso.

En la Grecia clásica, resultaba sorprendente que este árbol floreciera antes de que brotasen sus hojas. La mitología ofrecía una explicación: Fílide, la princesa de Tracia, se enamoró de Acamante, un joven combatiente de la guerra de Troya. Cuando ella se enteró de la destrucción de la ciudad, todos los días acudía a la costa a ver la llegada de la flota ateniense, esperando encontrar el barco de su amado. Pero este barco no llegaba. Al noveno día de infructuosa espera, la joven murió de pena, creyendo que él había muerto. La diosa Atenea metamorfoseó el cuerpo de ella en un Almendro. Al día siguiente, tras la reparación de la nave que le conducía, llegó Acamante, que sólo pudo acariciar la corteza del árbol. Fílira, desde su naturaleza arbórea, respondió a su amor floreciendo de repente, sin echar hojas. Todos los años, los antiguos atenienses danzaban en honor de los enamorados, de la misma manera que los almendros siguen manteniendo su peculiar floración hasta la actualidad.

Se cuenta que uno de los reyes musulmanes de Granada sembró en una ladera próxima a la Alhambra una multitud de almendros que cada primavera explotaban en una exuberancia de flores blancas, para de esta forma alegrar a su esposa, hija del rey de Navarra, que añoraba las cumbres nevadas de su tierra natal. El Infante don Juan Manuel, sobrino de Alfonso X “el sabio”, menciona ese hecho como ocurrido en Córdoba, ciudad que fue conquistada por el reino taifa de Sevilla en la época del rey poeta al-Mu’tamid, cuya favorita fue al-Rumaykiyya.

 

MAITE ACOSTA CHITO

ABRIL 2011

ABETO ROJO

Picea abies, la pícea común, pícea de Noruega o pícea europea, es una conífera de la familia de las pináceas que no pertenece realmenteal género Abies, los abetos, por lo que en ocasiones se le llama también “abeto” falso o incluso “abeto” rojo. Es de las principales especies forestales en el norte y centro de Europa, pudiendo aparecer entre 200 y 2.000 m de altitud. En el centro se encuentra como árbol de montaña y en el norte como árbol de llanura.  En España, fuera de su área natural, es utilizado en parque como adorno aunque en Cantabria y Pirineo se han realizado repoblaciones de carácter forestal. En la Sierra de los Filabres se encuentra un sólo ejemplar en Las Menas y varios en el Calar Alto.

En muchos países de Europa se le considera el abeto típico de Navidad. Es muy apreciado en jardinería, ocupando un lugar destacado en parques y jardines europeos y también es utilizado para reforestación debido a su madera, de color claro, muy trabajable y de fino acabado; ideal para ebanistería o para confeccionar instrumentos musicales, los famosos violines Stradivarius fueron fabricados de este tipo de árbol.[]

La pícea de Noruega se regenera a partir de su sistema de raíces, que se conserva vivo cuando el tronco muere. La característica de esta pícea es su copa piramidal, muy regular. Puede alcanzar los 70 m de altura, aunque generalmente no sobrepasa los 30-50 m. Para adaptarse a condiciones de climas más fríos una Picea puede disminuir su porte en sucesivas generaciones que renacen de las raíces hasta parecer apenas un arbusto. En abril de 2008 científicos de la Universidad de Umeå (Suecia) descubrieron un ejemplar de Picea con un sistema de raíces de 9.550 años de antigüedad. La longevidad de la pícea se debe por un lado a su doble capacidad para clonarse a partir de las reservas de la raíz, y por otro a adaptarse a los cambios climáticos, evolucionando de árbol a arbusto.

Sus ramas crecen horizontalmente, excepto en la zona alta, en que se disponen de forma ascendente. De tronco recto y corteza pardorrojiza que se escama ligeramente con la edad. Presenta hojas aciculares de entre 1 a 2,5 cm de longitud, rígidas y puntiagudas, dispuestas en verticilos y de color verde oscuro brillante. Las ramas nuevas que brotan en primavera son amarillo verdosas. Los conos (piñas), al igual que en el resto de las especies de píceas, son colgantes, de forma ovoide y de entre 10-18 cm de largo; las piñas jóvenes son verdes, al madurar pasan a ser de un color marrón parduzco o purpúreo.

EL ÁRBOL DE NAVIDAD: Los antiguos egipcios ya celebraban el fin de año con una ceremonia en que llevaban una penca de palma que tenía doce hojas, cada una de ellas representando un mes del año. Al fin de la ceremonia, encendían la punta de cada hoja y las apilaban formando una hoguera en honor de los dioses. Se cree que el origen del árbol de Navidad actual podría estar en aquella costumbre.

En la primera mitad del siglo VIII, en Alemania, se cuenta que ocurrió algo que le dio el empuje definitivo al árbol navideño. Mientras San Bonifacio intentaba convencer a unos druidas alemanes de que el roble no era ningún símbolo sagrado (puesto que la religión católica no lo entiende así, al contrario que la druídica), uno de los misioneros que le acompañaban derribó uno de ellos, queriendo demostrar que no era más importante que otros árboles, y que como todos, caía al ser golpeado.  Este árbol al caer fue derribando otros cercanos, en un efecto cadena del que sólo se salvó un pequeño abeto. Se interpretó esto como un pequeño milagro, y los años siguientes los cristianos plantaron abetos en Navidad como forma de celebrar el suceso del año anterior. Siglos más tarde, allá por el XVI, los alemanes ya decoraban los abetos como forma de celebración, aunque esta costumbre no arraigaría en España hasta mediado el siglo XX. Sin embargo, a pesar de ser éste el origen cristiano del árbol de Navidad, no podemos olvidar que entronca con la tradición ancestral del culto a la naturaleza y sus espíritus, encarnados también en los árboles. En las tierras de Alemania, sus habitantes acostumbraban a adornar los árboles cuando éstos se quedaban desnudos en invierno, como una manera de atraer a los buenos espíritus. Estos primeros adornos muchas veces representaban frutas como manzanas, y más tarde serían los sopladores de vidrio de la ciudad de Bohemia quienes harían bolas de cristal con que adornar los árboles.

 

MAITE ACOSTA CHITO

DICIEMBRE 2010

ENCINA LAS MENAS

Hay una encina centenaria que más que ninguna de las otras encinas o árboles emblemáticos que hemos mencionado en esta sección ha sido testigo silenciosa del transcurrir humano de los habitantes de Serón a lo largo de su tiempo y su historia. La encina que ha crecido durante años a escasos metros de la Casa de los Técnicos en el Poblado Minero de las Menas de Serón.

Probablemente esta encina nació en el originario bosque mediterráneo que era nuestra Sierra de Filabres. Tiempo atrás de este hecho, más atrás aún, tras las expulsión de los moriscos y la repoblación cristiana (1578), la sierra alta fue poblada por comunidades cuya dedicación tradicional fue la  ganadería ovina y caprina, lo que fue produciendo una expansión de los pastizales y la disminución, en consecuencia, del arbolado. Las manifestaciones de esta actividad alternaban en las vertientes media y baja, con el paisaje agrícola y campos abiertos de cultivos en bancales regados con agua procedentes de las “minas” o elevada desde las ramblas, herencia de un sistema agrícola morisco.

En el s. XVII comenzó una fuerte actividad roturadora que alcanzó su máxima intensidad en el s. XIX, coincidiendo con la  expansión de la minería para la obtención de hierro y plomo. Esta actividad provocó un notable incremento demográfico y una expansión agrícola de subsistencia donde primaba el cultivo de cereales panificables lo que afectó profundamente a los bosques que aún se conservaban pues, además, se extraía madera para el consumo de la creciente población y los espacios desforestados se aprovechaban de pastizales para el ganado en verano.

En 1930 se produjo ya la gran crisis  de la minería almeriense pero no fue hasta los años 60 cuando la Sierra de los Filabres, las Menas de Serón, sufrió el más importante abandono poblacional ante el cierre de las minas.

Estos procesos desencadenaron un importantísimo retroceso del bosque y monte mediterráneos, de las que nuestra encina se fue salvando milagrosamente, pues llegó a cultivarse incluso en las pendientes bajas de Calar Alto, a casi 2000 m. de altitud. Prácticamente sólo quedó el pinar de Bayarque y el encinar de Bacares.

Posteriormente, gran parte de bancales y paratas se plantaron de almendros.  Y poco después, en los años sesenta y setenta sobretodo (1955-1983), se realizaron importantes forestaciones con diferentes especies de confieras entre las que destacan por su extensión Pinus Halepensis, P. Pinaster, P. Nigra, aunque en algunos sectores cumbreños se utilizaron también Pinus Sylvestriy y Cedrus Atlántica.

Durante muchas décadas el bosque recién plantado fue creciendo alrededor de nuestra encina y de todas las edificaciones mineras abandonadas, derruidas por el paso del tiempo y la acción humana. Hace unos quince años se empezó a recuperar el patrimonio del poblado de Las Menas y particularmente la casa de nuestra encina que está en proceso de convertirse en futuro Centro de Interpretación de la Historia Natural y la Biodiversidad de la Sierra de los Filabres, incluido en el futuro Parque Forestal.

Un único árbol testigo del devenir de nuestra historia humana en las Menas.

 

Fuente: Estudio “Influencia de las repoblaciones forestales en la evolución de las comunidades vegetales y orníticas de la Sierra de los Filabres” (Serón, Tíjola, Bayarque, Bacares, Sierro y Velefique)  del Departamento de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid.

AGOSTO 2010