Blog Turismo Serón

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Estudio descriptivo del Castillo de Serón

ESTUDIO DESCRIPTIVO DEL CASTILLO DE SERÓN

ESTUDIO DESCRIPTIVO DEL CASTILLO DE SERÓN

Rafael Pozo Marín

Arqueólogo

El castillo de Serón es un BIC, inscrito en el Catálogo general de patrimonio histórico andaluz con la categoría de monumento según fecha de disposición de 25 de junio de 1985, publicada en BOE del 29 de junio de 1985. El castillo de Serón es propiedad del Ayuntamiento de Serón por cesión de su anterior propietario D. Enrique Nin de Cardona quien lo adquirió, junto con otras propiedades, a la condesa viuda de Montijo mediante escritura de compraventa firmada en Madrid en 1916.

 

  1. SITUACIÓN GEOGRÁFICA

El castillo de Serón se encuentra enclavado en el centro del actual municipio de Serón a una altitud aproximada de 862 m.s.n.m. sobre los restos de la plataforma rocosa de pie de monte que formó parte del lecho marino del estuario del Almanzora. Los distintos procesos erosivos que colmataron la cuenca durante el Neógeno con sedimentos procedentes de las sierras indican una sedimentación costera formada por los aportes de estas mediante grandes avenidas alternadas con periodos de calma erosiva. En el Cuaternario la acción erosiva de los agentes geológicos externos producen aumentos de gravas y arenas unidos al encajamiento de la red hidrográfica y el modelado del relieve actual.

La altitud y dureza de los materiales sobre los que se asienta el enclave le han otorgado una privilegiada situación estratégica en el control territorial de la explotación de recursos económicos del entorno desde la llegada de los primeros grupos sociales prehistóricos a la cuenca del Almanzora y aunque no tenemos constancia de la aparición de restos arqueológicos que nos indiquen un asentamiento temporal o permanente en el castillo anteriores a la Edad Media, teniendo en cuenta la intensidad del poblamiento en el núcleo urbano desde finales del Medievo, los restos hallados fortuitamente en los alrededores si parecen indicar que el lugar pudo ser utilizado como punto estratégico en la comunicación y control territorial desde el período Calcolítico.

La disposición del sitio no solo es idónea para la comunicación y control de la vía de paso que establece el Almanzora entre el interior andaluz y las costas mediterráneas sino que permite controlar fácilmente los recursos económicos propios del valle y de la sierra, especialmente los mineros, al tiempo que los de carácter defensivo al estar elevado y rodeado por los cauces del Río Bolonor a su izquierda y la Ramblilla de San Marcos a su derecha.

La orografía, la topografía, y los recursos hídricos, básicamente fuentes, arroyos y ríos (Fuente Liar, Ramblilla, Bolonor y Almanzora) condiciona­ron en un primer momento la estructura, consolidación y evolución de la villa. El hábitat se  adaptó a la orografía estratégicamente extendiéndose alrededor de la plataforma superior del castillo hacia el norte, sur y especialmente el este donde la pendiente es más suave y de fácil acceso a las zonas potencialmente agrícolas; el área oeste presenta una ladera más abrupta producida por la erosión del Río Bolonor que ha encajado su curso en los materiales más blandos del piedemonte, sin embargo la margen izquierda del Bolonor suaviza su pendiente a la altura del casco urbano hacia la confluencia con el Almanzora en la Alconaiza. Por el sur el acceso resultaría más fácil desde Filabres, lo que supondría mayor esfuerzo defensivo en la construcción de la villa medieval. El camino de la Sierra, hoy zona de la calle Bacares, debió de ser una entrada importante y bien guarnecida de defensas pero de nuevo aquí el hábitat ha sido muy intenso y el espacio muy remodelado, especialmente en el siglo XVIII, sin embargo, el laberinto actual de calles podría estar muy condicionado por el trazado de la entrada medieval lo que le convierten en una de las zonas más interesantes del conjunto urbano.

 

  1. LOS ORÍGENES DEL CASTILLO DE SERÓN

Como hemos mencionado anteriormente el origen del castillo de Serón nos es completamente desconocido en la actualidad debido sobre todo a la ausencia de una investigación seria sobre el monumento y por otra parte al completo desconocimiento sobre hallazgos de restos arqueológicos procedentes de las remodelaciones que ha sufrido el casco urbano en las últimas décadas a pesar del creciente interés socioeconómico que despierta el patrimonio entre la población. No obstante podemos plantear la hipótesis de una posible utilización de carácter temporal del cerro del castillo, dado su alto potencial como punto estratégico, durante la Prehistoria o en época tardorromana a partir de la crisis urbana y de las ciudades y el progresivo éxodo al campo, con la aparición de explotaciones rurales y de nuevos poblados o vici surgidos en la vega (La Huerta o San Marcos); y finalmente, los nuevos poblados situados en altura con una clara estrategia defensiva (El Castellón, Los Blanquez, etc) [1].

Pero será necesario esperar hasta el siglo XII para encontrar la primera mención escrita sobre Serón como Šarūn, en la ruta de Baza a Almería, en la obra Uns al-muharŷ wa-rawd al-furaŷ (Goce del pensamiento y proceder de la consideración) de Abū ˮAbd Allāh al Idrīsī y como ḥiṣn Šīrūn en la obra de Lisān al-Din Ibn al-Jatib Hatrat al-tayf fī riḩlat al-šitāʼ wa-l-sauf (Aparición de la imagen soñada. Viaje de invierno y de verano) en 1.347. En esta última obra, escrita poéticamente, Ibn al-Jatib, alto funcionario de la corte nazarí, relata un viaje oficial de la corte granadina acompañando a Yūsuf I hacia las fronteras orientales del reino; al llegar a Serón describe: «hasta que nos recibió el bosque de pinos con su olor a ámbar y nos cautivó su belleza; los árboles eran pilares puestos en fila, mojones hechos de tupido follaje, palmeras altas y crecidas, mozas que arremangan sus verdes faldas como si recoger quisieran la cola para vadear el río, como hacen las beduinas, mientras bañan sus pies las aguas dulces, claras y, en lo alto, arrullan las palomas con collares ornadas».

De las citas islámicas se puede deducir la existencia de un núcleo de población anterior, posiblemente disperso (alquerías sin defensas), que se centraría y fortificaría en el último tercio del siglo XIII cuando se fija la frontera oriental del reino nazarí frente al cristiano de Murcia. Posiblemente sería bajo el mandato de Yūsuf I (1332-1354) cuando se fortifica el actual castillo al convertirse en importante punto estratégico en la segunda línea defensiva de la frontera oriental, clave en la defensa entre el Almanzora y la ciudad de Baza, pero sobre todo será su nieto Muḥammad V (1354-58/1361-90) quien reparó las fortalezas ya existentes y construyó otras nuevas.

El caserío islámico se desarrolló alrededor de la fortaleza de forma que el ḥiṣn (castillo), es a su vez centro neurálgico del hábitat y del territorio organizado en torno a él. El castillo se convierte en área de refugio en tiempos de guerra y a su vez el caserío se organiza en conexión con el castillo donde las propias casas se suelen cerrar al exterior formando lienzos relacionados con la defensa. En un momento indeterminado este parece ser el sentido de la evolución del caserío anterior al trazado de la Calle Real.

Quizás, como pasa en otros castillos de la zona cuyo origen estaría en torno al siglo XI-XII, el castillo de Serón podría estar ocu­pado en este período, aunque por el momento no tenemos estudios arqueológicos que permitan afirmar la fundación de dicha villa en el período taifa a pesar de aparecer en los itinerarios de al Idrīsī, sin embargo, el caserío pudo haberse organizado entre los siglos XII y XIII en torno a una primera fortaleza en esta amplia dinámica de fortificación  de las comunidades rurales como protección a los nuevos perímetros irrigados de forma que el ḥișn que menciona Ibn al-Jatib, se convirtió posteriormente en el centro de un territorio organizado en torno a él compuesto por diversos núcleos menores con sus perímetros irrigados y grandes propiedades con predominio del secano (Alcóntar, Aldaire, El Hijate, La Jauca, etc.).

Sin embargo, lo que puede parecer más claro a través de la arqueología, la toponimia, las fuentes y documentos escritos, es la fase nazarí con la reorganización de la frontera a media­dos del siglo XIV con la construcción o refuerzos de las defensas del castillo y demás elementos propios de la villa medieval, mezquita, viviendas, aljibes, almacenes, cementerios (La Ramblilla), espacios irrigados (La Alconaiza, el Gadíl), etc.

Tras la conquista por los Reyes Católicos, el hábitat y la ocupación urbana de la villa continúa en el mismo enclave, adaptando los elementos nazaríes a las nuevas necesidades.

 

  1.  DESCRIPCIÓN DEL CASTILLO

El castillo de Serón se eleva a 862 m.s.n.m. sobre los restos de un conglomerado miocénico que formo parte de los sedimentos marinos de los bordes del estuario del Almanzora, alrededor de unos 12 m. sobre la rasante del caserío que lo rodea y unos 80 m. sobre el Río Bolonor con una fuerte pendiente en la zona oeste, condicionando su distribución en una superficie aproximada de 916 m2 dispuesta en sentido noreste-suroeste.

No hay constancia de evidencias arqueológicas en las proximidades del castillo que per­mitan suponer cuál sería la superficie original o la disposición del recinto, con seguridad este sería mucho mayor que el actual y se extendería por la zona sur descendiendo hacia la Plaza de la Virgen de los  Remedios. La continuidad del hábitat en el mismo lugar, seguramente desde mediados del siglo XIV, momento en que debió erigirse el castillo actual, y las transformaciones a las que ha sido sometido a lo largo de su existencia han desfigurado por completo la morfología original hasta el extremo de que el castillo que hoy conocemos es fruto, en un elevado porcentaje, de la remodelación sufrida a finales de los años 60 durante la presidencia del alcalde Luis Villalba.

Deducimos de la documentación fotográfica de Gustavo Gillman y del Portfolio de los pueblos de España, anteriores ambas  a la remodelación de Villalba, que el caserío estaba completamente adosado en todo su perímetro a la plataforma rocosa del castillo de cuyos restos, incluida las zonas más deleznable de ella, se habrían abastecido los habitantes para la construcción de viviendas, desapareciendo, posiblemente, hasta la cimentación de los muros ya que hasta el subsuelo, aún hoy, se encuentra horadado por bodegas, y donde solo parecen quedar, en relativo buen estado de conservación, los paramentos de la base ataludados del bastión norte que soportaba la torre del la campana y algunos restos de lienzo incluidos en los muros de las zonas este y oeste.

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Fig. 1. Plano actual del castillo con los restos antiguos señalados y fotografía aérea de final de los sesenta con los restos visibles anteriores a las restauraciones modernas.

Aunque gran parte del conjunto actual ha sido reinventado a mediados del siglo pasado es posible encontrar restos antiguos de difícil datación entre los nuevos muros, no obstante el pequeño recinto, (imposible saber por el momento si único)[2], serviría solo para albergar la guarnición militar porque el torreón que aparece en las fotografías del siglo XX parece destinado a residencia del gobernador de la plaza, y no para refugio de la población local, considerando sus escasas dimensiones.

Si planteamos la hipótesis de que el castillo podría tener sus orígenes en el siglo XII por la documentación de las fuentes escritas, seguramente la muralla  original estaría levantada a base de encofrado sobre zócalo de mampostería para poder apoyarse sobre la superficie rocosa del cerro, (este podría ser el caso de algún muro de la zona este, al pie del bastión norte), pero la técnica constructiva más antigua, que aún podemos observar, está realizada a base de mampostería ordinaria de tongadas de piedra de mediano tamaño unidas por argamasa de cal y arena y revoco externo de yeso, técnica que  pudo utilizarse a partir del siglo XIV como forro exterior en las zonas conservadas para refuerzo de la obra anterior, ya que el empleo de la artillería a partir de esta fecha puso en peligro los antiguos muros de tapial, pero el conjunto, en líneas generales, responde a una fortaleza caracte­rizada por la mampostería enripiada, modelo edilicio que corresponde a mediados del siglo XIV.

Por el momento, solo podemos apreciar dos fases constructivas medievales en el castillo, una nazarí y otra cristiana sin que se deba descartar una cronología anterior como ocurre en otras fortalezas del Almanzora.

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Fig. 2. Zonas con restos medievales anteriores a la primera remodelación moderna.

 

  1. a.      Baluarte Norte

Partiendo de la cara norte, el punto más elevado del castillo, lo ocupaba, hasta finales del siglo XIX, un torreón (posible torre del homenaje) de planta cuadrada cimentado sobre la roca irregular y una base de refuerzo en talud, construida en mampostería de esquistos, necesaria para ampliar y consolidar la plataforma sobre la que se levantaba en su cara norte. Esta torre, teniendo en cuenta la superficie que consta en las escrituras de compraventa (209 metros), estaría dividida en dos plantas, como también parecen corroborar, en las fotografías de Gillman, la presencia de las pequeñas ventanas que se observan en los muros norte, este y oeste.

El torreón presentaba esquinas de ladrillo, que han servido de modelo a la actual torre del reloj, y se cubría con terraza. La cubierta superior parece protegida con antepecho corrido y espadaña en su cara norte que albergaba la campana de señales y el acceso a la plataforma. En el subsuelo emergen los restos de un aljibe excavado en la roca; seguramente se trata del aljibe  para uso de la población sitiada que Luis Mármol Carvajal menciona en el asedio de 1569 cuando habla de los padecimientos de la población cristiana de Serón por el bajo nivel de agua del aljibe de la fortaleza cuyos soldados no habían querido henchir cuando se fueron los moriscos por ocuparse de robar en las casas.

La presencia de esta torre plantea problemas cronológicos tanto por su aspecto como por las técnicas constructivas y aunque parece ser la zona más antigua y completa conservada en la actualidad no podemos darle una fecha nazarí; el castillo debió sufrir constantes remodelaciones a partir de los siglos XV y XVI, el sistema de construcción en talud, el uso generalizado de la mampostería y las esquinas de ladrillo así como la decoración de los paramentos de estucos esgrafiados enmarcando las caras planas de los mampuestos que aún permanece en el tercio superior de las caras norte y oeste, nos plantean dudas cronológicas pues aunque es normal la aparición de paramentos con mampostería encintada en el reinado de Muhammad V formando parte de su programa edilicio, la decoración de esta torre[3] está más próximas a decoraciones realizadas por alarifes mudéjares bajo las ordenes de arquitectos cristianos.

 

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Fig. 3. Desarrollo aproximado de la decoración del estuco de la cara oeste del baluarte.

  1. b.      Muro Este

Desde este baluarte norte los lienzos de muro se prolongan curvándose hacia el suroeste casi paralelos adosados a ambas caras de la peña para cerrar el recinto en muro recto en la cara meridional; la cara oriental presenta en la actualidad dos torres adosadas de planta rectangular de diferentes dimensiones, ligeramente ataludadas siguiendo la tónica general de todo el conjunto, sin embargo, a pesar de ser la zona donde las antiguas viviendas se elevaban hasta la plataforma rocosa superior, permanecen algunos restos de muros antiguos del recinto medieval que fueron utilizados como cimentación o apoyo de estas y aunque no son visibles las bases de cimentación, es decir, los zócalos que permiten regularizar la superficie rocosa del cerro para apoyar las tapias del encofrado, encontramos restos de rezarpas de mampostería en la base del muro sobre el que se levantan las dos torres y algunas más junto a la base este del bastión principal. En esta zona son visibles los restos de muros de mampostería a base de fajas separadas por lajas o esquistos trabados con argamasa y, a menudo, yeso así como algunos sillares de arenisca en la base del ángulo norte de la torre menor para refuerzo de las esquinas como zonas más débiles en las obras de mampostería. La reconstrucción moderna intentó imitar estos restos visibles en algunas zonas con  cajones de 1 a 1, 20 metros de altura (torre menor), la misma que se aprecia en el tapial con verdugadas de ladrillo de los siglos XV y XVI, es decir obras una y otra cristianas. Para los restos de paramentos antiguos que  continúan en este muro entre las dos torres la altura media oscila alrededor de los 20 y 30 cm.

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Fig.4. Restos de los paramentos de mampostería antigua trabada con yeso a base de fajas separadas por lajas de esquisto en la base del muro entre las dos torres de la zona este.

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     Fig. 5. Restos de los encofrados medievales en la base de la torre mayor de la zona este.
Muro Oeste

     Continuando en la cara occidental del recinto encontramos el único acceso a la plataforma superior adosado a la roca, posiblemente el original, cuyo muro de contención, también remodelado, continua hacia el sur haciendo un punto de inflexión hacia la zona centro que refuerza su defensa mediante una torre semicircular, a partir de aquí continua el muro nuevo a base de piedra de mármol prolongándose hacia el sur hasta formar un baluarte trapezoidal que enlaza con la cara este; esta zona final carece, por el momento, de interés ya que el muro de cierre se levantó cercando la plataforma rocosa superior mediante la ampliación de esta con rellenos modernos hasta dejar un espacio suficiente entre las rocas emergentes para conectar sin interrupción todo el perímetro vacio que rodea la construcción exenta.

A causa de las lluvias torrenciales de diciembre del pasado año, la torre semicircular perdió parte del cerramiento cilíndrico de la cara suroeste desde la base macizada hasta parte de las almenas, dejando al descubierto los restos interiores de la torre que existían antes de la reconstrucción de finales de los años 60, y cuya ruina es visible en la fotografía aérea del Vuelo general de España de 1956.

Esta interesante torre se levanta sobre un zócalo de nivelación de mampostería ordinaria de cantos rodados trabada con la roca natural hasta una altura de 1,20 m. sobre la rasante actual. Sobre este zócalo semicircular se levanta la base de la torre ataludada con mampostería de hiladas regulares alternada con franjas de lajas de esquisto sobre la que se eleva la torre propiamente dicha de planta circular y alzado cilíndrico, ligeramente cónico hasta una altura total de 8,70 m. sobre rasante.

En la observación previa a la limpieza se percibe, al menos en el paramento interior que ha quedado al descubierto tras caer el forro exterior reconstruido, la posible existencia de dos plantas habitables sobre la base maciza y arranque de la cubierta superior que le serviría de terraza; este interior presenta, con múltiples reparaciones, desarrollo circular en su alzado para lo que se vació parte de la pared de roca y recubrió de muro de mampostería. En la primera planta enterrada (aún no es posible comprobar si esta hueca o es maciza a causa de la acumulación de escombros) se intuyen dos ventanas o saeteras (¿?), ya que aparecen dentro de la fábrica del desarrollo cilíndrico interno, dos arcos abocinados formados por lajas de pizarra y mortero de abundante yeso[4]; a simple vista estas se encuentran a la misma altura de una tercera saetera circular cegada y tallada en un sillar cuadrado y cuya cara externa aparece empotrada en el muro orientado al norte que aún permanece en pie (tampoco podemos saber aún si su posición es original o fruto de remodelaciones antiguas o de los sesenta). Las tres saeteras, orientados hacia el norte, sur y oeste, podrían controlar el acceso a la fortaleza por esta zona o bien reforzar la defensa frente al cerro de la Alconaiza que como hemos comentado anteriormente se encuentra a la misma altura al otro lado del río Bolonor y a una distancia aproximada en línea recta de 350m., pero será necesario esperar a la limpieza total para interpretar su función.

Como referente general cabe decir obra árabe y obra no árabe, castillo árabe y castillo cristiano; castillo árabe y el mismo castillo reformado por los cristianos con introducción de determinadas estructuras. Pero en lo que se refiere a fábricas constructivas es más sensato decir “obra de tradición árabe”, cual es el caso de la participación mudéjar. Porque el cristiano por sí mismo y por su cultura aportaba poca cosa a la cultura de la construcción; estaba sometido a la larga tradición constructiva hispanomusulmana (s. VIII al XII) de ámbito peninsular que conllevaba la homogeneización de la cultura edilicia, porque la horizontalidad de las hiladas de mampuesto es común en la España árabe y la cristiana, al igual que la altura mencionada más arriba de 20 o 30 centímetros por hilada como modo de trabajo más cómodo. Establecer diferencias entre la mampostería árabe y la cristiana dependerá de factores ajenos a la propia construcción, como podría ser el caso de las cerámicas del entorno o de las citas en fuentes árabes o cristianas.

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Figs.6 y 7. Torre antes y después del derrumbe, se aprecia la mampostería organizada y separada por líneas de esquistos entre el zócalo y la base de la torre.

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Fig. 8. Interior de la torre tras la limpieza inicial donde se ve la cara interna del piso superior y la zona intermedia con los arcos de pizarra de las posibles saeteras.

  1.  REFERENCIAS HISTORIOGRÁFICAS

 

La presión de Castilla sobre el territorio nazarí terminaría en 1492 con la rendición de Granada; algunos años antes, el 7 de diciembre de 1489, se habían firmado, tras la toma de Baza, las capitulaciones de Purchena y valle del Almanzora, unos días después el mismo Fernando el Católico tomó propiedad de la fortaleza de Serón camino de Purchena. Esta rendición pacífica posiblemente permitió la continuidad de las fortalezas musulmanas que no fueron destruidas al no oponer resistencia pero se fueron abandonando lentamente al perder su función militar frente a un enemigo que había dejado de serlo.

En pago a las ayudas recibidas durante la Guerra de Granada los Reyes Católicos conceden el señorío de Serón al caudillo de Baza Mahomat Haçen. Este señorío fue suprimido posteriormente y concedido en 1492 a Diego López Pacheco, marqués de Villena, hasta bien entrado el siglo XVIII cuando pasa, por herencia, a la casa de Montijo y Miranda. Los bienes de esta casa ya habían sido vendidos por la Condesa-viuda de Montijo en 1843 pero las últimas propiedades, entre las que se encontraba el castillo, fueron vendidas en 1916 a Enrique Nin de Cardona, alcalde de Serón, quien cedió las ruinas al ayuntamiento.

El castillo debió abandonarse paulatinamente y entrar en decadencia pues ya en el siglo XVI Luís de Mármol Carvajal dice que de la fortaleza de Serón solo interesaban sus campanas, no obstante jugó un papel importante en la Guerra de los moriscos resistiendo al primer ataque morisco de 1569 sin embargo la fortaleza fue tomada después de quince días de asedio cuando se empezó a minar el castillo por dos sitios distintos. Ginés Pérez de Hita describe como D. Juan de Austria a su llegada a Serón: «Maravillose de ver tal alto y inexpugnable aquel puesto, coligiendo que si su fortaleza se ponía en defensa avía de ser aún más dificultoso de ganar y con mayor coste de sangre que la villa de Galera». El 28 de febrero de 1570 D. Juan toma Serón con grandes pérdidas humanas entre las que había de contar la de su ayo D. Luis Quesada.

A partir de estos momentos el castillo permanece mudo en su deterioro ya que las noticias históricas apenas si lo mencionan; en el Catastro de Ensenada de 1753 encontramos un esquemático plano de la villa coronado por la silueta de un castillo con almenas bajo el que se escribe “castillo arruinado”.

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Fig. 9. Catastro de Ensenada  de 1753.

Pascual Madoz en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de 1845 escribe: “En lo más alto y parte céntrica de la población hay un castillo bastante deteriorado, de construcción árabe, perteneciente a la condesa de Montijo; en él se ve un reloj cuya campana es de regular mérito”.

El 24 de junio de 1863 se sintieron tres temblores de tierra y el 9 de julio otro temblor fuerte acompañado de ruido causó algunas grietas en la casa del ayuntamiento. En el castillo de Serón se desprendió una pared y se produjeron grandes deterioros en los tejados de la iglesia.

Parte de la descripción de Madoz aparece en las escrituras de compraventa del castillo mencionadas anteriormente donde se añade que consta de seis habitaciones y 209 metros de superficie firmadas en Madrid el 13 de abril de 1916  pero para estas fechas ya no existía la torre que vemos en las fotografías de Gustavo Gillman de 1893, 1895 y 1901; sin embargo en las de 1911 de este mismo autor y las del Portfolio de España fechadas hacia 1915 ya no existe el edificio principal y en su lugar se encuentra la torre del reloj que hoy conocemos. Entre 1901 y 1911 debió derrumbarse el torreón levantando una torre de menores dimensiones en el centro de la plataforma superior con cajones de mampostería  y rafas de ladrillo que enmarcan las ventanas geminadas esquinas y almenas en estilo neomudéjar para albergar la nueva campana.

El deterioro del resto de las ruinas del castillo debió acentuarse con el aumento de la población en el siglo XIX ya que todo el perímetro de murallas fue ocupado por viviendas semitroglodíticas regentadas por la etnia gitana que utilizarían los restos de cimentación de murallas y torres para su construcción horadando todo el cerro para la construcción de viviendas de bajo coste. A finales de los años 60 del pasado siglo durante el gobierno del alcalde Luis Villalba se procedió a la restauración de los restos sin criterios históricos con la expropiación de las viviendas adosadas, limpieza de los restos y construcción de los muros del castillo que hoy conocemos levantando torres y muros arbitrariamente sin criterios históricos ni atender a los restos que posiblemente quedarían desmontándolos o cubriendo los emergentes con todo tipo de materiales heterogéneos, piedra recuperada de las viviendas derruidas, ladrillos, cemento, mármol, etc.

El castillo vuelve a ser objeto de una desafortunada restauración, según proyecto de la Junta de Andalucía, ejecutada en 2005 con la sustitución de las almenas de cemento por otras de mampuestos y hierro de alturas desproporcionadas así como la ampliación de la escalera de acceso por otra de cemento de grandes dimensiones que han contribuido al deterioro físico y visual del monumento.

 

BIBLIOGRAFÍA

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[1] Sobre el origen de estos yacimientos es necesario referirse a las explotaciones agrícolas de la ciudad romana de Tagili (actual Tíjola), cuyo territorio de explotación económica comprendía, entre los siglos I-IV, el Alto Almanzora. A partir de estas fechas, las asentamientos rurales se convirtieron en pequeños núcleos habitados por las familias de los antiguos propietarios y sus colonos, así como por campesinos libres que explotaban pequeñas parcelas para su autoconsumo en los márgenes del territorio; en muchos de estos asentamientos encontramos el origen de algunos pueblos actuales del Alto Almanzora, casos de Serón, Lúcar, Armuña, Somontín, Purchena, Fines, etc., cuyos topónimos hacen referencia a la oronimia o antroponímia romana.

[2] Atendiendo a la configuración de estos castillos y a la época de construcción debió existir, además de la zona militar, otro recinto en cotas inferiores para refugio de la población del que no tenemos constancia dado la permanencia del hábitat a lo largo de los siglos, hábitat que se ha mantenido en el mismo lugar sin apenas desplazamiento a diferencia de muchas otras villas del Almanzora, Tíjola, Purchena, Olula, Cantoria, etc.

[3] Los restos decorativos que aún se conservan consisten en vitolas que dejan al descubierto las piedras más rehundidas rellenando las superficies con decoración de líneas incisas de coronas circulares y dobles líneas en los ángulos separadas por bandas horizontales de dobles líneas rellena de incisiones oblicuas alternando con cabezas de clavos de bronce.

[4] En la fase actual de estudio de la torre no podemos asegurar con exactitud que se trate de arcos de ventana, podrían tratarse también de arcos ciegos de descarga del peso de la zona superior de la torre ocultos en el muro interior para evitar tensiones debido a la debilidad del aparejo.

Barberos flebotomianos

barbaros flebotonianos

Barberos flebotomianos en el Serón de los siglos XVIII y XIX

Florencio Castaño Iglesias

Desde siempre los pueblos y ciudades han contado con personas que se dedicaban a sacar dientes y muelas a sus convecinos. Hasta que la odontología no se consolidó como profesión científica e independiente (principios del siglo XX), dicha tarea la realizaban los cirujanos y los llamados barberos flebotomianos, que por un lado tenían tienda  para barbear y cortar pelos pero al mismo tiempo realizaban extracciones dentales y algunos procesos de cirugía como abrir abscesos, sangrar la carne humana o aplicar ventosas para aliviar algunas enfermedades.

En España, este oficio no se reglamentó hasta finales del siglo XV, estableciéndose que ninguna persona podía poner tienda y ejercer de sangrador sin ser previamente examinado en el arte de la flebotomía[1], o arte de sangrar.

Uno de los personajes importantes del Quijote es el de maese Nicolás, barbero sacamuelas de la aldea donde vivía el ilustre hidalgo. En la época de Cervantes el culto a Santa Apolonia era muy difundido y las personas que sufrían dolores dentales le rezaban para que los auxiliara. En nuestros días, la patrona de los odontólogos sigue siendo Santa Apolonia.

 

Cirujanos y barberos flebotomianos en Serón

Desde la segunda mitad del siglo XVIII y hasta bien entrado el XIX, Serón contó con una familia de cirujanos, los García Paredes, que además de tener tienda de barbería realizaban la flebotomía junto con las extracciones dentales. Juan García Paredes padre, fue el cirujano titular de Serón entre los años  1755 y 1783. Se casó en primeras nupcias con Bárbara de la Cruz, natural de Almería, teniendo dos hijos: Santiago y Bernardino García de la Cruz. Santiago se casó en Baza y allí estuvo ejerciendo el arte de la flebotomía. Su padre le pagó los estudios para obtener el título de sangrador, proporcionándole los “trastos” y herramientas del oficio. Bernardino obtuvo una plaza de soldado de infantería en el Regimiento de Zamora, trasladándose posteriormente a las Indias donde falleció.

En 1762, Juan se vio envuelto en un proceso judicial por motivos matrimoniales. El propio Paredes lo describe así[2]: “Que por Thomas Herrerías, vicario y juez ecónomo de este partido, se está procediendo contra mí para que haga vida maridable con Bárbara Cruz, mi  mujer que se haya fuera de mi casa desde el 27 de junio o en su defecto le diese alimentos y por no haber condescendido en ello me ha puesto preso en esta Real Cárcel. Me pondrá en libertad si me obligo a pagarle en efectivo 60 ducados cada año.”

En esta época y hasta bien entrado el siglo XX, la vida económica de Serón como la de tantos pueblos y ciudades tenía como eje central el trueque y, en particular, las Igualas[3]. En 1769, Serón contaba también con un maestro flebotomiano: Francisco Xavier Marín. Con el objetivo de evitar disputas entre ellos y al mismo tiempo mejorar la asistencia de sus igualados, Paredes y Marín firman un acuerdo de concordia[4]. El convenio contemplaba la existencia de una única tienda de barbería: “Francisco Xavier Marín ha de mantener abierta tienda de barbería…”. En otro momento del acuerdo se indica que “para sangrías ventosas, los vecinos igualados podían llamar a cualquiera de los dos”. En el caso de forasteros se estipuló que “si vienen forasteros a la tienda tanto a quitarse la barba como a sacar muelas, los estipendios que se paguen se guarden en arca para luego repartir.

En 1784, Juan García Paredes formaliza su testamento[5] donde indica que se casó en segundas nupcias con Isabel García de Aguilar, de cuyo matrimonio nacieron Pedro, María, Juan, Teresa y Melchora. El enlace se produce en la villa de Albaladejo del Cuende (Cuenca), donde vivían  los padres de Isabel. Su hijo Juan García es el que va a seguir los pasos de su padre, trabajando en Serón con los cirujanos flebotomianos Luís Agustín Usero, José Antonio de la Cruz, Juan García Portaz y Francisco de Paula Fernández. En documentos públicos aparece como Juan García Paredes tomando como segundo apellido el mismo de su padre.

En 1812 el cirujano principal de Serón era Luís Agustín Usero, aunque ya venía trabajando Paredes. Cuando José Antonio de la Cruz, llega a Serón como tercer cirujano flebotomiano, se vuelve a firmar un convenio[6] entre ellos. Acuerdan que “la tienda de barbería debe estar en la casa de Don Luís, siendo atendida por tres mancebos corriendo los gastos de mantenimiento de la tienda así como las manutención y salarios de los mancebos a apartes iguales”. También en la casa de Don Luís “se reunirán los productos de las igualas hasta su reparto, dándose cuenta mensualmente de lo que se cobre y teniendo la llave del cuarto del grano Don José Antonio de la Cruz”. Muy interesante la cláusula que establecen para cubrir económicamente la posible enfermedad o invalidez absoluta de alguno de ellos: “Si alguno de nosotros tuviese enfermedad incurable e impedido absolutamente de ejercer sus funciones, los demás tienen que cubrirle el año que reste. En los años sucesivos de su vida y para ayuda a su subsistencia se le contribuirá del fondo 50 ducados al año”.

Sobre Juan García Paredes hijo se puede decir que participó activamente en la implantación en Serón de la Constitución de 1812, hecho que se produjo en octubre de 1812, una vez que los franceses abandonan Granada y Baza. En 1816, Paredes era ya el cirujano titular de Serón prestando algunos servicios en el hospital de Tíjola. Años más tarde, en 1823 y  1837 formaría parte de los ayuntamientos constitucionales de Serón.

En 1834, Paredes seguía ejerciendo en Serón junto al cirujano sangrador Francisco de Paula Fernández. En su convenio[7] para reunir sus conductas igualadas en cirugía, sangrías y barbas se especifica que Paredes aporta 170 fanegas de trigo y 1800 reales mientras que Fernández 100 de trigo y 1100 reales.

 

Antonio Fernández Ruíz,  cirujano de 3ª clase

A partir del primer tercio del siglo XIX hay un intento de unificar y al mismo tiempo reducir, la gran cantidad de títulos emitidos por los colegios de Medicina y Cirugía en España. En particular, el nuevo título de cirujano de 3ª clase era equivalente al de cirujano flebotomiano o cirujano sangrador. Antonio Fernández Ruíz, natural de Serón, obtiene este título en 1844.

Antonio nace en 1814, siendo apadrinado por el cirujano Francisco de Paula Fernández, su tío. En octubre de 1840 se matricula en Madrid en el Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos para estudiar la carrera de cirujano de 3ª clase. Entre los requisitos para poder presentarse a examen se tenía que justificar el  haber estudiado privadamente la flebotomía así como haber seguido, al menos seis meses, las enseñanzas prácticas con un cirujano flebotomiano. La justificación necesaria se la proporciona Francisco de Paula el 9 de febrero de 1844 en cuyo informe se indica que: “Ha practicado a mi inmediación las pequeñas operaciones de cirugía con todo esmero y dignidad y ha asistido a la visita y curación a cuantas operaciones he practicado en dicha época”.

Hacía el último tercio del siglo XIX los médicos-cirujanos de Serón eran Francisco Jiménez Dumas y Agustín Torreblanca Carrasco. En 1893, Francisco Jiménez Cano, hijo de Jiménez Dumas es también médico-cirujano, estando casado con Mª de los Remedios Fernández Rodríguez, hija de José Fernández Estrada, cura castrense de Serón.

 

 

Tienda de barbería y barbero sacamuelas

 barberia

 

De izquierda a derecha las rúbricas de padre e hijo

rubrica1

 

Rúbricas de Paredes y Fernández en 1834

rubrica3

 

Solicitud de Antonio Fernández Ruíz para seguir la carrera de Cirujano de 3ª clase

barbaros flebotonianos


[1] Practicar incisiones en una vena para evacuar una cierta cantidad de sangre.

[2] A.H.P.AL., Pr. 4243

[3] Convenios que los vecinos hacían con el barbero, el herrero, el médico y hasta el cura, comprometiéndose a dar cierta cantidad de grano al año a cambio de sus servicios.

[4] A.H.P.AL., Pr. 4249

[5] A.H.P.AL., Pr. 4266

[6] A.H.P.AL., Pr. 4292

[7] A.H.P.AL., Pr. 4316, f. 307

Los primeros pobladores de Serón tras la expulsión de los moriscos

LOS PRIMEROS POBLADORES DE SERÓN TRAS LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS

LOS PRIMEROS POBLADORES DE SERÓN TRAS LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS

                                                           2ª PARTE

 

Francisco José Cuadrado Pérez

Es importante señalar que la mayoría de estos pobladores se quedaron finalmente en Serón, y que las suertes de los que se trasladaron (unos diez  en los siguientes meses) a otros lugares fueron vendidas o asignadas a otros pobladores, y siempre con el consentimiento de la Chancillería de Granada, pese a estar, en un principio, prohibida la venta.  Como ejemplos tenemos los de:

-Francisco de Monreal, de Caravaca. Compra en 30 ducados las dos suertes de Francisco González.

-Juan de Saavedra. Compra las dos suertes de Juan de Yeste en 14 ducados.

-Pedro Copete, de La Iruela (Jaén) compra dos de las tres suertes de Benito de Ynestrosa en 80 ducados.

-Diego Martínez, hijo de Miguel de Hernán Martínez, se le da la suerte de Ocías Abad por ausencia.

-Andrés Martínez, hijo de Alonso de Hernán Martínez se le da la suerte de Ginés Abad.

-Juan López, hijo de Baltasar López, compra por 5 ducados la suerte de Diego Rojo.

-Juan de Torralba, de Budia, se le da la suerte de Francisco Bermejo.

-Andrés Nieto, de Durón, se le da la suerte de  Pedro Martínez por ausencia.

-Pedro de Yélamos, hijo de Francisco de Yélamos, se le da la suerte de Juan de Checa por ausencia.

-Francisco de Madalena, hijo de Bartolomé de Madalena, se le da la suerte de Miguel de Cifuentes por ausencia.

En ocasiones, y para que el número de pobladores se mantuviese en 142, se emancipó a hijos de los nuevos pobladores (hasta 23 en junio de 1573) aunque no tuvieran la edad legal para ello (14 años) para declararlos, así mismo, nuevos pobladores. Una de las razones que dio el Gobernador Diego de Ynestrosa fue que debido al mal estado en que se encontraba el pueblo, con numerosas casas caídas, algunos nuevos pobladores eran pobres y veían demasiado trabajo y dinero en levantarlas, de ahí que se fueran unos y quisieran ir otros a otros pueblos donde obtener una casa que estuviese en condiciones de ser habitada. Y que emancipando a alguno de los hijos vieran su patrimonio aumentado y se quedaran. Como de hecho pasó.

Pobladores del nuevo Serón cristiano-viejo son también 11 de los antiguos residentes:

- Gabriel López, alcalde, casado[1].

-Antonio de Santisteban, casado. Alcalde.

-Luis de Santisteban, soltero.

-Alonso Pérez, casado.

-Alonso Rodríguez, casado.

-Pedro de Morales, casado.

-Bartolomé de Aulestia, soltero.

-La viuda de Francisco Izquierdo.

-La viuda de Francisco López.

-La viuda de Santisteban.

-Diego de Torres, viudo[2].

Sin contar, claro, a Miguel Escudero, sacristán que fue con anterioridad a la rebelión morisca y que ahora se le vuelve a nombrar sacristán y nuevo poblador. Y lo mismo ocurre con Juan de Aulestia, beneficiado, natural de Serón y nombrado nuevo poblador.

Dentro de las muchas lagunas que ofrece la lectura del Libro de Apeo de Serón no se dice claramente qué pasó con el resto de los antiguos pobladores cristiano-viejos. En ocasiones se acompaña la palabra “difunto” asociada al nombre, como en el caso del cura Sebastián de Cueto asesinado durante la toma de Serón por los moriscos rebelados. En otras “vecino que fue”, como en el caso de Juan de Torres, sin detallar si es difunto o simplemente cambió de población. De la cincuentena larga de nombres de cristiano-viejos propietarios o con empleo conocido (como por ejemplo escribano) que se van nombrando en el deslinde de tierras a penas hay unos cuantos más, con los nombrados más arriba (30 en total), que vuelven a aparecer como propietarios de casas.

También es extraño que no aparezca la casa y tierras del famoso alcalde de Serón asesinado por Aben Humeya, Diego de Mirones[3], quien escribiría a Juan de Austria desde su cautiverio diciéndole que se lo llevaron con un sobrino y cien mujeres y niños a las Alpujarras.

Pocos son los datos de la anterior población que nos da el Libro de Apeo que hagan referencia a los asesinatos que nos presenta Mármol y Carvajal o los de Enrique Enríquez[4] en su carta a Juan de Austria cuando Serón es tomado por las fuerzas moriscas: Tras enviar a Don Diego de Luxan con 200 tiradores a reconocer Serón “hallaron en la iglesia muertos veinticinco ombres y quatro mujeres, sin otros catorze o quinze que avían hallado donde tuvieron la refriega con el gobernador.” [5]

El abad y el cabildo de la colegiata de Baza escriben a Don Juan de Austria unos días después: “domingo deziseis del presente tomaron la fortaleza de la villa de Serón, que está cinco leguas pequeñas desta ciudad, y degollaron todos los xpianos, soldados y vecinos que en ella estaban, que según dizen serían hasta trezientas personas”[6]

En este sentido tampoco se dice cómo llegaron a salvarse estos antiguos pobladores de Serón. Y es que el Libro de Apeo es una medición y enumeración fría de casas, huertos, secanos, árboles y viñas. De ahí que en el resumen que se hace en cuanto a las casas de los cristianos viejos se diga que hay 60 casas y 30 cristianos viejos, ya que son 30 los propietarios que se nombran. Dato este que no cuadra con la cantidad de cristianos viejos asesinados por los moriscos rebelados.

Volviendo a los pobladores que quedan en el Serón de 1573, y concretamente al 12 de diciembre de ese año, se hace recuento de todas las personas (habitantes totales) sumando las que siguen, y cito:

“Demás de los dichos ciento y cuarenta y dos vecinos y pobladores alistados a la dicha vecindad, y once que se hallaron naturales en ella sin suertes, hubo y se hallaron que había en sus casas con sus mujeres e hijos, y criados, trescientas diez personas, grandes y chicos. De manera que hay en la dicha villa, con los ciento y cuarenta y dos vecinos de la población y once naturales de ella, y trescientas diez personas que se hallaron de familia, cuatrocientas y sesenta y tres personas…”[7]

También, se halló que hubo entre los dichos pobladores ochenta y dos bagajes mayores y menores.

- …treinta y nueve vacas y bueyes.

- …seiscientas y ochenta cabezas de cabras, poco más o menos.

- …cincuenta puercos y puercas, poco más o menos.

-… se hallaron sesenta y dos arcabuceros, y veintiséis ballesteros con sus espadas. Y cuarenta y seis personas, unos con espadas y rodelas, y chuca y partesanas, y alabardas. Y otros con sus espadas no más. Y a los que no tenían más que espadas solas se les mandó que comprasen arcabuces o ballestas, o rodelas u otro género de arma.[8]

Así mismo, se visitó la iglesia, la cual está quemada y derribada cierta parte de ella. Y se dice misa en una casa.[9]

Y se recibió juramento del Beneficiado Juan de Aulestia según orden sacerdotal, diga y declare los ornamentos que hay de la iglesia. Él declaró y se vio por vista de ojos que no hubo más de un ornamento para decir misa, con su cáliz y pátena de plata, y un misal y manual, y ampolletas, y dos candeleros, y no otra cosa ninguna.

Hay cierta madera cortada para cubrir cuatro arcos de la iglesia, entre tanto que se hace.[10]

Ese día también se trazó un plano en que se indicaba las calles que había que cortar para  mejor seguridad de los vecinos.

También la conveniencia de tener un vigía en la fortaleza que tocase la campana en caso de peligro.

Así mismo, so pena de dos reales y un día de cárcel, los vecinos debían de tener de ordinario doce pelotas y media libra de pólvora, y cuerda para sus arcabuces.[11]

Dejamos, pues, a los habitantes de Serón a pocos días de que entre el año de 1574 sabiendo sus nombres, su estado civil, su procedencia, su rango social, las casas que les tocaron en suerte y los apercibimientos que deben de hacer para manejarse en un pueblo que acaba de terminar una guerra en la que casi matan al hermanastro del rey Felipe II, Juan de Austria.

 

El pueblo y sus calles en 1573

Dada la ausencia de planos en el Libro de Apeo y la parquedad de referencias a la hora de situar diferentes edificios,  resulta casi imposible trazar un plano exacto del pueblo.

La situación se agrava un poco más porque en el deslinde de las casas moriscas no se da ni una sola referencia de la situación de las mismas en el entorno del pueblo, tan solo se va nombrando a sus antiguos propietarios.

La única pista para situarnos en el pueblo de aquellos años la tenemos en la descripción de las suertes de casas o solares que se van dando a cada nuevo poblador y que se describen en este trabajo. Por tanto, solo cabe hacer una comparativa de datos e ir cruzándolos.

Antes de trazar alguna calle debemos tener algunas referencias. Por ejemplo, en la página 71r del Libro de Apeo se nos dice que: Está el Concejo en medio de la villa, distinto y apartado de las casas. Este lugar era la actual plaza de En medio o de la Constitución, que también fue llamada “del pescado”. En ella había, antes de la guerra, 3 tiendas que salían a la plaza y que podemos situar muy bien donde ahora hay una carnicería. También podemos situar un horno (el horno del Concejo) en las inmediaciones. De esta plaza partían dos calles principales hacia el camino de Tíjola.

La calle Real, que se nombra una sola vez debido a que es en ella donde mayoritariamente vivían los cristianos viejos (11 de los cuales aún lo hacen), y que la podemos situar perfectamente en el actual tramo de la calle Real que va desde la iglesia hasta de En medio o de la Constitución.

El arrabal del Çomete (el único que se nombra en el Apeo) podría estar situado en lo que hoy es el Barrio Hondo, ya que en este arrabal existía un horno  que era del Marqués, y que como se observa en la descripción de los linderos de casas unas veces aparece un horno del Concejo cercano a la plaza, linde de otras casas. Y en otras ocasiones aparece ese otro horno del Concejo linde de huertas y cerca del camino que va a Tíjola. Lo cierto es que el Marqués de Villena poseía dos hornos, uno en el pueblo cercano al Concejo y otro en el arrabal del Çomete.

El “Cantillo”, por tanto, podría ser la puerta de entrada al pueblo desde el camino de Tíjola, (que a su vez era una de las tres entradas principales) siempre y cuando el Barrio Hondo fuese ese arrabal que menciona el Libro de Apeo.

La iglesia la podemos situar en el mismo lugar donde se encuentra hoy aunque, como sabemos, medio derruida en aquellos años.

A la iglesia llegaba el camino Real que venía desde Baza. Otra de las entradas principales. No sabemos con exactitud dónde estaría la puerta que cerraba esta entrada al pueblo, si a la altura de la iglesia o en su parte más baja. Aunque hay que decir que en esa cuesta “real” de entrada (la famosa cuesta de los muertos) había varias tiendas. Pero de lo que no cabe duda es de que han quedado reminiscencias de aquella puerta, como por ejemplo cuando ocurre algo especial en el entorno de la iglesia o se queda cerca de ella siempre se dice “en la puerta de la iglesia”.

De la iglesia partía la calle principal que subía al castillo o fortaleza, que ya tenía una campana para tocar en caso de peligro. En estos años la cárcel (la pena, en el Libro de Apeo) estaba aquí.

También de la iglesia partía el camino de Almería, y que perfectamente puede corresponderse con la actual calle real en esta vertiente: iglesia-Umbría-Plaza de Arriba. Y que vendría a desembocar en la famosa Puerta de Almería en las inmediaciones de la Plaza de los Remedios.

Situar la Puerta e Almería, que por otro lado es la única puerta del pueblo a la que se pone nombre (tal vez por ser la única en pie) sería divagar. Lo que está claro es que estaría entre el principio de la Cuesta Baillo y la Umbria hasta las inmediaciones del pilar de la Plaza de Arriba.

 

BIBLIOGRAFÍA

-Libro de Apeo de Serón. 1572.

-Archivo General de Simancas. Cámara de Castilla. Legajo 2201.

-El templo parroquial de Serón en los territorios almerienses del Marqués de Villena. Griselda Bonet Girabet. 1992. Antonio Gil Albarracín.

-Historia General de Almería y su Provincia. UNICAJA. 1992. Tomo X. José Antonio Tapia Garrido.

-Revista El Cantillo. Nº 3, 20 de mayo de 1981. “Repoblamiento de Serón en 1572 por Felipe II”. Serafín Cano.



[1] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201.  Este es el recuento de antiguos  pobladores que residían en Serón en diciembre de 1573..

[2] Diego de Torres será el más desahogado económicamente, ya que poseía varias casas, tiendas en la plaza del concejo y el primer y segundo molinos bajando por el rio Liar, que con casi toda seguridad pueda corresponder con el actual de “Los Garullas”.

[3] Historia del rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada.  Luis de Mármol y Carvajal. Libro VII. Capítulo III.

[4] “El templo parroquial de Serón…” Antonio Gil Albarracín. Pg. 85

[5] Historia General de Almería y su Provincia. José Antonio Tapia Garrido. Tomo X. Pg. 216.

[6] Historia General Almería y su Provincia. José Antonio de Tapia Garrido. Tomo X. Pg. 217.

[7] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201.

[8] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201

[9] Curiosamente esta casa que servía para decir misa pasaría en 1621 a ser la cárcel del pueblo. En “El templo parroquial de Serón…” Antonio Gil Albarracín. Pg. 86.

[10] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201

[11] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201

Cueva de la Sarna

CUEVA DE LA SARNA

CUEVA DE LA SARNA

Maite Acosta Chito

Serón cuenta con excelentes condiciones para iniciarse en el mundo de la espeleología. Cuevas, grutas y simas hacen que el visitante se relacione con el entorno. Contamos en nuestro término con la Cueva del Palo, Cueva de la Sarna(la que ilustra este artículo), Cueva de la Morciguilla, Cueva de las Siete Bocas, Sima de la Bella, Sima de la Jordana, Sima de Pedro Navarro y Cuevas de los Castellones. Tras el abandono de las cuevas por el hombre primitivo, no es hasta el siglo pasado cuando éste vuelve a entrar en ellas, pero en esta ocasión para explorarlas y descubrir su belleza.

Las cuevas de Serón han estado habitadas desde el Paleolítico, dando lugar a la denominada “Cultura de las Cuevas“. Fueron abandonadas durante el Mesolítico, debido a la benignidad de los tiempos, volviendo a ser habitadas en el Neolítico.En la Cueva de la Morciguilla, a 5 km de Serón, junto al arroyo del Angosto, se encontraron restos humanos, armas de cobre y vasijas de barro. En la Cueva de la Sarna se hallaron igualmente restos de armas de cobre y objetos realizados en piedra. En la necrópolis de El Marchal, Bronce I, correspondiente a la cultura megalítica, se encontraron algunas formas definitivas, propias de este período. La cerámica encontrada es basta, de paredes gruesas, y tamaño grande, hecha con un tipo de pasta impura, de superficie rugosa, decorada con incisiones en relieve y mediante undulaciones. Le suele acompañar un utillaje sobre el sílex, piedra pulimentada y hueso. Se trata de la primera cultura adscrita al Neolítico y que Bosch Gimpera consideró propia del Mediterráneo occidental.El más importante de los hallazgos es la existencia del vaso campaniforme. La copa argárica que se produce junto al río Almanzora se esparce por toda Europa; estamos ante un amplio despliegue de difusión cultural de inequívocos rasgos distintivos. La cerámica sigue una tipología de superficie bruñida, y surgen tipos diferenciados como las copas de pie alto y los vasos carenados, de clara finalidad ritual.

Volviendo a la actualidad y a la espeleología, La Cuevade la Sarna se encuentra situada a un kilómetro aproximadamente de la cortijada del Angosto de Arriba, en el paraje conocido con el nombre de La Fábrica.La entrada de la cavidad se puede hacer por la boca más amplia que está situada al este y tiene una anchura de 3,3 metros, ya que en su tiempo fue agrandada y perforada para la exploración de la mina y hasta su misma puerta llega un camino de piedras. La segunda entrada se localiza en la parte oeste de este macizo, es una entrada pequeña y natural algo difícil de ver. Nada más entrar, por su acceso principal, nos encontramos con una amplia sala de 22 metros de largo y 7,4 metros de ancho. Cuenta con una profundidad de -37,8 metros.

Si vienes a visitarla, recuerda: notifica a alguien de confianza qué cueva estarás visitando, nunca vayas sólo, para cualquier exploración el grupo debe ser de por lo menos cuatro (4) personas. Lleva un par de botas fuertes, un casco con barboquejo ajustable y son indispensables para toda exploración tres fuentes de luz (con un mínimo de 24 horas de luz). Ropa adecuada, por la humedad y la menor temperatura en el interior de la cueva. Si por alguna razón alguien no quiere continuar, el grupo volverá como una unidad. Y, por último, respeto máximo al entorno pues es delito dañar, matar, sacar, cambiar, esculpir, marcar de cualquier modo, transportar o remover cualquier material natural o evidencia arqueológica, flora o fauna de una cueva.

 

Fotografía: Juan Carlos García Simón

 

Fuentes:

http://www.elcomarcal.info/guia/seron ;

http://www.valledelalmanzora.org/seron/seron_historia.html

https://almeriapedia.wikanda.es/wiki/Cueva_de_la_Sarna_(Ser%C3%B3n)

IV Marcha BTT Sierra de Serón

IV MARCHA BTT SIERRA DE SERÓN

IV MARCHA BTT SIERRA DE SERÓN

Luisfran Fernández Pérez – Club Ciclista El Gamellón

La IV Marcha BTT Sierra de Serón, con un recorrido de 46 kilómetros y 1.200 metros de desnivel positivo, transcurre por sendas y pistas forestales de nuestro pueblo, además de usar también parte del trazado de la Vía Verde del Hierro, el rio Almanzora y parte del sendero homologado de las Encinas Milenarias.

La prueba se celebró el día 26 de octubre con un total de 184 participantes. Gracias al buen hacer de los organizadores, Ayuntamiento y Club Ciclista El Gamellón, cada vez son más las personas que hacen un hueco en su temporada deportiva para participar en ella.

El ganador de esta edición fue Javi Chacón Quesada, que no tuvo rival para alcanzar la meta en solitario, con un tiempo de 1:55,02, siendo segundo José Antonio Castellanos Serrano y tercero Daniel Estévez Fernández. En categoría femenina, la primera clasificada fue María Esther Garví Carmona, segunda Belén García Aroca y tercera Einat Shynman Vickers.

Destacar el gran día climatológicamente hablando, también destacar la gran y abundante participación de locales, con un total de 18, lo que es de agradecer y motivo de orgullo para nosotros.

Cómo no, resaltar la participación de David Valero, Campeón de España y cuarto clasificado en el campeonato del Mundo de XCO, el ciclista tuvo la atención de desplazarse hasta nuestra localidad, ya que nuestra Sierra, así como la de Baza son su campo de entrenamiento. Se desplazó con su equipo aficionado, Valero RacingTeam, aprovechando para realizar una jornada de convivencia.

Solo nos queda invitar a todos a participar en esta prueba en su próxima edición, ya sea como ciclistas, como aficionados, o incluso como patrocinadores, ya que ésta Marcha se ha hecho un hueco en el panorama provincial del BTT.