Blog Turismo Serón

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Espacio natural, sabor propio

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LA PIEDRA DE LA VIEJA

Buscaba, como siempre, un lugar con un poquito de magia, cargado de historia, rodeado de esa naturaleza tan particular y atractiva que tenemos la suerte de disfrutar en nuestro entorno. Hay tantos lugares, tantos rincones con esos tintes especiales en nuestro término municipal que, francamente,  es difícil decidirse. Y alguien me habló de un lugar cercano al pueblo pero significativo y con verdadero encanto: La Piedra de la Vieja. Que nombre tan raro, qué será eso, pensé. La excursión merece la pena, os lo aseguro.

Desde el Reconco nos dirigimos hacia la antigua escuela de la barriada. De ella apenas quedan cuatro piedras desperdigadas y semienterradas, ya que se demolió cuando se hizo la nueva carretera. Subimos por esas lomas por una vereilla casi borrada ya que llevaba antiguamente a la barriada de Los Chancos. Nos vamos desviando un poco al encuentro del conjunto de rocas que destacan bastante más arriba. Hay que llevar calzado adecuado y tener cuidado pues la pendiente es acusada y la vereda aparece y desaparece. Las vistas de Serón y del Valle desde esas lomas son verdaderamente magníficas y conforme vamos ascendiendo se vuelven mejores, así que la cámara de fotos (o el móvil de última generación) es imprescindible.

Desde su base la roca es impresionante pero desde ahí no podemos descubrir la razón de su extraño nombre: La Piedra de la Vieja. Nos alejamos un poco para tener perspectiva y la vamos rodeando hasta al fin descubrir la silueta. Apreciamos nítidamente la nariz, la boca, los mofletes y hasta las pestañas de una señora que nos recuerda a las esculturas de Botero, o sea, un cuerpo magnífico pero redondo. Ha merecido la pena la ascensión.

Continuamos nuestro itinerario en dirección a la antigua barriada de Los Chancos, hace tiempo ya deshabitada. Desde allí tenemos una vista preciosa de Serón y  a nuestra izquierda se alza imponente la Risca de la Virgen de la Cabeza. Esta pared está equipada con algunas vías de escalada, cuestión que puede interesar a los deportistas de esta modalidad.

Tomamos una vereda a pie de pared y sobre el barranco que nos va llevando hacia la barriada de los Cahetes, no sin antes darnos una perspectiva frontal de la barriada de Los Chancos, un lugar agradable, soleado, con sus casas de piedra y con los típicos bancales aterrazados. Muy bonito.

Continuamos hasta la barriada de los Cahetes y de vuelta a la del Reconco. El paseo apenas nos ha llevado un par de horas, parándonos, eso sí, cada pocos minutos a contemplar el paisaje, a hacer fotos, a charlar sobre la vegetación, a escuchar una u otra anécdota del lugar, a … mil cosas!

Me ha sorprendido sobretodo que, después de vivir en Serón tantos años hasta ahora no hubiera oído hablar de esta piedra especial.

Gracias a nuestros grandes amigos Pepe y a María por descubrirnos este lugar tan significativo y especial y hacernos de guías improvisados. Así da gusto.

 

MAITE ACOSTA CHITO

ABRIL 2014

Los jóvenes desempleados de Serón construirán un sendero circular alrededor del pueblo

Los desempleados trabajan en un proyecto turístico global donde se plantea un sendero circular alrededor del casco antiguo del municipio entre otras actuaciones de ornato o embellecimiento.

El ayuntamiento de Serón ha iniciado el programa Extraordinario de la Junta de Andalucía de Ayuda al Empleo Joven con la contratación de 11 personas en esta primera fase que se completará con otras 10 dentro de tres meses. El consistorio ha encuadrado sus proyectos en la iniciativa de Cooperación Social y Comunitaria, a través de la cual ha empleado a estos jóvenes en diferentes categorías profesionales “adaptadas a los perfiles que se detectaron en los desempleados del municipio en las edades a las que hacía referencia la convocatoria”, indica la Concejala de Empleo, Carmen Cuadrado.

Así, los seleccionados han mantenido ya su primera sesión de trabajo, donde han coordinado sus actuaciones para iniciar el proyecto que engloba varias estrategias, una primera de embellecimiento del casco histórico y ornato de calles (cuya finalidad es la mejora de la imagen del casco histórico, elemento de identidad de Serón como destino turístico). En este apartado se plantean intervenciones en el embellecimiento del entorno, tareas de limpieza, mantenimiento y jardinería, ornato de calles y rincones.

En la segunda estrategia se realizará el acondicionamiento y mejora de senderos turísticos y recreativos, destacando la construcción de un sendero circular panorámico que da la vuelta alrededor del núcleo urbano de Serón con más de 14 kilómetros de recorrido. Asimismo, se ha planteado la ejecución de un proyecto de acondicionamiento, mejora y señalización de rutas e itinerarios en forma de caminos y sendas de uso pedestre, por las que los habitantes de Serón se desplazaban hasta el poblado minero Las Menas para trabajar.

Como última estrategia se ha previsto la dinamización turística en la interpretación y puesta en valor del patrimonio cultural y natural. Así, con la finalidad de diversificar la oferta turística y poner en valor los recursos turísticos del municipio, se plantea la realización de acciones de dinamización y creación de oferta complementaria para la interpretación del patrimonio, como la mejora de la atención e información turística al visitante, la organización de visitas guiadas e interpretadas, la planificación y puesta en marcha de actividades culturales y de ocio y tiempo libre, el diseño de productos turísticos, etc. Esta última iniciativa se engloba en la obra o servicio “Promoción del turismo y del deporte”.

admin 30 octubre, 2014 Leave A Comment Permalink

LOS PAISAJES DEL AGUA EN LA SIERRA DE LOS FILABRES

El paisaje actual de la Sierra de los Filabres ha sido modelado históricamente por la actividad humana, pues es un espacio ocupado desde tiempos remotos, donde el Valle de Almanzora actúa como un corredor natural desde la costa almeriense a la Hoya de Baza.

Tras la invasión de los árabes y beréberes fueron fundadas muchas poblaciones que se adaptaron a las dificultades del terreno mediante la construcción de complejos sistemas hidráulicos de abastecimiento (aljibes, minas) y de riego (acequias, atanores), conjugados con obras de retención de agua y tierra (balates) para la acumulación de suelo. Esta solución también ha sido utilizada profusamente en secano para acopiar suelo y escorrentías, tanto en laderas como escalonando barranquillos y vaguadas a fin de aprovechar las escorrentías producidas en las laderas inmediatas. En los bancales se perpetúan  almeces, moreras, nogueras, algún castaño, higueras, granados y, en la actualidad, olivos y almendros. En el siglo XV se contaban en Bacares hasta 180.000 morales, con los que  presumían de producir la seda de mejor calidad. Los almeces fueron muy extendidos, al suministrar astiles  y mangos para las herramientas para la industria minera y, sobretodo, en época de grandes construcciones como la del puerto andalusí de Almería.

Actualmente los cursos de agua continuos se sitúan todos en la parte occidental de la vertiente norte: río del Saúco, de Los Santos, Bacares, Sierro, Laroya. Los más caudalosos: Los Santos y Bacares porque cuentan con una gran cuenca de recepción en las mayores altitudes, donde se ven beneficiados de la lenta fusión de la nieve. Antes de los años 80 estuvieron funcionando como ríos aunque con un régimen muy irregular, pero a partir de esa época se hace palpable una disminución de las precipitaciones, lo que provocó que alguno de ellos se quedaran casi secos o secos durante el verano.

Las lluvias y nieves serranas alimentan muchas fuentes. Martinez Ocaña (1975) menciona 15 fuentes antiguas y 22 nuevas. Destacan la del Conde, al pie del Calar del Gallinero,  y la del Layón o La Rosariera,  cuya agua procede de manantiales junto al barranco del Lucero, en la umbría del cerro del Layón. Esta agua han sido utilizadas por el hombre tradicionalmente para regar sus cultivos, en complejos sistemas de bancales y sistemas de riego que datan desde la época árabe. Prueba del uso secular del agua es el gran número de molinos distribuidos por toda la sierra, habiéndose mencionado más de 31 en 1975, algunos aún en uso en esas fechas. Algunos de los molinos más característicos de la Sierra de Filabres se encuentran en la confluencia de los barrancos del Royo, la Mujer del Manto y de la Ricarda, en Castro de Filabres, donde aparecen los restos de 4 molinos, alimentados por una mina de agua y un aljibe. En la solana de las últimas estribaciones de la Sierra de Baza, dónde comienza la Sierra de los Filabres, en el barranco de las Cañadillas, con sus molinos legendarios, su antigua almazara hidráulica y la fuente de los Siete Caños. Dos molinos en Bacares, en la confluencia del Barrancón y el arroyo de Los Frailes, que forman el río Bacares y el barranco de En medio, uno por encima del dique de contención de sus aguas (parado desde principios del siglo XX) y otro por debajo, que trabajaba todavía en la época de los setenta, oculto entre el follaje frondoso de sus riberas. Otro molino en el arroyo de En medio y tres más en el río Bacares. Merece la pena destacar la Noria de Tahal (abandonada) y la Fuente del Marqués. De la cultura del agua de Serón y de sus molinos se habló ampliamente en esta revista en los números 44 (abril de 2011) y 45 (agosto de 2011), respectivamente.

En la actualidad los cultivos de huerta se reducen casi exclusivamente al ruedo de los núcleos rurales, y el paisaje del agua de la Sierra de los Filabres ha desaparecido prácticamente en su totalidad, quedando un conjunto de antiguos bancales y paratas, muchos abandonados y otros cubiertos por cultivos leñosos de muy baja productividad. La falta de mantenimiento hace que los pequeños desmoronamientos se agranden y que se vaya perdiendo el suelo acumulado.

Un aspecto singular de la importancia de los enclaves acuáticos de la Sierra de los Filabres, en particular los de origen antrópico, es la conservación de la fauna. Un trabajo de González Miras et al. (2002) pone en evidencia la importancia de su existencia para la conservación de especies de anfibios.

 

Fuente: Los territorios del agua: Sierra de los Filabres, de Rafael M. Navarro Cerrillo y Carlos Carreras Egaña.