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Historia

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CRUZ DE 5 CAMINOS

La Cruz de los Cinco Caminos

Más de cuatro siglos en la huerta de Serón

Junto al colegio Miguel Zubeldia, en el cruce de la carretera que lleva hacia Baza o Tíjola y da acceso al pueblo, hay una Cruz de hierro forjado sobre una columna cilíndrica tipo “miliario” que según una leyenda urbana recuerda el lugar dónde fue herido de muerte Luis de Quijada, lugarteniente de Don Juan de Austria, durante la toma de Serón en 1570. Sin embargo, realmente, se trata de una cruz de caminos[1].

La primera referencia a esta cruz la encontramos en un documento notarial de 1634  que recoge la venta[2] de un bancal en Serón: “…bancal que linda con el camino de Palomino en la huerta de esta villa, junto a la Cruz de cinco caminos”.

cruz-5-caminos Cruz de los Cinco Caminos

El texto confirma  la existencia de una cruz colocada en la encrucijada de cinco caminos donde uno de ellos partía hacia la hacienda y cortijos de Palomino en el pago de Cáliz, próximos a Higueral.  El nombre ha perdurado en una rambla, la llamada rambla de Palomino, por encima de Los Hernández y hacia la hoya de Cáliz. Este camino se iniciaría en la actual calle Cervantes pasando por debajo de las eras de la Alcudia[3], lugar donde se encuentra desde 1833 el Cementerio.

Por otro lado, la cuesta de la Iglesia, junto al denominado “pago” del Gadil [4], ha sido siempre una entrada natural a Serón cuando se venía de Baza. Lugar importante porque por allí, debajo del revellín de la Iglesia, pasó siempre la llamada acequia del beber de la fuente Liar.  Un segundo camino de la encrucijada fue precisamente el que da entrada al pueblo por el Gadil y cuesta de la Iglesia. Esto se deduce del documento notarial de venta[5] fechado en 1663 donde se indica: “…casa por bajo del revellín de la parroquia de esta villa, en la calle que baja para la Cruz de los cinco caminos y va a Baza…”  La calle a la que hace referencia el texto y que bajaba a la cruz es la actual calle Nogueral.

Los actuales caminos hacia Baza y hacia Tíjola fueron otros dos caminos que llegaban a la cruz. La huerta de Serón contaba con otros pagos importantes cuyos nombres perduran: el Olivar, cañada de San Marcos, el Quemado y el Carmedí.

El quinto camino era el que iba al Quemado y continuaba hasta la Cantarería. Lo confirma el documento de venta de 1691 donde Andrés de Arriaga, vecino de Serón, vende al licenciado Carlos Suárez, beneficiado de la Iglesia parroquial de Serón “dos bancales en la huerta, bajo la Cruz de los cinco caminos que lindan con el camino que va al Quemado…”

Por tanto, de la Cruz de los Cinco Caminos partían el camino a Baza, el de Palomino, el que iba al Quemado, el camino a Tíjola y el que entraba a Serón por el Gadil y cuesta de la Iglesia. Esta encrucijada estaba muy cerca de la actual, entendiéndose que por modificaciones en la carretera y acceso al pueblo,  la cruz fue desplazada hasta su lugar actual.

Por su lectura clara presento un documento del año 1835 que corresponde a la subasta de dos fincas: “…siendo una de ellas un bancal y una parata contigua al mismo, en el Pago de la Huerta de esta villa y sitio de la Cruz de los cinco Caminos de nueve celemines y medio, tasado a veinte ducados…”

ref-cruz

Referencia a la Cruz de los Cinco Caminos en el año 1835

Esta cruz perdura con este nombre hasta final del XIX. A principio del XX el lugar  aparece referenciado simplemente como Pago de la Cruz.

FLORENCIO CASTAÑO IGLESIAS



[1] Cruz que se colocaba en los caminos como elemento que sacraliza el espacio. Los fieles, al partir o regresar, se humillaban agradeciendo su protección.

[2] A.H.P.AL., Pr. 4148, f. 99v.

[3] Alcudía= al-kúdya = loma, colina, cerro.  El Cementerio católico de Serón fue construido en 1833, siendo Alcalde Mayor D. José Antonio Vázquez.

[4] Barrio que había bajo la Iglesia, al final de la cuesta.

[5] A.H.P.AL., Pr. 4193.

TORRES VIGÍAS EN EL SERÓN DE LOS SIGLOS XVI-XVII

La atalaya de la Alconayza y la torrecilla de la “vega”

El valle del Almanzora es un enclave natural de comunicaciones entre Murcia y  Granada usado por sucesivas civilizaciones. Durante la época nazarí los musulmanes tenían este territorio junto con sus fortalezas comunicadas mediante un sistema de atalayas o torres vigías. Estas torres que en las crónicas árabes aparecen como torres de señales, eran las encargadas de controlar el acceso por los caminos, ramblas y río, avisando de posibles incursiones castellanas mediante el humo de sus fogatas. La base de estas ahumadas se realizaba con arbustos silvestres como el tomillo, el esparto y la retama.

Testigo del paso de los siglos tenemos la torre del Ramil, en el Pilancón. Es una torre circular de cinco metros de diámetro y una altura aproximada de nueve. El acceso se realizaba mediante una abertura, orientada al sol naciente, situada a unos seis metros. Sus pobladores o torreros accedían mediante escalera de madera o cuerda, para retirarla después. La torre es maciza hasta su mitad.

 

Torre Ramil

Torre del Ramil, en el Pilancón

A lo largo del valle destacaban diversas atalayas que jalonaban los cerros a un lado y otro del rio Almanzora. Las torres hicieron durante siglos la función que hoy ejerce la telefonía móvil y, de hecho, algunos de esos cerros poseen ahora antenas de telecomunicación.

En las proximidades de cada fortaleza se situaba la atalaya principal que defendía el pueblo. La atalaya nazarí de Serón es recogida en el texto de Mármol y Carvajal  cuando relata la llegada a Serón, en 1570, de las tropas de D. Juan de Austria para sofocar la rebelión morisca en el Almanzora.

El escuadrón de Luís Quijada, que marchaba poco a poco buscando lugar para poder acometer a los moros, al llegar al paraje de una atalaya antigua, que estaba frontera de la villa en un cerro antes de llegar al camino que sube del río, repartió la gente en

 

dos partes: la una dio a Tello González de Aguilar para que subiese derecho a la torre, y con la otra subió él por cerca del camino que va a Serón.”

 

La atalaya de la Alconayza

 

La atalaya antigua que se describe en el texto anterior estaba ubicada en lo alto de la Alconayza. Documentos notariales de principio del siglo XVII hacen mención a esta torre que todavía estaba en pie, llamándola torrecilla de la Alconayza. Así, en un inventario de bienes de 1619 se dice: “Otra suerte de paratas en la Alconayza, junto a la torrecilla, linde de Geronimo de Bico”.

 

En el siglo XVIII todavía se mantenía en pie, aunque seguramente bastante deteriorada. Así se constata en un documento de venta realizado en 1719: “Venta de un huerto con árboles frutales y parras en el pago de la Alconayza que linde por arriba con el camino que sube a la torrecilla”.

 

Otra referencia a la torre corresponde al año 1747: “huerto en el pago de la Alconayza, linde camino que sube por dicho pago a la torrecilla de el.”

 

Torrecilla_Alconaiza

Alto de la Alconayza donde estuvo ubicada la atalaya principal de Serón

Desde este balcón natural, se divisa toda la huerta y parte de la vega de Serón, la sierra de Filabres, la rambla de la Jauca y el Valle del Almanzora. Esta atalaya comunicaba visualmente con la de Tíjola, la del Ramil, la torrecilla de la “vega” y la del cerro de la Torre, en la Jauca. Esta última controlaba el acceso a Serón por la rambla de la Jauca.

La torrecilla de la vega

Aunque desde la Alconayza se divisa la torre del Ramil, existieron otras torres intermedias que controlaban tanto la vega como la entrada a Serón desde la rambla del Ramil, la Manahaca, el Valle y Aldeire. Una de estas torres fue la torrecilla de la vega, ubicada en las proximidades de Los Castaños, subiendo desde Los Cucos a Huélago. Desde el siglo XVII, la torre ya daba nombre al pago de la vega conocido como La Torrecilla. Así lo constata un documento testamentario de 1682: “Es mi voluntad que una suerte que tengo en el pago de la torrecilla de la vega…”.

Otro documento del año 1749 nos da más información sobre la ubicación de esta torre: “Domingo Sánchez Carpio vende tierra de secano a Juan Hinojo Castaño, en el pago de Huélago, linde cortijo de Juan Castaño, la acequia de la torrecilla que dicen de la vega y dos barrancos”.

 

torrecilla vega_Castaños

A la izquierda Los Castaños y a derecha la ubicación de la Torrecilla de la vega

Desde la torrecilla de Los Castaños se divisaba la atalaya de la Alconayza, siendo la encargada de controlar toda la vega, los pagos del Angosto, Plazas, Cocaira y Manahaca.

FLORENTINO CASTAÑO IGLESIAS

 

LA ERMITA DE FUENCALIENTE

Más de dos siglos de devoción a la Santa Cruz

Hacia el último tercio del siglo XVIII,  la cortijada de Fuencaliente contaba con una población creciente amparada por los nacimientos de agua de El Aljibe y La Cañada y por una gran actividad en la producción de cal, contando con varías caleras. En 1804 los vecinos erigen una capilla en el cerro de Fuencaliente para venerar a la Santa Cruz, siendo bendecida por el padre franciscano Andrés Estébanez, teniente de cura de Serón.

Ante la estrechez de la capilla y para evitar el tener que desplazarse a la parroquia de Serón para asistir a los servicios religiosos, Roque Herrero, Gabriel Bernardino, Josef Checa Mora, Antonio Castaño Pérez, Antonio García Morales, Manuel Castaño Requena, Tomás Guardia, Bonifacio Vega, Antonio Padilla junto con el resto de  vecinos se comprometieron a construir una ermita de mayores dimensiones, acorde con el número de almas de todo el Pago y sus alrededores.  Las obras se terminan a principios de 1807, siendo necesario proceder a bendecirla puesto que la capilla había tenido que ser derribada.

 

El 6 de junio de 1807, Roque Herrero eleva instancia al obispado de Almería solicitando licencia para la bendición de la ermita. En la  exposición de hechos se indica que:

“Siendo crecido el número de vecinos en dicho pago y cortijadas inmediatas, a distancia de más de una legua de esta villa, llevados por el espíritu de la Religión y del celo de cumplir con el precepto de oír misa, y movidos de devoción, fabricaron en dicho pago una capilla reducida a sus expensas con la advocación de la Santa Cruz, la que por estrechez no era capaz para dichos vecinos….Todos han manifestado su interés en construir una ermita que corresponda al número de almas que en ella se puedan congregar en el Santo Sacrificio de la misa la cual ha sido construida a toda fuerza y decente

 

El obispado comisiona a Benito Antonio Llorente, natural de Serón, presbítero y cura ecónomo de la parroquia de Serón, para que proceda  a su bendición previo  informe sobre la seguridad del edificio y “decencia” en cuanto a su altar y ornamentos. El 12 de diciembre, acompañado de Juan Ximenez, maestro alarife (maestro mayor de obras), realiza el reconocimiento, observando que el edificio está construido “a toda ley, con firmeza, con tejado, e interiormente decente con altar, la imagen de la Santa Cruz y todos los ornamentos y utensilios necesarios para la celebración como Cáliz, manteles, manipulo, casulla, corporales, misal, Amito, Alba, Cíngulo, Estola,…

 

La ermita es bendecida el 14 de diciembre de 1807 por Benito Antonio Llorente acompañado de Tomás Requena y Francisco Pérez Rubio, diáconos de la parroquia de Serón. Los vecinos se obligan ante Francisco Herrerías, notario de Serón, mediante escritura fechada el 16 de diciembre de 1807 a “tener decente la ermita y arreglar en todas las quiebras y deterioro que tenga en lo natural de su obra y mantener los ornamentos necesarios para celebrar el Santo Sacramento de la misa…”

Es lógico pensar que por esas fechas se construiría el cementerio, siendo rehabilitado en 1919, después de la terrible gripe del otoño de 1918.

En la actualidad, y en su interior, existen huellas de su pasado como  la actual  pila bautismal  que data de 1866 y que según consta en la inscripción de su pie fue “COSTEADA POR LOS VECINOS QUE CIRCUNDAN LA ERMITA DE FUENCALIENTE DIRIGIDA POR JOSÉ CASTAÑO MARTÍNEZ Y DIEGO HERRERO”.

 

La llegada del ferrocarril a Serón en 1894 junto al desarrollo minero en Las Menas provoca el aumento considerable de la población en sus barriadas hasta el punto de que en el año 1900, Fuencaliente y La Loma son declaradas parroquias por la diócesis de Almería.

FLORENTINO CASTAÑO IGLESIAS

MOZOS DE SERÓN EN LA GUERRA HISPANO – PORTUGUESA DEL SIGLO XVII

Después de casi treinta años (1640-1668) de enfrentamientos periódicos entre Portugal y España, los Habsburgo españoles reconocen la independencia[1] portuguesa en 1668. Terminaba así la llamada guerra de Restauración portuguesa, donde la mayor parte de los enfrentamientos habían sido escaramuzas fronterizas producidas, fundamentalmente, en Extremadura.

Durante ese periodo, se producían levas[2] en masa para formar parte del ejército de Felipe IV en Extremadura. Naturalmente, estas levas nunca fueron populares y las deserciones y evasiones eran altas. Hasta que no aparecía el mozo sorteado, se prendían a los padres o amos[3]. Recojo aquí, el sorteo de mozos de Serón celebrado el 13 de abril (Domingo de Pascua) de 1664, indicando el proceso, los nombres y algunas alegaciones para ser librados.

A final de marzo de 1664, el Concejo de Serón recibe carta[4] de Granada indicándole el cupo de soldados de infantería que le ha correspondido a Serón para que se incorpore  al denominado ejército de Extremadura para la campaña de Portugal.

Su Majestad, por despacho expedido por su Consejo de Guerra, se ha servido de mandar pasen a servirle por esta campaña al Ejército de Extremadura para la conquista de Portugal dos mil hombres de infantería y de este número, habiendo proporcionado el repartimiento le tocan veinte infantes. Encargo a V.m. que sin punto de dilación forme el dicho número sin exceptuar persona, aunque sean hijos de Alcaldes y demás oficiales del Concejo, admitiendo un hijo por padre…”

El 9 de abril se reúnen el gobernador y justicia mayor, Pedro de Garay y Bravo,  los alcaldes Alonso de Membrive  y Ginés Solano y los regidores Alonso de Talavera y Juan Carrasco, emitiendo  un bando para celebrar el sorteo de mozos.

“A esta villa le ha tocado veinte soldados de infantería para que pasen a servir a Extremadura. Dada la brevedad de tiempo se ha pregonado y echado bando para que el Domingo de Pascua, en la plaza y Lonja de esta villa, comparezcan todos los mozos de ella sin faltar ninguno, tanto los que se hallen en la villa como fuera de ella, avisándoles sus padres y demás parientes y personas que es su obligación”

Sorteo en la plaza de la Lonja

En la mañana del 13 de abril se celebra el sorteo, elaborándose la lista con jóvenes de 17 a 25 años que no les hubiese tocado la suerte los años anteriores desde 1660 al presente. Nos podemos imaginar la tensión que se pudo vivir en la plaza.

“Estando en la Lonja de la plaza de esta villa para obrar la suerte de los veinte soldados que les toca para la campaña de Portugal…. Con asistencia de muchas personas…. Leída la lista por si falta alguno se fueron cortando los nombres doblándolos y echándolos en una olla y un muchacho de corta edad fuera entrando en dicha olla las manos y sacando una a una y se fueron leyendo[5] los nombres y se pusieron por soldado”.

Algunos de los mozos a los que les tocó la suerte:

Juan Sola Navarro, Alberto Gallego, Marcos Carrasco, Francisco Blanque, Miguel Sorroche, Carlos Domene, Juan de Espín, Luís Hernández, Gregorio Molina, Domingo Rojo, Martín Castaño, Alonso Hernández, Melchor Calderón, Andrés Garrido, Pedro Lorente, Juan Pérez y Juan Ximénez.

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Lista de mozos soldado en 1664

Realizado el sorteo, se convoca a los soldados para que se presenten al día siguiente, a las tres de la tarde (en la Lonja) con el objeto de reconocer los que faltan y proceder a los llamamientos. Se les indica que el 18 de abril deben marchar a la ciudad de Granada a la Plaza de Armas.

El Concejo emite bandos  donde se requiere a los mozos  Alberto Hernández, Francisco de Membrive y Juan de Sola, que están con sus ganados, se les  traigan a esta villa ante la Justicia. En particular, Juan de Sola Navarro se sabe que está en el Sauco y por eso envían a Juan del Carpio y Francisco Galbán, oficiales de justicia, para que le prendan.

Alegaciones

Sólo se realizaron cuatro alegaciones. Una correspondía a un mozo sacado en suertes y las tres restantes a amos de  considerados prófugos.

Muy interesante la argumentación del mozo Alonso Hernández. Transcribo la parte principal:

De justicia tengo que ser escusado y dado por libre de dicho mandato por lo siguiente: Habiendo echado suerte por casas de los vecinos el pasado 1645, se metió en suerte la casa de Luisa Pérez, mi madre, viuda de Juan Hernández, mi padre, le toco y fue Pedro Hernández, mi hermano a la ciudad de Almería. Es de justicia que vaya otra persona de otra casa que no haya dado soldado. Es notorio en toda la villa que hace más de seis años que estoy grabado de una enfermedad de flaquezas de estómago y vagidos[6] de cabeza que lo más del tiempo no me puedo levantar de la cama ni puedo trabajar para ganar el sustento, vivo con mucha estrechez y paso muchas necesidades. No me es posible cumplir con la intención de su Majestad, porque los soldados que pide han de ser personas aptas y dispuesta para poderle servir, pelear, huir,…”

Interesante también el alegato de Cristóbal Belez, amo de Alberto Fernández.

Cristóbal Belez, vecino de esta villa de Serón que se me ha notificado que traiga y entregue a Alberto Fernández que está guardando mi ganado. Pido se me libere de esto puesto que  está a dieciseis leguas de aquí, en el campo de Dalias, término de la ciudad de Almería, como es público y notorio, y por tanto es imposible cumplirlo en el tiempo indicado. Además, aunque estuviese más cerca, no es mi esclavo y no está sujeto a lo que yo le mande”.

Para terminar, presento la rúbrica de las autoridades que participaron en el proceso.

rubricas del gobernador, alcaldes y regidores del concejo de Serón en 1664

 

[1] Tratado de Lisboa de 1668

[2] Reclutamiento obligatorio de la población para servir al ejercito de su Majestad

[3] Persona que tiene a otra trabajando a su servicio  o bajo su autoridad.

[4] AHPA, Pr. P-4194.

[5] Resulta interesante el ver que hoy día seguimos con el mismo procedimiento para la extracción de papeletas en sorteos pequeños.

[6] Calenturas con dolor de cabeza.

 

Rúbricas del gobernador, alcaldes y regidores del Concejo de Serón en 1664

FLORENCIO CASTAÑO IGLESIAS

AGOSTO 2016

admin 11 noviembre, 2016 Leave A Comment Permalink

COFRADÍAS Y HERMANDADES DE SERÓN EN LOS SIGLOS XVII-XVIII

“En recuerdo de Leovigildo Martínez Anaya, cofrade”

Con la expulsión morisca de la cuenca del Almanzora y la llegada a Serón en 1572 de nuevos pobladores, el fervor religioso  irá extendiéndose bajo la influencia franciscana de sus vicarios, dando lugar a la creación de cuatro cofradías: Nuestra Señora del Rosario, Nuestra Señora del Remedio, Santísimo Sacramento y Ánimas Benditas del Purgatorio.

Aunque  desconocemos sus fundaciones, la  cofradía de los labradores (San Marcos) y la cofradía de los ganaderos  (Nuestra Señora de la Cabeza) también hacen sus fiestas y romerías  desde principios del siglo XVII, consiguiendo estos gremios erigir ermitas hacia 1625. Para información sobre San Marcos y Nuestra Señora de la Cabeza, el lector puede ver mi trabajo en Al-Cantillo,  nº 57 (2015).

A principios de 1633 Serón contaba con un templo  parroquial recién reconstruido y  tres ermitas, una dedicada a la patrona de Serón,  Nuestra Señora de los Remedios, otra a  San Marcos y la tercera por advocación a Nuestra Señora de la Cabeza del Monte, en el pinar del Chanco.

Es a partir de esta fecha cuando se constituyen en Serón las hermandades del Santo Entierro de Cristo, Santa Veracruz, Dulce Nombre de Jesús, Nuestra Señora del Carmen y San Antonio de Padua[1]. Otra hermandad que estuvo funcionando durante gran parte del siglo XVIII fue la de Nuestra Señora de la Concepción. Finalmente, para asistencia y festividad de la Virgen de los Remedios se constituye en 1769  la Hermandad y Compañía de Soldados con el título de “Soldadesca.

En este trabajo pretendo aportar algunos datos de cada una de ellas recogidos de protocolos notariales y, sobre todo, de distintas invocaciones testamentarias.  Así, por ejemplo, el testamento otorgado en Serón por Miguel de Paxares en 1606, manda dar de limosna un ducado a la cofradía del Rosario, cuatro reales a la del Remedio y otros cuatro  a la del Santísimo Sacramento.  En 1608,  Diego de Torres, cristiano viejo de Serón, aparece como cofrade del Rosario[2] y del Santísimo Sacramento, indicando además: “…quiero ser enterrado en la sepultura de mi sobrino, Gaspar Altamirano, junto a la pila del agua bendita y se haga la fiesta del Señor San Marcos en la iglesia de los Remedios” (se refiere a la ermita).

En 1620, Francisco Roxo García, presbítero y capellán de la iglesia de Serón, era  mayordomo del Santísimo Sacramento, siendo cofrade  Juan de Salas, natural de Montori (Navarra). Otros mayordomos destacables de esta cofradía fueron Matías de Plasencia,  alcalde ordinario de Serón en 1641 y Melchor Pérez de Talavera hacia 1651. Distintos reconocimientos de censos a esta cofradía en los años 1700, 1727 y 1799[3] demuestran que perduró hasta principios del siglo XIX.

De los bienes que la cofradía de la Ánimas poseía en 1744  encontramos algunas paratas de tierra de riego en el pago de la “acequia del beber”. Desde 1759 hasta 1762 el encargado de la cobranza de las Ánimas fue Ventura de Mora.

Santo Entierro y la Santa Veracruz

El 5 de marzo de 1633  cuarenta vecinos de Serón, entre ellos, Diego Ramírez como mayordomo, Cristóbal de Quesada, Diego Fernández, Juan Corral y Sebastián de Campos, como cuadrilleros, firman en Serón y ante el escribano público Juan Bautista de Guevara la escritura de fundación de la Hermandad del Santo Entierro  de Cristo.

Por estas fechas se constituiría también la Hermandad de la Santa Veracruz, encargando ambas, en febrero de 1636, la construcción  de la Capilla del Santo Sepulcro[4] a los maestros albañiles Pedro González y Francisco Márquez, vecinos de Serón y Lúcar, respectivamente.

“…hagan los dichos maestros una capilla en la iglesia parroquial de esta villa para el entierro de Nuestro Señor Jesucristo que es a mano izquierda en el rincón como se entra por la puerta principal de la dicha iglesia…”

En 1641, Juan Muñoz Cano era hermano del Santo Entierro y en su testamento[5] pide ser sepultado en la iglesia parroquial, “en la capilla del Santo Cristo Resucitado, capilla que dicen de los hermanos de la sangre de Cristo”.

En abril de 1666 ambas hermandades convienen y acuerdan[6] hacer concordia para las festividades y procesiones generales que salen por las calles principales. Los hermanos de la Santa Veracruz se comprometen a acompañar a la hermandad del Entierro en la tarde del Viernes Santo con las túnicas y toda la cera que tengan y, por otro lado, los hermanos del Santo Entierro se comprometen a acompañar a la Santa Cruz el día tres de mayo de cada año.

A lo largo del siglo XVIII las referencias a la hermandad de la Santa Cruz perduran, siendo María Gil Flores una hermana en 1800.

Nuestra Señora del Carmen

Esta cofradía y hermandad se constituyó con sesenta y dos hermanos frente a los cuarenta de la hermandad del Santo Entierro de Cristo.  La gran cantidad de mandas testamentarias a la Virgen del Carmen y las referencias a su hermandad que se prolongan hasta el primer tercio del siglo XIX,  nos dan una idea de la gran devoción que Serón ha tenido a la Virgen del Carmen, devoción que aún hoy perdura.

En mayo de 1635 uno de sus hermanos era Juan Baillo  quien, al estar impedido, formaliza escritura[7] de cesión del “hacha” a favor de su hijo Francisco Baillo.  En 1640, el mayordomo era Matías de Plasencia siendo Domingo de Campos uno de sus hermanos. Juan Sánchez Peña era cuadrillero en 1656  y Alonso Cano,  arquero en 1678.

La capilla dedicada a la Virgen contaba con bóveda funeraria  para enterramientos.  Así lo anuncia  Asensio de Narváez[8] en su testamento[9] fechado en 1733: “…deseo ser sepultado en la iglesia parroquial de esta villa, en la sepultura que tengo comprada junto al altar y capilla de Nuestra Señora del Carmen”. Más adelante indica: “…mando cuarenta reales para ayuda al Retablo que se pretende hacer en la capilla de Nuestra Señora del Carmen…”

En 1811 aún encontramos referencias a esta hermandad. Se trata de  Gerónima Domene, vecina de Serón, que realiza una donación para que se invierta en el culto a la Señora.

Dulce-Nombre de Jesús

En la iglesia parroquial hay un banco de madera que data del año 1651 con una inscripción que hace referencia a su propietario: La  Hermandad del Dulce-Nombre de Jesús. Las únicas referencias encontradas son mandas testamentarias que hacen mención al traspaso del “hacha” de la hermandad.  Así ocurre en 1681 con Miguel Cano cediendo su hacha a Ana Cano, su hija.  En 1799 una de sus hermanas era Manuela Lorenzo Fernández.

Cofradía de María Santísima de la Concepción

Conocida como la cofradía de la Purísima Concepción, se sabe que Andrés Ruíz Ballesteros, vecino de Serón, era un hermano en 1728. En un poder notarial del año 1786 aparece Juan Domene como hermano mayor y una lista de hermanos mayores anteriores entre los que figuran Bernabé de Yélamos, Ildefonso Domene y Benito Bacarizo.

Hermandad Soldadesca

Se constituye por la devoción de celebrar a María Santísima de los Remedios, patrona de esta villa, en el día quince de agosto. Esta hermandad o compañía de soldados con el título de “Soldadesca”,  se forma con cincuenta y tres hermanos naturales de Serón,   firmando la escritura de constitución el 18 de agosto de 1769 ante el escribano público Julián González Jorquera. En ella se especifica, entre otras cosas, el nombramiento de un Capitán, Alférez y Sargento, contribuyendo cada uno con la correspondiente pólvora, arcabuz o escopeta y asistiendo en su procesión. El ruido de la soldadesca y su cortejo bullicioso de pólvora se hacía notar en la víspera y sobre todo en la procesión. Al terminar la procesión se reunían en la casa del Capitán para nombrar a los oficiales del año siguiente.

FLORENCIO CASTAÑO IGLESIAS

ABRIL 2016


[1] Datos sobre la hermandad de San Antonio de Padua pueden encontrarse en Al-Cantillo, nº 58 (2015).

[2] A.H.P.A., Pr. 4126,   f. 449.

[3] A.H.P.A., Pr. 4281. “…venta de la mitad de una casa en el barrio de la Umbría con el cargo de medio real de censo a la cofradía del Santísimo Sacramento”.

[4] A.H.P.A., Pr. 4150, fs. 67v

[5] A.H.P.A., Pr. 4153, f. 231

[6] A.H.P.A., Pr. 4196

[7] A.H.P.A., Pr. 4149, fs. 32-33v

[8] Administrador de la Fábrica de Herrerías  en el Valle, propiedad del Marqués de Villena.

[9] A.H.P.A., Pr. 4216, fs. 245-246