Blog Turismo Serón

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Espacio natural, sabor propio

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Cueva de la Sarna

CUEVA DE LA SARNA

CUEVA DE LA SARNA

Maite Acosta Chito

Serón cuenta con excelentes condiciones para iniciarse en el mundo de la espeleología. Cuevas, grutas y simas hacen que el visitante se relacione con el entorno. Contamos en nuestro término con la Cueva del Palo, Cueva de la Sarna(la que ilustra este artículo), Cueva de la Morciguilla, Cueva de las Siete Bocas, Sima de la Bella, Sima de la Jordana, Sima de Pedro Navarro y Cuevas de los Castellones. Tras el abandono de las cuevas por el hombre primitivo, no es hasta el siglo pasado cuando éste vuelve a entrar en ellas, pero en esta ocasión para explorarlas y descubrir su belleza.

Las cuevas de Serón han estado habitadas desde el Paleolítico, dando lugar a la denominada “Cultura de las Cuevas“. Fueron abandonadas durante el Mesolítico, debido a la benignidad de los tiempos, volviendo a ser habitadas en el Neolítico.En la Cueva de la Morciguilla, a 5 km de Serón, junto al arroyo del Angosto, se encontraron restos humanos, armas de cobre y vasijas de barro. En la Cueva de la Sarna se hallaron igualmente restos de armas de cobre y objetos realizados en piedra. En la necrópolis de El Marchal, Bronce I, correspondiente a la cultura megalítica, se encontraron algunas formas definitivas, propias de este período. La cerámica encontrada es basta, de paredes gruesas, y tamaño grande, hecha con un tipo de pasta impura, de superficie rugosa, decorada con incisiones en relieve y mediante undulaciones. Le suele acompañar un utillaje sobre el sílex, piedra pulimentada y hueso. Se trata de la primera cultura adscrita al Neolítico y que Bosch Gimpera consideró propia del Mediterráneo occidental.El más importante de los hallazgos es la existencia del vaso campaniforme. La copa argárica que se produce junto al río Almanzora se esparce por toda Europa; estamos ante un amplio despliegue de difusión cultural de inequívocos rasgos distintivos. La cerámica sigue una tipología de superficie bruñida, y surgen tipos diferenciados como las copas de pie alto y los vasos carenados, de clara finalidad ritual.

Volviendo a la actualidad y a la espeleología, La Cuevade la Sarna se encuentra situada a un kilómetro aproximadamente de la cortijada del Angosto de Arriba, en el paraje conocido con el nombre de La Fábrica.La entrada de la cavidad se puede hacer por la boca más amplia que está situada al este y tiene una anchura de 3,3 metros, ya que en su tiempo fue agrandada y perforada para la exploración de la mina y hasta su misma puerta llega un camino de piedras. La segunda entrada se localiza en la parte oeste de este macizo, es una entrada pequeña y natural algo difícil de ver. Nada más entrar, por su acceso principal, nos encontramos con una amplia sala de 22 metros de largo y 7,4 metros de ancho. Cuenta con una profundidad de -37,8 metros.

Si vienes a visitarla, recuerda: notifica a alguien de confianza qué cueva estarás visitando, nunca vayas sólo, para cualquier exploración el grupo debe ser de por lo menos cuatro (4) personas. Lleva un par de botas fuertes, un casco con barboquejo ajustable y son indispensables para toda exploración tres fuentes de luz (con un mínimo de 24 horas de luz). Ropa adecuada, por la humedad y la menor temperatura en el interior de la cueva. Si por alguna razón alguien no quiere continuar, el grupo volverá como una unidad. Y, por último, respeto máximo al entorno pues es delito dañar, matar, sacar, cambiar, esculpir, marcar de cualquier modo, transportar o remover cualquier material natural o evidencia arqueológica, flora o fauna de una cueva.

 

Fotografía: Juan Carlos García Simón

 

Fuentes:

http://www.elcomarcal.info/guia/seron ;

http://www.valledelalmanzora.org/seron/seron_historia.html

https://almeriapedia.wikanda.es/wiki/Cueva_de_la_Sarna_(Ser%C3%B3n)

DE UN TODO

DE UN TODO

Cuando vi esta preciosa foto de José Antonio Yélamos Castillo pensé en esta pequeña sección de Nuestros Rincones, porque me di cuenta que siempre os hemos enseñado en ella grandes espacios abiertos impresionantes, poblados antiguos abandonados repletos de historia, árboles centenarios o enormes o singulares. O centenarios, enormes y singulares, todo en uno.

Y me planteo que la realidad es que nuestros rincones son todos. Todos. Esos espacios inmensos que nos hacen asombrar y apreciar con facilidad la belleza de la naturaleza, de nuestro entorno,  y también estos otros diminutos que no son tan evidentes porque tenemos que hacer el esfuerzo de detenernos un instante y buscarlos, reparar en ellos, estar atentos al detalle, quizás incluso esperar un momento preciso hasta que se muestran. De ese modo una única y pequeña flor puede ser todo un universo.

Por eso me encanta esta foto, porque un pequeño bosque de florecillas acoge en su sombra a una pequeña serpiente, seres vivos en perfecta armonía. Me encanta porque José Antonio ha reparado en ese pequeño universo y nos lo ha regalado- Porque sí. (Gracias).

Y me pregunto por qué no siempre todos apreciamos en su justa medida el valor inmenso que esto tiene. El hecho de vivir en una sierra rica en flora y fauna y, extrapolando, el hecho de habitar un planeta que, de momento, es una absoluta excepción de vida en el universo.

Queramos o no las personas somos parte de este engranaje perfecto que es la naturaleza y como parte integrante tenemos la obligación moral de preservarla, de protegerla con todas nuestras fuerzas. No sólo porque es nuestra casa y será la casa de nuestras siguientes generaciones sino porque, a pesar de que nuestra vida esté regida por la industrialización y la tecnología,  somos naturaleza.

Respetemos la naturaleza, reconozcamos nuestro lugar en ella y la necesidad de proteger nuestro medio vital. Despertemos en nosotros nuestra conciencia ecológica natural, ancestral, para legarla a nuestros hijos.

Es imposible copiar aquí toda la carta que escribió el Jefe Indio Seattle al Presidente de Estados Unidos de America, Franklin Pierce, cuando este último le pidió comprar sus tierras.

Os copio sólo este párrafo:

“Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: sólo es una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia”.

Disfruta nuestra sierra, disfruta nuestro planeta pero hazlo pensando que es un ser vivo que siente y, sobretodo, padece. Como tú.

MAITE ACOSTA CHITO

TODOS LOS RINCONES

TODOS LOS RINCONES

Aunque ya han pasado algunos meses no podemos dejar de mencionar, emocionados, la gran nevada de diciembre pasado (y posteriores). La Sierra y nuestro pueblo se vistieron con sus mejores galas y nos regalaron bellísimos paisajes que todos hemos podido ver directamente o  inmortalizados en multitud de imágenes y videos que se han compartido en las redes sociales.

Por tanto, en esta ocasión especial “nuestro espacio” en esta edición de Al-Cantillo son “todos los rincones”  de nuestro pueblo y de su entorno natural, porque allá donde miráramos (una panorámica de Serón, el detalle de una calle empinada o una fuente, el río, un pinar en plena sierra, la orilla de la carretera de Las Menas o cualquier otro espacio grande o pequeño que se nos pueda ocurrir) la vista merecía, sin lugar a dudas, ser inmortalizada con una fotografía.

Tenemos que confesar que nos ha resultado difícil escoger una entre tantas fotografías preciosas que los aficionados a este arte han tenido la amabilidad de enviar al Ayuntamiento y, al final, de muestra hemos elegido la de Juan Carlos García Simón, donde se puede apreciar la magnitud de la nevada en Serón y su entorno natural más cercano.

En la sierra la nevada fue aún más intensa y se ha podido disfrutar de la nieve muchos días. Como siempre, cuando nieva en la Sierra de Filabres es una fiesta, así que la afluencia de gente de toda la provincia y más allá fue masiva, atraídos por los paisajes idílicos e invernales.

Hemos visto a multitud de turistas aprovechando para practicar deportes de invierno, además de senderismo al uso o ciclismo.

Aunque, sin duda, quienes más han disfrutado estos días han sido los pequeños, aprovechando las vacaciones navideñas. Familias enteras, incluido abuelos, han aprovechado para pasar el día en la nieve con los niños/as, que lo han pasado genial lanzándose por las cuestas con los trineos  o con simples plásticos, haciendo muñecos o lanzándose bolas de nieve.

Y como “año de nieves, año de bienes”, los alojamientos rurales y restaurantes, han visto incrementadas las reservas de sus plazas estos días.

Otro gran beneficio ha sido el aporte de agua que ha supuesto para la sierra, los campos y los acuíferos subterráneos. Después de tantos años de sequia, ha sido un verdadero alivio recibir esta gran cantidad de nieve.

Dejando la parte lúdica y feliz a un lado, tenemos que decir que este temporal de nieve y viento también ha provocado grandes destrozos en la masa forestal de nuestra sierra. Los pinos y otras especies no han podido soportar el peso de las grandes acumulaciones de nieve y los fuertísimos vientos, que han provocado la quiebra de muchas de sus ramas e, incluso, hemos podido observar gran cantidad de troncos partidos por la mitad.

Una vez derretida la nieve, se ha podido apreciar en toda su magnitud las graves consecuencias de este temporal invernal. Muchos ejemplares han caído y se ven sus raíces al aire, otros están apunto de caer y muchos están descabezados.

Como todo en la vida, la cara y la cruz de la moneda.

MAITE ACOSTA CHITO

LA ERA

LA ERA

Fuente: Agustín Sánchez Hita: El Patrimonio Histórico de la Alpujarra y río Nacimiento, ADR Alpujarra, Órgiva, 2007. ISBN 84-690-9688-8, pag.69

La era, como lugar de trabajo, es un espacio de terreno limpio y firme donde se realizan diversas funciones. Según el tipo de era se trabajaban los cereales, se cultivan vegetales, se preparan argamasas, se trabajaban los minerales, etc.

En agricultura, la era de trilla, es el terreno normalmente circular y empedrado donde se trillaban los cereales y posteriormente se aventaban para obtener el grano. Cuando aparecen agrupadas en un espacio colectivo, al conjunto se le denomina ejido.

Normalmente se encuentran situadas cerca de un cortijo o cortijada, o en lugares accesibles desde zonas de cultivo, y suelen estar empedradas con materiales de diversa naturaleza (cantos rodados, del tamaño de un puño aproximadamente, lajas de pizarra, losas e, incluso, la propia roca aflorante), aunque en raras ocasiones no están empedradas, y entonces se denominan terrizas. Las eras se construían con una ligera pendiente, para evitar que se encharcaran con las lluvias, y una vez construido el balate de base, circular, desde su centro se trazaban los radios que facilitarían el empedrado. La foto que ilustra este artículo es de la era de el Cortijo de El Serval, también llamado de Doña Julia, y se puede apreciar muy bien este detalle.

Para salvar los posibles desniveles y aislarla de escorrentías que puedan formarse con la lluvia, ayudando así a su conservación, en ocasiones están rodeadas de muros de más de 0,50 cm de grosor y de poca altura. Su construcción solía hacerse en lugares altos, para aprovechar vientos suaves y constantes, que facilitasen la labor de aventar o separar el grano de la paja, una vez se terminaba el trillado.

Era frecuente que se construyeran dos eras, una para el cereal y otra para el picón; así, una era la era limpia, destinada a cereal para alimentación humana y animal, y la otra era la era sucia, que se utilizaba para hacer picón. Sus dimensiones y formas son variables, aunque como mínimo tenían que tener la anchura suficiente como para que un trillo tirado por una mula pudiese girar, dando vueltas sobre su superficie, durante horas, sin forzar demasiado las curvas para que el animal trabajase cómodamente.

Junto a la era, solía construirse un cobertizo o chambao, para resguardar el grano ya en sus sacos y que, posteriormente, se utilizó para guardar la máquina aventadora, que aparece a partir de comienzos del siglo XX.

En agricultura, también se llama era a un cuadro o rectángulo pequeño de tierra donde se cultivan flores y hortalizas.

En minería es un terreno donde se machaca y limpia el mineral.

En las salinas costeras o de manantiales salados, son los espacios cuadrados o rectangulares donde se dispone el agua salada para que su evaporación deje disponible la sal.

En construcción es el terreno donde se preparan los morteros y argamasas.

Ven a Serón y descubre las eras de su infinidad de cortijadas y barriadas.

EL PINO DORMIDO

FOTO PÁGINA COLOR

Otra de nuestras joyas en la Sierra de los Filabres es este espécimen un tanto extraño que se encuentra en el Cerro del Escomite. En el corazón de Filabres, en una de las márgenes del cortafuegos del Cerro del Escomite a unos 1.800 m. de altura, vive aislado este ejemplar de pino de repoblación de la especie Pinus pinaster, que destaca por su inusual tronco tumbado.

No están claras las razones de por qué este pino ha crecido de esta forma tan poco habitual. Quizá lo tumbo la nieve o el viento es su juventud, quizá la distorsión de los troncos es causada por la actividad de la oruga de la mariposa Rhyacionia buoliana. Esta mariposa, en otros países, ha conseguido que bosques enteros de árboles retuerzan sus troncos, haciéndolos crecer de forma singular. Por ejemplo el Bosque de pinos en el Istmo de Curlandia, en la región de Kaliningrado, en Rusia.

El mejor modo de visitar el Pino dormido es realizar el Sendero del Escomite. Es un sendero circular de 12.4 km de largo, de dificultad media.

El recorrido parte desde las estribaciones del Collado del Conde y en su mayor parte discurre por antiguos senderos de herradura que enlazaban Poblados de la Sierra de Filabres (Los Sapos, Los Canos, Las Morcillas, Los Carrascos). El sendero nos lleva desde el Mirador del Escomite por la vertiente este del Barranco de la Olapra hasta descubrir el verdadero corazón de los Filabres.

A grandes rasgos describimos el recorrido de este modo: se inicia en la Balsa de los Carrascos y pasa por la pista forestal, el cortafuegos, llegando al mirador del Escomite (1778 m), donde las vistas del Calar y el Barranco de la Olapra son impresionantes.

Volvemos sobre nuestros pasos para regresar al cortafuegos de la Loma del Escomite y llegamos al Pino dormido, ejemplar singular, en medio del cortafuegos. de apreciar el pino, podremos disfrutar de un paisaje y vistas inmejorables.

Continuamos por el Barranco de la Olapra, que nos conduce entre encinas milenarias, pinos gigantes, fresnos, cerezos, majuelos, saucos y antiguos frutales en flor, al verdadero corazón de los Filabres. En la confluencia  de los barrancos del Negro y las Morcillas nos encontraremos con un magnifico ejemplar de encina milenaria llamada de las Elenas. Recorremos el Barranco de las Morcillas, donde su  arroyo proporciona agua a una abundante vegetación de ribera, y un buen sitio para descansar y comer algo. Desde aquí nos dirigimos, subiendo en zig-zag, a Los Carrascos y vuelta a la balsa, desde donde habíamos partido.

Para los aficionados a la botánica, mencionar que nos encontraremos conejillos (Linaria aeruginea), zapaticos de la virgen, dedalera, espino roquero, majuelo, espino albar, sauco, orejillas del diablo, lino azul, orquídea amarilla y muchas especies más.

 

¡!Buen paseo, amig@s!!

Fuentes:

http://www.enlabuhardilla.com/RutasySenderos/tabid/1030/articleType/ArticleView/articleId/985/Sendero-del-Escomite.aspx

https://hacialosalvaje.wordpress.com/2015/11/25/el-misterio-del-pino-dormido-de-filabres/

MAITE ACOSTA CHITO

AGOSTO 2016

admin 11 noviembre, 2016 Leave A Comment Permalink