Blog Turismo Serón

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EL NOGAL DEL POZO DE LA NIEVE

Juglans regia

 

Otro de nuestros árboles más especiales es el nogal del Pozo de la Nieve. Singular porque su tronco en la misma base se divide en cinco ramas principales y eso en esta especie no es habitual.

El fruto del nogal, la nuez, es un fruto seco de alto valor nutritivo. Es rico en proteínas, vitaminas del grupo B, vitamina C, oligoelementos, aceites vegetales, lecitina y ácidos grasos omega 3 (poliinsaturados). Se le atribuye la capacidad de reducir el colesterol.

Antiguamente se consideraba que comer nueces fomentaba la inteligencia por la similitud en su forma con el cerebro humano. Actualmente, debido no a su forma  sino a sus valores nutricionales, se ha demostrado que así es.

Nuestros antepasados asociaban la renovación de la vida y la superación de la muerte particularmente con el avellano. Sin embargo, cuando los romanos trajeron un “fruto seco extraño” de mayor tamaño que la avellana, las creencias populares transfirieron muchos de sus significados a la nuez.

En el nogal nos encontramos nuevamente con una planta en cuyo simbolismo se pone de manifiesto la entretejedura de la vida y la muerte. En los tiempos que los hombres eran mas clarividentes, la nuez estaba rodeada de numerosos tabús y formaba parte de ritos y ceremonias. Hay un algo inquietante, un algo oscuro en el aura del nogal. En Oriente se lo considera un árbol de los difuntos que se planta en los cementerios. En el norte de Europa, en cambio, se suele plantar cuando nace un niño.

En los países meridionales, sus habitantes colocan ramas de nogal bajo sus ventanas, para protegerse contra los hechizos de las brujas. También llevan colgada una nuez para defenderse contra el mal de ojo.

Este árbol proporciona el mitridato, antídoto universal contra todo tipo de envenenamientos, desde las mordeduras de perros rabiosos hasta picaduras de escorpiones. Esto al menos es lo que creían los romanos ya que, según dicen, entre los tesoros de Mitrídates, rey del Ponto y el mayor experto en venenos de la Antigüedad, se encontró la siguiente receta: una mezcla de nueces secas, higos, hojas de ruda, enebro y sal.

Naturalmente la nuez es parte integrante de las costumbres relacionadas con el amor y las bodas, el abandono de la casa paterna y la época de la soltería. En relación a esto, el nogal también hacía posible echar una mirada al futuro. Durante la recogida de las nueces las chicas arrojaban un palo al árbol; si éste quedaba colgado en las ramas ello era señal de que pronto se casarían. Los enamorados echaban nueces en los hogares: si éstas explotaban ruidosamente a ellos les sucedería lo mismo. Sin embargo, si se quemaban sin estallar les esperaba un matrimonio feliz.

En la antigua Roma el novio tiraba nueces a la multitud en señal de su renuncia a otros amoríos y aventuras eróticas. Actualmente en Italia la gente sigue arrojándole nueces, además de granos de arroz, a la pareja de recién casados.

 

Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Juglans_regia

 http://arboles-sagrados.blogspot.com.es/2009/01/el-nogal-junglans-regia.html

MAITE ACOSTA CHITO

DICIEMBRE 2012

 

LA PRINZESSIN DE HEIDELBERG

Hay una niña de 5 años que vive en Serón, un pueblito de Almería. Es muy valiente, no teme a los murciélagos, ni a los cocodrilos…, ni siquiera a las mambas africanas. Se llama Victoria.

A ella, a los niños de su colegio y a todos los niños que conozco, les dedico este cuento de una princesita y de una bruja perversa que vivían en Heidelberg…

Hace muchos, muchos años, en una noche oscura como boca de mamba, se abatió una enorme tormenta sobre un pueblito blanco de los montes de Almería. En una de las torres del castillo dormía plácida en su cuna de oro la princesita Victoria, hija del gran rey Guzmán de Serón. El viento ululaba entre las almenas zarandeando ventanas y puertas, desgajando y destrozando las hojas de las altas palmeras del jardín real. Perros y gatos se guarecieron en escondrijos, los pajarillos buscaron refugio en huecos de los árboles, los búhos en los recodos de los muros, los vigilantes de la fortaleza se refugiaron en sus garitas al amor de las hogueras. Hacía un frío terrible, empezó a nevar.

De pronto apareció en la negrura la silueta de un hombre gigantesco con una escalera y un saco al hombro. La apoyó en la torre y la escaló con mucho sigilo. Cuando llegó arriba, rompió la ventana del aposento de la niña justo en el instante en que un rayo cruzó el firmamento iluminando el castillo, pero nadie lo vio, no quedaba un alma en las callejuelas empinadas y serpenteantes del pueblo, todos sus habitantes dormían.

El hombre se acercó despacito a la cuna de Victoria, la amordazó con un paño mugriento, y envuelta en mantas, la metió en su zurrón. Al cabo de un mes, Victoria dormía plácida en su nueva alcoba, en el lejano castillo de Heidelberg, bajo la tutela de la malvada reina Perversa.

Había llegado a Heidelberg después de muchos días de terrible viaje en carreta, en brazos de la buena mujer que acompañaba al hombre que la raptó. Se llamaba Inés y fue su ama de cría por orden de Perversa.

Victoria creció en el inmenso castillo alemán sin el cariño de la reina. No salía del jardín y de sus aposentos a no ser que la malvada le diera su permiso, y siempre debía ir escoltada por soldados. Así que apenas conocía los alrededores. Muy pocas veces bajó al pueblo en días de mercado, solo cuando necesitaba lanas y sedas para sus telares. La niña se aburría en el castillo, no tenía amigos con los que jugar.

Poca cosa sabía de su vida de bebé, Perversa le contó que era huérfana de una pariente pobre de la Alsacia y que, por pura pena, ella la recogió en su palacio y la educó como una auténtica princesa porque era su heredera. Pero Victoria se miraba en el espejo y veía que su largo cabello era color azabache, sus ojos negros y brillantes como tizones, su piel del color de la arena…: no se parecía en nada a Perversa.

Era la reina una mujer muy alta, delgada como una lanza, blanca y rubia, de ojos fríos del color del hielo de los glaciares. No, en nada se parecían, y menos en el carácter. A Victoria, dulce y tranquila, le gustaba leer, manejar su rueca, las labores de costura y, sobre todo, la música. Tocaba el arpa y cantaba como el mejor ruiseñor de Heidelberg. La reina, al contrario, tenía voz de ultratumba, ronca, hablaba chillando, daba órdenes a doquier diestro y siniestro, castigaba a sus siervos con palizas a bastonazos por el menor error que cometieran, incluso a latigazos. Los encerraba en las sucias y húmedas mazmorras del castillo llenas de ratas, serpientes y murciélagos, o los mandaba arrojar al foso para alimento de los horribles cocodrilos que ella misma cuidaba. Era una mujer muy cruel.

Así fue pasando la vida de Victoria mientras en Serón sus padres, los reyes, lloraban su pérdida. No entendían por qué ni quién la podía haber raptado. Cansados de buscarla en villas y ciudades de los reinos cristianos de toda la Hispania, mandaron paladines a pueblos moriscos de Las Alpujarras y hasta a las tierras de piratas bereberes del norte de África, por si la tenían cautiva en un harén.

No encontraron huellas de Victoria, y de pena murió su madre, la reina Isabel, mientras don Guzmán languidecía por el enorme dolor de su ausencia.

Cumplió la princesita los quince años. Perversa organizó una gran fiesta en su honor para presentarla a la realeza de los reinos vecinos.

El majestuoso castillo de Heidelberg fue engalanado para tan señalada ocasión con banderolas, macizos de flores, fuentes y antorchas que alumbraban la gran explanada sobre la ciudad. Perversa

CARMEN DE LA ROSA

DICIEMBRE 2012

EL RÍO ALMANZORA

En esta ocasión quiero hacer mención a un recurso natural muy apreciado por todos los seronenses desde siempre como espacio de ocio y tiempo libre, de esparcimiento y disfrute de la naturaleza: El Río Almanzora.

El actual nombre del río lo toma de la población almeriense Al-mansura, actual Almanzora. Durante el periodo romano era llamado Surbo, derivación de flumen superbum o río soberbio por sus terribles crecidas. Durante toda su historia son famosas las destructivas avenidas de este río, la última gran riada sucedió en octubre de 1973. Como sabéis nace a unos 1.972 metros de altitud a unos 12 km de la población de Alcóntar y tiene su desembocadura en el mar Mediterráneo en el municipio de Villaricos. Está ubicado en una zona de paso tradicional utilizada por diversas culturas hacia el interior de Andalucía. Su longitud es de 90 km siendo el más largo de la provincia y su cuenca ocupa 2611 km2. Tiene una pendiente media de 10 m/km. Su cauce corre pegado a la ladera Norte de la Sierra de los Filabres y discurre por los municipios de la comarca que lleva su nombre. En el rio Almanzora vierten sus aguas unos 30 torrentes y ramblas. A su paso por Alcóntar, recibe el caudal de algunas fuentes naturales y desciende hacía Serón por una angosta garganta. Su mayor afluente es el río de la Herrería que es el que aporta mayor caudal de agua al Almanzora. Ya en el término municipal de Tíjola recibe por su margen derecho la rambla de Hornos, procedente del Pinar de Bayarque y poco después el Río Bacares procedente de la Sierra de los Filabres, que junto con el mencionado de la Herrería, son los dos afluentes más importantes del Almanzora.

Según la Guía Visual Interactiva Vegetación de Ribera Española del Mº de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, el Río Almanzora tiene la ribera muy alterada con orillas desmanteladas por limpiezas de cauce. Abundan hileras de Populus cv. y Populus alba. También llegan a ser dominantes los tarayes (Tamarix canariensis). En los arroyos afluentes de la cabecera hay  tarayales de T. africana o saucedas de Salix alba si hay caudal continuo.

Podemos comprobar que la vegetación que nos encontramos es típica. Si hay agua vemos juncos, mastranzos y berros de río. En sus márgenes populus alba y nigra, paraísos, mimbreras, cañas, zarzas y moreras, como el Morus Nigra que ilustra este artículo.

Según Pio Font Quer (1888/1964), botánico eminente, taxónomo y fitogeógrafo, así como farmacéutico y químico y autor del renombrado Dioscórides renovado: El moral, entre todos los domésticos árboles es el último en producir sus renuevos y hojas porque no las echa de si hasta que del todo son pasados los fríos, y ansí pocas veces o ninguna se hiela, por donde los antiguos méritamente, le llamaron “prudentísima planta“, visto que jamás quiere poner en condición y balanza su fructo sometiéndole a la discreción y beneficio de la primavera inconstante.

Con el término “mora” nos referimos a los frutos comestibles de distintas especies vegetales completamente diferentes, aunque de aspecto similar y características comunes. Nos referimos a dos géneros, al morus y al rubus. Ambos dan moras, pero no son la misma fruta, unas provienen de unos árboles llamados moreras y morales (que son del género Morus y pueden ser blancas, negras o rojas), y las otras provienen de unas plantas sarmentosas y espinosas conocidas de forma tradicional como zarzas (que son del género Rubus). Las hojas de mora, particularmente las de la blanca, son ecológicamente importantes pues son la única fuente de alimentación del gusano de seda, cuyo capullo de pupa se usa para hacer la seda.

 

MAITE ACOSTA CHITO

DICIEMBRE 2014

Fuentes:

http://almeriapedia.wikanda.es/wiki/R%C3%ADo_Almanzora

http://vegetacionderibera.cedex.es/ficha.php?id=ALMANZORA-1 Mº Medio Ambiente, Medio Rural y Marino

LA ARQUITECTURA DEL FLORECIENTE ECLECTICISMO

Volvemos a insistir en las recopilaciones del extenso patrimonio local, en este caso, poniendo atención a una serie de construcciones civiles cuyos promotores fueron en la mayoría de los casos comerciantes de éxito, abogados, ingenieros, muchos de ellos portadores de fortunas foráneas, pero sin duda, también en algunos casos financiadas por el floreciente desarrollo industrial y social que se produjo en Serón, coincidiendo con los finales del siglo XIX  y principios del siglo XX.

Tal y como se aprecia en el reportaje, aclararemos que en todos los casos no se corresponde con el patrimonio público, por tanto, podríamos asegurar que en la sociedad de la época florecía por sí misma, dejando en un segundo plano la iniciativa de carácter público. Si tuviéramos que enmarcarla dentro de un estilo arquitectónico propio, se podría incluir dentro del eclecticismo (arquitectura de transición, que se daba a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, que consistía básicamente en usar cualquier otro estilo distinto del anterior, o en importar estilos de otras regiones). También resulta influyente la arquitectura colonial inglesa en lo estrictamente relacionado con la construcción del ferrocarril y el poblado minero de Las Menas.

Cabe destacar en todas ellas detalles arquitectónicos de relevancia: construidas con estructura de muros de carga a base de piedra y forjados de madera de alta calidad, cubiertas con teja árabe del lugar y en los casos de la arquitectura industrial, con teja plana alicantina sobre rastrales de madera. Las aristas de fachadas y jambas de ventanales se conciertan a base de regladas construidas con ladrillo visto. Se usan carpinterías exteriores de alta calidad para la época, protegidas en muchos casos por comentar también de madera. Interiormente destacan en todas ellas impresionantes escalinatas, enmarcadas en huecos con volúmenes iluminados cenitalmente por torreones que permitían a su vez la ventilación. Se usa el revestimiento de mármol blanco de Macael para estos espacios nobles.

Las estancias interiores se diseñan con grandes dimensiones y gran altura de techo, destacando los suelos en maderas nobles o en baldosa hidráulica con dibujos llamativos. Todas ellas gozaban de un sistema de calefacción central con calderas de leña.

Estos “palacetes” del siglo XX, aún se conservan en un relativo buen estado, gracias a la intervención de sus propietarios que en muchos casos requiere sobre esfuerzos, puesto que la rehabilitación resulta mucho mas cara que en otros casos, debido a la calidad de los materiales y a las dimensiones de los inmuebles.

Sirva este reportaje como humilde homenaje a todos ellos, puesto que atesoran parte del valioso patrimonio histórico del municipio.

Si las construcciones son el vivo ejemplo de aquella sociedad, mucho mas importante resulta la historia paralela de sus promotores, constructores y moradores, la cual, hemos querido recoger de una manera resumida contada amablemente por sus actuales propietarios a los que agradecemos enormemente su hospitalidad y generosidad ante la divulgación de los valores locales.

CASA HAMILTON – LUIS DOMENE PÉREZ TOCINA

Dirección: C/ Cáliz.

Construida por la compañía The Great Southern of Spain Railway a finales del siglo XIX, compañía constructora del trazado ferroviario.

Su estilo arquitectónico es el mismo que el de las estaciones ferroviarias de la Comarca, si bien, los acabados interiores resultan mucho más refinados.

Recibió insignes visitantes como la de Gustavo Gillman, ingeniero y fotógrafo, el cual inmortalizó con su objetivo innumerables testimonios de su época.

Esta vivienda se encuentran en un excelente estado de conservación tanto exterior como interiormente, debido al empeño de su actual propietario D. LuIs Domene Pérez, el cual la adquirió en los años ochenta, procediendo a continuación a una exhaustiva y acertada rehabilitación integral que devolvió el esplendor al edificio y a los jardines adyacentes.

CASA DE LA ZALEA

Dirección: Paraje La Zalea.

Construida como alojamiento de ingenieros del ferrocarril a finales del siglo XIX. Posteriormente fue adquirida por el arquitecto D. Federico Castillo Rincón en los años sesenta, fundando en terrenos adyacentes una ganadería para la cría de toro bravo que perduró hasta los años ochenta. La esposa de D. Federico, Dña. Carmen de la Rosa periodista y escritora, aún rememora en varias de sus obras las vivencias en la casa conocida como La Zalea, término que también dio nombre a la ganadería. (Dña. Carmen de la Rosa, será la pregonera de las Fiestas Patronales Serón 2012).

En la actualidad, la casa se encuentra en un buen estado de conservación, es propiedad de D. José Mª Lacambra, decorador afincado en Serón. 

CASAS DE D. ALEJO

Dirección: Paraje Las Menas.

Construidas a finales del siglo XIX coincidiendo con el esplendor de la minería. Aparentemente se podrían considerar construcciones gemelas, pero interiormente tenían usos diferentes. La construcción oeste tiene distribución de hotelito, la cual albergó a visitantes, pasajeros, así como directores de la explotación minera, facultativos y sus familias, clérigos, seminaristas, misioneros y monjas en retiro espiritual.

Uno de sus recientes moradores fue Alejo Muñoz, cura de Serón. Fue conocido por su afición inventora destacando el hidrociclo (embarcación a pedales), que probó en innumerables ocasiones en la alberca del jardín y finalmente estrenó en el puerto de Almería. Otra de sus obsesiones inventoras fue la consecución del movimiento continuo.

La construcción este, de dimensiones más reducidas goza de una distribución de vivienda unifamiliar. Tuvo usos parecidos a los anteriormente descritos.

La propiedad ha pasado de manos de compañías mineras, por el obispado, ciudadanos belgas, etc. hasta la actualidad en que sus propietarios son D. Juan Lorenzo Jiménez, D. José Soto Pelayo y D. Manuel Lorente Saldaña.

CASA DEL MAESTRO DE MÚSICA

Dirección: C/ Gadil.

Fue construida a principios del siglo XX por D. Antonio, maestro de música, director y compositor. Prueba evidente del auge del arte y de la cultura de aquellos años.

La construcción se conserva con su estado original, si bien, recientemente se realizó una ampliación respetuosa con su tipología arquitectónica.

La esposa de D. Antonio, Pilar, se dedicó a elaborar pastelería, la cual se podía consumir como aperitivo en el jardín adyacente.

En ella vivieron los constructores del Colegio Miguel Zubeldia. Finalmente fue adquirida por D. José Cano.

A modo de anécdota, su hijo Serafín Cano nos cuenta sobre el origen del hermosísimo reloj de pared que fue adquirido a cambio de una motocicleta marca Indian por su padre D. José Cano.

CASA DE D. JOSÉ JIMÉNEZ FERNÁNDEZ

Dirección: C/ Real.

Construida en el año 1837 por D. José Jiménez Fernández, abogado–asesor de compañías mineras.

En ella han habitado sus descendientes. En la actualidad la conserva Dña. Encarnación Jiménez Jiménez, nieta del promotor.

En sus bajos comerciales albergó desde el año 1965 hasta el año 1985 la escuela de D. José González.

CASA DE LA CUBANA

Dirección: C/ Real.

Construida en el año 1900 por un militar de Madrid que tenía familia en Serón. Posteriormente, en el año 1902 fue alquilada por el abuelo de D. José Martínez Mirallas, D. Leopoldo, por un contrato de 4 años, siendo el año 1904 cuando nació su madre Dña. Carmen Mirallas Cano. La propiedad de esta vivienda ha pasado por varias familias, ya que el militar la vendió a la familia del “Tío Dantan”, luego esta familia la vendió a Rafael del Auto, emigrante retornado que venía de Cuba junto con su tía. De ahí el nombre de la Casa de la Cubana. Dicho nombre estuvo referenciado a la vivienda hasta el año 1940.

Posteriormente, la vivienda la adquirió Paco Jiménez “el de la Luz”, suegro de Rafael “Cucharas”. En el año 1968 la adquirió la familia Pierres Pérez hasta la actualidad.

Se hace especial mención a la fachada de la vivienda ya que era de color rojo con pequeños adornos en blanco. Asimismo destaca la cerrajería artística de sus balcones.

CASA DE D. PEPE EL MÉDICO

Dirección: C/ Real.

La de más reciente construcción del catálogo.

Dicha vivienda fue adquirida por D. Francisco Giménez Dumas de profesión médico y natural de Madrid, casado con Dña. Dolores Bailina, padres de D. Pepe “El Médico”, el cual, fue el médico destinado a la barriada de Las Menas, y conservaba la casa como vivienda de descanso una vez que bajaba a Serón.

Sobre los años cincuenta, existió en los bajos de la vivienda una taberna que la regentaba D. Eusebio Domene, siendo muy famosa por la asadura que elaboraban.

En dicha casa han estado viviendo las hermanas de D. Pepe, Pilar y Enriqueta.

Nos llama la atención la preciosa baranda de madera.

En la actualidad su propietario es D. José María Pérez Ujaldón.

 

AGOSTO 2012

ALMAZARA LA ZALEA – TURISMO GASTRONÓMICO SERÓN

El abordar cualquier proyecto documental resulta un reto. A la responsabilidad de contar una historia y hacerlo de forma amena se suma la incertidumbre del clima que se generará con la persona o personas que participarán como protagonistas.

A esta inquietud y a esta responsabilidad se suma la necesidad de contar a futuros visitantes como es una producción agroalimentaria claramente estacional, permitiendo desarrollar una experiencia turística sin necesidad de interferir en su proceso de producción.

A La Zalea llegamos tras el buen sabor de boca de las grabaciones realizadas en el resto de empresas agroalimentarias de Serón susceptibles de ser visitadas. Con el corto documental de Almazara La Zalea se alcanzan los cien minutos de producción, complementando y mejorando la experiencia de las personas que visiten Serón para hacer turismo gastronómico, también turismo agroindustrial.

Tras citarnos en las instalaciones de la almazara, nos acompañó Luis Segura Borja, propietario de Jamones Segura y también de Almazara la Zalea. Como en el resto de experiencias documentadas, su afabilidad y hospitalidad hicieron más fácil el trabajo, desarrollado a lo largo de toda la jornada.

El relato, fluido y repleto de elementos que nos permiten comprender la cultura del aceite, hizo énfasis en dos planos distintos: la finca La Zalea y la almazara del mismo nombre.

El origen ganadero de la finca, la planificación de la plantación, la importancia de la producción integrada o del sistema de riego por gravedad son aspectos explicados por Luis Segura Borja. También la importancia de la recolección temprana al vuelo, en ese punto en el que la aceituna se encuentra entre verde y morada, definición de una palabra tan bonita como es envero.

Antes de pasar a la almazara, situada a poca distancia, facilitando con ello la organización de la visita, a Luis Segura Borja le brillan los ojos al referirse a los animales de la finca, esos que abonan y que actúan como otro agente integrado en esta producción. Es esta una oportunidad para hacer ver como las manifestaciones de la cultura empresarial también son visibles en empresas agroalimentarias, natural y serenamente.

En la almazara, la aceituna recogida al vuelo de los olivos apenas una hora antes, entra en un proceso continuo que prescinde de lavado (salvo en casos extraordinarios) y que emplea maquinaria de última generación, apostando en todo momento por la sostenibilidad.

Como fin del proceso mana un hilo continuo de aceite de oliva denso y verde, permitiendo a Almazara La Zalea competir con los mejores AOVE de Andalucía.

La entrevista se realiza al caer la tarde, entre los olivos de La Zalea, con Serón al fondo. Como colofón a un día en el que de forma afable, hospitalaria y serena Luis Segura nos mostró los secretos de La Zalea (finca y almazara), brindándonos la posibilidad de producir un documental de unos veinte minutos del que este microdocumental sirve como avance.

Tras producir el documental resulta evidente la posibilidad de la experiencia turística, amplificada por la interpretación de Luis Segura Borja, otra posibilidad más en el marco de la Estrategia Turismo de Serón. Almazara La Zalea