Blog Turismo Serón

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50 años del cese minero

El pasado día 10 de mayo, el Museo de Almería acogía la presentación de los actos conmemorativos que hasta finales de 2018 se celebrarán con motivo del 50 aniversario del cierre de la actividad minera.
En el acto intervino el alcalde de Serón, Juan Antonio Lorenzo, y el geógrafo, Rodolfo Caparrós. Durante este encuentro se dieron a conocer las numerosas actividades programadas por el consistorio para conmemorar este acontecimiento durante todo el año 2018; teniendo como referencia el mes de mayo cuando se produjo la clausura.
Según el alcalde de Serón, los actos conmemorativos de los 50 años del cierre minero de Las Menas van a suponer el repaso a una forma de desarrollo económico y social insólito en la provincia de Almería. “Pero los sucesivos eventos que se van a poner en marcha no son únicamente una revisión de lo que aconteció; es una nueva apertura. Apertura de nuevas iniciativas que, inspiradas en aquel modelo de desarrollo, sirvan para seguir mostrando las capacidades que tiene este territorio. Es por ello que las actividades programadas irán desde la reflexión histórico-económica de lo que sucedió en el periodo de actividad minera, hasta las más lúdicas, siempre enfocadas en temas colaterales con Las Menas, como serían las increíbles jornadas sobre fotografía documental minera o la experiencia de un fin de semana de cine con temática y argumento de acontecimientos reales sucedidos en la explotación”, explica Lorenzo.
La organización de este evento anual también ha programado actividades para los niños, con el objetivo de que estos miren hacia Las Menas con otra curiosidad. La última parte de este periodo conmemorativo se va a dedicar a poner en valor las fortalezas que tiene Las Menas como lugar de iniciativas de desarrollo para la Sierra de Los Filabres. Junto con el Plan de Gestión Integral (PGI) de la Sierra de Los Filabres, se conocerán las medidas programadas para este nuevo desarrollo y se pondrán en valor las iniciativas de los municipios implicados históricamente en Las Menas. El edil seronés informa que expertos en los diversos sectores de desarrollo de la sierra propondrán lo que ya es el nuevo marco de desarrollo de Los Filabres, con Las Menas como centro neurálgico.

Fuentes: Mayo de 2018, www.ideal.es, www.emartv.es

Apuntes históricos sobre la Guerra de la Independencia en Serón (1810-1812)

Aunque la invasión francesa en España se produce entre 1808 y 1814, las tropas napoleónicas no entran en Baza hasta principios de 1810, momento en el que Serón junto a los pueblos del Almanzora y sierra de Filabres pasan a formar parte de la subprefectura de Baza, cuyo gobernador fue el general francés André Thomas Peyremont.

El Almanzora no fue una zona de conflicto militar, sin embargo, el gobernador Peyremont ejercía una presión recaudatoria enviando comisiones militares que recorrían los pueblos de la comarca con el objetivo de incautar víveres para la tropa y la caballería. Los franceses empiezan a salir de Andalucía coincidiendo con la promulgación por las Cortes de Cádiz de la Constitución de 1812, conocida como “La Pepa”.

El 24 de septiembre abandonan definitivamente la ciudad de Baza, dejando esquilmadas las arcas municipales, arruinadas las haciendas particulares y en la más absoluta miseria a los vecinos del Almanzora. Hay que decir que en esta época tan difícil, la presión recaudatoria, el robo de bienes y el engaño se producirían en ambos bandos.
Desgraciadamente, el Archivo Municipal de Serón no cuenta con documentación de la época. La información que aporto se ha obtenido del Archivo Histórico Nacional (A.H.N.) y de Protocolos Notariales de Serón. En este trabajo se recogen algunos datos de la ocupación y sus efectos en Serón: requisitorias de alimentos y moneda, bienes secuestrados, jóvenes en la guerra y primer ayuntamiento constitucional.

Hasta la llegada de los franceses, el abogado Josep Calderón y Milán era el gobernador de la villa de Serón y todo su estado. A partir de ese momento y hasta mitad de octubre de 1812 desempeñaría el cargo de alcalde mayor, actuando Juan Manuel Ruíz García como corregidor.

Firma de Josef Calderón y Milán, alcalde mayor de Serón durante la ocupación francesa en la cuenca del Almanzora

Firma de Josef Calderón y Milán, alcalde mayor de Serón durante la ocupación francesa en la cuenca del Almanzora

La resistencia del pueblo ante la ocupación suponemos que fue escasa aunque hubo llamamientos incitando a la rebeldía como señala un informe,  elaborado para los franceses, donde se indica  : “…en Serón hay de teniente de cura otro fraile, Tomás, que ha incitado millares de inquietudes…” El informe se refería a Tomás Martínez Corbalán, fraile que había pertenecido a la extinguida orden de Nuestro Padre San Francisco en el convento de Caniles y que en ese momento se encontraba acogido por el párroco de Serón,  Benito Antonio Llorente.

Firma del fraile Tomás Martínez Corbalán

Firma del fraile Tomás Martínez Corbalán

Requisitorias a Serón y Tíjola

Los pueblos recibían requisitorias donde se les indicaba las cantidades que tenían que aportar, responsabilizando a los Justicias , bajo amenaza militar, de su cumplimiento. Las requisitorias llevaban un encabezamiento similar al siguiente:
“Las Justicias de los pueblos que abajo se expresan contribuirán para la subsistencia de las tropas francesas de Infantería y Caballería acantonadas en Guadix con las fanegas de trigo, cebada, carne, jamones, vacas, gallinas, huevos, vino y paja que le irá anotado todo, apercibiéndolas que de notarse el más leve retraso por la falta que hacen dichos artículos pasará Comisión militar a exigirlos a consta de dichas Justicias, disponiéndose que la carne venga sin matar para precaver su pérdida”.

En una de ellas, firmada en Guadix el 26 de mayo de 1810, Serón y Tíjola junto con otros pueblos de la sierra de Filabres reciben una requisitoria exigiendo a Serón, 4 fanegas de trigo, 4 de cebada, 50 carneros, 12 jamones, 68 gallinas y 24 docenas de huevos y a Tíjola 10 fanegas de trigo, 10 de cebada, 12 carneros, 6 vacas, 6 jamones, 30 gallinas y 12 docenas de huevos.
Otro ejemplo sería el de Juan Herrero Sánchez, vecino de Serón, quién en un documento notarial de 1814 manifiesta que “el 21 de mayo de 1810 le fueron requisadas por las tropas francesas 270 cabezas de ganado lanar y cabrío”

requisitoria

Requisitoria para algunos pueblos en mayo de 1810

Durante 1811 y 1812 los municipios de Serón y Tíjola se ven obligados a seguir atendiendo las constantes demandas francesas de dinero y suministro para la tropa y caballería. En la mayoría de las ocasiones los ayuntamientos tienen que recurrir a personas particulares que adelanten lo pedido con la promesa de que le serán reembolsadas cuando se realice el reparto entre el vecindario. En Serón, una de estas personas fue nuestro fraile Tomás Martínez Corbalán, quién al formalizar su testamento indica: “Tengo entregadas ciertas cantidades a esta municipalidad por contribuciones y pedidos para las tropas francesas…”
En Tíjola, Juan Mauricio Funes fue otra de estas personas quién, después de reclamar varias veces a la municipalidad de Tíjola el reintegro de 7440 reales y no obtener respuesta, les demanda judicialmente. Así lo indica el Sr. Funes en el documento notarial de fecha 20 de noviembre de 1915:
“Por la municipalidad de Tijola de los años 1811 y 1812, en diferentes ocasiones, se le exigieron en calidad de reintegro la cantidad de 7440 reales para cubrir con ellos los pedidos que se les hacían para las tropas francesas, ya en grano y ya en metálico. Al no habérsele abonado la cantidad después de repetidas instancias que al efecto ha hecho a dicha municipalidad se ve en la obligación de demandarle judicialmente…”
Bienes secuestrados al conde de Miranda

Desde 1779 y hasta 1810, el administrador de las rentas y bienes del condado de Miranda en Serón y todo su estado fue Martín Marín Garnica, casado con Manuela de Cózar y Moreno. A partir de este momento y hasta agosto de 1812, los bienes estuvieron secuestrados. Así se constata en la subasta que se realiza de los hornos de pan propiedad del Conde, uno en el barrio de la Solana y el otro en el de la Umbría, por Francisco Fernández Rodríguez, encargado en Serón de los bienes secuestrados. Tenemos también constancia del secuestro de la renta de “minucias” de frutos correspondiente al Conde. Este secuestro se levantaría en agosto de 1812, momento que coincide con el nombramiento de Josep Calderón y Milán como nuevo administrador de las rentas del conde de Miranda en Serón y todo su estado, incluida la fábrica de Herrerías, en El Valle.
Jóvenes de Serón en la Guerra.

Los jóvenes que en 1808 estaban de milicias tuvieron que continuar sirviendo en el ejército español. Transcurridos varios años sus familias no sabían nada de su existencia, lo cual era un problema a la hora de formalizar testamentos. Este es el caso de Manuel Pérez Castillo, hijo de Juana Castillo, vecina de Serón, quien formaliza su testamento a final de 1810 indicando que “hace dos años que salió en las milicias para la guerra y no he sabido de su existencia”. Otros, como los hermanos José y Antonio Castillo Pérez, fallecieron. Manuel Yelamos Gallardo tuvo la suerte de regresar a casa después de estar más de diez años de soldado. En 1815 su padre le hace una donación en vida e indica lo siguiente:
“Mi hijo, Manuel Yelamos, soldado, con más de 10 años de servicio a su majestad por causa de la guerra que ha habido con los franceses, ha regresado a casa después de muchos trabajos que ha tenido, ha sufrido y peligros a que se ha expuesto. En atención al buen servicio que ha hecho a la religión y a la patria en esta última guerra contra los franceses le dona las reses que dejó a su marcha y las crías que en su ausencia han generado”

A partir de 1815 es habitual encontrar donaciones, vía testamentos, para el socorro de los familiares pobres de los soldados fallecidos en la guerra. Lo podemos ver en el testamento de María Trujillo, vecina de Serón y mujer de Antonio Pascual Vergara:
“Mando limosna de 12 reales de vellón para socorro a los padres, mujeres e hijos pobres de los soldados que han muerto en la última guerra con los franceses, cuya limosna se entregue al Sr. Cura como está mandado por Real decreto”.
Sorprendentemente, veinte años después aún encontramos este tipo de donativos en algunos testamentos.
Ayuntamiento Constitucional de Serón en 1812
Hasta la llegada de los franceses, los encargados de la Real Jurisdicción ordinaria de la villa, es decir, los responsables de abrir causas y diligencias judiciales así como el establecer sentencias eran los alcaldes mayores y corregidores. La Pepa introduciría un nuevo sistema de administrar justicia creando el Reglamento de las Audiencias y Juzgados de 1ª Instancia, donde las figuras del corregidor y alcalde mayor desaparecerían. Hacia final de octubre de 1812, Serón contaba ya con un Juez de 1ª Instancia Juan del Puerto, abogado del Ilustre Colegio de la Real Audiencia de Granada.

El 14 de octubre de 1812, Josep Calderón y Milán continuaba actuando como alcalde mayor siendo Diego María Ximenez Jivaja regente de la Real Jurisdicción de la villa de Serón. En esta fecha, el corregidor de Serón Juan Manuel Ruíz García estaba preso en la cárcel de Baza por desacato, injurias e insultos a la Real Jurisdicción ordinaria, hechos producidos el 5 de octubre en la Sala Capitular de Serón.
Ese día, por complicidad en los hechos, son también encarcelados los vecinos Josep León, Juan García Paredes, Ildefonso Domene, Josep Peyro y Francisco Sánchez Peral.

“Se hayan presos en la sala Capitular por complicidad en los insultos y desacatos que causó a la Real Jurisdicción ordinaria Juan Manuel Ruíz, corregidor que ha sido de esta villa”.
La causa fue incoada por el regente Diego María Ximenez Jivaja, siendo estos últimos puestos en libertad a primeros de noviembre, bajo fianza de cárcel, por el juez Juan del Puerto.

No tenemos constancia exacta de cuando se proclama la Constitución en Serón, probablemente hacia final de octubre. Durante el mes de noviembre se constituye el primer Ayuntamiento constitucional con Antonio Requena Domene como alcalde ordinario y Pedro Sola, Pedro Corral, Antonio Ramón Pérez y Manuel Josef Domene como regidores, justicia y ayuntamiento.

Firma de personas que formaron el primer ayuntamiento constitucional de Serón en 1813

El régimen constitucional cae a principios de 1814, coincidiendo con el regreso de Fernando VII y su proclamación como rey absoluto. Durante este corto periodo la plaza de Enmedio pasa a llamarse Plaza de la Constitución (antes, plaza de la Lonja).
La Pepa volvería a implantarse durante el llamado Trienio Liberal (1821-1823). Algunas personas del nuevo ayuntamiento constitucional de Serón en 1822 fueron: Manuel José Domene, Antonio y Tomás Pérez Rubio, Antonio Hinojo Domene, José García, Domingo Pérez Grande, Ezequiel Plasencia y Josef Peyró.

Firma de los miembros del ayuntamiento constitucional de Serón en 1822

Requerimiento al Ayuntamiento para que presente las cuentas de suministros a las tropas

Terminada la ocupación, la Diputación de Almería apremia a sus ayuntamientos para que presenten ante Intendencia las cuentas de suministros que tengan hechas a las tropas, tanto francesas como españolas, con objeto de ser aprobadas y obtener así las correspondientes certificaciones de abono.
Serón presenta sus cuentas en 1813, siendo firmadas por Juan Corral Domene, Basilio Fernández y Juan Loaisa. Sin embargo, en noviembre de 1820 las cuentas no estaban aprobadas puesto que al Ayuntamiento seguían llegando requerimientos para que se presentaran. Esto obliga a las personas que pertenecieron a los ayuntamientos de Serón entre los años 1810-1814 a manifestar ante Francisco Herrerías, notario de Serón, que “los otorgantes las tienen rendidas con los documentos justificativos desde hace algunos años… remitidas a la intendencia real de esta provincia…”
Algunas de estas personas son: Juan Corral Domene, Basilio Fernández, Juan Loaisa, Antonio Ramón Pérez, Luis de Cruz, Ezequiel Plasencia, Antonio Requena Domene, Felix Domene, Pedro Sola, Pedro Corral y Manuel Josef Domene.

Florencio Castaño Iglesias

[1] Serón era una villa de señorío perteneciente al conde de Miranda, teniendo éste la facultad de nombrar al gobernador y a otros cargos administrativos. Su título de gobernador  empieza a tener efecto el 16 de febrero de 1808.

[1] Silva Ramírez, E. “Datos para un estudio de la Guerra de la Independencia en Almería”.

[1] Persona nombrada por el Rey con ciertas  funciones  tipo judicial y policial en la Jurisdicción

[1] A.H.N. Sección “Guerra de la Independencia”, digitalizada.

[1] A.H.P.AL. Pr. 4294, f. 189.

[1] A.H.P.AL., Pr. 4292, f. 105.

[1] A.H.P.AL., Pr. 4295, f. 288.

[1] A.H.P.AL., Pr. 4292, f. 16.

[1] A.H.P.AL. Pr. 4295, f. 102

[1] A.H.P.AL. Pr. 4300, f. 30

[1] A.H.P.AL. Pr. 4292,  f. 161.

[1] A.H.P.AL. Pr. 4293, f. 395.

[1] Similar a las actuales delegaciones de Hacienda.

[1] A.H.P.AL. Pr. 4294, f. 189.

[1] A.H.P.AL. Pr. 4300

Los Canos de Serón

Los Canos es una barriada de Serón ubicada en la Sierra de los Filabres, en el barranco de Las Casillas, poblado colgado literalmente de la montaña y parece que su origen se remonta a los carboneros que se ubicaron en este barranco para elaborar carbón vegetal y picón de las numerosas encinas que existían en este lugar, comienzan edificando chozas, para que vivieran los carboneros y posteriormente boliches para almacenar el carbón elaborado, con el paso de los años comienzan a construir las primeras casas, de los materiales que existían en la zona, piedras, pizarra, y launa. Aparecen las primeras familias, y según nos cuentan, parece que algunas de ellas proceden de la zona de Baza, el asentamiento se ve favorecido por la explotación minera de los cotos de Serón- Bacares.

Encontramos datos en el nomenclátor de 1940, donde aparecen Los Canos y Las Casillas en la Diputación de Casillas, con categoría de cortijada. Dista de Serón 11 kilómetros, por el acceso más cercano, que era el antiguo Camino de Almería, La Loma y El Serval. En esta época cuenta con 12 edificaciones para uso de vivienda y una para otros usos. Son construcciones de una sola planta, con una población de 70 habitantes de derecho y 50 de hecho.

Los Canos comienza a quedarse sin población en los años cincuenta y sesenta, quedando prácticamente vacíos en 1968, cuando cierran las minas de Las Menas, quedando en el poblado Amador Mateo Cano y el matrimonio formado por Benito Cano López y Maravillas Mateo Martínez que dejan Los Canos casi obligados por sus hijos para venir al pueblo de Serón, ya que la barriada no tenía ni luz, ni agua corriente y el acceso a la misma debía de hacerse a pie o con animales de carga. No existía, ni existe carretera, para acceder a este abrupto lugar, accediéndose a él por un camino empedrado desde Aldeire (Alcóntar) o por el Camino de Almería, dado que está literalmente colgado de la montaña.

Un poco de historia y anécdotas de esta cortijada, que según Antonio Jesús Sánchez, podría ser nuestro Machu Picchu particular. Comenzamos haciendo una entrevista a Herminia Cano Cano que nos relata historias de sus padres, abuelos y de ella y su hermana Antonia.

Mi familia procede de Los Canos, mis abuelos eran Benito y Maravillas, tuvieron ocho hijos, lo normal en aquellos tiempos, todos marchan a Barcelona, menos Antonio, mi padre, que vivirá en la cortijada hasta 1962, compra casa en Serón y nos establecimos en el pueblo. Mi padre se llamaba Antonio Cano López y mi madre María Cano Mateo, eran primos y tuvieron que pedir dispensa al Papa y en casa siempre comentaban que la Iglesia les cobró 500 pesetas que era una cantidad muy elevada para la época, se celebró la boda en la barriada de La Loma, situada relativamente cerca y de la que dependían para los cultos religiosos, tuvieron cinco hijos.

Mis abuelos se quedaron en Los Canos y mi madre nos llevaba a verlos con frecuencia, lo que más recuerdo y me encantaba era ir de matanza a casa de mis abuelos. Cuando llegaba el frío, en la Navidad, mi madre, nos montaba en la burra y el viernes a las 12 del mediodía salíamos de Serón hacía Los Canos, tomábamos el Camino de Almería, pasábamos por La Jordana, el Marchal del Abogado, La Loma, El Serval, saltábamos el monte y allí en lo alto de la montaña estaban Los Canos, se llegaba por la parte de arriba. Tardábamos casi cinco horas en recorrer los 11 kilómetros de distancia que separan ambos puntos, con sus paradas para que la burra bebiese agua, llegando a Los Canos cuando empezaba a anochecer.

El sábado, comenzaba la matanza muy temprano, con el sacrificio del cerdo, la casa de sus abuelos estaba en un terraplén, tenían que bajar al río, a lavar las tripas, a veces tenían suerte y podían lavarlas en una acequia que pasaba por la mitad de la barriada, buscar la leña, para calentar y cocer las calderas de morcillas. El domingo se hacían los chorizos y el salchichón y se acaba la matanza, era un día de diversión, sin olvidar lo duro del trabajo.

Cuenta Herminia que tenían los corrales muy pegados al barranco y un día al ir a dar de comer a los cerdos uno de ellos se salió de la cuadra y se despeñó por el cortado, cayendo al río. El cerdo se mató y adelantaron la matanza, ya no tuvieron que venir los matarifes.

Los Canos, como la mayoría de las barriadas y cortijadas de Serón, tenía escuela, ubicada en la parte alta del poblado en lo más llano y a Herminia le gustaba visitarla, recuerda a un maestro que le regalaba tizas, cuadernos, lápices de colores, libretas y borradores, a cambio ella le limpiaba la sala donde unos 12 niños asistían a clase, era la época en que muchos de sus habitantes ya no vivían en la aldea, porque en los sesenta el numero era de unos 25, todos los años el Ministerio mandaba un maestro o maestra y se recuerda a la maestra Amalia que fue una de las últimas y que algún año no llegaba ninguno y hacía de maestra Angelita, una mujer de Aldeire, con conocimientos básicos de lectura, escritura y matemáticas, era una escuela unitaria, todos los alumnos juntos y de todas las edades; niños y niñas aprendían lo básico en un libro y en las libretas de dos rayas, para no salirse y lo más difícil y complicado, los dictados. Las clases se impartían por la mañana y por la tarde.

Hemos entrevistado también a Carmen Lorenzo Mateo y a su hermana Antonia, ellas dejan Los Canos en 1959 o 1960 y nos cuentan que la mayoría de los hombres iban a trabajar a la mina, tenían que madrugar mucho, la entrada era a las siete de la mañana y los desplazamientos se hacían a pie y tardaban unas dos horas en llegar al puesto de trabajo, cuando acababa la jornada laboral de ocho horas, volvían a casa con el pan que la empresa repartía diariamente y una vez a la semana, con la leña. Si era el tiempo de siega, después de la jornada laboral, es decir, doce horas, ocho de trabajo y cuatro de desplazamiento, se paraban a segar los cereales cultivados ya que todos los habitantes de Los Canos tenían tierras para cultivar.

Los hombres que no iban a la minas trabajan picando esparto, recogiendo leña (solo la suya ya que existía un guardia que cuidaba que nadie cogiese leña del monte sin permiso), cuidando a los animales u ocupándose de la agricultura.

Las mujeres, eran las grandes trabajadoras silenciosas, ellas se ocupaban de todo: la crianza de los niños; las labores de la casa: lavar era lo más complicado, si la acequia que atraviesa el poblado iba sin agua, tenían que bajar a lavar al río, a veces, el agua estaba helada, tenían que romper el hielo con la mano para poder introducir la prenda y sacarlas pronto por miedo a la congelación, acabada la colada debían de subir hasta la casa, ahora con peso extra, al llevar la ropa mojada; hacer la comida, por la mañana era normalmente unas migas y por la noche una olla de cocido; amasar y hacer el pan que solía hacerse una vez a la semana o cada quince días dependía de las necesidades; coser y zurcir las ropas de todos los miembros de la casa; mantener en orden el hogar; cuidar los animales, conejos, pollos, gallinas, la cabra, el mulo o la burra y los cerdos; y por supuesto cuidar la huerta. Su jornada laboral era de veinticuatro horas, siempre al servicio de los demás.

Disponían de partera, que ayudaba a las mujeres a dar a luz y era la Abuela Ricarda (abuela de Carmen y Antonia), los niños y niñas nacían en las casas y ella iba a ayudarlas, en una ocasión Remedios Cano López (tía de Herminia y de Antonia), se puso de parto de gemelos, el primer niño nació en Los Canos, pero el segundo no nacía, tuvieron que hacerle unas parihuelas y llevarla hasta Las Menas, para recibir asistencia médica, el trayecto era de dos horas y no recuerdan exactamente que pasó cuando llegaron a Las Menas, pero parece que el niño no sobrevivió al parto, que debió de ser muy doloroso. Otras mujeres parían directamente en la era o en la siega, acurrucaban al niño, le daban la primera toma y lo dejaban descansando y continuaban sus labores, con la misma fuerza y entereza que antes del parto. Eran mujeres duras y curtidas por el trabajo y el sufrimiento. Acostumbradas a perder hijos por la mortalidad infantil e incluso a morir muchas de ellas en el parto, si este venía con alguna complicación. El cuidado de los hijos, también les correspondía y cuenta la leyenda, que al ser una cortijada colgada de la ladera y bastante escarpada, para evitar que estos cayesen al barranco los ataban a la pata de la cama o a la puerta de la casa, por miedo a que se despeñasen, como pasó con el cedo.

Los Canos, eclesiásticamente dependían de la Parroquia de La Loma, allí se celebraban todos los actos religiosos: bautizos, comuniones, bodas, entierros, oficios… y su párroco durante muchos años fue Don José. El Campo Santo también se encontraba aquí.

En Los Canos eran casi autosuficientes, cultivaban la tierra, tenían animales y además trabajaban en la mina, el sueldo era muy pequeño pero les dio para ahorrar y comprar casas en Serón o emigrar a Barcelona. De la tierra obtenían centeno, cebada y trigo que guardaban en los trojes, después de realizar la trilla en las tres eras que tenían que eran comunales, el grano lo molían en el molino de Aldeire. En primavera y verano cultivaban hortalizas, patatas, habichuelas que enristraban y secaban para gastarlas en invierno, guisantes, habas, pimientos, tomates, maíz… tenían algunos almendros y frutales y en las márgenes de los bancales unos pocos olivos.

En septiembre se hacía el vino en el jaraíz que tenían en las casas, éste se vendía en los pequeños comercios que existían en Los Canos, uno de ellos era del padre de Herminia y Antonia y otro era del padre de Antonia y Carmen. En estos establecimientos se vendían aquellos productos que no podían conseguir de forma autosuficiente, como el arroz, el aceite, las medicinas o las especias que eran necesarias para las matanzas, para el avituallamiento de estos productos, las mujeres cogían sus mulos o burras y se desplazaban los viernes hasta el mercado de Serón para comprar todo lo que necesitaban. En ambos locales se hacían bailes los sábados, a estos guateques acudían hombres de otras localidades y Antonia Lorenzo conoció a su marido en uno de ellos, en estos locales se vendía vino y pasaban una velada muy divertida que era amenizada por los músicos del pueblo que tocaban el laúd, la bandurria y la guitarra. Ya en época más moderna, y en la casa de Herminia, su padre compró una radio y ésta se usaba de orquesta. A veces los bailes se hacían en las casas de los vecinos, pero lo normal era celebrarlos en estos dos establecimientos.

La visita a Los Canos la realizamos junto a Antonio Jesús Sánchez Zapata, que quería realizar un artículo para la sección “Aldeas y Cortijadas abandonadas de Almería” de La Voz de Almería. Lo acompañamos a conocer Los Canos, él además realizó un video con dron que pueden ver en el siguiente enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=lmc8fJuwU_A.

Nosotros accedimos a la cortijada de Los Canos por Aldeire, una vez que llegamos a la barriada, la atravesamos y nos dirigimos al río, ascendimos por él hasta encontrar el camino de piedra que nos llevó a la cortijada de Los Canos.

María Isabel García Sánchez

Ruta histórica Las Menas

Tras complementar el contenido del Centro de Interpretación de la Minería, dependiente de la Delegación Territorial de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio en Almería, aportando por parte de este Ayuntamiento la exposición “Las Menas. Una mirada al mundo minero (1915-1968). Fondo fotográfico Emilio Herrero”, y el documental “Las luces del carburo”, con testimonios y memorias mineras, de 35 minutos de duración; continuamos con la adecuación, acondicionamiento y señalización del sendero local SL-A 192 Las Menas, homologado por parte de la Federación Andaluza de Montañismo, como oferta complementaria para los turistas que visitan Las Menas. Este sendero local tiene un recorrido de 6,6 Km que circunda el núcleo de Las Menas, para poder recorrer, conocer y disfrutar todo lo relacionado con el poblado minero y su entorno, principalmente la situación de las principales minas, los núcleos de población que se generaron cercanos al poblado, etc.
En la misma línea poner en valor el gran patrimonio existente en Las Menas, el área de Turismo ha llevado a cabo la señalización de la Ruta Histórica, realizada por Maribel García Sánchez, con atriles interpretativos de los diferentes edificios e instalaciones como el hospital, la casa del médico, el economato, el pabellón de los obreros, los talleres, el campo de fútbol, el cine o la plaza de toros, entre otros; ilustrados con imágenes de la época de su funcionamiento.
Con la señalización de esta Ruta Histórica, cualquier turista puede conocer de primera mano cómo era la vida en el poblado minero y su estructura, algo que sin duda era muy necesario para enriquecer su visita.
Asimismo, se ha editado una pequeña guía del recorrido para los visitantes (disponible en el Camping y en el Centro de Interpretación de la Minería), y se ha actualizado el panel informativo instalado en la zona de aparcamiento cercano al Camping de con el plano de la Ruta Histórica y de los recursos turísticos de todo el término municipal.

CARMEN Mª CUADRADO PÉREZ / Área de Turismo

Presentación en Fitur

El municipio de Serón pisó el stand de Almería en Fitur como un gran ejemplo de apuesta por el turismo de interior. Serón ha realizado una gran campaña, guiados por profesionales del sector, en la que se ofrecen a todos los turistas cinco experiencias únicas para vivir en el municipio.

El alcalde, Juan Antonio Lorenzo, reveló durante la presentación que la iniciativa “se enmarca en el Plan Estratégico del Municipio, que está dando sus frutos”. Recordaba que “a pesar de ser un pueblo pequeño del interior, tenemos que apostar fuerte por la generación de empleo y riqueza a través del turismo para evitar así el mal de la despoblación”. Este proyecto de Serón Experiencias es “una nueva forma de vender Serón, de la que estamos orgullosos y en la que hemos trabajado con ilusión”.

El proyecto incluye cinco productos turísticos específicos, en packs de 1, 2 o más días, combinables, en los que están implicados diferentes agentes del sector turístico del municipio.

Además, se incluye un paquete de planes alternativos, en el que se recogen los eventos culturales, artísticos y turísticos anuales de Serón, como la Feria del Jamón, el Festival Vía Sur o el Safari Fotográfico Sierra de Serón, la participación en fines de semana temáticos en el municipio o la organización de eventos privados por empresarios del sector.

Durante la presentación en el stand de Almería, se proyectaron en primicia los vídeos promocionales de cada una de estas experiencias: Astroturismo, Creativa, Natural, Industrial y Gastronómica.

Estas cinco experiencias se comercializan a través la página web de Turismo Serón, sus redes sociales, y también a través de agencias de viaje y mayoristas para alcanzar el mayor número posible de visitantes.

CARMEN Mª CUADRADO PÉREZ / Área de Turismo