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EN TIERRAS DE SERÓN SE ENCUENTRA EL MAYOR ÁRBOL DE ANDALUCÍA

Técnicos de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía han catalogado recientemente una encina milenaria de la Sierra de los Filabres (Almería) como “el mayor árbol” de la comunidad andaluza.

Se trata de una encina de unos 16 metros de circunferencia de base y unos 25 de altura, situada en el valle de La Loma, que discurre paralelo a la carretera local que conduce de Serón al antiguo poblado minero de Las Menas, en la ladera norte de la Sierra de los Filabres.
El director general de Gestión del Medio Natural de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta, José Guirado, explicó que la catalogación de esta encina se ha realizado dentro de la campaña de campo para elaborar el catálogo de árboles singulares de la provincia de Almería, el último de los ocho elaborados por este departamento, correspondientes a las provincias andaluzas.

Aunque otras especies arbóreas ganan más altura que la encina, este ejemplar es considerado, según los técnicos de la Junta de Andalucía, el de mayor porte y uno de los de mayor antigüedad de todos los catalogados hasta la fecha en la comunidad autónoma.

Esta encina milenaria es uno de los árboles supervivientes del antiguo bosque mediterráneo que cubrió la Sierra de los Filabres, que ha sido talado en varias ocasiones durante la historia y sustituido, a mediados del pasado siglo, por pinares de repoblación intensiva. Se da la circunstancia de que estos pinares intensivos sufren ahora problemas de sequía y decaimiento que no sólo responden a la densidad de esta plantación, que estrangula sus posibilidades de desarrollo, sino al impacto del cambio climático.

Otros ejemplares milenarios.

En las proximidades donde se ubica esta singular encina, conocida como ‘La Peana’ y situada dentro de una finca privada, sobreviven otros ejemplares milenarios de esta especie, como la encina de la ermita de la Loma o la del paraje conocido como Los Sapos. La existencia de estos árboles singulares, cuya catalogación oficial por parte de la Consejería de Medio Ambiente aporta ayudas de la administración a los propietarios de las fincas en los que se ubican, demostraría, según los técnicos de la Junta de Andalucía, la idoneidad y perdurabilidad de las especies autóctonas del monte mediterráneo frente a las repoblaciones intensivas de especies de rápido crecimiento.

 

Fuente: Agencia EFE

Abril 2007

admin 26 febrero, 2016 Leave A Comment Permalink

PINUS PINEA L.

En esta sección esta vez, un paraje que no destaca por la espectacularidad inequívoca del o los ejemplares retratados, como ha venido siendo habitual en las anteriores ediciones de la revista. Y aunque hago una foto de un único árbol que, además, no es especialmente frondoso, la singularidad del conjunto de árboles que componen el paraje viene dada por la especie de los mismos. Son pinos piñoneros ( Pinus Pinea L).Según un estudio realizado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía: “El Pino Piñonero en Andalucía. Ecología, distribución y selvicultura”, las “regiones de procedencia” de las poblaciones de esta especie en Andalucía son: Depresión del Guadalquivir, Sierra Morena y, de área restringida, Marbella. Es decir, esta especie en Almería es una “rara avis”. De la Sierra de Filabres podemos mencionar una repoblación existente en el término municipal de Gergal. En Serón podemos encontrar ejemplares aislados de gran porte (Canata) o, como la descrita en este artículo,  pequeñísimas poblaciones autóctonas resistentes en áreas marginales donde ya no existen ni cultivos ni aprovechamiento del monte. Esta zona está ubicada en un área árida, al filo izquierdo de la Vía Verde, poco después del km 10 de la misma, en dirección al Ramil. Llama la atención que las raíces de estos ejemplares están al aire, lo que probablemente se debió al aprovechamiento del lugar para el pastoreo en otro tiempo. La carga ganadera intensiva, el pisoteo continuado de las patas de los animales en áreas concretas, unido a otros factores, van deteriorando el suelo, erosionándolo  de tal forma que las raíces acaban por aflorar.

Los componentes activos de esta especie: Contiene trementina (oleorresina presente en la corteza y la madera), aceite esencial, catecol, flavonoides, vitamina C, bencenos, derivados fenólicos y glúcidos, entre otros.

Sus aplicaciones terapéuticas: La trementina es expectorante, balsámica y antiséptica. Por vía externa se utiliza en dolores traumáticos y reumáticos. La esencia de pino interviene en preparaciones pectorales y bronquiales. Se pueden tomar inhalaciones de aceite de hojas de pino, diluyendo 20 gotas en una taza de agua hirviendo. El aceite de pino se utiliza en el agua del baño para relajar y revitalizar.

No obstante, la trementina es tóxica si se excede la dosis, por vía interna.

Uso culinarios: Los piñones de esta especie son comestibles y, una vez pelados, se utilizan en repostería, en sustitución de avellanas o nueces. Las espinacas o acelgas rehogadas (hervidas y después salteadas en aceite con un diente de ajo), mejoran mucho si se les añade al saltearlas una cucharada de piñones y otra de pasas. Los piñones son un excelente complemento para personas que llevan una dieta vegetariana.

Aplicaciones mágicas: Utilizado para limpiar y purificar la casa, así como el agua del baño.

Aplicaciones mágicas: Pero la aplicación más curiosa es la de tomar una piña a mitad del verano (llena de piñones), porque se dice que si su poseedor come un piñón cada día, se vuelve inmune a los disparos de escopetas.

 

MAITE ACOSTA CHITO

AGOSTO 2011

ABETO ROJO

Picea abies, la pícea común, pícea de Noruega o pícea europea, es una conífera de la familia de las pináceas que no pertenece realmenteal género Abies, los abetos, por lo que en ocasiones se le llama también “abeto” falso o incluso “abeto” rojo. Es de las principales especies forestales en el norte y centro de Europa, pudiendo aparecer entre 200 y 2.000 m de altitud. En el centro se encuentra como árbol de montaña y en el norte como árbol de llanura.  En España, fuera de su área natural, es utilizado en parque como adorno aunque en Cantabria y Pirineo se han realizado repoblaciones de carácter forestal. En la Sierra de los Filabres se encuentra un sólo ejemplar en Las Menas y varios en el Calar Alto.

En muchos países de Europa se le considera el abeto típico de Navidad. Es muy apreciado en jardinería, ocupando un lugar destacado en parques y jardines europeos y también es utilizado para reforestación debido a su madera, de color claro, muy trabajable y de fino acabado; ideal para ebanistería o para confeccionar instrumentos musicales, los famosos violines Stradivarius fueron fabricados de este tipo de árbol.[]

La pícea de Noruega se regenera a partir de su sistema de raíces, que se conserva vivo cuando el tronco muere. La característica de esta pícea es su copa piramidal, muy regular. Puede alcanzar los 70 m de altura, aunque generalmente no sobrepasa los 30-50 m. Para adaptarse a condiciones de climas más fríos una Picea puede disminuir su porte en sucesivas generaciones que renacen de las raíces hasta parecer apenas un arbusto. En abril de 2008 científicos de la Universidad de Umeå (Suecia) descubrieron un ejemplar de Picea con un sistema de raíces de 9.550 años de antigüedad. La longevidad de la pícea se debe por un lado a su doble capacidad para clonarse a partir de las reservas de la raíz, y por otro a adaptarse a los cambios climáticos, evolucionando de árbol a arbusto.

Sus ramas crecen horizontalmente, excepto en la zona alta, en que se disponen de forma ascendente. De tronco recto y corteza pardorrojiza que se escama ligeramente con la edad. Presenta hojas aciculares de entre 1 a 2,5 cm de longitud, rígidas y puntiagudas, dispuestas en verticilos y de color verde oscuro brillante. Las ramas nuevas que brotan en primavera son amarillo verdosas. Los conos (piñas), al igual que en el resto de las especies de píceas, son colgantes, de forma ovoide y de entre 10-18 cm de largo; las piñas jóvenes son verdes, al madurar pasan a ser de un color marrón parduzco o purpúreo.

EL ÁRBOL DE NAVIDAD: Los antiguos egipcios ya celebraban el fin de año con una ceremonia en que llevaban una penca de palma que tenía doce hojas, cada una de ellas representando un mes del año. Al fin de la ceremonia, encendían la punta de cada hoja y las apilaban formando una hoguera en honor de los dioses. Se cree que el origen del árbol de Navidad actual podría estar en aquella costumbre.

En la primera mitad del siglo VIII, en Alemania, se cuenta que ocurrió algo que le dio el empuje definitivo al árbol navideño. Mientras San Bonifacio intentaba convencer a unos druidas alemanes de que el roble no era ningún símbolo sagrado (puesto que la religión católica no lo entiende así, al contrario que la druídica), uno de los misioneros que le acompañaban derribó uno de ellos, queriendo demostrar que no era más importante que otros árboles, y que como todos, caía al ser golpeado.  Este árbol al caer fue derribando otros cercanos, en un efecto cadena del que sólo se salvó un pequeño abeto. Se interpretó esto como un pequeño milagro, y los años siguientes los cristianos plantaron abetos en Navidad como forma de celebrar el suceso del año anterior. Siglos más tarde, allá por el XVI, los alemanes ya decoraban los abetos como forma de celebración, aunque esta costumbre no arraigaría en España hasta mediado el siglo XX. Sin embargo, a pesar de ser éste el origen cristiano del árbol de Navidad, no podemos olvidar que entronca con la tradición ancestral del culto a la naturaleza y sus espíritus, encarnados también en los árboles. En las tierras de Alemania, sus habitantes acostumbraban a adornar los árboles cuando éstos se quedaban desnudos en invierno, como una manera de atraer a los buenos espíritus. Estos primeros adornos muchas veces representaban frutas como manzanas, y más tarde serían los sopladores de vidrio de la ciudad de Bohemia quienes harían bolas de cristal con que adornar los árboles.

 

MAITE ACOSTA CHITO

DICIEMBRE 2010

ENCINA LAS MENAS

Hay una encina centenaria que más que ninguna de las otras encinas o árboles emblemáticos que hemos mencionado en esta sección ha sido testigo silenciosa del transcurrir humano de los habitantes de Serón a lo largo de su tiempo y su historia. La encina que ha crecido durante años a escasos metros de la Casa de los Técnicos en el Poblado Minero de las Menas de Serón.

Probablemente esta encina nació en el originario bosque mediterráneo que era nuestra Sierra de Filabres. Tiempo atrás de este hecho, más atrás aún, tras las expulsión de los moriscos y la repoblación cristiana (1578), la sierra alta fue poblada por comunidades cuya dedicación tradicional fue la  ganadería ovina y caprina, lo que fue produciendo una expansión de los pastizales y la disminución, en consecuencia, del arbolado. Las manifestaciones de esta actividad alternaban en las vertientes media y baja, con el paisaje agrícola y campos abiertos de cultivos en bancales regados con agua procedentes de las “minas” o elevada desde las ramblas, herencia de un sistema agrícola morisco.

En el s. XVII comenzó una fuerte actividad roturadora que alcanzó su máxima intensidad en el s. XIX, coincidiendo con la  expansión de la minería para la obtención de hierro y plomo. Esta actividad provocó un notable incremento demográfico y una expansión agrícola de subsistencia donde primaba el cultivo de cereales panificables lo que afectó profundamente a los bosques que aún se conservaban pues, además, se extraía madera para el consumo de la creciente población y los espacios desforestados se aprovechaban de pastizales para el ganado en verano.

En 1930 se produjo ya la gran crisis  de la minería almeriense pero no fue hasta los años 60 cuando la Sierra de los Filabres, las Menas de Serón, sufrió el más importante abandono poblacional ante el cierre de las minas.

Estos procesos desencadenaron un importantísimo retroceso del bosque y monte mediterráneos, de las que nuestra encina se fue salvando milagrosamente, pues llegó a cultivarse incluso en las pendientes bajas de Calar Alto, a casi 2000 m. de altitud. Prácticamente sólo quedó el pinar de Bayarque y el encinar de Bacares.

Posteriormente, gran parte de bancales y paratas se plantaron de almendros.  Y poco después, en los años sesenta y setenta sobretodo (1955-1983), se realizaron importantes forestaciones con diferentes especies de confieras entre las que destacan por su extensión Pinus Halepensis, P. Pinaster, P. Nigra, aunque en algunos sectores cumbreños se utilizaron también Pinus Sylvestriy y Cedrus Atlántica.

Durante muchas décadas el bosque recién plantado fue creciendo alrededor de nuestra encina y de todas las edificaciones mineras abandonadas, derruidas por el paso del tiempo y la acción humana. Hace unos quince años se empezó a recuperar el patrimonio del poblado de Las Menas y particularmente la casa de nuestra encina que está en proceso de convertirse en futuro Centro de Interpretación de la Historia Natural y la Biodiversidad de la Sierra de los Filabres, incluido en el futuro Parque Forestal.

Un único árbol testigo del devenir de nuestra historia humana en las Menas.

 

Fuente: Estudio “Influencia de las repoblaciones forestales en la evolución de las comunidades vegetales y orníticas de la Sierra de los Filabres” (Serón, Tíjola, Bayarque, Bacares, Sierro y Velefique)  del Departamento de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid.

AGOSTO 2010

EL ÁLAMO

Subiendo por el cauce del Río Almanzora, en su ribera izquierda, unos 100 metros antes del senderillo que nos lleva al Aljibe, nos encontramos con otro de nuestros árboles singulares, un álamo de gran envergadura que podemos apreciar en toda su magnitud ahora, ya que en esta época del año está desprovisto de hojas. El diámetro de su tronco por encima del tocón es de 4.30 metros.

Sospechamos que es un Populus Nigra, comúnmente llamado Álamo negro o Chopo Negro. Árbol caducifolio de hasta 35 m de altura, con corteza gris blanquecina, muy agrietada. Suele vivir en zonas de ribera con suelos fértiles y alto grado de humedad. Indiferente al tipo de suelo. Se encuentran entre el nivel del mar y los 1.800 metros de altitud. Es resistente a las oscilaciones térmicas, soporta hasta 20º bajo cero. Crece rápidamente. El porte lo mantienen más los pies masculinos que los femeninos. Su fruto son unas cápsulas pequeñas que encierran unas semillas algodonosas; como prácticamente no se encuentran ejemplares femeninos, es rarísimo apreciar frutos.

Se emplea como árbol de sombra y en carpintería. Su madera es muy utilizada para embalajes, carpintería barata y obtención de pasta de papel de excelente calidad por su blancura y ausencia de imperfecciones. Se utiliza para cajas ligeras de embalaje, juguetes, palos de cerillas, muebles, zócalos, tarimas, marcos para cuadros, etc. Las ramas de menor diámetro se utilizan para tableros de partículas previo astillado de las mismas, mientras que la resina que se desprende de sus yemas se utiliza como base medicinal. Brotes diuréticos, sudoríficos, balsámicos, tónicos, astringentes y antisépticos; carbón antiséptico, desodorante y absorbente. De la corteza se extrae la salicina, que se emplea en medicina contra la gripe y el reumatismo.

Es un árbol ornamental en parques y jardines, carreteras, paseos y avenidas, muy representativo del paisaje natural.

Quiero hacer mención en este artículo de la muerte de otro de nuestros raros y grandes especímenes arbóreos, el Pino Alepensis de la rambla de la Jauca. Produce gran tristeza ver completamente seco un árbol de ese porte tan singular. Sorprende la “apretura” y enrevesamiento de sus enormes ramas que se dejan caer hacia el talud del camino y su tronco de alrededor de 5 m. de diámetro. Aún seco, ni el viento ni la nieve han hecho mella este invierno en él, por lo que todavía se puede apreciar en toda su envergadura.  Os invito a visitarlo antes de que se empiece a romper.

 

MAITE ACOSTA CHITO

ABRIL 2010