Blog Turismo Serón

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RECUERDOS DE UN MINERO

15 enero, 2016 | Comment

Don Antonio Pelegrín Llerena, uno de nuestros mineros que nació, vivió y trabajó en Menas hasta el cierre de las minas, nos aporta sus recuerdos de toda una vida.

Para entrevistar al Sr. Pelegrín, tuvimos que desplazarnos hasta la localidad de Sant Fruitós del Bages, en la provincia de Barcelona, donde nos recibió con emoción, por aportarnos parte de sus vivencias en su querido pueblo, y con un excelente sentido del humor que a sus casi 85 años todavía conserva.

Don Antonio Pelegrín Llerena nació en Las Menas, Serón (Almería), el 29 de Marzo de 1.929, y allí transcurrió su infancia, como él dice “llena de penalidades por la guerra y la postguerra, fueron unos años tremendamente dificiles”.

Yo soy el menor de ocho hermanos. Nuestra vida fue modesta dentro del seno familiar. En aquellos tiempos la situación era muy mala, abundaba la pobreza y carecíamos de muchas cosas que eran necesarias; pero poco a poco las fuimos adquiriendo.

¿Vivió Vd. siempre en Menas?

No, en 1942, cuando yo tenía 13 años, nos fuimos a vivir a Gabia La Grande, en la provincia de Granada, y con esa edad empecé a trabajar. Hacía de pinche en un pequeño taller que tenía la mina de Montevive. En aquel taller nos dedicábamos a reparar las herramientas y los vehículos de la empresa.

Entonces yo cobraba 3 pesetas al día, y los obreros cobraban 6 ó 7, trabajando de lunes a sábado, pues sólo se descansaba los domingos.

¿Cuándo volvió Vd. a Menas?

En Marzo de 1.945, porque en esa fecha se acabó el contrato que tenían ambas empresas. A finales de 1.944 se había fundado el Montepío y la actual Seguridad Social.

¿ Y ya en Menas, Vd. volvió a trabajar?

Sí, yo empecé a trabajar en la empresa “Cabarga San Miguel” el 12 de Marzo de 1.945. En aquel tiempo, la empresa estaba bastante destrozada, por lo que había que trabajar en el cable, en el taller, en las obras… En definitiva, que había que hacer de todo para sacarla adelante.

Después, la situación fue cambiando a mejor, y ya pasamos a talleres hasta marzo de 1.951, porque me tuve que ir al servicio militar. Al volver, en 1.953, me destinaron a la mina en una locomotora, y en este puesto estuve cuatro años, antes de volver de nuevo al taller. En los últimos diez años de la empresa trabajé como electricista, tanto en las instalaciones rígidas, como en las domésticas.

En los años 64/65, la empresa daba ya síntomas de poca garantía, y poco a poco fueron aflorando los malos resultados.

¿Qué cree Vd. que originó el cierre de la compañía?

Las mayores exigencias laborales, la subida del transporte, la cada vez mayor dificultad en el trabajo y algún que otro despilfarro; todo sea dicho.

El final de la empresa llegó el día 8 de Mayo de 1.968. Ese fue el “día fatídico”.

¿Su padre y hermanos trabajaron también en Menas?

Sí, mi padre se jubiló en 1.953, a la edad de 70 años para poder cobrar el Montepío, hoy Seguridad Social.

Y, ¿recuerda Vd. alguna anécdota de su padre en aquel tiempo?

Pues, si me pongo a pensar recordaré algunas, pero te puedo recitar una poesía que escribió mi padre en 1.939, en fechas de Carnaval:

Ya ha llegado el Carnaval

con su morado papel

que van a representar

los chicos de San Miguel.

Estos chicos que aquí llegan

en su plena juventud,

lo que piden para ustedes

que gocen buena salud.

Ya dicho nuestro deseo

si a ustedes les fuese grato,

podríamos con nuestras chanzas

divertirnos un buen rato.

Nuestro propósito es

hacerles mucho reír,

a cambio de lo que den

antes de marchar de aquí.

Tenemos un director

por cierto, digno de ver

aunque su cuerpo parece

un deformado “tonel”.

A todo el mundo sorprende

con su cabeza de hormiga,

parece que su saber

lo contiene en la barriga.

Todos nos reímos de este director

porque su barriga parece un tambor,

que dentro le cabe un amasador,

una envolvedora y un horno motor.

Pero cumpliendo el mandato

del buen director

sale a sus funciones

el recaudador.

¡Aún se acuerda Vd. de la poesía de su padre, después de tantos años!

Sí, entonces me la aprendí y no se me ha olvidado. Yo, gracias a Dios, aún tengo muy buena memoria.

¿Ha heredado Vd. ese gusto por la poesía?

Hombre sí, me gusta hacer poesías, de hecho tengo algunas recopiladas en un libro muy particular y, si no fuera porque ocuparía mucho espacio, te podría recitar alguna.

Bueno, pues ya que estamos de poesía, aprovechemos el momento y, como en la anterior, Vd. la recita y yo la escribo.

Esta la compuse para dedicarla a mi familia, el día de nuestro 50 aniversario:

Fue un pequeño jardín, improvisado

fue el vergel más bonito, jamás soñado.

Fueron cuatro rosales de Alejandría

que cedieron sus flores en éste día.

Fueron cuatro azucenas de blanco brillo

rebosando alegría en el jardinillo.

Era una hermosa alfombra de margaritas

frente a estas dos macetas algo marchitas.

Fue Juan y Mari Trini, Lorena y Sheyla

fueron Antonio y Reme, Marta y Noelia

fueron María y Remedios, Emilio y Marita

fue el Angel y la Lola, Luis y Julica.

Estas dieciséis personas tenían promesa

de absoluto silencio y dar la sorpresa.

Nunca en la vida tuvimos una emoción

como la que sentimos en esta ocasión.

Gracias hijos del alma, gracias parientes

los que estáis con nosotros y los ausentes.

Debo decir que se le da muy bien. A mí me ha gustado mucho. Sigamos con su historia. Hablando de familia, ¿cuándo se casó Vd.?

Pues, cuando mi padre se jubiló, los dos se fueron a vivir a una pequeña casa en Serón, yo me quedé solo y, entonces tenía pocos “haberes”, lo que dificultaba la vida, por lo que había que tomar alguna decisión.

¿Y qué pasó?

Pues que mis relaciones amorosas con Pilar Guardia ya eran bastante satisfactorias, y por eso decidimos casarnos. Hemos tenido la suerte de ser felices toda la vida, hasta ahora que, por enfermedad, tenemos que estar separados.

¿ Y, entonces tuvieron dos hijas?

El orgullo de la familia son nuestras dos hijas: Mª Trinidad y Remedios, de las que tenemos cuatro nietas: Lorena, Noelia, Sheyla y Marta. Son todas una delicia.

Bueno, Sr. Pelegrín, ¿de donde le viene a Vd. esa  afición artesana?

Verás, desde pequeño yo construía mis propios juguetes, y los demás chiquillos iban siempre detrás de mi para que les hiciera algunos a ellos.

¿Tuvo Vd. estudios?

Se puede decir que no, pues sólo fui tres meses al colegio, porque los maestros se los llevaron a la guerra. Todo lo que aprendí fue por mi mismo.

Pero Vd. ha construido miniaturas de forma artesanal: arados de hierro, arados de madera, columnas del cable, la Ermita de Santa Bárbara, etc.

Sí, he hecho muchas cosas, porque siempre tuve afición a las miniaturas, pero también he hecho cosas de tamaño normal, como por ejemplo las lámparas que hay en la Ermita de Santa Bárbara, allí en Menas.

¿Cómo es que las hizo Vd.?

Pues, porque fui a Menas cuando habían reparado la Ermita y, vi que faltaba una lámpara, y les dije que yo me encargaría de hacerla, cuando la tuve hecha la vio José Mª Iglesias, y me dijeron que tenía que hacer otra compañera, entonces hice la otra, y son las dos que están en la Ermita. Las puse en nombre de todos los mineros, así lo expliqué en la misa.

También hizo Vd. una maqueta del poblado de Menas, ¿Cómo es que decidió hacer esa maqueta?

Me dio mucha pena ver que todo iba desapareciendo, por eso hice la maqueta, para plasmar el  recuerdo del pasado, para que no desapareciera del todo, para que los que lo vivimos pudiéramos recordarlo más fácilmente, y para que quedara constancia para las generaciones venideras.

¿Qué piensa hacer con su obra? Yo opino que sería ideal que la pudieran contemplar las personas de Serón.

Ahora posiblemente haremos un acto de presentación allí, en Serón, quizás para las fiestas de Agosto, si Dios quiere. Y después…..Dios dirá.

¿Volvería a vivir a Serón?

¡Ya lo creo! y sobre todo en Menas…..Pero eso es ya imposible.

¿Mantiene Vd. contacto aún con gente de Serón y de Menas?

Sí, mantengo contacto con algunas personas: con el hijo de Don Renato, con Emilico, con “Los chuminos”, Damián, Rosa, y otros de la Asociación “Santa Bárbara”.

Hablando de Santa Bárbara, ¿Qué es para Vd. Santa Bárbara?

Santa Bárbara es sobre todo emoción, yo me emociono cuando tengo que hablar de Mi Patrona. La antigua imagen la rompieron cuando la guerra. Cuando llegó la nueva, a pesar de que los jefes de las compañías mineras no eran católicos, dieron a todo el personal medio día de permiso para ir a La Estación a por ella. Bajamos solamente once, y cuando llegamos a Cabarga nos encontramos con Paco Carmona y con “El zaragachas”, estos nos pidieron llevarla un ratico, y les dijimos que, ya que la traíamos desde La Estación, nos hacía ilusión entrarla nosotros a la Ermita. La respuesta que nos dieron no la puedo reproducir por irrespetuosa, ya que nos dijeron que nos la metieramos ……”allí”.

Así es que, en 1.968 se cerraron las minas,  y….

Y todos tuvimos que emigrar. Desde entonces, mi familia y yo hemos sido unos catalanes más; pero siempre hemos tenido a nuestra tierra en el pensamiento y hemos bajado a Serón siempre que nos ha sido posible.

¡A pesar de las penurias que pasaron!

Sí, porque de eso no tiene nadie la culpa, nosotros lo pasamos bastante mal, y otros lo pasaron peor, porque eran unas circunstancias malas, ya que no había ropas adecuadas como hoy día, y, a veces, teníamos que soportar temperaturas de hasta menos 20 grados. Pero Menas es nuestra tierra porque allí nacimos y allí nos criamos, fuimos felices a pesar de todo, y siempre estará en nuestros corazones.

Antes me hablaba Vd. de José Mª Iglesias, ¿Puede decirme algo de él y de otros personajes de Menas?

Los personajes que más puedo destacar, además de los jefes de las compañías, son Don Alejo y José María Iglesias.

Con Don Alejo trabajé por las tardes durante varios años, y tenía con él una relación que podemos catalogar como “familiar”. Yo le hice una hornacina, y el Sagrario, que se lo hice de plata y oro fundidos.

A José Mª lo conocí de pequeño, y cuando ya fui mayorcillo, él siempre estaba conmigo aprendiendo a hacer cosas manuales.

Cuando quiso hacer el Monumento a los Mineros me pidió consejo, para concretar como hacerlo, y quería que fuera yo a su taller para desarrollarlo: quería hacer dos columnas con un vagón abajo. Después cambió de opinión y tuvimos que pensar de nuevo en otra cosa, hasta que llegamos a la conclusión de hacer el monumento que hay actualmente, porque en ese monumento están recogidos todos los nombres de los mineros que trabajaron en Menas.

Bueno, antes de concluir, hábleme Vd. un poquito de cómo era la vida social en Menas.                                                    

A pesar de todo, era una vida bastante alegre, los domingos hacíamos música, había futbol muchas veces, y era un ambiente muy sano. Yo tocaba acordeón, laud y bandurria, y casi todos sabían tocar un instrumento u otro. Todo estaba bien cuando no había accidentes; pero, eso sí, cuando había un accidente era una gran tragedia, todo se paralizaba, todo el mundo corría por si podía ayudar en algo, había muy buen compañerismo. Después venía la tristeza .. murió mucha gente: esa era la parte negativa de Menas.

¿Como se encuentra Vd. actualmente? Porque ya no es un chaval.

Me encuentro… digamos que regular: los años se notan, y tengo que soportar una sonda de forma permanente, porque no me puedo operar de la próstata, pero por lo demás, “vamos tirando”.

¿Quiere Vd. añadir alguna cosa más?

Sí, que estoy feliz y satisfecho de estar aquí, en Cataluña: la tierra que me dio vida, y donde poner de nuevo nuestras raíces; pero con la añoranza siempre por Serón, por mi tierra, y con el deseo de volver a pisarla.

Sr. Pelegrín, muchas gracias por habernos atendido, y por aportarnos toda esa parte de su historia que, también es parte de la historia de la gente de Serón.

MUCHAS GRACIAS y hasta siempre.

 

 LUIS HERRERO YÉLAMOS

Asociación Cultural “Serón Vive”

ABRIL 2014

 

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