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NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS

14 enero, 2016 | Comment

Más de cuatro siglos en su ermita

Después de la expulsión de los moriscos de la cuenca del Almanzora, la villa de Serón se repuebla en 1572 con cristianos viejos y pobladores nuevos que llegan, fundamentalmente, de distintos territorios del marqués de Villena como es el caso de Velasco Carrillo Coello, natural de Alarcón (Cuenca), gobernador y alcaide de Serón. Nuevos vecinos son también el matrimonio  Diego de Aponse y Ana Sánchez, naturales de Santa Cruz de la Zarza (Toledo). Para la fábrica de las herrerías, en El Valle, el marqués se trae a dos vizcaínos, Andrés de Cabaleta y  León de Amigo, oficial y maestro de herrerías. De Valdemadera (La Rioja), obispado de Calahorra y territorio del conde de Aguilar, llega Xil Pablo Llorente que rápidamente adquiere los “molinos harineros de la ribera del agua de Liar”, fundando una Capellanía en 1609.

De las distintas declaraciones recogidas en el libro de Gil Albarracín[1] sabemos que hacia final del siglo XVI los vecinos de Serón levantan una pequeña ermita para celebrar los oficios religiosos ya que el templo parroquial se encuentra en ruinas, casi en el suelo. En enero de 1606 el vicario y beneficiado de Serón, Luís Aguilar de Oliver, firma un documento[2] ante Juan Bautista Guevara, escribano público de Serón, del cual se deduce que la ermita tuvo que erigirse en honor a la Virgen de los Remedios. El texto comienza de la siguiente forma: “Estando en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios en la villa de Serón, viernes a seis días del mes de enero de 1606…”

El nombre de la ermita vuelve a aparecer en el documento[1] de constitución de la capellanía de Xil Pablo donde se indica que “el capellán dirá un responso sobre mi sepultura en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios”.

En esta época Serón contaba con cuatro cofradías: Nuestra Señora de los Remedios, Nuestra Señora del Rosario, Santísimo Sacramento y Ánimas Benditas del Purgatorio. También existía gran devoción por San Marcos, celebrándose su fiesta en la ermita de la Virgen de los Remedios. Distintos testamentos recogen la donación de ciertas cantidades para la “obra” del Señor San Marcos, lo cual indica que hacia 1615 ya se pensaba en construirle una ermita propia.

En mi trabajo[2]Nuestra Señora de los Remedios. Patrona de Serón desde hace más de 250 años”, publicado el pasado diciembre en Al-Cantillo, indicaba, entre otras cosas,  que su festividad ha sido siempre el 15 de agosto y el rango de Patrona ya lo tenía en 1760. Un nuevo protocolo[3] del año 1725  que corresponde al testamento de Petronila Fernández, vecina de Serón, recoge entre sus voluntades “…se diga una misa rezada a Nuestra Sra. de los Remedios patrona de esta villa, la cual limosna se page de mis bienes cuando muera”. Esto me permite ampliar el tiempo de patronazgo y decir que la Virgen de los Remedios es la Patrona de Serón desde hace más de 290 años.

Así, pues, la ermita construida por los repobladores de Serón hacía final del XVI fue dedicada a Nuestra Señora de los Remedios, utilizándose como iglesia parroquial hasta 1633, fecha en la que se construye el actual templo.

Me propongo ahora documentar la ubicación de la ermita. En el citado trabajo de Al-Cantillo la situaba en las proximidades de San Marcos pero nuevos documentos encontrados en el Archivo Histórico Provincial de Almería (AHPA) correspondientes a los años 1615, 1618 y 1633 junto con algunos datos y reflexiones que me aporta Francisco J. Cuadrado Pérez, todos ellos vienen a desmentir esa posibilidad, ubicándola en las proximidades de la “puerta de Almería”, una puerta “fin de pueblo” que estaría, aproximadamente, entre el bar “la cochera” y la tienda. Esta puerta era la salida de la villa hacia los molinos harineros de la ribera del Bolonor y el camino de Almería. Por tanto, la ermita lleva más de cuatro siglos en la actual Plaza de Los Remedios.

Lo confirma el documento[4] de venta, fechado en 1615, donde Andrés de Aznar vende a Pedro López un trozo de tierra  “con seis morales que él tiene encima del camino que va a Almería, a espaldas de la ermita”.

Lo confirma también el documento[5] de venta, fechado en septiembre de 1618, donde el vecino de Serón, Gabriel Guerra, vende a Agustín Rodríguez una “casa de morada con un pedazo de huerto que tiene junto al mismo, en esta villa, linde la puerta, la plaza de la ermita y casa de Pedro Belez y el camino que va a Bononor.”

En otro documento[6] de 1633, ya aparece el nombre “plaza de Nuestra Señora de los Remedios”.  Corresponde a la venta de una casa que  Cristóbal de Quesada realiza a favor de Francisco López Valero, vecino  de la villa de Serón,  donde se describe: “…una casa de morada que él tiene en la plaza de Nuestra Señora de los Remedios que linda con casa de Pedro Baillo”. Más adelante  se indica que la casa está “a orilla de la plaza de la ermita de Nuestra Señora de los Remedios”.

Según Francisco Cuadrado, la actual plaza de Los Remedios fue un cementerio morisco, antes mudéjar y antes árabe, que fue dotado de una pequeña ermita para sacralizarlo.  Con la  ermita en este lugar, se resolvían dos problemas: el culto religioso y el de los enterramientos. No hay que olvidar que la tradición cristiana en España (hasta comienzos del siglo XIX)  era el de enterrar a los difuntos dentro de las iglesias y en sus revellines. En el caso de Serón, hacía final del XVI, su iglesia estaba caída y en su revellín no había más espacio para ello. La evidencia de estos enterramientos en la ermita se conoce por las obras que se llevaron a cabo entre 1970 y 1980, donde tanto en la plaza como dentro de la ermita aparecieron cientos de esqueletos.

Florencio Castaño Iglesias

MARZO, 2015



[1] AHPA, P-4127.

[2] Castaño Iglesias, F. “Nuestra Señora de los Remedios. Patrona de Serón desde hace más de 250 “,   Revista Al-Cantillo, nº 55 (2014).

[3] AHPA, P-4209,  f. 91v.

[4] AHPA, P-4132,  f. 178.

[5] AHPA, P-4134, f. 498.

[6] AHPA, P-4147, fs. 117-119.



[1] Gil Albarracín, “El Templo parroquial de Serón” (1995), p. 111-113

[2] AHPA, P-4123.

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