LA MINA JOTA
Las de Serón fueron las últimas minas de hierro en cerrar de la provincia de Almería, y con ellas una larga tradición de actividades de extracción y transporte desde finales del siglo XIX hasta comienzos de la década de 1970. Esto ha permitido que su estado de conservación sea bastante aceptable.
Como ejemplo, la Mina Jota, ubicada bajo el edificio de los talleres en el poblado de Las Menas. Esta mina es singular porque recibía agua del antiguo Caño del Dos pero el agua se perdía dentro de la mina, por lo que sobre el año 2000, la Junta de Andalucía decidió conducir el agua y sacarla por la boca de la mina, realizando, para aprovecharla, una pequeña poza y el puente de madera que se observa en las fotografías. Esa misma agua antes bajaba hasta el puente de hierro pero ahora, antes de llegar, se pierde por alguna grieta. Sin embargo, si te atreves, puedes disfrutar del paisaje y de un baño de agua transparente y congelada en la pocilla existente a escasos metros de la boca de la mina.
Recordamos un poquito de historia: En la zona de Serón y Bacares se implantaron numerosas compañías mineras, extrayéndose en toda la provincia de Almería cerca del millón de toneladas de hierro al año antes de la Primera Guerra Mundial. Ésta paralizó el comercio mundial de minerales y otros factores como el agotamiento de los criaderos y la gran competencia de las explotaciones del norte de África, provocaron el cierre de la mayor parte de las minas almerienses. Sin embargo, en los años 50 se reactivó la producción.
Todas las minas que entonces estaban en producción disponían de aire comprimido en todas sus galerías, ventilación para la limpieza de los humos en las galerías más profundas, un número aproximado de 300 vagonetas, dobles pasos de comunicación, desagües y ventilación natural. Había tres canteras que suministraban piedra para el relleno de galerías en el interior de las minas, este se suministraba a través de chimeneas y vagonetas el objetivo de este trabajo era retacar o rellenar las secciones que ya habían sido explotadas, para preservar la seguridad de la mina, cerrando estas secciones
El transporte del mineral en el interior de la mina se realizaba en los primeros años con vagonetas tiradas por caballerizas, pasando a pequeñas locomotoras diesel posteriormente, con un entramado de vías, galerías, niveles y chimeneas que servían para distribuir y organizar todo el mineral, llegando desde las vías de maniobra en el exterior (Vía Carlos) a la tolva general de Las Menas, de ésta a la tolva de Cabarga San Miguel (Intermedia), y de ésta a la estación de carga Los Canos, vía cable.
En el nivel de Carlos o mina Jota la iluminación era eléctrica, aunque todo el alumbrado que se utilizaba era a base de carburo de calcio. Este se controlaba y se distribuía en las entradas de las minas cuando se iniciaba la jornada laboral.
El trabajo se organizaba por parejas y se trabajaba en relevos de ocho horas a turnos de día y de noche con una actividad continua. Esto generó otros trabajos en el exterior, de apoyo, que eran necesarios para todo el mantenimiento del coto minero. Para este cometido estaban los talleres, que con sus respectivos obreros y máquinas eran necesarios para gestionar todos los trabajos, arreglos y averías que pudieran surgir y mantener las instalaciones de una gran explotación minera.
Las personas mayores que conocieron de alguna manera los principios de la vida laboral de las minas nos describen un cuadro triste respecto a las condiciones humanas en que se movían los trabajadores, impensables para los esquemas sociales de hoy.
En los primeros años de explotación los trabajadores hacían desplazamientos de 10 a 12 Km. por caminos de Sierra para llegar al punto de trabajo, alimentación insuficiente, calzado de esparteras y ropas de deficiente calidad para hacer frente a las bajas temperaturas que se sufrían en el invierno y a la humedad en el interior de las minas, estaba causado por una nula protección legal y social.
Las grandes explotaciones de las compañías extranjeras, que dan trabajo a centenares de obreros, crean las condiciones para la aparición de organizaciones obreras, que no llegarán a ser tan potentes como las de otros distritos mineros andaluces. Pero se logró sensiblemente mejorar y humanizar las condiciones de los trabajadores con la construcción de viviendas, extinguiéndose las chabolas y barracas con la entrada en servicio de la residencia Santa Bárbara.
Según menciona Reche Sánchez, M. “Una conquista de trascendencia fue la reducción de la jornada laboral de diez horas a ocho, por un decreto del tres de Abril de 1919”
Las minas dejan de explotarse definitivamente en 1968. Las Menas quedó totalmente despoblado y Serón pasó a tener en 1980 la mitad de la población de la que disponía en 1968.
La pervivencia de la minería de Serón y Bacares por un período tan prolongado se explica por su proximidad a la línea férrea de Lorca a Baza y Águilas, que permitía dar una salida rápida y barata al mineral de hierro a través del Embarcadero de El Hornico, en Águilas.
MAITE ACOSTA CHITO
AGOSTO 2014
Fuente: Memoria de Las Menas (http://www.guillenderohan.com/ACCESITGRII/lasmenas-memoria.htm )
