Blog Turismo Serón

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Espacio natural, sabor propio

EL CINE ESPAÑA

Un lugar de entretenimiento para los seronenses de la posguerra 

Estoy en la plaza del Ayuntamiento, frente a la actual Casa de la Cultura, en cuyos soportales está la sede del “Hogar del Pensionista”. Recuerdo que en su lugar, antes, existió el viejo cine del pueblo, el cine España, uno de los lugares más populares de encuentro y entretenimiento para toda la familia. ¡Cuántos domingos de mi infancia me senté en sus butacas! En mi mente quedan vivos los recuerdos de su magia. Porque ir al cine era mucho más que ver una película, era todo un ritual. La sesión comenzaba con el noticiero del NO-DO, obligatorio en aquellos tiempos, seguido de la película anunciada. Muchos paisanos recuerdan  “Escuela de Sirenas” y a su bella protagonista Esther Williams; las escenas en traje de baño estaban censuradas.

Antes de la guerra civil, también había cine en Serón, se llamaba Cine Villaespesa, en honor al poeta y dramaturgo almeriense D. Francisco Villaespesa, natural de Laujar de Andarax. En sesión del día 19 de julio de 1931, y ante la petición de D. Epifanio Fernández Pozo y D. Antonio Fernández Corral, dueños del Cine, la Corporación acuerda ceder gratuitamente y para la temporada de verano, los bancos propiedad del Ayuntamiento, comprometiéndose dichos señores a dar una función a beneficio de los obreros parados todos los sábados. Durante la guerra civil, aunque con menor regularidad, se siguió proyectando cine en la Ermita de la plaza de Arriba.

En agosto de 1939, el entonces alcalde de Serón, D. José Martínez Santiesteban, rehabilita el cine de la plaza y se le cambia el nombre. A partir de ese momento se llamaría “Cine España”, proyectándose películas de las distribuidoras: Atlantic-Films; Paramount-Films, S.A. y Radio Films, S.A.

A partir de diciembre de 1939, se firma un acuerdo con la distribuidora Cifesa (Compañía Industrial Films Española, S. A.). La programación de películas en el primer semestre de 1940 fue la siguiente:

Canto del Ruiseñor (04-02); Nobleza Baturra (24-03); El Gato Montés (07-04); Cura de Aldea (21-04); La Hermana San Sulpicio (02-05); Morena Clara (23-05); La Hija del Penal (30-06).

Las películas venían acompañadas de documentales propagandísticos del año de la victoria (1939). Entre estos documentales estaban:

Santander es España, Entierro del General Mola, Sevilla rescatada, Desfile de la Victoria en Valencia, Frente de Aragón, La gran victoria de Teruel. Concretamente, hacia finales de diciembre de 1939 se proyectó el documental Hacia la nueva España.

En el cine se bebían “gaseosas”. La taquilla de los años 50 estaba por dónde hoy entramos al bar y las películas se anunciaban por carteleras y también por la megafonía del cine, en las funciones anteriores.

Desde el 23-02-1942 al 02-01-1959 el alcalde de Serón fue  D. Francisco Domene Martínez, conocido como  “Paco Tocina”. Como relata el Sr. Ávila en  seron.tv, “el alcalde llegaba al Cine, visitaba la taquilla y, cuando se dirigía para ocupar su asiento, sacaba un pañuelo blanco del bolsillo superior de su americana y ésta era la señal para que comenzara la proyección”.

Entre los años 1945 y 1948, la concesión del cine la tuvieron D. José Jiménez Vergara (Pepe “el de Julio”) y D. Antonio Cano Gea (Antonio “Levita”). El precio de la entrada era de 2 pesetas. Las proyecciones tenían muchos cortes porque cada vez que se terminaba un rollo de película había que cambiarlo por el que seguía y, en esto, se tardaba varios minutos. La cinta se reventaba de vez en cuando y para hacer los ajustes había que cortar un pedacito de la cinta, volviendo a unirla con acetona. La gente se desesperaba y la mayoría se ponía a gritar y a silbar.

Las filas estaban formadas por varias sillas de anea, unidas por barras. Detrás de la pantalla había algunos asientos a precio más económico, era el “gallinero”. Naturalmente, los rótulos los veían al revés.  Las proyecciones las hacían Julio Jiménez, su hijo Pepe  y  el “Cuco”.

Con objeto de atraer a los vecinos, después de cada proyección, se apartaban las sillas y se montaba un baile de una hora aproximadamente, con música amenizaba por el clarinete y saxofón de Pepe “el de Julio”.

También había representaciones de compañías de teatro clásico, por ejemplo, la compañía ambulante Genoveva de Brabante y también revistas (payasos, prestidigitadores,  cantantes de copla,…). Tanto las películas como los artistas llegaban al pueblo en el tren (el “frutero”). Normalmente, un 70% de lo obtenido en taquilla era para la compañía y el resto  para el empresario del Cine. Sobre 1948, el cine se encontraba muy deteriorado, cayéndose parte del techo, por eso, dejaron de proyectarse películas durante algún tiempo.

Durante el año 1954, el cine se volvió a renovar y la concesión la tomaron los cuñados D. Antonio Carrillo Jiménez y D. Davíd Martínez.

Los días “señalados” se hacía baile, actuando, fundamentalmente la orquesta “Pepe” desde 1956. Estaba formada por Pepe “el de Julio”, D. Enrique Torreblanca Sorroche “Maqueque”, D. Epifanio Domene Corcera “Marconi”, D. Antonio Jiménez Herrerías “Antoñín” y Paco “el Currillo”. Últimamente se incorporarían dos nuevos músicos: D. Francisco Camacho que tocaba el contrabajo y D. Néstor Ávila la trompeta.

Tengo constancia de que durante la segunda quincena de septiembre de 1956, y con la dirección del maestro D. Miguel Zubeldia y su mujer “Doña Pepa”, se hizo una representación teatral donde participaron una gran cantidad de niños y niñas entre 6 y 11 años. La recaudación fue destinada a la Iglesia.

Quiero terminar indicando que todo el proceso de proyecciones y espectáculos, en el Cine, era controlado por la Delegación Provincial de Almería del Ministerio de Información y Turismo, vía un Inspector de espectáculos en Serón. Normalmente, esta labor la realizaba un oficial administrativo del Ayuntamiento que se encargaba de comunicar, a principio de cada mes, las películas proyectadas, velar por el cumplimiento de la normativa y comprobar que los empresarios pagaban las tasas establecidas.

El cine estuvo funcionando hasta, aproximadamente,  1975.

 

FLORENCIO CASTAÑO IGLESIAS

ABRIL 2012

NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS

Más de cuatro siglos en su ermita

Después de la expulsión de los moriscos de la cuenca del Almanzora, la villa de Serón se repuebla en 1572 con cristianos viejos y pobladores nuevos que llegan, fundamentalmente, de distintos territorios del marqués de Villena como es el caso de Velasco Carrillo Coello, natural de Alarcón (Cuenca), gobernador y alcaide de Serón. Nuevos vecinos son también el matrimonio  Diego de Aponse y Ana Sánchez, naturales de Santa Cruz de la Zarza (Toledo). Para la fábrica de las herrerías, en El Valle, el marqués se trae a dos vizcaínos, Andrés de Cabaleta y  León de Amigo, oficial y maestro de herrerías. De Valdemadera (La Rioja), obispado de Calahorra y territorio del conde de Aguilar, llega Xil Pablo Llorente que rápidamente adquiere los “molinos harineros de la ribera del agua de Liar”, fundando una Capellanía en 1609.

De las distintas declaraciones recogidas en el libro de Gil Albarracín[1] sabemos que hacia final del siglo XVI los vecinos de Serón levantan una pequeña ermita para celebrar los oficios religiosos ya que el templo parroquial se encuentra en ruinas, casi en el suelo. En enero de 1606 el vicario y beneficiado de Serón, Luís Aguilar de Oliver, firma un documento[2] ante Juan Bautista Guevara, escribano público de Serón, del cual se deduce que la ermita tuvo que erigirse en honor a la Virgen de los Remedios. El texto comienza de la siguiente forma: “Estando en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios en la villa de Serón, viernes a seis días del mes de enero de 1606…”

El nombre de la ermita vuelve a aparecer en el documento[1] de constitución de la capellanía de Xil Pablo donde se indica que “el capellán dirá un responso sobre mi sepultura en la ermita de Nuestra Señora de los Remedios”.

En esta época Serón contaba con cuatro cofradías: Nuestra Señora de los Remedios, Nuestra Señora del Rosario, Santísimo Sacramento y Ánimas Benditas del Purgatorio. También existía gran devoción por San Marcos, celebrándose su fiesta en la ermita de la Virgen de los Remedios. Distintos testamentos recogen la donación de ciertas cantidades para la “obra” del Señor San Marcos, lo cual indica que hacia 1615 ya se pensaba en construirle una ermita propia.

En mi trabajo[2]Nuestra Señora de los Remedios. Patrona de Serón desde hace más de 250 años”, publicado el pasado diciembre en Al-Cantillo, indicaba, entre otras cosas,  que su festividad ha sido siempre el 15 de agosto y el rango de Patrona ya lo tenía en 1760. Un nuevo protocolo[3] del año 1725  que corresponde al testamento de Petronila Fernández, vecina de Serón, recoge entre sus voluntades “…se diga una misa rezada a Nuestra Sra. de los Remedios patrona de esta villa, la cual limosna se page de mis bienes cuando muera”. Esto me permite ampliar el tiempo de patronazgo y decir que la Virgen de los Remedios es la Patrona de Serón desde hace más de 290 años.

Así, pues, la ermita construida por los repobladores de Serón hacía final del XVI fue dedicada a Nuestra Señora de los Remedios, utilizándose como iglesia parroquial hasta 1633, fecha en la que se construye el actual templo.

Me propongo ahora documentar la ubicación de la ermita. En el citado trabajo de Al-Cantillo la situaba en las proximidades de San Marcos pero nuevos documentos encontrados en el Archivo Histórico Provincial de Almería (AHPA) correspondientes a los años 1615, 1618 y 1633 junto con algunos datos y reflexiones que me aporta Francisco J. Cuadrado Pérez, todos ellos vienen a desmentir esa posibilidad, ubicándola en las proximidades de la “puerta de Almería”, una puerta “fin de pueblo” que estaría, aproximadamente, entre el bar “la cochera” y la tienda. Esta puerta era la salida de la villa hacia los molinos harineros de la ribera del Bolonor y el camino de Almería. Por tanto, la ermita lleva más de cuatro siglos en la actual Plaza de Los Remedios.

Lo confirma el documento[4] de venta, fechado en 1615, donde Andrés de Aznar vende a Pedro López un trozo de tierra  “con seis morales que él tiene encima del camino que va a Almería, a espaldas de la ermita”.

Lo confirma también el documento[5] de venta, fechado en septiembre de 1618, donde el vecino de Serón, Gabriel Guerra, vende a Agustín Rodríguez una “casa de morada con un pedazo de huerto que tiene junto al mismo, en esta villa, linde la puerta, la plaza de la ermita y casa de Pedro Belez y el camino que va a Bononor.”

En otro documento[6] de 1633, ya aparece el nombre “plaza de Nuestra Señora de los Remedios”.  Corresponde a la venta de una casa que  Cristóbal de Quesada realiza a favor de Francisco López Valero, vecino  de la villa de Serón,  donde se describe: “…una casa de morada que él tiene en la plaza de Nuestra Señora de los Remedios que linda con casa de Pedro Baillo”. Más adelante  se indica que la casa está “a orilla de la plaza de la ermita de Nuestra Señora de los Remedios”.

Según Francisco Cuadrado, la actual plaza de Los Remedios fue un cementerio morisco, antes mudéjar y antes árabe, que fue dotado de una pequeña ermita para sacralizarlo.  Con la  ermita en este lugar, se resolvían dos problemas: el culto religioso y el de los enterramientos. No hay que olvidar que la tradición cristiana en España (hasta comienzos del siglo XIX)  era el de enterrar a los difuntos dentro de las iglesias y en sus revellines. En el caso de Serón, hacía final del XVI, su iglesia estaba caída y en su revellín no había más espacio para ello. La evidencia de estos enterramientos en la ermita se conoce por las obras que se llevaron a cabo entre 1970 y 1980, donde tanto en la plaza como dentro de la ermita aparecieron cientos de esqueletos.

Florencio Castaño Iglesias

MARZO, 2015



[1] AHPA, P-4127.

[2] Castaño Iglesias, F. “Nuestra Señora de los Remedios. Patrona de Serón desde hace más de 250 “,   Revista Al-Cantillo, nº 55 (2014).

[3] AHPA, P-4209,  f. 91v.

[4] AHPA, P-4132,  f. 178.

[5] AHPA, P-4134, f. 498.

[6] AHPA, P-4147, fs. 117-119.



[1] Gil Albarracín, “El Templo parroquial de Serón” (1995), p. 111-113

[2] AHPA, P-4123.

EL VALLE

En nuestro empeño por descubrir a los vecinos y visitantes “nuestros rincones” nos paramos a descubrir un pequeño paraíso natural: El Valle, barriada ubicada a 10 km de Serón, a una altitud de 903 m y con 38 habitantes.

Para llegar a El Valle debemos ir en dirección Los Angostos. Pasamos el de Abajo y el de Arriba, donde empezamos a apreciar la densa vegetación que atesora la ribera del río. Siguiendo la carretera pasamos por una “cerrá”, La Cerrada del Angosto, de gran belleza, y al poco llegamos a Los Vergaras y a continuación a El Valle, nuestro destino. Pasa por esta barriada el río de las Herrerías, mayor afluente del río Almanzora junto con el de Bacares. Este río durante el invierno habitualmente lleva bastante agua, aunque a estas alturas del verano y con este calor, va seco. Sin embargo, las riberas de este río son de una grandísima riqueza vegetal. Encontramos frondosos álamos de considerable edad y altura, moreras, almeces… El paseo por el río Herrerías es una verdadera delicia.

El álamo que ilustra este artículo está en la barriada, no en el río, al lado del antiguo molino, lamentablemente ya derruido por el tiempo. Su forma, poco habitual, y su tronco de impresionantes cinco metros de perímetro, lo hacen un espécimen digno de mención.

El Valle en sí tiene grandes historias que contar. En 1845, en el mismo curso del río Herrerías, entre el Angosto de Arriba y El Valle, en las proximidades de la fuente de Los Vergaras y al pie de la Cueva de la Sarna, se descubre nitrato de potasio. Se construye entonces La Fábrica, realizada para la transformación de este mineral y la obtención de “nitro”, muy utilizado como abono o fertilizante en agricultura y también en la fabricación de pólvora y explosivos. Lamentablemente el negocio fue un fracaso, en 1849 cierra esta fábrica.

El Catastro de la Ensenada (1752) indica la existencia en Serón de una fábrica de fundición de hierro, propiedad de la Marquesa de Villena. Esta “ferrería” se conocía como Fabrica de Herrerías, situándose en la antigua cortijada La Herrería, por encima del Valle, a la altura de las canteras y junto al río de Las Herrerías. En ésta fábrica que transformaba el mineral en planchas y láminas de hierro que podían ser trabajadas por los herreros en la fragua, tuvo una gran actividad a finales del siglo XIII. Este tipo de instalaciones se situaban en lugares próximos a los criaderos de hierro, a los montes donde poder extraer madera para obtener carbón vegetal y, de manera determinante, junto a la corriente de un río o fuente para utilizar su fuerza motriz.

También cuenta El Valle con una cantera de yeso y sus hornos. Una vez extraído el yeso, en el horno se hacía un cilindro, pegado a sus paredes, con trozos de piedra de yeso lo suficientemente gruesas. Luego, sobre éste, se iba levantando una bóveda, a base de añadir nuevos fragmentos. En el centro de la cúpula se introducía una piedra troncopiramidal, para su cierre y estabilidad. La carga del combustible del horno, en este caso normalmente leña gruesa, se realizaba por debajo del cuerpo abovedado, en el que se había dejado una puerta de carga. La cocción del yeso tardaba de 6 a 10 horas. Por los bordes del horno salía un humo grueso o espeso, mientras que por la parte central escapaba vaho (vapor de agua) procedente de la deshidratación del yeso. Por el humo se sabía cómo iba el proceso. Tras la cocción venía la molienda. Antiguamente se trillaba el yeso mediante un rulo o rodillo troncocónico, elaborado con piedra, tirado por una o dos bestias. El rodillo llevaba asociado, según su eje, un cuadro de madera, con unas puntas de hierro para remover el yeso en el suelo.

Curiosamente encontramos en el río de El Valle, en muy buen estado, El Malecón, una construcción que se realizó para proteger la fundición de las avenidas de agua, según cuentan los lugareños.

Os recomendamos realizar la ruta VíaVerde – Cortijo E lPino – Bajada El Valle, de 33.5 km, dificultad media, tiempo estimado 7.30 h (os dejo el enlace abajo).

Nuestro agradecimiento a Francisco Rodríguez, vecino de Los Vergaras, por toda la información que nos ofreció, a José Juan Rodríguez, su hijo y gran artesano de la madera, por regalarnos un paseo por el río Las Herrerías; a su madre y a su tía por su gran amabilidad.

Fuentes: Francisco Rodríguez y José Juan Rodríguez

http://turismoseron.es/blog/ferrerias-y-fabricas-de-nitro-en-seron/ http://almeriapedia.wikanda.es/wiki/R%C3%ADo_Almanzora

Ruta de senderismo: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=4702560

MAITE ACOSTA CHITO

AGOSTO 2015

 

CORTIJO DE LA ORAPLA

Después de tanto tiempo sin que caiga una gota del cielo no puede una dejar de emocionarse, de alegrarse, por estos últimos días de lluvias que, supongo yo, dará un respiro bueno a nuestra sierra y nuestros campos.

Para celebrar esta primavera lluviosa he querido buscar un rincón bonito donde se muestre la alegría del agua, tan escasa normalmente por nuestros lares. Uno de los pocos barrancos en nuestra Sierra de los Filabres que  lleva agua todo el año es el de La Orapla,  que recoge el agua de las escorrentías de Calar Alto, toda la zona de El Conde, Los Morcillas, etc. Este caudal se ha visto aumentado por las lluvias de los últimos días y, como sabéis, desemboca en el Río Almanzora.

La vegetación de la zona es de ribera. Según la Guía Visual Interactiva de la Vegetación de la Ribera Española, la vegetación de ribera es, probablemente, la vegetación más intensamente transformada por la actividad humana y la menos conocida. Las características de los suelos propios del medio ribereño son tales que, en casi todos aquellos valles en los que la accesibilidad es suficiente, los bosques riparios han sido eliminados, fragmentados o profundamente modificados y reducidos a una estrecha franja junto al cauce.

Entre las principales amenazas para la conservación de estos bosques se encuentran su sustitución por cultivos agrícolas y forestales, el encauzamiento de los tramos sobre los que se asientan, la construcción de infraestructuras hidráulicas y la contaminación por especies invasoras.

Las propiedades más significativas que convierten a los bosques de ribera en formaciones bien diferenciadas y de gran valor son su alta diversidad biológica, su alta productividad y el elevado dinamismo de los hábitats que acogen. Todo ello como consecuencia de las particulares condiciones hídricas, que favorecen el refugio de especies propias de zonas climáticas frescas y húmedas en áreas más cálidas y secas.

Las riberas tienen una gran importancia ecológica pues regulan el microclima del río, aseguran la estabilidad de las orillas, regulan el crecimiento de macrófitas, son un hábitat ideal para gran número de especies animales y vegetales, suponen una fuente de alimento para las especies que albergan, actúan como filtro frente a la entrada de sedimentos y sustancias químicas en el cauce, cumplen un papel de acumuladores de agua y sedimentos, funcionan como zonas de recarga de aguas subterráneas y poseen un gran valor paisajístico, recreativo y cultural.

La ribera del cauce a su paso por La Orapla es un paraje muy frecuentado por los ciervos, que acuden allí a beber agua. La zona cuenta con diversos tipos de chopos, sauces y de preciosos fresnos. Como curiosidad comentar que la madera de estos últimos es densa, dura y muy fuerte pero elástica. Ampliamente usada para hacer arcos, mangos de herramientas, bates de criquet de madera de calidad, bates de béisbol y otros usos que exigen gran fuerza y resistencia. A menudo se usa como material para instrumentos musicales como guitarras.

En este entorno está el Cortijo de La Orapla, antiguamente de cultivo  y ahora zona de pinar.

 

Fuente: http://vegetacionderibera.cedex.es/intro.php

Maite Acosta Chito

ABRIL 2015

PINUS PINEA L.

En esta sección esta vez, un paraje que no destaca por la espectacularidad inequívoca del o los ejemplares retratados, como ha venido siendo habitual en las anteriores ediciones de la revista. Y aunque hago una foto de un único árbol que, además, no es especialmente frondoso, la singularidad del conjunto de árboles que componen el paraje viene dada por la especie de los mismos. Son pinos piñoneros ( Pinus Pinea L).Según un estudio realizado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía: “El Pino Piñonero en Andalucía. Ecología, distribución y selvicultura”, las “regiones de procedencia” de las poblaciones de esta especie en Andalucía son: Depresión del Guadalquivir, Sierra Morena y, de área restringida, Marbella. Es decir, esta especie en Almería es una “rara avis”. De la Sierra de Filabres podemos mencionar una repoblación existente en el término municipal de Gergal. En Serón podemos encontrar ejemplares aislados de gran porte (Canata) o, como la descrita en este artículo,  pequeñísimas poblaciones autóctonas resistentes en áreas marginales donde ya no existen ni cultivos ni aprovechamiento del monte. Esta zona está ubicada en un área árida, al filo izquierdo de la Vía Verde, poco después del km 10 de la misma, en dirección al Ramil. Llama la atención que las raíces de estos ejemplares están al aire, lo que probablemente se debió al aprovechamiento del lugar para el pastoreo en otro tiempo. La carga ganadera intensiva, el pisoteo continuado de las patas de los animales en áreas concretas, unido a otros factores, van deteriorando el suelo, erosionándolo  de tal forma que las raíces acaban por aflorar.

Los componentes activos de esta especie: Contiene trementina (oleorresina presente en la corteza y la madera), aceite esencial, catecol, flavonoides, vitamina C, bencenos, derivados fenólicos y glúcidos, entre otros.

Sus aplicaciones terapéuticas: La trementina es expectorante, balsámica y antiséptica. Por vía externa se utiliza en dolores traumáticos y reumáticos. La esencia de pino interviene en preparaciones pectorales y bronquiales. Se pueden tomar inhalaciones de aceite de hojas de pino, diluyendo 20 gotas en una taza de agua hirviendo. El aceite de pino se utiliza en el agua del baño para relajar y revitalizar.

No obstante, la trementina es tóxica si se excede la dosis, por vía interna.

Uso culinarios: Los piñones de esta especie son comestibles y, una vez pelados, se utilizan en repostería, en sustitución de avellanas o nueces. Las espinacas o acelgas rehogadas (hervidas y después salteadas en aceite con un diente de ajo), mejoran mucho si se les añade al saltearlas una cucharada de piñones y otra de pasas. Los piñones son un excelente complemento para personas que llevan una dieta vegetariana.

Aplicaciones mágicas: Utilizado para limpiar y purificar la casa, así como el agua del baño.

Aplicaciones mágicas: Pero la aplicación más curiosa es la de tomar una piña a mitad del verano (llena de piñones), porque se dice que si su poseedor come un piñón cada día, se vuelve inmune a los disparos de escopetas.

 

MAITE ACOSTA CHITO

AGOSTO 2011