Blog Turismo Serón

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Espacio natural, sabor propio

CRUZ DE 5 CAMINOS

La Cruz de los Cinco Caminos

Más de cuatro siglos en la huerta de Serón

Junto al colegio Miguel Zubeldia, en el cruce de la carretera que lleva hacia Baza o Tíjola y da acceso al pueblo, hay una Cruz de hierro forjado sobre una columna cilíndrica tipo “miliario” que según una leyenda urbana recuerda el lugar dónde fue herido de muerte Luis de Quijada, lugarteniente de Don Juan de Austria, durante la toma de Serón en 1570. Sin embargo, realmente, se trata de una cruz de caminos[1].

La primera referencia a esta cruz la encontramos en un documento notarial de 1634  que recoge la venta[2] de un bancal en Serón: “…bancal que linda con el camino de Palomino en la huerta de esta villa, junto a la Cruz de cinco caminos”.

cruz-5-caminos Cruz de los Cinco Caminos

El texto confirma  la existencia de una cruz colocada en la encrucijada de cinco caminos donde uno de ellos partía hacia la hacienda y cortijos de Palomino en el pago de Cáliz, próximos a Higueral.  El nombre ha perdurado en una rambla, la llamada rambla de Palomino, por encima de Los Hernández y hacia la hoya de Cáliz. Este camino se iniciaría en la actual calle Cervantes pasando por debajo de las eras de la Alcudia[3], lugar donde se encuentra desde 1833 el Cementerio.

Por otro lado, la cuesta de la Iglesia, junto al denominado “pago” del Gadil [4], ha sido siempre una entrada natural a Serón cuando se venía de Baza. Lugar importante porque por allí, debajo del revellín de la Iglesia, pasó siempre la llamada acequia del beber de la fuente Liar.  Un segundo camino de la encrucijada fue precisamente el que da entrada al pueblo por el Gadil y cuesta de la Iglesia. Esto se deduce del documento notarial de venta[5] fechado en 1663 donde se indica: “…casa por bajo del revellín de la parroquia de esta villa, en la calle que baja para la Cruz de los cinco caminos y va a Baza…”  La calle a la que hace referencia el texto y que bajaba a la cruz es la actual calle Nogueral.

Los actuales caminos hacia Baza y hacia Tíjola fueron otros dos caminos que llegaban a la cruz. La huerta de Serón contaba con otros pagos importantes cuyos nombres perduran: el Olivar, cañada de San Marcos, el Quemado y el Carmedí.

El quinto camino era el que iba al Quemado y continuaba hasta la Cantarería. Lo confirma el documento de venta de 1691 donde Andrés de Arriaga, vecino de Serón, vende al licenciado Carlos Suárez, beneficiado de la Iglesia parroquial de Serón “dos bancales en la huerta, bajo la Cruz de los cinco caminos que lindan con el camino que va al Quemado…”

Por tanto, de la Cruz de los Cinco Caminos partían el camino a Baza, el de Palomino, el que iba al Quemado, el camino a Tíjola y el que entraba a Serón por el Gadil y cuesta de la Iglesia. Esta encrucijada estaba muy cerca de la actual, entendiéndose que por modificaciones en la carretera y acceso al pueblo,  la cruz fue desplazada hasta su lugar actual.

Por su lectura clara presento un documento del año 1835 que corresponde a la subasta de dos fincas: “…siendo una de ellas un bancal y una parata contigua al mismo, en el Pago de la Huerta de esta villa y sitio de la Cruz de los cinco Caminos de nueve celemines y medio, tasado a veinte ducados…”

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Referencia a la Cruz de los Cinco Caminos en el año 1835

Esta cruz perdura con este nombre hasta final del XIX. A principio del XX el lugar  aparece referenciado simplemente como Pago de la Cruz.

FLORENCIO CASTAÑO IGLESIAS



[1] Cruz que se colocaba en los caminos como elemento que sacraliza el espacio. Los fieles, al partir o regresar, se humillaban agradeciendo su protección.

[2] A.H.P.AL., Pr. 4148, f. 99v.

[3] Alcudía= al-kúdya = loma, colina, cerro.  El Cementerio católico de Serón fue construido en 1833, siendo Alcalde Mayor D. José Antonio Vázquez.

[4] Barrio que había bajo la Iglesia, al final de la cuesta.

[5] A.H.P.AL., Pr. 4193.

DE UN TODO

Cuando vi esta preciosa foto de José Antonio Yélamos Castillo pensé en esta pequeña sección de Nuestros Rincones, porque me di cuenta que siempre os hemos enseñado en ella grandes espacios abiertos impresionantes, poblados antiguos abandonados repletos de historia, árboles centenarios o enormes o singulares. O centenarios, enormes y singulares, todo en uno.

Y me planteo que la realidad es que nuestros rincones son todos. Todos. Esos espacios inmensos que nos hacen asombrar y apreciar con facilidad la belleza de la naturaleza, de nuestro entorno,  y también estos otros diminutos que no son tan evidentes porque tenemos que hacer el esfuerzo de detenernos un instante y buscarlos, reparar en ellos, estar atentos al detalle, quizás incluso esperar un momento preciso hasta que se muestran. De ese modo una única y pequeña flor puede ser todo un universo.

Por eso me encanta esta foto, porque un pequeño bosque de florecillas acoge en su sombra a una pequeña serpiente, seres vivos en perfecta armonía. Me encanta porque José Antonio ha reparado en ese pequeño universo y nos lo ha regalado- Porque sí. (Gracias).

Y me pregunto por qué no siempre todos apreciamos en su justa medida el valor inmenso que esto tiene. El hecho de vivir en una sierra rica en flora y fauna y, extrapolando, el hecho de habitar un planeta que, de momento, es una absoluta excepción de vida en el universo.

Queramos o no las personas somos parte de este engranaje perfecto que es la naturaleza y como parte integrante tenemos la obligación moral de preservarla, de protegerla con todas nuestras fuerzas. No sólo porque es nuestra casa y será la casa de nuestras siguientes generaciones sino porque, a pesar de que nuestra vida esté regida por la industrialización y la tecnología,  somos naturaleza.

Respetemos la naturaleza, reconozcamos nuestro lugar en ella y la necesidad de proteger nuestro medio vital. Despertemos en nosotros nuestra conciencia ecológica natural, ancestral, para legarla a nuestros hijos.

Es imposible copiar aquí toda la carta que escribió el Jefe Indio Seattle al Presidente de Estados Unidos de America, Franklin Pierce, cuando este último le pidió comprar sus tierras.

Os copio sólo este párrafo:

“Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: sólo es una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia”.

Disfruta nuestra sierra, disfruta nuestro planeta pero hazlo pensando que es un ser vivo que siente y, sobretodo, padece. Como tú.

MAITE ACOSTA CHITO

TODOS LOS RINCONES

Aunque ya han pasado algunos meses no podemos dejar de mencionar, emocionados, la gran nevada de diciembre pasado (y posteriores). La Sierra y nuestro pueblo se vistieron con sus mejores galas y nos regalaron bellísimos paisajes que todos hemos podido ver directamente o  inmortalizados en multitud de imágenes y videos que se han compartido en las redes sociales.

Por tanto, en esta ocasión especial “nuestro espacio” en esta edición de Al-Cantillo son “todos los rincones”  de nuestro pueblo y de su entorno natural, porque allá donde miráramos (una panorámica de Serón, el detalle de una calle empinada o una fuente, el río, un pinar en plena sierra, la orilla de la carretera de Las Menas o cualquier otro espacio grande o pequeño que se nos pueda ocurrir) la vista merecía, sin lugar a dudas, ser inmortalizada con una fotografía.

Tenemos que confesar que nos ha resultado difícil escoger una entre tantas fotografías preciosas que los aficionados a este arte han tenido la amabilidad de enviar al Ayuntamiento y, al final, de muestra hemos elegido la de Juan Carlos García Simón, donde se puede apreciar la magnitud de la nevada en Serón y su entorno natural más cercano.

En la sierra la nevada fue aún más intensa y se ha podido disfrutar de la nieve muchos días. Como siempre, cuando nieva en la Sierra de Filabres es una fiesta, así que la afluencia de gente de toda la provincia y más allá fue masiva, atraídos por los paisajes idílicos e invernales.

Hemos visto a multitud de turistas aprovechando para practicar deportes de invierno, además de senderismo al uso o ciclismo.

Aunque, sin duda, quienes más han disfrutado estos días han sido los pequeños, aprovechando las vacaciones navideñas. Familias enteras, incluido abuelos, han aprovechado para pasar el día en la nieve con los niños/as, que lo han pasado genial lanzándose por las cuestas con los trineos  o con simples plásticos, haciendo muñecos o lanzándose bolas de nieve.

Y como “año de nieves, año de bienes”, los alojamientos rurales y restaurantes, han visto incrementadas las reservas de sus plazas estos días.

Otro gran beneficio ha sido el aporte de agua que ha supuesto para la sierra, los campos y los acuíferos subterráneos. Después de tantos años de sequia, ha sido un verdadero alivio recibir esta gran cantidad de nieve.

Dejando la parte lúdica y feliz a un lado, tenemos que decir que este temporal de nieve y viento también ha provocado grandes destrozos en la masa forestal de nuestra sierra. Los pinos y otras especies no han podido soportar el peso de las grandes acumulaciones de nieve y los fuertísimos vientos, que han provocado la quiebra de muchas de sus ramas e, incluso, hemos podido observar gran cantidad de troncos partidos por la mitad.

Una vez derretida la nieve, se ha podido apreciar en toda su magnitud las graves consecuencias de este temporal invernal. Muchos ejemplares han caído y se ven sus raíces al aire, otros están apunto de caer y muchos están descabezados.

Como todo en la vida, la cara y la cruz de la moneda.

MAITE ACOSTA CHITO

CONVENIO ASOCIACIÓN DE COMERCIANTES

Un convenio para impulsar el Comercio

El Ayuntamiento de Serón representado por su alcalde, Juan Antonio Lorenzo, y la asociación ‘Serón Comercio’, representado por su presidente, Carlos Jiménez Mora, han firmado un convenio de colaboración con el objeto de impulsar y apoyar a las Pymes comerciales de esta localidad.

Ambos representantes han adquirido una serie de compromisos especificados a través de este acuerdo que tendrá vigencia de dos años prorrogables, y que compromete al Ayuntamiento de Serón a facilitar el acceso a la Asociación ‘Serón Comercio’ y sus asociados a todos los servicios de apoyo a las Pymes comerciales de este Ayuntamiento y de otras Administraciones (Centro de Apoyo al Desarrollo Empresarial CADE o Servicio Andaluz de Empleo); a intercambiar documentación publicitaria para su difusión de las Pymes comerciales vinculadas a dicha asociación; a informar a ‘Serón Comercio’ de todas las jornadas, mesas de trabajo y seminarios, así como acciones formativas y eventos organizados o participados por el Ayuntamiento de Serón, cuando se dirijan a apoyar el desarrollo del espíritu emprendedor, la innovación social y la creación de actividad económica, y a difundir el logotipo de la Asociación en todo el material divulgativo que pueda derivar de las actuaciones que se realicen en aplicación de las cláusulas de este convenio de colaboración.

Por su parte, la asociación ha adquirido el compromiso a través de este convenio, de  promover y apoyar a las Pymes comerciales de Serón a través de actividades de formación, organización de encuentros y asesoría para el desarrollo de proyectos durante el periodo de vigencia del convenio; mencionar la colaboración que mantiene con el Ayuntamiento de Serón en todas aquellas actuaciones que lleve a cabo en materia de sus asociados, que se realicen en aplicación de las cláusulas de este convenio, y difundir el logotipo del Ayuntamiento de Serón en todo el material divulgativo e informar al Ayuntamiento de todas las jornadas, mesas de trabajo y seminarios, así como acciones formativas y eventos organizados o participados por la Asociación Serón Comercio cuando se dirijan a apoyar el desarrollo del espíritu emprendedor, la innovación social y la creación de actividad económica.

TORRES VIGÍAS EN EL SERÓN DE LOS SIGLOS XVI-XVII

La atalaya de la Alconayza y la torrecilla de la “vega”

El valle del Almanzora es un enclave natural de comunicaciones entre Murcia y  Granada usado por sucesivas civilizaciones. Durante la época nazarí los musulmanes tenían este territorio junto con sus fortalezas comunicadas mediante un sistema de atalayas o torres vigías. Estas torres que en las crónicas árabes aparecen como torres de señales, eran las encargadas de controlar el acceso por los caminos, ramblas y río, avisando de posibles incursiones castellanas mediante el humo de sus fogatas. La base de estas ahumadas se realizaba con arbustos silvestres como el tomillo, el esparto y la retama.

Testigo del paso de los siglos tenemos la torre del Ramil, en el Pilancón. Es una torre circular de cinco metros de diámetro y una altura aproximada de nueve. El acceso se realizaba mediante una abertura, orientada al sol naciente, situada a unos seis metros. Sus pobladores o torreros accedían mediante escalera de madera o cuerda, para retirarla después. La torre es maciza hasta su mitad.

 

Torre Ramil

Torre del Ramil, en el Pilancón

A lo largo del valle destacaban diversas atalayas que jalonaban los cerros a un lado y otro del rio Almanzora. Las torres hicieron durante siglos la función que hoy ejerce la telefonía móvil y, de hecho, algunos de esos cerros poseen ahora antenas de telecomunicación.

En las proximidades de cada fortaleza se situaba la atalaya principal que defendía el pueblo. La atalaya nazarí de Serón es recogida en el texto de Mármol y Carvajal  cuando relata la llegada a Serón, en 1570, de las tropas de D. Juan de Austria para sofocar la rebelión morisca en el Almanzora.

El escuadrón de Luís Quijada, que marchaba poco a poco buscando lugar para poder acometer a los moros, al llegar al paraje de una atalaya antigua, que estaba frontera de la villa en un cerro antes de llegar al camino que sube del río, repartió la gente en

 

dos partes: la una dio a Tello González de Aguilar para que subiese derecho a la torre, y con la otra subió él por cerca del camino que va a Serón.”

 

La atalaya de la Alconayza

 

La atalaya antigua que se describe en el texto anterior estaba ubicada en lo alto de la Alconayza. Documentos notariales de principio del siglo XVII hacen mención a esta torre que todavía estaba en pie, llamándola torrecilla de la Alconayza. Así, en un inventario de bienes de 1619 se dice: “Otra suerte de paratas en la Alconayza, junto a la torrecilla, linde de Geronimo de Bico”.

 

En el siglo XVIII todavía se mantenía en pie, aunque seguramente bastante deteriorada. Así se constata en un documento de venta realizado en 1719: “Venta de un huerto con árboles frutales y parras en el pago de la Alconayza que linde por arriba con el camino que sube a la torrecilla”.

 

Otra referencia a la torre corresponde al año 1747: “huerto en el pago de la Alconayza, linde camino que sube por dicho pago a la torrecilla de el.”

 

Torrecilla_Alconaiza

Alto de la Alconayza donde estuvo ubicada la atalaya principal de Serón

Desde este balcón natural, se divisa toda la huerta y parte de la vega de Serón, la sierra de Filabres, la rambla de la Jauca y el Valle del Almanzora. Esta atalaya comunicaba visualmente con la de Tíjola, la del Ramil, la torrecilla de la “vega” y la del cerro de la Torre, en la Jauca. Esta última controlaba el acceso a Serón por la rambla de la Jauca.

La torrecilla de la vega

Aunque desde la Alconayza se divisa la torre del Ramil, existieron otras torres intermedias que controlaban tanto la vega como la entrada a Serón desde la rambla del Ramil, la Manahaca, el Valle y Aldeire. Una de estas torres fue la torrecilla de la vega, ubicada en las proximidades de Los Castaños, subiendo desde Los Cucos a Huélago. Desde el siglo XVII, la torre ya daba nombre al pago de la vega conocido como La Torrecilla. Así lo constata un documento testamentario de 1682: “Es mi voluntad que una suerte que tengo en el pago de la torrecilla de la vega…”.

Otro documento del año 1749 nos da más información sobre la ubicación de esta torre: “Domingo Sánchez Carpio vende tierra de secano a Juan Hinojo Castaño, en el pago de Huélago, linde cortijo de Juan Castaño, la acequia de la torrecilla que dicen de la vega y dos barrancos”.

 

torrecilla vega_Castaños

A la izquierda Los Castaños y a derecha la ubicación de la Torrecilla de la vega

Desde la torrecilla de Los Castaños se divisaba la atalaya de la Alconayza, siendo la encargada de controlar toda la vega, los pagos del Angosto, Plazas, Cocaira y Manahaca.

FLORENTINO CASTAÑO IGLESIAS