Blog Turismo Serón

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Espacio natural, sabor propio

Asamblea de la Asociación de Vías Verdes de Andalucía

El pasado 14 de Marzo, Serón fue sede de la celebración de la Junta Directiva y la Asamblea de la Asociación de Vías Verdes de Andalucía (AVVA). A la cita asistieron unos 30 representantes llegados de las Vías Verdes de todos los puntos de Andalucía; además de los socios fundacionales, se han ido sumando en los últimos años Mancomunidades, Ayuntamientos, empresas y personas físicas.

En representación del Ayuntamiento de Serón, di la bienvenida a los asistentes y realizamos una visita a La Estación y Vía Verde al finalizar las reuniones, como municipio anfitrión. El presidente de la Asociación, Pedro Bruno Cobo, representante de la Diputación Provincial de Jaén (Diputado de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente), agradeció la acogida del Ayuntamiento durante su intervención. En la visita, los asistentes conocieron La Estación de los Cuentos (que les pareció un proyecto muy interesante y diferenciador de los servicios que se encuentran en el entorno de otras vías verdes), el antiguo edificio de viajeros acondicionado como bar-restaurante, el antiguo cocherón acondicionado como salón diáfano con uso para conciertos, festivales culturales, exposiciones, entre otros, y la reciente instalación del Centro de Interpretación del Aire y el Planetario.

En la Junta Directiva y Asamblea celebradas se aprobaban las cuentas del ejercicio anterior, el presupuesto del ejercicio 2018, la memoria de actividades 2017 y programa para 2018, la contratación de asistencia técnica de apoyo para la gestión de diversos proyectos, y se daba cuenta de la incorporación de nuevos socios.

Esta Asociación se constituyó en julio de 2011 en la localidad cordobesa de Cabra con el fin de promover, desarrollar y dinamizar los antiguos trazados de ferrocarril recuperados como Vías Verdes en Andalucía. El Ayuntamiento de Serón fue socio fundacional junto a la Diputación Provincial de Jaén, el Consorcio de la Vía Verde de la Subbética (Córdoba), la Fundación Vía Verde de la Sierra (Cádiz-Sevilla), la Fundación de Ferrocarriles Españoles y el Ayuntamiento de Lucainena.

La Asociación trabaja para promover el desarrollo de todas las Vías Verdes de Andalucía favoreciendo la cooperación y coordinación entre ellas para la realización de acciones de interés común en materia de turismo, medio ambiente, desarrollo rural, empleo, salud, cultura y deporte.

CARMEN Mª CUADRADO PÉREZ / Área de Turismo

Acciones comerciales de turismo

A partir de la puesta en marcha del proyecto “Serón Experiencias”, se ha elaborado un Plan de Comercialización mediante diversas acciones y líneas de marketing y venta.

Se ha establecido un radio desde Málaga a Murcia por la costa incluyendo Granada ciudad, ya que una vez analizados los datos turísticos, por cercanía y por la tendencia de los viajeros españoles, en este radio es posible generar sinergias que atraigan a un mayor número de visitantes.

Es de sobra conocido que en este momento hay muchos agentes de viajes, plataformas online, touroperadores, etc., y muchos turistas que buscan experiencias nuevas y en destinos nuevos, por tanto, para Serón es una excelente oportunidad de darse a conocer en este campo.

Tras analizar las posibilidades de venta de los productos turísticos “Experiencias Serón” en los diferentes y potenciales agentes comercializadores, se está trabajando en distintas líneas de forma paralela, principalmente con agencias de viajes, agentes online (plataformas), hoteles, presencia en ferias y eventos, webs y redes sociales.

Uno de los principales objetivos es atraer a las agencias de viajes para conseguir que Serón sea referente como destino en el que disfrutar de esas “experiencias”. Para ello, se han visitado agencias de viajes emisoras que trabajan con grupos y a las que hemos ofrecido las experiencias para que se dediquen a su comercialización. Además, se ha llevado a cabo un trabajo de campo progresivo y basado en contactos telefónicos y por email. De manera general la respuesta ante las experiencias es positiva, aunque el fruto del trabajo será visto con el tiempo, de este modo podremos ver la relación de las visitas con el éxito del proyecto.

Otro de nuestros principales objetivos es la introducción de nuestros productos en plataformas para estar visibles para los diferentes clientes, por lo que se están llevando a cabo contacto con todas las plataformas posibles para conseguir este objetivo. Ya se han cerrado algunos acuerdos y se están negociando con otras, para que las experiencias sean reservables a través de dichas plataformas.

En la línea de trabajo con los hoteles y otros tipos de alojamientos que por cercanía vean la visita a Serón como una forma más de generar contenido para sus clientes, se han realizado numerosos contactos, envíos y desarrollo de acciones concretas con los agentes como ir dejándoles progresivamente nuestros catálogos en Almería, Granada, Málaga y Murcia.

Además, se ha continuado en la línea de promoción del destino con nuestra aparición en medios, redes sociales, y nuestra participación en ferias y eventos. Los últimos en los que hemos estado presentes ha sido en el I Foro por la Cultura de la Provincia de Jaén celebrado en la ciudad de Baeza, y en la Feria ITB Berlín.

En nuestra búsqueda por encontrar al cliente ideal para cada experiencia decidimos participar en el I Foro por la Cultura de la Provincia de Jaén, donde han participado numerosas personas representantes del arte y la cultura de esta provincia. En este caso, nuestra presencia en esta acción ha sido la de poder localizar el cliente objetivo para, en especial, la comercialización de la experiencia Creativa, la más relacionada con el arte y la cultura del catálogo Serón Experiencias. Hemos puesto en conocimiento de los principales responsables de escuelas de arte de Jaén y Granada, la existencia de un producto turístico como es el de turismo creativo, además de participar en las ponencias de los mismos, hemos establecido y despertado el interés por Serón y la tendencia artística del municipio.

En la Feria ITB Berlín, el objetivo de que nuestras experiencias estuvieran presentes, era que fueran parte de la oferta real de la provincia de Almería y de la comunidad de Andalucía, ya que éste mercado (el alemán) es muy importante desde hace mucho tiempo. Por ello, se establecieron contactos con touroperadores que realizan circuitos por Andalucía con el fin de que incluyan a Serón dentro de los mismos, buscando además que el flujo de turistas alemanes que vienen a la costa conozcan nuestra oferta y nos visiten.

La suma de todas estas acciones comienza a dar buenos resultados, con numerosos grupos que han venido a conocer Serón y a vivir esas experiencias, desde grupos de autobuses, a grupos de amigos o familias, y parejas.

CARMEN Mª CUADRADO PÉREZ / Área de Turismo

Melchor Açorero de Talavera

Un franciscano en la vicaría de Serón

En el año 2013 publicaba en esta revista[1] la transcripción de algunas inscripciones del siglo XVII sobre pedestales de cruces blancas relacionadas con Serón. En particular, la inscripción que está en el cementerio nos indica el nombre del vicario que la mandó poner: “El bachiller Melchor Azorero de Talavera, beneficiado y vicario de esta villa mandó poner esta cruz. Año de 1668”. La cruz se pondría junto a la ermita de la Virgen de los Remedios, después de realizarse  importantes  obras de reparación tanto en su estructura como en la cubierta. Un documento[2] fechado en 1663 nos habla ya de su mal estado, aceptando el mayordomo de la cofradía de los Remedios la limosna de ocho ducados del vecino  Juan de Yelamos “para la obra de la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, patrona de esta villa, por tener mucha necesidad y estar hundiéndose la dicha ermita”.

inscripción siglo XVI

Hoy, quiero acercarme a la familia Açorero de Talavera y, en particular, al vicario Talavera, recogiendo el patronato de legos que fundó así como la capellanía a beneficio eclesiástico que fundaron sus albaceas testamentarios en 1674.

Conviene recordar que a finales del siglo XVI Serón era la mayor villa del Alto Almanzora y  capital de una vicaría que integraba, en 1587, a las parroquias de Serón, Tíjola, Bayarque y Bacares.  Esta vicaría contaba con en estas fechas con un total de 280 casas pobladas de las cuales 125 correspondían a Serón, lo cual da una idea del aumento de población tan considerable que se produciría en Serón. En 1596 al frente de la vicaría estaba el  licenciado Luís de Aguilar y Oliver, beneficiado de de Serón y mayordomo de fábricas de sus iglesias.   En los primeros años del siglo XVII, cierto Alonso Açorero[3] de Talavera empieza su carrera en Serón de simple sacristán, sustituyendo en el cargo a Alonso de Olivares y cobrando no sólo de cuidar de la sacristía, de tocar las campanas, de llevar la cruz en las procesiones y entierros sino de su intervención en las misas cantadas.

Encontramos una referencia[4] de 1608 donde “Alonso Açorero de Talavera, sacristán, se obliga a pagar al pósito veintidós reales prestados del caudal del dicho pósito”. Completaba sus ingresos con la compra y  venta de solares, arrendamiento de tierras del marqués de Villena y arrendamiento de casas de morada. Así, en 1616, vende al licenciado Tomás Marín de Arriola,  beneficiado de Serón,  “un solar de casa que está encima del horno viejo del marqués, lindando con huerto de Juan Gutiérrez Altamirano y casa de Alonso Rodríguez y calle Real que va a la puerta de Almería[5]”.  En el año 1633 vende tierra en el Reconco y arrenda durante cuatro años “dos casas de morada juntas en la puerta de Almería”.

Alonso Açorero y Lucía de Salamanca, su mujer, tuvieron cuatro hijos: Ana, Eugenia, Alonso y Melchor Açorero de Talavera. Ana se casa con Pedro Rojo, hermano del clérigo de Serón Francisco Rojo. Uno de sus hijos, Melchor Rojo Azorero de Talavera, nace en Vélez-Rubio convirtiéndose en un franciscano que dedicó su vida al pleno cumplimiento de las reglas de la familia de Asís: pobreza y penitencia. Fallece en 1693 siendo sepultado en la capilla de la Virgen de la Soledad de la iglesia de Laujar. Eugenia se casa con Damián Ribelles, primer Obediencia de la Santa Escuela de Cristo de Tíjola. Uno de sus hijos, Ambrosio Ribelles, se convertiría en el primer capellán de la Capellanía de nuestro vicario Talavera. Alonso, su único hermano,  vivió siempre en Serón, siendo el primer patrón del patronato de Talavera.

Rúbrica de Alonso Açorero de Talavera hacia 1630, siendo beneficiado de  Arboleas

Rúbrica de Alonso Açorero de Talavera hacia 1630, siendo beneficiado de  Arboleas

Cuando Lucía de Salamanca fallece, Alonso Açorero como buen conocedor del funcionamiento de las iglesias y experto en materia religiosa, optó por recibir las órdenes y servir de clérigo, siendo empleado como capellán años más tarde. Hacia 1630, como licenciado ya, es el  beneficiado de la parroquia de Arboleas.

El vicario Talavera

Hacía 1621 la vacante que Luis de Aguilar y Oliver dejaría en la vicaría de Serón sería asignada al doctor Thomas Marín de Arriola, comisario del Santo Oficio de la Inquisición, quién tuvo una presencia activa y decisiva en todo el proceso de reedificación del templo parroquial de Serón[6].

El joven bachiller Melchor Açorero de Talavera ya estaba junto al doctor Marín en 1634. Melchor fue formado bajo las enseñanzas de los hermanos franciscanos del convento de San Luís de Vélez-Blanco y del convento del Santo Padre San Francisco de Almería, siendo fray Juan Álvarez su confesor. En 1639, estuvo gravemente enfermo siendo cuidado por su primo Melchor de Talavera y María de Salas, su mujer. Durante esta enfermedad redacta su primer testamento[7]. En él pide ser enterrado en la iglesia parroquial de Serón “con el hábito y cuerda de mi padre San Francisco que yo acostumbro a llevar” y manda se digan por su ánima gran cantidad de misas rezadas: 150 en el convento de Almería,  otras tantas en el convento de San Luís  y 100 en  la parroquia de Serón.  Deja limosna a la cofradía del Santísimo Sacramento, nombrando heredero universal a Alonso Açorero, su padre.

Superada la enfermedad, Melchor Açorero de Talavera  toma posesión de la vicaría de Serón al fallecimiento del doctor Marín, hacia enero de 1641. Vivió en la plaza de la ermita de la Virgen de los Remedios, comprando en 1651, y en subasta, la casa del matrimonio Gerónimo de Vico[8] y Teresa Marín. Fallecido su padre, se rodea de su hermano Alonso y de su primo Melchor Pérez de Talavera, teniente de gobernador y justicia mayor de Serón y mayordomo de la cofradía del Santísimo Sacramento en 1650. En el aspecto  eclesiástico sus personas de confianza son el licenciado Gerónimo de Vergara, beneficiado de Serón y el licenciado Pedro del Maço y Prado, beneficiado de Tíjola.

El vicario Talavera  otorga su último testamento  en Serón, el 20 de junio de 1669, ante el notario de la audiencia episcopal de Almería, Martín García. Aunque no disponemos de su testamento[9], sí se dispone de algunos documentos que relatan el proceso de formación de una Capellanía colativa a beneficio eclesiástico que se fundará en 1674 con el residuo de sus bienes. Estos documentos nos irán informando también sobre los detalles del Patronato de Legos que el vicario Talavera funda el 17 de julio de 1669.

Rúbrica de Melchor Açorero de Talavera

Rúbrica de Melchor Açorero de Talavera

Su muerte se produciría hacia 1670-1671, pasando a ser el licenciado Pedro del Maço y Prado el nuevo vicario del partido de Serón. Sólo estaría alrededor de dos años pues en 1673 el licenciado Bartolomé Vélez, beneficiado de Serón, aparece ya como vicario.

El Patronato de Talavera

La institución conocida como patronato de legos se fundaba, vía escritura, a partir de unos bienes con el objetivo de perpetuar la memoria del fundador y la de sus familiares mediante la celebración de un número de misas al año a favor de ellos. Se intentaba también beneficiar y  asegurar el futuro de familiares cercanos que aspiraban a seguir la carrera eclesiástica.

El Patronato de Talavera, como se conocería en referencias notariales posteriores, se funda con todos sus bienes raíces cuyas rentas quedaron vinculadas a ciertas obras pías y a cierto número de  misas semanales por su alma. El primer patrón fue Alonso Açorero de Talavera, su hermano. La misión del patrón era la de velar por las cláusulas de su fundación, proponer el nombramiento del capellán y certificar el cumplimiento de las misas. Su primer capellán sería Ambrosio Ribelles, su sobrino, hijo de Eugenia Açorero, su hermana.

En 1681 el patronazgo lo disfrutaba Marcos Martínez Morata, casado con Lucía Hernández. Alonso Açorero no estuvo de acuerdo con esta sucesión e interpuso pleito contra dicho nombramiento.  Así lo recoge su testamento[10] otorgado en Serón en junio de 1682:

Tengo pleito con Marcos Martínez Morata y Lucía Hernández, su mujer, por el Patronato que dejó mi hermano, por pretender ellos entrar gozando en él. Dicho pleito está en estado de sentencia y quiero que mis herederos lo defiendan”.

La sentencia tuvo que ser favorable a la familia Açorero pues en 1684 ya estaba de nuevo Alonso Açorero al frente del Patronato. Así lo recoge un documento de venta fechado en octubre de 1684 donde Clemente Sánchez y María Pajares, su mujer, venden a Alonso Açorero de Talavera y al Patronato de Talavera un bancal de riego en el pago de la Vega.

El Patronato tuvo casa en la plaza de la ermita de la Virgen de los Remedios y distintos bienes en tierras  en los pagos de Fuencaliente, Angostos, Vega, Alconaiza, Carmedí y huerta de Serón. Perduró hasta el siglo XIX, encontrando una referencia[11] de su existencia en  1819, donde se dice: “…se hipoteca tierra en el pago del Angosto junto al Patronato de Talavera…”.

Fundación de la Capellanía del vicario Talavera

Fallecido el vicario Talavera y después de cumplido su testamento, el arcediano Luís Almansa de León,  provisor y vicario general de Almería  presenta el 22 de junio de 1672, en Serón, las cuentas finales del licenciado Talavera, quedando un residuo o saldo a favor de doce mil reales. Ese mismo día se decide que lo más conveniente para el alma del difunto es el de fundar con ese residuo una capellanía[12] con la dotación de dos misas cantadas cada semana y responso sobre su sepultura.  Se dicta un auto[13]  comisionando al licenciado  Pedro Maço y Prado, vicario de Serón, para que con los doce mil reales en depósito del licenciado Gerónimo de Vergara,  se compren pedazos de tierra a censos impuestos a ellos. Para informar a los interesados en vender se colocaron edictos en las puertas de las iglesias de Serón y Tíjola.  Uno de los primeros bienes de la futura capellanía sería la compra de una hacienda de 280 ducados deprincipal a María y Juana de Vico Rondalce, herederas de Gerónimo de Vico, con censo fundado sobre un cortijo y bancales de viñas en el pago de Huélago.

En diciembre de  1674 se firmaría la escritura de fundación[14] de esta Capellanía   erigida en beneficio eclesiástico[15] perpetuo  y colativo en la iglesia parroquial de Serón. Ante el notario de Serón comparecieron los albaceas del vicario Talavera: el licenciado Bartolomé Vélez, vicario desde 1673;  Pedro del Maço y Prado, beneficiado de Tijola; Alonso Açorero de Talavera,  hermano del vicario Talavera y Melchor Pérez de Talavera, su primo.

La escritura recoge y enumera todos los bienes con sus censos respectivos, así como los diferentes llamamientos y cláusulas sobre la sucesión de patronos y capellanes.

Rúbricas de los albaceas testamentarios del vicario Talavera

Rúbricas de los albaceas testamentarios del vicario Talavera

Para la designación de patronos se siguieron  los mismos llamamientos que el vicario Talavera estableció en la fundación de su  patronato de legos. Así, “según el auto del señor provisor nombraron por primer patrón a Alonso Açorero, hermano del testador. Le suceda  Lucia Fernández Guerrero, sobrina, hija de Salvador Fernández y María Guerrero….y a falta de sus deudos más cercanos,  sucedan en el patronato los dos beneficiados de Serón y en caso de discordia, tenga voto el vicario”.

Sobre la sucesión de capellanes:

“Que el primer capellán sea Ambrosio Ribelles, clérigo de menores órdenes y sacristán de Tíjola, sobrino del testador, hijo de Eugenia Açorero de Talavera, su hermana, por ser el deudo más cercano y el más benemérito de su familia. El cual no ha de tener obligación de residir en la dicha capellanía por la voluntad del testador, por lo mucho que le quiso en vida y así poder gozar con su sacristía la capellanía”.

La escritura deja muy clara la sucesión del capellán una vez que se produzca la vacante de Ambrosio Ribelles: “Y a falta de deudos sucedan los naturales de esta villa que fueren más beneméritos y a falta de naturales de esta villa sucedan los naturales de Tíjola que sean más beneméritos y a falta, le sucedan los naturales de Bayarque más beneméritos, y a falta de los naturales de los tres lugares de este estado, puede el patrón nombrar libremente el capellán a quién quisiera”.

A los capellanes que deseen seguir sus estudios eclesiásticos se les da licencia para cursar y graduarse “por tiempo de 7 años a los que estudiaren la sagrada theologia en la universidad y 5 años a los que estudiasen los sagrados cánones y otros 2 años para practicar en la ciudad de Granada y no en otra parte”.

Florencio Castaño Iglesias

Abril de 2018


[1] “Inscripciones del siglo XVII”, F. Castaño Iglesias. Alcantillo, nº 51 (2013).

[2] A.H.P.AL., P. 4193

[3] A principios del XVI la familia Azorero vive en Alcaraz (Albacete) donde Pedro Azorero es el sacristán de la parroquia y Alonso, su hermano, un prestigioso organista. Sabiendo que Alcaraz y Talavera de la Reina (Cuenca)  eran territorios bajo el  marqués de Villena, se puede inferir que un descendiente de los  hermanos Azorero  es el que se trasladó a Serón a principios del XVII.

[4] A.H.P.AL., P. 4126, f. 219.

[5] Se refiere a la puerta que hubo a la salida de Serón hacia la ermita de Los Remedios y los molinos harineros de la ribera.

[6] Gil Albarracín, A., El Templo Parroquial de Serón.

[7] A.H.P.AL, f. 330

[8] Le embargan sus bienes para cubrir sus deudas al Pósito de Serón.

[9] El A.H.P.AL. no dispone de los protocolos de 1669.

[10] A.H.P.AL. Pr. 4191, f. 114

[11] A.H.P.AL. Pr. 4299, f. 14

[12] Fundación con carácter de perpetuidad realizada sobre una serie de bienes  cuyas rentas estaban destinadas a la manutención de un clérigo, que quedaba obligado a decir un cierto número de misas por el alma del fundador.

[13] A.H.P.AL. Pr. 4185, f. 79

[14] A.H.P.AL. Pr. 4187, f.411

[15] Favoreciendo la ordenación de nuevos capellanes así como su graduación en los distintos estudios superiores en Teología.

Ruta BTT. Entre aleros de pizarra y árboles monumentales.

Distancia: 63 Km
Tipo de Recorrido: Circular
Tiempo: 4-6 horas
Desnivel de Subida: 1.320 m
Desnivel de Bajada: 1.320 m
Dificultad: Media-Alta
Época Recomendable: Primavera y Otoño

Descripción:

A través de esta ruta de bicicleta de montaña podremos disfrutar de los distintos matices del paisaje cultural y natural de la Sierra de los Filabres, el cual ha sido moldeado, durante milenios, por las manos de los hombres y mujeres de las distintas civilizaciones que vivieron en estas montañas.

Quien se decida a realizar este itineario podrá conocer el singular tipo de poblamiento y arquitectura tradicional de pizarra de las cortijadas serranas de esta comarca, atravesará una de las superficies forestales más extensas de Andalucía, tomará descanso bajo la sombra de encinas y pinos milenarios y con un poco de suerte se cruzará con magníficos ejemplares de ciervo o de macho montés.

La ruta circular parte y termina en la cortijada de Aldeire (Foto 1) situada a 1.107 m de altura. A ésta pequeña aldea se accede desde la población de Serón a través de la AL-6403. Iniciaremos con una exigente subida por una pista forestal que nos llevará a la Cortijada de os Marcos (pto km 8 – Foto 2), magnífico exponente de la arquitectura tradicional de montaña y a la Cortijada de Los Santos (pto km 12,5 – Foto 3), en cuya fuente podremos repostar agua.
Posteriormente, tras aproximadamente 2 km adicionales de subida, conectaremos con una de las principales vías que cruza la sierra, la cual nos llevará al Mirador de la Víboras (pto km.19,7- Foto 4), en primer lugar, y posteriormente, al Refugio Forestal de Arroyo Berruga (pto km 28 – Foto 5). Tanto en un punto como otro, podremos disfrutar de unas magníficas vistas de las inmensas repoblaciones forestales de la Sierra de los Filabres y tomar el primer avituallamiento de la jornada ciclista.

Una vez recuperadas las fuerzas, afrontaremos la segunda parte de la ruta, bastante más favorable ya que, a excepción de pequeñas subidas, todo el recorrido es llano o en bajada. Pasaremos por el Cortijo del Conde (pto km 42,4 – Foto 6), vivienda con una de las cubiertas tradicionales de aleros de pizarra mejor conservadas de las Sierra. En este punto, volveremos a repostar agua en la fuente existente.

Un poco más adelante (pto km 42,7), nos desviaremos un poco de la ruta principal, en dos ocasiones. Merecerá la pena porque visitaremos dos lugares de enorme interés de la Sierra de los Filabres: los pinos laricios centenarios ((Pinus nigra subsp. salzmanni) del Calar del Gallinero y la Cortijada de Los Carrascos. Estos majestuosos ejemplares de pinos (Foto 7), pertenecen a una especie endémica de la Península Ibérica y constituyen verdaderas reliquias de la antigua vegetación natural de la Sierra. Por su parte, la singular y bella aldea de Los Carrascos (Foto 8), constituye el mejor ejemplo del valioso patrimonio etnográfico y arquitectónico existente en estas montañas.

Finalmente, iniciaremos la bajada hacia Aldeire, que nos llevará, en primer lugar, a la Barriada de la Loma y su singular cementerio abandonado (Foto 9) y, por último, al colofón de la ruta, la Encina milenaria de La Loma (Foto 10), monumento natural declarado por la Consejería de Medio Ambiente y considerado por algunos científicos como el arbol natural más grande Andalucía.

José Luís Caparrós Martínez / Coordinador Provincial de Almería de la Agencia de Medioambiente y Agua

 

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Estudio descriptivo del Castillo de Serón

ESTUDIO DESCRIPTIVO DEL CASTILLO DE SERÓN

Rafael Pozo Marín

Arqueólogo

El castillo de Serón es un BIC, inscrito en el Catálogo general de patrimonio histórico andaluz con la categoría de monumento según fecha de disposición de 25 de junio de 1985, publicada en BOE del 29 de junio de 1985. El castillo de Serón es propiedad del Ayuntamiento de Serón por cesión de su anterior propietario D. Enrique Nin de Cardona quien lo adquirió, junto con otras propiedades, a la condesa viuda de Montijo mediante escritura de compraventa firmada en Madrid en 1916.

 

  1. SITUACIÓN GEOGRÁFICA

El castillo de Serón se encuentra enclavado en el centro del actual municipio de Serón a una altitud aproximada de 862 m.s.n.m. sobre los restos de la plataforma rocosa de pie de monte que formó parte del lecho marino del estuario del Almanzora. Los distintos procesos erosivos que colmataron la cuenca durante el Neógeno con sedimentos procedentes de las sierras indican una sedimentación costera formada por los aportes de estas mediante grandes avenidas alternadas con periodos de calma erosiva. En el Cuaternario la acción erosiva de los agentes geológicos externos producen aumentos de gravas y arenas unidos al encajamiento de la red hidrográfica y el modelado del relieve actual.

La altitud y dureza de los materiales sobre los que se asienta el enclave le han otorgado una privilegiada situación estratégica en el control territorial de la explotación de recursos económicos del entorno desde la llegada de los primeros grupos sociales prehistóricos a la cuenca del Almanzora y aunque no tenemos constancia de la aparición de restos arqueológicos que nos indiquen un asentamiento temporal o permanente en el castillo anteriores a la Edad Media, teniendo en cuenta la intensidad del poblamiento en el núcleo urbano desde finales del Medievo, los restos hallados fortuitamente en los alrededores si parecen indicar que el lugar pudo ser utilizado como punto estratégico en la comunicación y control territorial desde el período Calcolítico.

La disposición del sitio no solo es idónea para la comunicación y control de la vía de paso que establece el Almanzora entre el interior andaluz y las costas mediterráneas sino que permite controlar fácilmente los recursos económicos propios del valle y de la sierra, especialmente los mineros, al tiempo que los de carácter defensivo al estar elevado y rodeado por los cauces del Río Bolonor a su izquierda y la Ramblilla de San Marcos a su derecha.

La orografía, la topografía, y los recursos hídricos, básicamente fuentes, arroyos y ríos (Fuente Liar, Ramblilla, Bolonor y Almanzora) condiciona­ron en un primer momento la estructura, consolidación y evolución de la villa. El hábitat se  adaptó a la orografía estratégicamente extendiéndose alrededor de la plataforma superior del castillo hacia el norte, sur y especialmente el este donde la pendiente es más suave y de fácil acceso a las zonas potencialmente agrícolas; el área oeste presenta una ladera más abrupta producida por la erosión del Río Bolonor que ha encajado su curso en los materiales más blandos del piedemonte, sin embargo la margen izquierda del Bolonor suaviza su pendiente a la altura del casco urbano hacia la confluencia con el Almanzora en la Alconaiza. Por el sur el acceso resultaría más fácil desde Filabres, lo que supondría mayor esfuerzo defensivo en la construcción de la villa medieval. El camino de la Sierra, hoy zona de la calle Bacares, debió de ser una entrada importante y bien guarnecida de defensas pero de nuevo aquí el hábitat ha sido muy intenso y el espacio muy remodelado, especialmente en el siglo XVIII, sin embargo, el laberinto actual de calles podría estar muy condicionado por el trazado de la entrada medieval lo que le convierten en una de las zonas más interesantes del conjunto urbano.

 

  1. LOS ORÍGENES DEL CASTILLO DE SERÓN

Como hemos mencionado anteriormente el origen del castillo de Serón nos es completamente desconocido en la actualidad debido sobre todo a la ausencia de una investigación seria sobre el monumento y por otra parte al completo desconocimiento sobre hallazgos de restos arqueológicos procedentes de las remodelaciones que ha sufrido el casco urbano en las últimas décadas a pesar del creciente interés socioeconómico que despierta el patrimonio entre la población. No obstante podemos plantear la hipótesis de una posible utilización de carácter temporal del cerro del castillo, dado su alto potencial como punto estratégico, durante la Prehistoria o en época tardorromana a partir de la crisis urbana y de las ciudades y el progresivo éxodo al campo, con la aparición de explotaciones rurales y de nuevos poblados o vici surgidos en la vega (La Huerta o San Marcos); y finalmente, los nuevos poblados situados en altura con una clara estrategia defensiva (El Castellón, Los Blanquez, etc) [1].

Pero será necesario esperar hasta el siglo XII para encontrar la primera mención escrita sobre Serón como Šarūn, en la ruta de Baza a Almería, en la obra Uns al-muharŷ wa-rawd al-furaŷ (Goce del pensamiento y proceder de la consideración) de Abū ˮAbd Allāh al Idrīsī y como ḥiṣn Šīrūn en la obra de Lisān al-Din Ibn al-Jatib Hatrat al-tayf fī riḩlat al-šitāʼ wa-l-sauf (Aparición de la imagen soñada. Viaje de invierno y de verano) en 1.347. En esta última obra, escrita poéticamente, Ibn al-Jatib, alto funcionario de la corte nazarí, relata un viaje oficial de la corte granadina acompañando a Yūsuf I hacia las fronteras orientales del reino; al llegar a Serón describe: «hasta que nos recibió el bosque de pinos con su olor a ámbar y nos cautivó su belleza; los árboles eran pilares puestos en fila, mojones hechos de tupido follaje, palmeras altas y crecidas, mozas que arremangan sus verdes faldas como si recoger quisieran la cola para vadear el río, como hacen las beduinas, mientras bañan sus pies las aguas dulces, claras y, en lo alto, arrullan las palomas con collares ornadas».

De las citas islámicas se puede deducir la existencia de un núcleo de población anterior, posiblemente disperso (alquerías sin defensas), que se centraría y fortificaría en el último tercio del siglo XIII cuando se fija la frontera oriental del reino nazarí frente al cristiano de Murcia. Posiblemente sería bajo el mandato de Yūsuf I (1332-1354) cuando se fortifica el actual castillo al convertirse en importante punto estratégico en la segunda línea defensiva de la frontera oriental, clave en la defensa entre el Almanzora y la ciudad de Baza, pero sobre todo será su nieto Muḥammad V (1354-58/1361-90) quien reparó las fortalezas ya existentes y construyó otras nuevas.

El caserío islámico se desarrolló alrededor de la fortaleza de forma que el ḥiṣn (castillo), es a su vez centro neurálgico del hábitat y del territorio organizado en torno a él. El castillo se convierte en área de refugio en tiempos de guerra y a su vez el caserío se organiza en conexión con el castillo donde las propias casas se suelen cerrar al exterior formando lienzos relacionados con la defensa. En un momento indeterminado este parece ser el sentido de la evolución del caserío anterior al trazado de la Calle Real.

Quizás, como pasa en otros castillos de la zona cuyo origen estaría en torno al siglo XI-XII, el castillo de Serón podría estar ocu­pado en este período, aunque por el momento no tenemos estudios arqueológicos que permitan afirmar la fundación de dicha villa en el período taifa a pesar de aparecer en los itinerarios de al Idrīsī, sin embargo, el caserío pudo haberse organizado entre los siglos XII y XIII en torno a una primera fortaleza en esta amplia dinámica de fortificación  de las comunidades rurales como protección a los nuevos perímetros irrigados de forma que el ḥișn que menciona Ibn al-Jatib, se convirtió posteriormente en el centro de un territorio organizado en torno a él compuesto por diversos núcleos menores con sus perímetros irrigados y grandes propiedades con predominio del secano (Alcóntar, Aldaire, El Hijate, La Jauca, etc.).

Sin embargo, lo que puede parecer más claro a través de la arqueología, la toponimia, las fuentes y documentos escritos, es la fase nazarí con la reorganización de la frontera a media­dos del siglo XIV con la construcción o refuerzos de las defensas del castillo y demás elementos propios de la villa medieval, mezquita, viviendas, aljibes, almacenes, cementerios (La Ramblilla), espacios irrigados (La Alconaiza, el Gadíl), etc.

Tras la conquista por los Reyes Católicos, el hábitat y la ocupación urbana de la villa continúa en el mismo enclave, adaptando los elementos nazaríes a las nuevas necesidades.

 

  1.  DESCRIPCIÓN DEL CASTILLO

El castillo de Serón se eleva a 862 m.s.n.m. sobre los restos de un conglomerado miocénico que formo parte de los sedimentos marinos de los bordes del estuario del Almanzora, alrededor de unos 12 m. sobre la rasante del caserío que lo rodea y unos 80 m. sobre el Río Bolonor con una fuerte pendiente en la zona oeste, condicionando su distribución en una superficie aproximada de 916 m2 dispuesta en sentido noreste-suroeste.

No hay constancia de evidencias arqueológicas en las proximidades del castillo que per­mitan suponer cuál sería la superficie original o la disposición del recinto, con seguridad este sería mucho mayor que el actual y se extendería por la zona sur descendiendo hacia la Plaza de la Virgen de los  Remedios. La continuidad del hábitat en el mismo lugar, seguramente desde mediados del siglo XIV, momento en que debió erigirse el castillo actual, y las transformaciones a las que ha sido sometido a lo largo de su existencia han desfigurado por completo la morfología original hasta el extremo de que el castillo que hoy conocemos es fruto, en un elevado porcentaje, de la remodelación sufrida a finales de los años 60 durante la presidencia del alcalde Luis Villalba.

Deducimos de la documentación fotográfica de Gustavo Gillman y del Portfolio de los pueblos de España, anteriores ambas  a la remodelación de Villalba, que el caserío estaba completamente adosado en todo su perímetro a la plataforma rocosa del castillo de cuyos restos, incluida las zonas más deleznable de ella, se habrían abastecido los habitantes para la construcción de viviendas, desapareciendo, posiblemente, hasta la cimentación de los muros ya que hasta el subsuelo, aún hoy, se encuentra horadado por bodegas, y donde solo parecen quedar, en relativo buen estado de conservación, los paramentos de la base ataludados del bastión norte que soportaba la torre del la campana y algunos restos de lienzo incluidos en los muros de las zonas este y oeste.

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Fig. 1. Plano actual del castillo con los restos antiguos señalados y fotografía aérea de final de los sesenta con los restos visibles anteriores a las restauraciones modernas.

Aunque gran parte del conjunto actual ha sido reinventado a mediados del siglo pasado es posible encontrar restos antiguos de difícil datación entre los nuevos muros, no obstante el pequeño recinto, (imposible saber por el momento si único)[2], serviría solo para albergar la guarnición militar porque el torreón que aparece en las fotografías del siglo XX parece destinado a residencia del gobernador de la plaza, y no para refugio de la población local, considerando sus escasas dimensiones.

Si planteamos la hipótesis de que el castillo podría tener sus orígenes en el siglo XII por la documentación de las fuentes escritas, seguramente la muralla  original estaría levantada a base de encofrado sobre zócalo de mampostería para poder apoyarse sobre la superficie rocosa del cerro, (este podría ser el caso de algún muro de la zona este, al pie del bastión norte), pero la técnica constructiva más antigua, que aún podemos observar, está realizada a base de mampostería ordinaria de tongadas de piedra de mediano tamaño unidas por argamasa de cal y arena y revoco externo de yeso, técnica que  pudo utilizarse a partir del siglo XIV como forro exterior en las zonas conservadas para refuerzo de la obra anterior, ya que el empleo de la artillería a partir de esta fecha puso en peligro los antiguos muros de tapial, pero el conjunto, en líneas generales, responde a una fortaleza caracte­rizada por la mampostería enripiada, modelo edilicio que corresponde a mediados del siglo XIV.

Por el momento, solo podemos apreciar dos fases constructivas medievales en el castillo, una nazarí y otra cristiana sin que se deba descartar una cronología anterior como ocurre en otras fortalezas del Almanzora.

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Fig. 2. Zonas con restos medievales anteriores a la primera remodelación moderna.

 

  1. a.      Baluarte Norte

Partiendo de la cara norte, el punto más elevado del castillo, lo ocupaba, hasta finales del siglo XIX, un torreón (posible torre del homenaje) de planta cuadrada cimentado sobre la roca irregular y una base de refuerzo en talud, construida en mampostería de esquistos, necesaria para ampliar y consolidar la plataforma sobre la que se levantaba en su cara norte. Esta torre, teniendo en cuenta la superficie que consta en las escrituras de compraventa (209 metros), estaría dividida en dos plantas, como también parecen corroborar, en las fotografías de Gillman, la presencia de las pequeñas ventanas que se observan en los muros norte, este y oeste.

El torreón presentaba esquinas de ladrillo, que han servido de modelo a la actual torre del reloj, y se cubría con terraza. La cubierta superior parece protegida con antepecho corrido y espadaña en su cara norte que albergaba la campana de señales y el acceso a la plataforma. En el subsuelo emergen los restos de un aljibe excavado en la roca; seguramente se trata del aljibe  para uso de la población sitiada que Luis Mármol Carvajal menciona en el asedio de 1569 cuando habla de los padecimientos de la población cristiana de Serón por el bajo nivel de agua del aljibe de la fortaleza cuyos soldados no habían querido henchir cuando se fueron los moriscos por ocuparse de robar en las casas.

La presencia de esta torre plantea problemas cronológicos tanto por su aspecto como por las técnicas constructivas y aunque parece ser la zona más antigua y completa conservada en la actualidad no podemos darle una fecha nazarí; el castillo debió sufrir constantes remodelaciones a partir de los siglos XV y XVI, el sistema de construcción en talud, el uso generalizado de la mampostería y las esquinas de ladrillo así como la decoración de los paramentos de estucos esgrafiados enmarcando las caras planas de los mampuestos que aún permanece en el tercio superior de las caras norte y oeste, nos plantean dudas cronológicas pues aunque es normal la aparición de paramentos con mampostería encintada en el reinado de Muhammad V formando parte de su programa edilicio, la decoración de esta torre[3] está más próximas a decoraciones realizadas por alarifes mudéjares bajo las ordenes de arquitectos cristianos.

 

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Fig. 3. Desarrollo aproximado de la decoración del estuco de la cara oeste del baluarte.

  1. b.      Muro Este

Desde este baluarte norte los lienzos de muro se prolongan curvándose hacia el suroeste casi paralelos adosados a ambas caras de la peña para cerrar el recinto en muro recto en la cara meridional; la cara oriental presenta en la actualidad dos torres adosadas de planta rectangular de diferentes dimensiones, ligeramente ataludadas siguiendo la tónica general de todo el conjunto, sin embargo, a pesar de ser la zona donde las antiguas viviendas se elevaban hasta la plataforma rocosa superior, permanecen algunos restos de muros antiguos del recinto medieval que fueron utilizados como cimentación o apoyo de estas y aunque no son visibles las bases de cimentación, es decir, los zócalos que permiten regularizar la superficie rocosa del cerro para apoyar las tapias del encofrado, encontramos restos de rezarpas de mampostería en la base del muro sobre el que se levantan las dos torres y algunas más junto a la base este del bastión principal. En esta zona son visibles los restos de muros de mampostería a base de fajas separadas por lajas o esquistos trabados con argamasa y, a menudo, yeso así como algunos sillares de arenisca en la base del ángulo norte de la torre menor para refuerzo de las esquinas como zonas más débiles en las obras de mampostería. La reconstrucción moderna intentó imitar estos restos visibles en algunas zonas con  cajones de 1 a 1, 20 metros de altura (torre menor), la misma que se aprecia en el tapial con verdugadas de ladrillo de los siglos XV y XVI, es decir obras una y otra cristianas. Para los restos de paramentos antiguos que  continúan en este muro entre las dos torres la altura media oscila alrededor de los 20 y 30 cm.

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Fig.4. Restos de los paramentos de mampostería antigua trabada con yeso a base de fajas separadas por lajas de esquisto en la base del muro entre las dos torres de la zona este.

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     Fig. 5. Restos de los encofrados medievales en la base de la torre mayor de la zona este.
Muro Oeste

     Continuando en la cara occidental del recinto encontramos el único acceso a la plataforma superior adosado a la roca, posiblemente el original, cuyo muro de contención, también remodelado, continua hacia el sur haciendo un punto de inflexión hacia la zona centro que refuerza su defensa mediante una torre semicircular, a partir de aquí continua el muro nuevo a base de piedra de mármol prolongándose hacia el sur hasta formar un baluarte trapezoidal que enlaza con la cara este; esta zona final carece, por el momento, de interés ya que el muro de cierre se levantó cercando la plataforma rocosa superior mediante la ampliación de esta con rellenos modernos hasta dejar un espacio suficiente entre las rocas emergentes para conectar sin interrupción todo el perímetro vacio que rodea la construcción exenta.

A causa de las lluvias torrenciales de diciembre del pasado año, la torre semicircular perdió parte del cerramiento cilíndrico de la cara suroeste desde la base macizada hasta parte de las almenas, dejando al descubierto los restos interiores de la torre que existían antes de la reconstrucción de finales de los años 60, y cuya ruina es visible en la fotografía aérea del Vuelo general de España de 1956.

Esta interesante torre se levanta sobre un zócalo de nivelación de mampostería ordinaria de cantos rodados trabada con la roca natural hasta una altura de 1,20 m. sobre la rasante actual. Sobre este zócalo semicircular se levanta la base de la torre ataludada con mampostería de hiladas regulares alternada con franjas de lajas de esquisto sobre la que se eleva la torre propiamente dicha de planta circular y alzado cilíndrico, ligeramente cónico hasta una altura total de 8,70 m. sobre rasante.

En la observación previa a la limpieza se percibe, al menos en el paramento interior que ha quedado al descubierto tras caer el forro exterior reconstruido, la posible existencia de dos plantas habitables sobre la base maciza y arranque de la cubierta superior que le serviría de terraza; este interior presenta, con múltiples reparaciones, desarrollo circular en su alzado para lo que se vació parte de la pared de roca y recubrió de muro de mampostería. En la primera planta enterrada (aún no es posible comprobar si esta hueca o es maciza a causa de la acumulación de escombros) se intuyen dos ventanas o saeteras (¿?), ya que aparecen dentro de la fábrica del desarrollo cilíndrico interno, dos arcos abocinados formados por lajas de pizarra y mortero de abundante yeso[4]; a simple vista estas se encuentran a la misma altura de una tercera saetera circular cegada y tallada en un sillar cuadrado y cuya cara externa aparece empotrada en el muro orientado al norte que aún permanece en pie (tampoco podemos saber aún si su posición es original o fruto de remodelaciones antiguas o de los sesenta). Las tres saeteras, orientados hacia el norte, sur y oeste, podrían controlar el acceso a la fortaleza por esta zona o bien reforzar la defensa frente al cerro de la Alconaiza que como hemos comentado anteriormente se encuentra a la misma altura al otro lado del río Bolonor y a una distancia aproximada en línea recta de 350m., pero será necesario esperar a la limpieza total para interpretar su función.

Como referente general cabe decir obra árabe y obra no árabe, castillo árabe y castillo cristiano; castillo árabe y el mismo castillo reformado por los cristianos con introducción de determinadas estructuras. Pero en lo que se refiere a fábricas constructivas es más sensato decir “obra de tradición árabe”, cual es el caso de la participación mudéjar. Porque el cristiano por sí mismo y por su cultura aportaba poca cosa a la cultura de la construcción; estaba sometido a la larga tradición constructiva hispanomusulmana (s. VIII al XII) de ámbito peninsular que conllevaba la homogeneización de la cultura edilicia, porque la horizontalidad de las hiladas de mampuesto es común en la España árabe y la cristiana, al igual que la altura mencionada más arriba de 20 o 30 centímetros por hilada como modo de trabajo más cómodo. Establecer diferencias entre la mampostería árabe y la cristiana dependerá de factores ajenos a la propia construcción, como podría ser el caso de las cerámicas del entorno o de las citas en fuentes árabes o cristianas.

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Figs.6 y 7. Torre antes y después del derrumbe, se aprecia la mampostería organizada y separada por líneas de esquistos entre el zócalo y la base de la torre.

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Fig. 8. Interior de la torre tras la limpieza inicial donde se ve la cara interna del piso superior y la zona intermedia con los arcos de pizarra de las posibles saeteras.

  1.  REFERENCIAS HISTORIOGRÁFICAS

 

La presión de Castilla sobre el territorio nazarí terminaría en 1492 con la rendición de Granada; algunos años antes, el 7 de diciembre de 1489, se habían firmado, tras la toma de Baza, las capitulaciones de Purchena y valle del Almanzora, unos días después el mismo Fernando el Católico tomó propiedad de la fortaleza de Serón camino de Purchena. Esta rendición pacífica posiblemente permitió la continuidad de las fortalezas musulmanas que no fueron destruidas al no oponer resistencia pero se fueron abandonando lentamente al perder su función militar frente a un enemigo que había dejado de serlo.

En pago a las ayudas recibidas durante la Guerra de Granada los Reyes Católicos conceden el señorío de Serón al caudillo de Baza Mahomat Haçen. Este señorío fue suprimido posteriormente y concedido en 1492 a Diego López Pacheco, marqués de Villena, hasta bien entrado el siglo XVIII cuando pasa, por herencia, a la casa de Montijo y Miranda. Los bienes de esta casa ya habían sido vendidos por la Condesa-viuda de Montijo en 1843 pero las últimas propiedades, entre las que se encontraba el castillo, fueron vendidas en 1916 a Enrique Nin de Cardona, alcalde de Serón, quien cedió las ruinas al ayuntamiento.

El castillo debió abandonarse paulatinamente y entrar en decadencia pues ya en el siglo XVI Luís de Mármol Carvajal dice que de la fortaleza de Serón solo interesaban sus campanas, no obstante jugó un papel importante en la Guerra de los moriscos resistiendo al primer ataque morisco de 1569 sin embargo la fortaleza fue tomada después de quince días de asedio cuando se empezó a minar el castillo por dos sitios distintos. Ginés Pérez de Hita describe como D. Juan de Austria a su llegada a Serón: «Maravillose de ver tal alto y inexpugnable aquel puesto, coligiendo que si su fortaleza se ponía en defensa avía de ser aún más dificultoso de ganar y con mayor coste de sangre que la villa de Galera». El 28 de febrero de 1570 D. Juan toma Serón con grandes pérdidas humanas entre las que había de contar la de su ayo D. Luis Quesada.

A partir de estos momentos el castillo permanece mudo en su deterioro ya que las noticias históricas apenas si lo mencionan; en el Catastro de Ensenada de 1753 encontramos un esquemático plano de la villa coronado por la silueta de un castillo con almenas bajo el que se escribe “castillo arruinado”.

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Fig. 9. Catastro de Ensenada  de 1753.

Pascual Madoz en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de 1845 escribe: “En lo más alto y parte céntrica de la población hay un castillo bastante deteriorado, de construcción árabe, perteneciente a la condesa de Montijo; en él se ve un reloj cuya campana es de regular mérito”.

El 24 de junio de 1863 se sintieron tres temblores de tierra y el 9 de julio otro temblor fuerte acompañado de ruido causó algunas grietas en la casa del ayuntamiento. En el castillo de Serón se desprendió una pared y se produjeron grandes deterioros en los tejados de la iglesia.

Parte de la descripción de Madoz aparece en las escrituras de compraventa del castillo mencionadas anteriormente donde se añade que consta de seis habitaciones y 209 metros de superficie firmadas en Madrid el 13 de abril de 1916  pero para estas fechas ya no existía la torre que vemos en las fotografías de Gustavo Gillman de 1893, 1895 y 1901; sin embargo en las de 1911 de este mismo autor y las del Portfolio de España fechadas hacia 1915 ya no existe el edificio principal y en su lugar se encuentra la torre del reloj que hoy conocemos. Entre 1901 y 1911 debió derrumbarse el torreón levantando una torre de menores dimensiones en el centro de la plataforma superior con cajones de mampostería  y rafas de ladrillo que enmarcan las ventanas geminadas esquinas y almenas en estilo neomudéjar para albergar la nueva campana.

El deterioro del resto de las ruinas del castillo debió acentuarse con el aumento de la población en el siglo XIX ya que todo el perímetro de murallas fue ocupado por viviendas semitroglodíticas regentadas por la etnia gitana que utilizarían los restos de cimentación de murallas y torres para su construcción horadando todo el cerro para la construcción de viviendas de bajo coste. A finales de los años 60 del pasado siglo durante el gobierno del alcalde Luis Villalba se procedió a la restauración de los restos sin criterios históricos con la expropiación de las viviendas adosadas, limpieza de los restos y construcción de los muros del castillo que hoy conocemos levantando torres y muros arbitrariamente sin criterios históricos ni atender a los restos que posiblemente quedarían desmontándolos o cubriendo los emergentes con todo tipo de materiales heterogéneos, piedra recuperada de las viviendas derruidas, ladrillos, cemento, mármol, etc.

El castillo vuelve a ser objeto de una desafortunada restauración, según proyecto de la Junta de Andalucía, ejecutada en 2005 con la sustitución de las almenas de cemento por otras de mampuestos y hierro de alturas desproporcionadas así como la ampliación de la escalera de acceso por otra de cemento de grandes dimensiones que han contribuido al deterioro físico y visual del monumento.

 

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[1] Sobre el origen de estos yacimientos es necesario referirse a las explotaciones agrícolas de la ciudad romana de Tagili (actual Tíjola), cuyo territorio de explotación económica comprendía, entre los siglos I-IV, el Alto Almanzora. A partir de estas fechas, las asentamientos rurales se convirtieron en pequeños núcleos habitados por las familias de los antiguos propietarios y sus colonos, así como por campesinos libres que explotaban pequeñas parcelas para su autoconsumo en los márgenes del territorio; en muchos de estos asentamientos encontramos el origen de algunos pueblos actuales del Alto Almanzora, casos de Serón, Lúcar, Armuña, Somontín, Purchena, Fines, etc., cuyos topónimos hacen referencia a la oronimia o antroponímia romana.

[2] Atendiendo a la configuración de estos castillos y a la época de construcción debió existir, además de la zona militar, otro recinto en cotas inferiores para refugio de la población del que no tenemos constancia dado la permanencia del hábitat a lo largo de los siglos, hábitat que se ha mantenido en el mismo lugar sin apenas desplazamiento a diferencia de muchas otras villas del Almanzora, Tíjola, Purchena, Olula, Cantoria, etc.

[3] Los restos decorativos que aún se conservan consisten en vitolas que dejan al descubierto las piedras más rehundidas rellenando las superficies con decoración de líneas incisas de coronas circulares y dobles líneas en los ángulos separadas por bandas horizontales de dobles líneas rellena de incisiones oblicuas alternando con cabezas de clavos de bronce.

[4] En la fase actual de estudio de la torre no podemos asegurar con exactitud que se trate de arcos de ventana, podrían tratarse también de arcos ciegos de descarga del peso de la zona superior de la torre ocultos en el muro interior para evitar tensiones debido a la debilidad del aparejo.