LA MÚSICA EN SERÓN
Introducción: Objetivos y Metodología
La idea de realizar este trabajo surgió gracias a mi profesora de Historia de la Música, Mª Isabel Cabrera Sauco, docente en el Conservatorio Profesional de Música José Salinas de Baza, del cuál yo he sido alumna hasta el pasado curso 2008/2009. Fue ella quien un día me comentó sobre el importante desarrollo que hubo de tener en su día la música en el poblado de las Menas, un enclave de mi localidad, Serón (Almería), debido a su gran actividad minera durante los primeros años del siglo XX.
Tenía constancia de la fuerte evolución económica que las explotaciones de hierro habían ocasionado en la zona, pero no había caído en la cuenta de que, como se ha producido en otras ocasiones a lo largo de la historia, el auge cultural de un determinado lugar, está profundamente ligado al desarrollo económico del mismo.
Así que, tras hablar con mi profesora, me pareció interesante investigar la relación economía-cultura en esta área, y más concretamente, la música en Las Menas durante las primeras décadas de 1900. Éste iba a ser, en un principio, el tema sobre el que trataría mi trabajo; sin embargo, al ir recopilando información, observé que Serón como tal, también había experimentado un fenómeno similar, incluso varios años antes. Decidí entonces ampliar el campo de la investigación, analizando los factores que contribuyeron al inicio de la actividad musical en el municipio; así como el desarrollo e influencia de ésta en la comarca del Alto Almanzora, incluyendo además, los datos referentes al poblado de Las Menas.
En seguida me puse en contacto con la bibliotecaria del pueblo, Carmen Liria Campoy, quien amablemente me proporcionó acceso a los escasos datos que se conservan en el Archivo Municipal; pues no hay que olvidar que gran parte de la documentación se perdió durante la Guerra Civil. Pregunté a varios vecinos de Serón si conocían anécdotas, datos, o cualquier información que me fuera válida. En algunos casos me la facilitaron personalmente,[1] y en otros, me proporcionaron los números de teléfono de familiares y conocidos arraigados al municipio, (familiares en muchos casos, de personajes célebres por su labor o carrera musical en Serón), con los que me entrevisté.[2] Asimismo, consulté un trabajo de investigación realizado años atrás sobre las explotaciones mineras, del cual extraje datos demográficos, económicos y sociales de aquella época, [3] y un libro realizado en homenaje a Remedios Martínez Moreno (una ilustre pianista de fama internacional), del que obtuve los datos necesarios para hacer una breve biografía sobre ella.[4] Con la misma intención, recibí por correo la documentación referente a D. Antonio Plazas Herrerías.[5] Por último, recurrí a Internet para continuar con la búsqueda de información. Me registré en el foro de la página web de la localidad -www.seron.tv-, y pedí la colaboración de todo aquél que pudiera ayudarme a reunir más datos.[6]
De dichas fuentes de información conocí acerca de la existencia de dos bandas de música en Serón (una en el pueblo y otra en el poblado de Las Menas), y de la relevancia de cada una de ellas en sus correspondientes épocas. Comenzaba a constatar, de este modo, la hipótesis que comenté al principio: en Serón existió una gran actividad musical ligada fuertemente al desarrollo económico de la zona.
Desarrollo musical en Serón a partir del siglo XIX
Contexto socio-económico de la época
Los documentos escritos más remotos que aluden al desarrollo musical de la localidad en estos últimos siglos datan de 1894, año en el que las bandas de música de Serón y Baza participaron en la inauguración del tramo ferroviario Serón-Baza. Sin embargo, fuentes orales afirman que la Banda de Música de Serón estaba ya a punto de celebrar su décimo aniversario cuando se celebró el evento.[7]
Como ya hemos comentado en la introducción, uno de los objetivos del trabajo es confirmar si la aparición de la música en esa determinada época estuvo influenciada por la actividad económica de la zona, así como ampliar mi conocimiento sobre ella. Para conseguirlo he creído conveniente reflejar la siguiente información, recogida de un tratado de investigación, enciclopedias y testimonios orales de vecinos del pueblo:[8]
Al principio del s. XIX la economía seronense, siguiendo el canon de la época, se basaba en la agricultura y la ganadería. Los domingos se celebraban grandes mercados visitados principalmente por vecinos de Tíjola y Baza, las dos localidades más cercanas al municipio. Existían además talleres familiares de alfarería y cerámica de excelente calidad que adquirieron gran fama, telares de lienzos, estameñas y mantas, 23 molinos harineros y uno de aceite. Cabe destacar, la instalación de las fábricas de la Condesa de Montijo, donde se trataba el nitro y se fundía el plomo. La población rondaba los 3.000 habitantes.
Después, con la llegada de capital extranjero procedente de los países pioneros en la segunda Revolución Industrial (c.1860-1865), el hierro se convierte en la pieza clave de la industria siderúrgica. Comenzó entonces a desarrollarse la actividad minera. Serón experimentó una transformación en su estructura social, económica y en sus costumbres. Fueron años prósperos en cuanto a trabajo y bienestar material. La población pasó a ser en 1930, año cumbre para la minería, de 9.361 personas.[9]
Tras la fecha, comenzó a notarse una fuerte emigración de los obreros a otras zonas más productivas, pasando a ser el censo en 1940, de 7100 vecinos. Los factores de este movimiento migratorio hay que buscarlos en el progresivo agotamiento de las minas, (que elevó los costes de producción), en la explotación de nuevos yacimientos mineros en el norte de África (que resultaban ser más rentables que los almerienses), en la crisis económica internacional (producida por el famoso “Crack del 29”) y finalmente en la Guerra Civil, que paralizó prácticamente la actividad ferruginosa. En la década de 1950, se produce una reactivación visible hasta 1960. Sin embargo, los vestigios de la crisis anterior y la cada vez mayor fuerza del movimiento obrero (que exigía el aumento de salario, disminución de horas laborales, y cotización a la Seguridad Social), hicieron que el 8 de Mayo de 1968 se cerraran definitivamente los yacimientos mineros. Tal hecho acarreó graves problemas económicos en toda la comarca, pero mayoritariamente en Serón, cuya población comenzó a disminuir rápidamente, hasta ser en 1981 de 3655 habitantes, y en la actualidad de 2422.[10
Aunque no existen datos que lo confirmen, es probable que alguna familia burguesa, con gran poder económico a finales del siglo XIX, tomara la iniciativa en el terreno musical y fundara la primera banda de música en la historia de Serón, la cuál, en los años posteriores (c.1900-1960.) tendría un importante renombre dentro y fuera del pueblo. De destacar es también la creación de la Banda de Menas (c.1920-1932) así como las figuras de Antonio Plazas o Remedios Martínez, cuyas labores musicales dotaron a ambos de gran popularidad en la primera mitad del siglo XX, especialmente a la segunda, que fue reconocida internacionalmente.[11]
Banda de Música de Serón
Como ya hemos mencionado anteriormente, no existen datos escritos anteriores a 1894 (fechas de inauguración del tramo ferroviario Serón – Baza) que daten sobre la Banda de Música. La información correspondiente a la misma que he recogido a lo largo de la investigación, nos sitúan en los primeros años del siglo XX, cuando llegó a Serón D. Antonio Plazas Herrerías, seronero muy aficionado a la música que dirigió la Banda hasta su muerte.[12] Sin embargo, éste no fue el único director de la asociación, ya que el trabajo que aquél realizaba en Málaga, no le permitía hospedarse largas temporadas en la localidad. En sus ausencias, el ayuntamiento nombraba a un nuevo director esporádico.
La trayectoria musical de la Banda fue bastante extensa. Varias fuentes confirman que se mantuvo activa desde su inicio, hasta 1970 aproximadamente[13]. Durante este tiempo, muchos fueron los músicos que pasaron por ella, numerosas las obras que se interpretaron, curiosas las anécdotas que se vivieron. Como en toda agrupación musical, experimentó épocas de verdadero esplendor, así como otras en las que se apreciaba cierta decadencia. En este último aspecto es de destacar la creación de una segunda banda de música en el municipio, concretamente en el poblado de Las Menas, que supuso para la de Serón la pérdida de algunos músicos y la desaparición de ese gran protagonismo del que había gozado hasta el momento. Transcurrido este período, la agrupación volvió a recuperar el prestigio que años antes había tenido.
Finalmente, en los últimos años de la década de los 60, la Banda se disolvió al no encontrar músicos suficientes para mantenerla activa. En los años previos a su desaparición Antonio Cañabate, sacerdote del pueblo, estuvo al frente de ella. Fue en el año 1989 cuando el ayuntamiento decidió reorganizarla, nombrando a Antonio Jiménez Jiménez como director y maestro de la misma. Por último mencionar a Antonio Martínez Ferrándiz, quien en el año 2004 sucedió al anterior en el cargo, manteniéndose en él actualmente.
Para profundizar un poco más en cada uno de estos aspectos, he distribuido la información de la siguiente manera:
Músicos
Durante los primeros años que D. Antonio Plazas estuvo al frente de la agrupación,[14] reunió en ella a más de cien músicos. Es fácil comprender la cuantía de la plantilla si recordamos que en esos años la población del pueblo sobrepasaba los 9.000 habitantes. Sabemos que las primeras generaciones de la Banda estuvieron formadas por los siguientes intérpretes: José Jiménez Vergara (en la agrupación era clarinetista, pero su enorme facilidad auditiva le permitía tocar varios instrumentos distintos con gran destreza), Juan Herrerías (que tocaba el bombardino), Antonio “El Alcalde” (que era el bajista), Flavio Martínez (oboísta un tanto particular, pues en las actuaciones, tenía junto a sí un cubo de agua donde sumergía el instrumento siempre que había una pausa musical), Lucio Plaza (que defendía el papel de trombón), Enrique Pérez (quien era un trompetista muy admirado), Trinidad Litrán (un fliscorno fabuloso que actuaba en las bandas de Serón y de Baza), además de Pedro Carpio, Juan Cano, José, Enrique y Jesús Torreblanca, Antonio y Juan Plazas Pérez, y Juan Litrán, entre otros. Se recuerda la existencia de una fuerte rivalidad entre Enrique Pérez y Trinidad Litrán por mostrar al público sus grandes aptitudes con el instrumento. Fue por ello que el maestro y director de la asociación, Antonio Plazas, decidió componer sus melodías dando protagonismo a Enrique Pérez en una, y a Trinidad Litrán en otra.
Sobre el año 1950, la crisis minera comenzaba a notarse, y parte de la población de Serón, emigró. La plantilla instrumental se redujo a un menor número de músicos. Se encontraban entre ellos Antoñín Jiménez (hijo de José Jiménez Vergara), Luis (hijo de Mariano), Ricardo Pérez Villalba, José Cano, Juan Cano, Gabriel (hijo del que apodaban “El Barbero”), Antonio Martínez Vergara, Pedro “El Carpio”, Rafael Martínez Mirallas, Jesús Herrerías Martínez y Emilio Martínez Cano.
La enseñanza musical que el director les proporcionaba consistía en estudiar el primer y segundo tratado del “Solfeo de los Solfeos”, así como recibir sus correspondientes clases de instrumento, una vez que el alumno había superado una prueba de aptitud que el maestro había dispuesto para él.
No tenían una vestimenta oficial, aunque por la ropa que se aprecia en algunas fotografías, debían de vestir con colores oscuros.
Parece ser que en algunas ocasiones su remuneración consistía en la exención del pago de impuestos municipales.
[1] Tal es el caso de Juan Cano García, quien me envió por escrito lo que conocía al respecto; o de Antonio Jiménez Herrerías, que me contó detalles curiosos referidos a la Banda de Música de Serón.
[2] Por ejemplo, Marina Cano García, Engracia Segura Manzanares o Juan Torreblanca Martínez.
[3] Espinosa, José y Pedro Mena: Minas de Hierro de Serón (s.l, Instituto de Estudios Almerienses y Ayuntamiento de Serón, s.a).
[4] Jiménez, María Remedios y Francisco J. Jiménez: La pianista Remedios Martínez Moreno (El Ejido, Escobar impresiones, s.a)
[5] Documentación enviada por Encarna Caparrós Plazas.
[6] Afortunadamente pude contar con los testimonios de Fredy Sorroche Martínez y Néstor Ávila Pérez.
[8] –Fuentes escritas:
- Espinos, José y Pedro Mena: Minas de Hierro de Serón (s.l, Instituto de Estudios Almerienses y Ayuntamiento de Serón, s.a).
- Enciclopedia general de España.
–Fuentes orales:
- Juan Torreblanca Martínez.
[9] Opus Cit. Pag 5 párrafo 3.
[10] Datos del último censo realizado en 2006.
[11] Tengo constancia de que en Serón se celebraron también los llamados “rosarios de la aurora”, en los cuáles se rezaba el rosario en procesión por el pueblo, y el rezo se acompañaba con cantos propios para la ocasión. Existía además, alguna que otra rondalla.
[12] Según la información biográfica que recogió Encarna Caparrós Plazas basándose en los testimonios orales de Emilia Robles Agudo (nuera del protagonista), y en la obtenida tras mi entrevista con Pilar Plaza (nieta del mismo).
[13] Según los testimonios de Antonio Jiménez Herrerías, Trinidad Pérez, y Néstor Ávila Pérez.
[14] En el archivo de la Asociación Musical “El Castillo” se han encontrado partituras firmadas por dicho director que datan del año 1909.
Actuaciones
Pronto la Banda de Música seronense adquirió gran renombre, manifestándose éste en las diversas actuaciones que realizaban en distintos puntos de la comarca, tales como Purchena, Cantoria, Olula del Río, Baza, Águilas… y como no, Serón. Cabe destacar aquí las realizadas en Semana Santa, en las fiestas de Agosto (en honor a la patrona, Ntra. Sñra. Virgen de los Remedios), y en el día de Reyes.[1]
En Cantoria se ejecutó “Alborada Gallega” (de Pascual Veiga); “Amparito Roca” tuvo lugar en una novillada de Olula del Río; la marcha procesional “A la Virgen”, en Alcóntar; y la marcha militar “Gerona” (de Lope), en Purchena, al parecer en un pasacalles o procesión.
Durante la Semana Santa se interpretaban obras como “Cristo en la Cruz” (cuyo autor es el ya mencionado director), “A la memoria de Martínez Rucker” (de Juan Mohedo Canales) o “Marcha Fúnebre” (de G.Oliver), la cuál se podía escuchar al entrar a la iglesia, una vez acabada la procesión.
Respecto a las fiestas patronales, encontramos algunas composiciones cuyas notas aún resuenan en el interior de los más mayores: “Soy Alimón, soy El Cadí” (divertido y coreado), “El asombro de Damasco” (un pasodoble de Pablo Luna), “De Andalucía a Aragón” (un pasodoble de Jaime Teixidor), “Gloria al pueblo”(presente cada año en las fiestas patronales) del cuál se resalta el contracanto entre el clarinetista principal, José Jiménez, y el requinto, Juan Cano; “Lamento español” (pasodoble de Jesús Pérez Rivas) , “De Málaga a Colombia” (pasodoble para pasacalles de P. Cambronero), “Gitanería Andaluza”, “La viuda alegre”, “El conde de Luxemburgo”, “La canción del olvido” (una selección de José Serrano), o“La Rosa del Azafrán” (un pasodoble de Jacinto Guerrero) .También podía escucharse “Una noche en Calatayud” (un poema sinfónico de Pablo Luna). Por último mencionar el himno “Himno a Serón” (de Luis Bedmar).[2]
Durante el castillo de fuegos artificiales del día 14 de agosto, era costumbre tocar “El sitio de Zaragoza” (fantasía militar de C. Oudrid). De igual manera, en la diana que se realizaba durante las fiestas se interpretaba “La anunciación de la Jota” (una diana de R.Soutullo) y “Despierta Perezoso” (obra de D. Antonio Plazas Herrerías que firmó un músico de la banda bajo el nombre de Joaquín Sanchís). Otro evento en el que participaba la agrupación era “las corridas de cintas”, un juego tradicional en el que un muchacho corría hasta un alambrado para coger una cinta de tela que había bordado su novia. Una vez hecho esto, el corredor debía devolver la cinta a la joven. Mientras, durante el transcurso del juego, la Banda de Música deleitaba al público con algunas de sus obras más expresivas. Tal es el caso del pasodoble escrito por A. Javaloyes, “El Abanico”, el cuál gustaba tanto que incluso en una ocasión el director por entonces de la Banda de Música de Baza, D. Enrique Parejo, pidió que se le dejara hacer una copia del mismo.
En navidades solían tocarse villancicos y nanas, muchas de ellas compuestas por D. Antonio Plazas.
Considero de real importancia citar lo acontecido en la celebración de la bajada del agua de la sierra a la “Fuente Elías”, lo cuál hizo posible el acceso de todos los seronses a este rico manjar, allá por el año 1920. Para festejar tal acontecimiento, se citaron a las bandas de música de Menas y de Serón. Cada una llevó un repertorio distinto. La de Menas interpretó “Rienzi”, de Wagner, mientras que la de Serón acaparó todos los elogios con “El sueño de Pierroz” y “La del Soto del Parral” (una fantasía de Soutullo).
Directores
Aunque el señor Plazas fue el director más longevo, existieron además otros como Andrés Ramírez (padre del conocido compositor tijoleño Guillermo Ramírez), Trinidad Litrán, Juan Manzanares (que ocupó el cargo durante la II República), Enrique Martínez Cano (conocido en el pueblo como Enrique Maceo) y Antonio Cañabate (sacerdote de Serón que estuvo en la corporación no más de dos años). Éstos fueron nombrados por el ayuntamiento para realizar las funciones de D. Antonio durante su estancia en Málaga,[3] exceptuando los dos últimos, que aunque tuvieron en su haber la batuta después de muerto Antonio Plazas, no llegaron a tener el prestigio que éste consiguió antaño.[4] Finalmente, tras un paréntesis de tiempo de unos 20 años, la Banda de Música volvió a reorganizarse con Antonio Jiménez Jiménez[5] como director, quien estuvo en el cargo hasta Agosto de 2004. Actualmente dicho puesto lo ocupa Antonio Martínez Ferrándiz.[6]
Antes de adentrarnos en el siguiente apartado me gustaría comentar un poco más acerca de la figura de D. Antonio Plazas Herrerías:
Popularmente conocido como “el maestro Plazas” o “el maestro de música”, nació en Caniles el trece de Abril de 1876, aunque poco después se instaló en Serón. Desde su infancia advirtió ser un hombre de admirable inteligencia, pues aprendió música de forma autodidacta, así como arquitectura. A los doce años ya tocaba el órgano de la iglesia durante la misa. Estuvo en la Guerra de Cuba haciendo el servicio militar en el regimiento de la reina Dña. María Cristina, siendo capitán de un hospital. Tal era la añoranza que sentía por España, que estando allí se animó a escribir un pasodoble: Suspiros de España. Contrariamente a lo que todos los que conocemos el famoso pasodoble pensábamos, el autor no fue Alonso Álvarez, sino Antonio Plazas. Parece ser que ambos compartían dormitorio y quehaceres en Cuba, además de una estrecha relación. Sin embargo, ésta quedó destruida cuando Álvarez, aprovechando el viaje a España de su compañero (quien iba al entierro de un hermano), publicó la obra como autor de la misma.[7] Fue un golpe realmente duro para el maestro.
Tras regresar a España ocupó el cargo de director en la Banda de Música de Serón, en el que permaneció de manera intermitente hasta su muerte en septiembre de 1962. Aunque trabajaba en Málaga (era dueño de una joyería-relojería), sus viajes a Serón eran continuos. Aún así, como ya hemos repetido anteriormente, su puesto en el grupo fue ocupado por distintos músicos, atendiendo a los intereses del ayuntamiento, ya que en Mayo de 1932, el alcalde D. Antonio Cano lo destituyó,[8] nombrando como sucesor a Trinidad Litrán. Posteriormente se le devolvieron sus antiguas competencias en la asociación.
En Serón impartía clases de solfeo y de instrumento a los futuros integrantes de la Banda. Tocaba el piano bastante bien. Compuso varias partituras, entre ellas “Cristo de la Cruz”, que se estrenó en su entierro, “Despierta Perezoso” al que en un principio no tituló (siendo un músico el que más tarde la denominó de este modo) o el mismísimo chotis “Madrid”, que al parecer, vendió a Agustín Lara.[9] Encontramos también otros pasodobles como “Viva Serón”, o “Plus Ultra”, obra conmemorativa al vuelo realizado entre España y América en 1926, a cargo del avión que llevaba el mismo nombre. Fundó además otras bandas en la región de Málaga, y compartía una relación especial con el entonces director de la Banda de Música de Valencia, el “maestro Palanca”[10].
Por último realzar su gran talante para la arquitectura y la albañilería. Muestra de ello es la torre del reloj del castillo, cuyo encargo se realizó a principios de siglo XX, el diseño del ayuntamiento, la restauración de la antigua Plaza del Rastrojo, pasando a llamarse ésta Plaza Nueva[11], y algunas viviendas de la localidad. [12] Fue sin duda, un portento para Serón que, como podemos apreciar, se benefició de sus dotes artísticas y arquitectónicas en gran medida.
Anécdotas y curiosidades
Encontramos aquí historias como la ocurrida en Mayo de 1932. Los músicos, posiblemente por algún problema con el director (Antonio Plazas)[13], no tocaron en cierta procesión en la que sí debían de haberlo hecho. Tras esto, el ayuntamiento determinó que la Banda tampoco tocaría al día siguiente en un acto público realizado en la Plaza Nueva. Los miembros de la Banda mostraron su descontento con el maestro, al igual que la alcaldía, que lo destituyó del cargo días más tarde, nombrando continuador del mismo, como ya hemos descrito más arriba, a Trinidad Litrán.[14] Asimismo se determinó que éste recibiría como sueldo anual 1500 pesetas.[15]
Por otro lado, existe presencia de que la agrupación fue citada por el ayuntamiento para conmemorar el aniversario de la II República el día 14 de Abril de 1933.[16]
Otros episodios dignos de comentar fueron los protagonizados por el párroco del pueblo, D. Alejo Muñoz, en los años de la posguerra. En una procesión de la Virgen de los Remedios, la Banda tocó algo que no era de su agrado, y éste respondió disolviendo el desfile de una manera no del todo pacífica. Pero más significativo aún es el enfrentamiento entre banda y sacerdote que ocurrió un Jueves Santo. Tal fue el grado de la disputa, que los músicos abandonaron la procesión antes de su término, y acordaron no acudir a la del día siguiente. Ante tal resolución, el ayuntamiento decretó que todo aquel que no tocase aquel Viernes Santo, sería llevado a prisión. A pesar de la severidad de la sentencia, algunos músicos no se presentaron a la cita.[17]
Pero, al igual que hubo anécdotas de este tipo, también ocurrieron otras gratificantes. Así, todos los años, al concluir la Semana Santa, los componentes de la Banda de Música eran convidados por Ángel Torremarín Nin de Cardona, su esposa, Remedios Jiménez y D. Paco (el médico) en sus respectivas viviendas, mientras que en las fiestas de agosto, era Antonio Domene (panadero del pueblo) el que los obsequiaba con bollos y naranjada.
Como curiosidades relacionadas con la Banda, he encontrado que en las procesiones nocturnas, al no haber alumbrado eléctrico en las calles, un grupo de niños provistos de velas se situaban en el centro de la formación para que los músicos pudieran leer las partituras. Igualmente, muchas de éstas tenían que transcribirse a mano, pues no existían aún las fotocopiadoras.
Reorganización de la Banda en 1989
En 1989, Antonio Jiménez Herrerías (antiguo miembro de la primera banda de música) propuso en un pleno del ayuntamiento la creación de una nueva agrupación, la asociación musical “El Castillo”. La idea fue apoyada por el alcalde y los concejales. Se decidió que la futura banda fuera una asociación (y no una banda municipal) para evitar su politización, y sin más preámbulos se buscó a un director y maestro que instruyera a los jóvenes que se acababan de inscribir. La labor fue llevada a cabo por Antonio Jiménez Jiménez y por Rafael Jiménez Pozo, que ayudaba al primero tomando lecciones de solfeo e instrumento a los iniciados. Pilar Borja Lorenzo figuró como presidenta de la agrupación en estos primeros años.
La presentación oficial de la nueva banda fue en el concierto de Navidad de 1990, y en la posterior Semana Santa de 1991. Entre los músicos que la componían se encontraban:
-María del Carmen Pérez Camenforte (clarinete). -Susana Rodríguez Borja (saxofón alto).
-María José Yélamos Castillo (clarinete). -Juan Ramón Jiménez Rubio (saxofón alto).
-Brígida López Gallego (clarinete). -Rafael Jiménez Pozo (saxofón alto).
-Encarnación Pérez Rubio (clarinete). -María Felicidad López Gallego (saxofón tenor).
-Jorge Lorenzo Cazorla (clarinete). -Antonio Jiménez Herrerías (saxofón barítono).
-María del Mar Mateo Martínez (clarinete). -Raúl Jiménez Jiménez (trompeta).
-José María Lozano García (clarinete). -Gustavo Jiménez Jiménez (trompeta).
-Francisco Javier Pérez Martínez (clarinete). -Patricia Martín Domene (trompeta).
-Noemí Pilar Lorenzo Martínez (clarinete). -José Juan Lorenzo Cazorla (fliscorno).
-Lucio Pérez Peña (trombón). -José Membrive Corral (trombón).
-Carmen María García Martínez (clarinete). -Antonio Pérez Domene (trombón; bombardino).
-María del Pilar Rodríguez Borja (saxofón alto). -Javier Díaz Espinosa (bombardino).
-Antonio Quesada Pérez (bombardino). -José Antonio Jiménez Jiménez (tuba).
Algunos de éstos continúan todavía como músicos de la asociación, y otros permanecen en ella como socios, colaborando mensualmente con el pago de la cuota establecida.
Finalmente, Antonio Jiménez dio su último concierto como director de la banda en el verano de 2004, sustituyéndolo meses más tarde Antonio Martínez Ferrándiz.
En la actualidad la asociación cuenta con dos bandas de música, la que continua a partir de 1989 (con nuevas incorporaciones) y otra juvenil cuya formación data del año 2005. En la primera encontramos los siguientes miembros:
-Lourdes Corral Yélamos (flauta). -Rocío Fernández Rodríguez (saxofón alto).
-Ana María Yélamos León (flauta)*. -Lara Checa Domene (saxofón alto).
-Beatriz Pérez Cazorla (flauta). -Cándido Berruezo López (saxofón alto).
-Remedios Corral Yélamos (requinto). – Juan Luís Pérez Yélamos (requinto).
-María del Mar Mateo Martínez (clarinete). -Andrea Herrera Navarro (saxofón alto)*.
-Francisco Javier Pérez Martínez (clarinete). -Alba Reche Fernández (saxofón alto)*.
-María José Yélamos Castillo (clarinete). -María Dolores Serrano González (saxofón tenor).
-Raquel Pérez Pérez (clarinete). -Raquel Fernández Pérez (saxofón tenor).
-Brígida López Gallego (clarinete). -José Bermudez Corpas (saxofón tenor).
-Francisco Jesús García Casas (clarinete). -Celia Iglesias Granados (saxofón tenor)*.
-Carmen María Bailina Pérez (clarinete)*. -Antonio Jiménez Herrerías (saxofón barítono).
-Marta Domene Martínez (clarinete)*. -Antonio Rodríguez Sola (trompa)
-Francisca Fernández Castaño (clarinete)*. -César Lorenzo Cazorla (trompeta)
-Juan Ramón Jiménez Rubio (saxofón alto). -Antonio Corral Yélamos (trompeta).
-Juan Antonio Berruezo López (trombón). -Enrique Pérez Yélamos (trompeta)
-José Membrive Corral (trombón) -Antonio García López (trompeta)*.
-Pedro Sánchez García (trombón). -Miguel Ángel Hinojo Fernández (trompeta)*
-Antonio José Sánchez Domene (trombón)*. -José Rodríguez Pérez (bombardino)
-Antonio Corral García (tuba). -Antonio Pérez Domene (bombardino).
-Ismael Lorenzo Simón (tuba). -Luis Quesada Pérez (bombardino)*.
-Juan Antonio García Casas (percusión). -José Luís Pérez Navarro (percusión)
-Felipe Simón Payán (percusión). -Enrique David Cruz Peña (percusión).[18]
Existen además otros músicos como Carmen Pérez Membrive (clarinete), Antonio Jiménez Jiménez (clarinete), Carmen María Pérez Garrido (saxofón tenor), o Javier Pérez Garrido (clarinete),[19] que aunque no viven en la localidad, colaboran en las actuaciones de la banda en diversas ocasiones.
Por último, los integrantes que forman la banda juvenil son:
-Aurora Martínez Martínez (flauta). -Andrea Herrera Navarro (saxofón alto).
-Inés Iglesias Jiménez (flauta). – Melania Martínez Padilla (saxofón alto).
-Ana María Yélamos León (flauta). – Elena Camenforte Cuadrado (saxofón alto).
-Jesús Pérez Yélamos (requinto). – Celia Iglesias Granados (saxofón tenor).
– Reme Corral Yélamos (requinto). – Antonio García López (trompeta).
-María del Mar Pérez Castaño (requinto). – Manuel Pérez Yélamos (trompeta).
-Francisca Fernández Castaño (clarinete). – Pablo Fernández Castaño (trompeta).
-Carmen María Bailina Pérez (clarinete). – Miguel Ángel Hinojo Fernández (trompeta).
– Marta Domene Martínez (clarinete). – Alejandro Pérez García (trompeta).
– Irene Martínez Cano (clarinete). – Víctor Rebolledo Rebolledo (trompeta).
– Ana Jiménez Figueroa (clarinete). – Antonio José Sánchez Domene (trombón).
– Remedios Martínez Merlos (clarinete). – Juan José Pérez Gallardo (trombón).
– Ana González Salinas (clarinete). – Luís Quesada Pérez (bombardino).
– Lucía Fernández Pérez (clarinete). – Ismael Lorenzo Simón (tuba).
– Virginia Salinas García (clarinete). – José Luís Pérez Navarro (percusión).
– Juan Antonio García Casas (percusión). – José Miguel Rebolledo Rebolledo (percusión).
-Felipe Simón Payán (percusión).
Ambas bandas actúan en los conciertos de Navidad y verano que se realizan en Serón, siendo la primera la encargada de acompañar algunas procesiones de la localidad y otros acontecimientos externos.
[1] No he podido constatar si dichos datos corresponden a las primeras décadas de 1900, o a los años posteriores a la Guerra Civil.
[2] Información recogida de Juan Cano García, quien ha aportado los comentarios (de grado subjetivo) que he referido anteriormente; y del archivo de la Asociación Musical “El Castillo” de Serón, en el cuál se encuentran la mayoría de las partituras citadas. Algunas de ellas aparecen en el apartado ANEXO de este trabajo.
[3] He intentado citar cada uno de los directores cronológicamente, pero no he podido confirmar claramente que el orden en el que aparecen sea el correcto, dadas las distintas versiones que me ofrecen sobre ello los documentos y testimonios recogidos.
[4] Parece ser que Antonio Plazas, ya en edad avanzada, propuso en una reunión a Enrique Martínez que lo sustituyera en el cargo. Aunque él objetó que sólo sabía leer las partituras en clave de sol, los músicos le asignaron como función marcar el inicio y final de cada obra.
[5] Hoy día trabaja como maestro de música en el CEIP. Miguel Zubeldia de Serón.
[6] Suboficial músico en la especialidad de clarinete, destinado en la unidad de música de la brigada de la Legión almeriense.
[7] Han sido varias las versiones que he encontrado acerca del episodio “Suspiros de España”. Sin embargo, me he decido a escribir ésta por ser la que me han proporcionado los propios familiares del músico. De cualquier manera, existe un punto común en todas las versiones: el “maestro Plazas” participó de alguna forma u otra en la creación de la obra.
[8] Según figura en las pags. 82 y 97 del archivo municipal de Serón, año 1932.
Vid. Cita 18.
[9] Según Néstor Ávila (quien me ha facilitado dicha información), es fácil creer lo que se afirma porque la letra del chotis dice “pedazo de tierra en la España en la que nací” y Lara nunca visitó España.
[10] Pepe de Juan Francisco me contó que el “maestro Palanca” compuso para Antonio Plazas un pasodoble, “Viva Serón”, en señal de la amistad que los unía.
[11] Vecinos del pueblo como Pepe de Juan Francisco y su esposa recuerdan que D. Antonio Plazas dotó a la plaza de un precioso quiosco para la música, con una escalinata digna de admirar, así como de una fuente de similares características.
[12] Por ejemplo, la casa donde vivía Pacita que fue la residencia del maestro.
[13] Todos aquellos que lo conocieron coinciden en que tenía un temperamento bastante difícil
[14] Lo comentado aquí es un dictamen personal que he obtenido tras estudiar las páginas del archivo en las que están inscritos dichos datos. La falta de coherencia y cohesión de la información en dicha fuente, así como su carácter implícito, me han obligado a suponer parte de los hechos. De todas formas, pienso que la interpretación expuesta es bastante acertada, pues se ajusta perfectamente a lo relatado en los documentos.
[15] Pág. 97, libro de actas del año 1932, Archivo Municipal de Serón.
[16] Archivo municipal de Serón, libro de actas de 1933. pág. s.n.
[17]Según el testimonio oral de Antonio Jiménez Herrerías.
[18] (*) Los así señalados forman parte de la incorporación más reciente a la banda, en el pasado curso 2007-2008.
[19] Además de ser clarinetista es también compositor. En el concierto de música que la agrupación ofreció en Agosto de 2008, se estrenó su pasodoble “El Castillo”, el cuál lleva por nombre el de la Banda de Música por ser un obsequio a la misma.
Banda de Música de Las Menas
Como ya adelantamos en la introducción, la apertura de las minas de hierro, ocasionaron grandes cambios en el poblado. Muchos de ellos fructíferos, como la creación de una banda de música que, aunque no fue tan duradera como la de Serón, sí tuvo una especial calidad musical, superando incluso a la anterior en este aspecto.
Sobre el año 1920 llegó a Menas un ingeniero holandés llamado Federico VanB.dgrhis, violinista aficionado a la música que promovió como medida paternalista para sus obreros, la creación de una banda en la zona. La idea era crear un ambiente afable y jovial. Muestra de ello son igualmente el casino, la plaza de toros, el local destinado al cine, el campo de fútbol, etc. que allí se habilitaron. Todos manifestaban por otro lado, el gran poderío económico que se vivió en dicho lugar a principios de siglo.
Músicos
Federico reunió a los mejores músicos de las localidades vecinas y de Serón (pertenecientes entonces a la agrupación musical del municipio), dándoles trabajo como oficinistas. [1]
En lo que a sus nombres se refiere sólo conozco el de Enrique Pérez Cano, músico en la banda de Serón, el de Antonio (“el de las Heras”)[2] y el de Juan Manzanares, director de la asociación hasta su desaparición en 1930 aproximadamente.
Las dos bandas de la localidad tenían relación entre sí por medio de los músicos, ya que muchos de ellos tocaban en las dos, según las demandas de una u otra. Además, coincidieron en alguna ocasión, como la ya comentada sobre la “Fuente Elías”.[3]
No recibían ningún incentivo económico.
Directores
Como ya he referido unas líneas más arriba, Juan Manzanares fue el único director que estuvo al frente de la Banda. Sabemos de él que era clarinetista y flautista (tocaba de maravilla el flautín), que recibió clases de música de la mano de Dña. Remedios Martínez Moreno y que durante un breve período de tiempo fue también director de la Banda de Música de Serón.
Actuaciones
Los ensayos solían realizarse en horas lectivas de trabajo, con una frecuencia semanal de dos días. Los conciertos se celebraban cada domingo de la época estival en la plaza del poblado, en la cuál se mandó construir un quiosco que sirviera como escenario a los músicos.
Las obras interpretadas eran de géneros variados, desde zarzuelas y óperas hasta pasodobles. El preferido en este aspecto por los espectadores era “Viva Serón”. Las partituras procedían de Almería y Madrid principalmente.
Anécdotas y curiosidades
En este apartado únicamente puedo comentar que los instrumentos eran propiedad de la compañía minera. Sabemos que el ingeniero holandés trajo de París una trompeta Couesnon para Enrique Pérez.[4]
Disgregación de la Banda
Durante la dictadura de Primo de Rivera ya comenzó a notarse una cierta emigración obrera. Esto, unido a la crispación social que se manifestaba en la zona a medida que se acercaba la Guerra Civil, y a la huída a Holanda de Federico VanB.dgrhis por la amenaza de ésta, hicieron que la banda se disgregara para siempre allá por el año 1936.[5]
Remedios Martínez Moreno (“La Pianista”)
Nació en Serón en febrero de 1903. Provenía de una familia de tradición musical. Su padre, gracias a su labor de comerciante, estaba bien informado de los acontecimientos culturales del momento y se codeaba con notables celebridades. Por ello, inculcó a sus hijos desde pequeños la pasión por la música y la constancia en el estudio, proporcionándoles también una amplia formación musical.
Remedios comenzó sus estudios en música con tres años, recibiendo clases del maestro Litrán, que las impartía en el pueblo a principios del s. XX. Años más tarde se piensa que la niña estuvo bajo la tutela de Antonio Plazas.
Entre Junio de 1913 y Septiembre de 1914 inició y completó, como alumna libre, los estudios correspondientes a la carrera de Piano en el Real Conservatorio de Madrid: tres cursos de solfeo y ocho de piano en los que obtuvo las máximas calificaciones, con tan sólo diez años. Seguidamente se traslada a la capital con sus padres para perfeccionar sus estudios. En estos años recibe clases de la ilustre pianista, compositora y profesora Doña Pilar Fernández de la Mora (1867-1929), discípula de Óscar de la Cinna. Una vez completados sus estudios en Madrid, en 1920, se presenta a un concurso del conservatorio, interpretando “Variaciones Serias” de Mendelsshon, y las variaciones de Brahms sobre un tema de Paganini, un género de gran dificultad por el dominio virtuosista que requería. Consiguió dicho premio, acaparando las portadas de las revistas musicales más célebres del momento.
Un año más tarde regresa a Serón tras contraer matrimonio con José Rodríguez. En 1925, su antigua gran maestra, Doña Pilar, la anima a presentarse a la convocatoria del Premio Barranco, organizado por la sociedad filarmónica de Málaga. Se presentó con las obras que le habían otorgado el premio de Madrid, y de la mano del maestro Plazas, que compartía una gran amistad con ella por aquel entonces. De nuevo, consiguió alzarse con el galardón.
Tras este evento se dedica de lleno al cuidado de su familia, restringiendo sus actuaciones a la misa del Gallo en Navidad.
Finalmente, una noche de Reyes de 1950 fallece en su casa de Serón, aquejada de una neumonía. Todo el pueblo lloró su muerte. La Banda de Música custodió el cadáver de la pianista desde su domicilio hasta la iglesia, y posteriormente hasta el cementerio, mostrando así su admiración y cariño por Remedios.[6]
CONCLUSIÓN
Con la elaboración de este trabajo pretendo demostrar que Serón experimentó un gran desarrollo musical en el siglo XX, gracias a la influencia que ejerció en la localidad la actividad minera. Fue sin duda, uno de los escenarios musicales más representativos de la comarca, así como del nordeste granadino.
Como hemos observado, la explotación minera de los años c.1870–1970, supuso para el municipio un impulso de la cultura y del arte en varios aspectos. En Las Menas esto se aprecia fácilmente, pues el beneficio económico que proporcionó a la zona, y el número elevado de obreros que congregó, hicieron que se promovieran toda una serie de actividades para el ocio, estando en ello incluida la Banda de Música. Se creó así una atmósfera de optimismo y diversión que contrastaba con las duras condiciones que soportaban los trabajadores en las minas. Por otro lado, en el pueblo, el aumento de la población también permitió que la Banda de Música se mantuviera activa durante tiempo, con un gran número de miembros.
Queda de manifiesto que la base de cada una de las bandas era el interés melómano de sus músicos, pues como ya se ha comentado anteriormente, éstos no recibían ningún beneficio económico.
Por último decir, que me he llevado una grata sorpresa al descubrir que mi localidad ha admirado y valorado la música notablemente desde hace más de cien años. Pero lo que más me ha llamado la atención, ha sido encontrar a músicos tan ilustres como Antonio Plazas o Remedios Martínez, en una época en la que los medios de comunicación eran escasos, y los tratados y técnicas musicales no eran accesibles a todo aquel que quería disfrutar de ellos. Por eso es destacable que uno llegara a formarse como un gran compositor, y la otra como una excelente pianista. Además, la figura de Remedios representa todo un instinto de constancia y superación, demostrando que el ser mujer, no tiene por qué impedir triunfar en cualquier aspecto laboral, ni mucho menos en el mundo de la música.
Fuentes de Información
Documentación escrita:
- Giménez, María Remedios y Francisco J. Giménez: La pianista Remedios Martínez Moreno (El Ejido, Escobar impresores, s.a)
- Archivo municipal de Serón: libro de actas 1932-1933
- Espinos, José y Pedro Mena: Minas de Hierro de Serón (s.l. Instituto de Estudios Almerienses y Ayuntamiento de Serón, s.a)
Páginas web:
- www.seron.tv
Documentación oral:
- Antonio Jiménez Herrerías
- Marina Cano García
- Engracia Segura Manzanares.
- Juan Torreblanca Martínez
- María Jiménez Martínez
- Pepe de Juan Francisco
Agradecimientos
He de agradecer la colaboración de todas aquellas personas sin las cuales no hubiera podido realizar y presentar este trabajo. El resultado es sin duda, fruto de todos ellos. Gracias a:
-Juan y Marina Cano García -María Giménez Martínez
-Juan Torreblanca Martínez -Segundo Quesada
-Engracia Segura Manzanares -Pilar Plazas Robles
-Néstor Ávila Pérez -Fredy Martínez Sorroche
-Carmen Liria Campoy -Mª Isabel Cabrera Sauco
-Antonio Jiménez Herrerías -Carmen Pérez Domene
[1] Documentación facilitada por Néstor Ávila Pérez, a través de la pag. web. www.seron.tv, y por Juan Torreblanca Martínez.
[2] Opus cit. Pág. 9: Músicos.
[3] Vid. Pág.11: Actuaciones.
[4] Información facilitada por Néstor Ávila Pérez en www.seron.tv.
[5] Información facilitada por Juan Torreblanca Martínez y Engracia Segura Manzanares.
[6] Información obtenida de:
Giménez, María Remedios y Francisco J. Giménez: La pianista Remedios Martínez Moreno ( El Ejido, Escobar impresores, s.a)
A mis padres,
porque gracias a ellos
la música ocupa hoy
un lugar tan especial en mi vida
BEGOÑA BAILINA PÉREZ
