DESFILES PROCESIONALES
Los desfiles procesionales en Serón tienen una gran tradición, si nos remontamos a las actas de la Hermandad de la Santa Cruz, del año 1929 donde en ellas ya indican expresamente a sus hermanos, la obligación de llevar el hábito a todo aquel que lo tuviere y asistir a las procesiones “sin salirse de las filas ni embriagueces ninguna”.
Esta sólida tradición de nuestras procesiones y actos de Semana Santa, se recogen también en la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús, en sus actas de 1814. “Que asistan a las procesiones todos los hermanos, con sus hachas (mecha fabricada con esparto y brea), modestia y compostura sin más trajes que las túnicas y el cordón, manifestando con sus portes, los augustos misterios de la pasión, que en aquellos días la Iglesia, nuestra madre, nos recuerda.”
Los antecedentes históricos sobre nuestros desfiles procesionales, datan pues de una tradición centenaria anterior a 1814, (las propias actas de la hermandad recuerdan que las avenidas del Almanzora han destruido los libros y manuscritos anteriores)… En nuestra Iglesia Parroquial de la Anunciación, a un lado de la imagen portentosa de nuestro Padre Jesús, se conserva aún un banco de mediados del s. XVII, donde puede leerse impreso en el respaldo del mismo: “Este escaño es de la Hermandad del Dulce Nombre de Jesús.”
Nuestras procesiones no solo tienen belleza por sus tradiciones, sino también por el pintoresquismo de sus calles, con casas blancas y encaladas, balcones de macetas y calles empinadas, donde los anderos, con el paso en el antebrazo, tienen que realizar supremos esfuerzos para culminar con éxito, el loable trabajo del costalero.
Calles empinadas, casas blancas con atrevidos balcones, los escenarios impresionantes de la calle Umbría y de la Calle Bacares; el quebrado recorrido de nuestra Calle Real, perspectivas primorosamente cromáticas de nazarenos y penitentes en el blanco y verde itinerario del Calvario, jalonado por montañas verdes y almendros en flor, al fondo el abigarrado conjunto de casas blancas y las torres majestaticas de la Iglesia y del Castillo.
El patrimonio de las hermandades, que sufrió un duro revés en la época napoleónica y en los avatares de la guerra civil, se ha ido consolidado desde los años treinta del s. XX.
A titulo anecdótico recordar que en 1936 se pagaba por el concepto de música cuarenta pesetas, por la cera diecinueve, por carburo y boquillas para alumbrar la procesión, catorce pesetas. Los ingresos de la hermandad del Padre Jesús fueron ese año, doscientas sesenta y siete pesetas y los gastos ciento noventa siete, hubo pues un superávit de sesenta y nueve pesetas.
El ambiente físico y urbano que ofrece Serón a su Semana Santa, da como resultado una estética irrepetible. La noche de Serón en Semana Santa, ofrece al espectador perspectivas insólitas que se traducen en sensaciones varias de luz, sonido, misterio….
La salida de los pasos del templo mudéjar mientras suenan los acordes del himno nacional perfilándose en lo alto de la mole centenaria y morisca del castillo, resulta particularmente atractiva.
El marco neoclásico de la ermita de la Virgen de los Remedios, a la entrada y salida de las procesiones, en la plaza de arriba, mientras suena la saeta, interpretada por nuestra banda de música, la A. M. “El Castillo” y la procesión gira a su alrededor, produce el encanto de lo familiar, de lo entrañable, del dolor dulcificado. Nuestras procesiones encarnan con una frescura e ingenuidad maravillosa, los principales episodios del evangelio de la Pasión, condensando y explicando iconográficamente lo más relevante: El encuentro de la madre, la Virgen, con su hijo, el Nazareno.
Jesús con el Cáliz de la pasión y todo el simbolismo agónico del Jesús de la Amargura, Jesús con la Cruz, por nuestras cuestas, el sobrio y lacónico entierro de Cristo; hablan mientras tanto el trono vacio, cubierto por la túnica, fúnebre el Sepulcro, patética, indescriptiblemente triste, la Virgen de los Dolores, ya convertida en nuestra madre, a la que acompañamos filialmente, para que no se sienta sola en la procesión del a Soledad… y todo un pueblo participando, comunicándose imperceptiblemente estas mismas emociones. Hay pues, afortunadamente, mucha tradición, cultural, religiosa, popular y sentido penitencial en nuestras celebraciones de Semana Santa, el folclore, como peyorativamente se denomina lo superfluo y vano, no tiene acogida en Serón. Si por folclore se entiende nuestra procesión del Domingo de Resurrección, lo que se expresa, es la inmensa alegría pascual, con las veloces carreras de San Juan, donde espectadores y costaleros del mismo, tiene su alma en vilo durante el corto tiempo de su impresionante aviso a nuestra madre, de que su Hijo ha Resucitado.
Nuestra Semana Santa presenta además otra característica fundamental: la colaboración solidaria de todas las hermandades, para la conmemoración pasional y litúrgica. En otros pueblos andaluces cada hermandad hace su propia estación de penitencia, en Serón esta manera de celebrar las procesiones es impensable. Cada hermandad es autónoma. Pero colabora y respeta profundamente con las demás.
Esta tradición es el patrimonio colectivo de Serón, que orgullosamente hemos heredado de nuestros antecesores y que afortunadamente vamos conservando y aumentando. Sirva de ejemplo la reciente creación de la Hermandad de la Borriquita creada el año pasado por la A. M. el Castillo.
SERAFÍN CANO PÉREZ
Pregonero Semana Santa 2011
ABRIL 2013
