EL SERBAL
El Serbal común o jerbo (Sorbus domestica) es un árbol escaso en la Sierra de los Filabres. Antiguamente estaba muy extendido principalmente por la mitad oriental de España y toda Europa Central gracias a los celtas, griegos y romanos que lo cultivaron activamente. En Andalucía abunda en Cazorla, Segura y estribaciones de Sierra Nevada y otras montañas béticas. En la actualidad, su plantación y cultivo han sido prácticamente abandonados, quedando sólo escasos árboles que atestiguan dicha actividad agrícola en algunos viejos viñedos tradicionales. De forma natural, en los montes crece esparcido por las márgenes y claros de bosques mediterráneos, y en matorrales de encina, alcornoque y otras especies de Quercus así como en pinares de negral y carrasco.
Propio de las zonas bajas y medias, crece sobre todo desde 300 hasta 1.200 m de altitud. En la Alpujarra granadina alcanza los 1.800 m. En la Sierra de los Filabres (Almería), sobre sustratos silíceos de micacitas y nada menos que a 1.700 m de altitud, se observan ejemplares cimarrones (asilvestrados) de extraordinario desarrollo. Tienen una alta resistencia a las bajas temperaturas (-25), así como al calor y la sequía, por lo que han pervivido mejor que los olivos, algarrobos, o vides cuando dejaron de recibir los riegos esporádicos que la agricultura tradicional les brindaba. Incluso llega a recuperarse bien tras los incendios.
Los frutos del serbal, las serbas, son muy ricos en vitamina C. Son muy astringentes hasta que maduran por acción de una rápida fermentación enzimática, momento en el que adquieren una coloración marrón y un agradable sabor. Se consumen en fresco, presionando cada serba como si de un tubo dentífrico se tratase.
Curiosidades:
El fruto del serbal se utiliza para fabricar sidra en países centroeuropeos.
Como su madera resiste muy bien el roce y el frotamiento continuados, antiguamente se empleó para componer piezas móviles de máquinas como husillos de las prensas de vino y aceite, norias, etc. y, especialmente, ballestas y culatas de escopetas. En Castilla su madera era muy buscada para componer los armazones sobre los que se colocaban los cañones de artillería (cureñas) o para formar parte de los mecanismos de pianos, pianolas, organillos y órganos, así como para fabricar instrumentos de viento y de percusión, como las dulzainas y las castañuelas.
En época de vendimia se recogían también las serbas. Para conservarlas más tiempo se solían introducir en sacos en grupos de igual grado de maduración entre la paja o los montones de grano de cereal, por lo que se podía disfrutar de este fruto de sabor vinoso durante meses.
Actualmente, por su buena calidad y escasez, las piezas de madera de buenas dimensiones alcanzan precios elevadísimos en carpintería y ebanistería de lujo (4.500 €/m3), hasta tal punto que posiblemente sea una de las maderas más cotizadas de Europa, equiparable a la del cerezo o el nogal.
El Serbal o Sorbus domestica se encuentra en numerosas comarcas de España en grave peligro de extinción debido a un conjunto variado de causas adversas:
1. Por un lado en agronomía se le olvida por no comercializarse el fruto, mientras que en el gremio forestal se le considera como un árbol frutal. Así se encuentra desamparado, en «terreno de nadie».
2. El valor excepcional de su madera ha hecho que miles de ejemplares hayan sido cortados y no repuestos.
3. Son muy pocos los viveros forestales y de jardinería que producen serbales comunes o jerbos en cierta cantidad.
Por su considerable interés ecológico, belleza ornamental y por su valiosísima madera debiera utilizarse en mayor medida en las repoblaciones forestales en zonas críticas, así como en jardinería. Su plantación en ámbitos privados e institucionales también debiera fomentarse para evitar su extinción.
Botánica forestal del género Sorbus en España
J. A. Oria de Rueda Salgueiro*, A. Martínez de Azagra Paredes y A. Álvarez Nieto
Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias. Universidad de Valladolid.
Invest Agrar: Sist Recur For (2006)
DICIEMBRE 2009
