LA LLEGADA DEL AGUA POTABLE A SERÓN
En 1949 el Ayuntamiento de Serón publicó una Memoria de Gestión Municipal que comprendía los años de 1940 al 1948, ambos inclusive. Y en el que además “se recoge los datos importantes que pudieron salir ilesos de la destrucción llevada a cabo en el archivo municipal, durante el periodo comprendido entre los años de 1936 al 1939”.
El alcalde que presidía la Corporación Municipal era D. Francisco Domene Martínez (toma de posesión 23 de febrero de 1942). El Secretario del Ayuntamiento era D. Juan Bono Díaz (toma de posesión 12 de julio de 1942), y es el que en este año de 1949 redacta dicha Memoria.
En la página 23 de esta Memoria hay un apartado que se titula: “Abastecimiento de agua”, D. Juan Bono Díaz diría:
“No ha sido Serón de los más retrasados en cumplir esta primordial obligación, pues entre los años de 1926 al 1930 se llevaron a efecto las obras que lo dotan de tan precioso elemento.
“…al final del presente trabajo se publican, por su importancia y carácter histórico, los documentos que pudieron salvarse de la destrucción del archivo municipal, llevado a cabo durante la guerra de 1936-1939…”
Estos documentos aparecen bajo el título llamado “Antecedentes sobre la instalación del agua potable”, en su página 95.
Hoy vemos normal tener agua potable. Sabemos que el agua que bebemos sale directamente de la fuente de Liar. De allí desemboca en un depósito para tratarla (se potabiliza), y una vez tratada llega a nuestros hogares. Pero el agua de la Fuente de Líar, que es aprovechada para consumo en los hogares y sigue regando los pagos de La Huerta, Olivar, Eli, Canales y Alconaiza desde tiempos inmemoriales, no siempre llegó a la población en las condiciones de salubridad que disfrutamos hoy.
Los antiguos que canalizaron la Fuente de Líar lo hicieron de una forma natural y sencilla excavando las acequias directamente en la tierra. Esta forma de traer el agua, al carecer de recubrimientos de cemento, madera o plomo, provocaba pérdidas por las numerosas filtraciones, pero era el método más efectivo de potabilización de la época: mediante la filtración natural.
En Serón, la calidad del agua disminuía debido a que no llegaba directamente de la Fuente de Liar, sino que pasaba por dos obstáculos artificiales.
Uno de ellos fue el Camino de Almería, transitado desde hace siglos por las diferentes culturas que han habitado Serón. Este camino comunicaba el pueblo de Serón con Almería, Gérgal, las diferentes pedanías y el menero del hierro de Menas. Este camino pasaba (y pasa) por encima del curso de agua de la Fuente de Líar y sirvió desde siempre de abrevadero para personas y animales al estar su cauce descubierto.
Para encontrarlo hoy habría que desviarse por el camino que conduce a la Casa Rural L’aqaba (antes molino de “Juan Dios”) e ir siguiéndolo arroyo arriba hasta toparnos con la carretera actual.
Los molinos harineros fueron otro obstáculo artificial. Éstos se situaban en el curso natural del arroyo y llenaban sus cubos aprovechando el desnivel natural del terreno para que el salto de agua (entre 5 y 10 metros) sirviera de fuerza motriz para rotar los mecanismos que movían las piedras para moler el grano. Tras el paso del agua por los molinos (dos de ellos se convertirían más tarde en fábricas de hilados e hidroeléctrica) volvía a encauzarse por las acequias[1].
El aumento de población a finales del siglo XIX y, sobre todo, a principios del siglo XX, con el gran número de trabajadores que demandaban las minas, hizo que el tránsito diario por el camino de Almería y cauce del arrollo aumentase en proporciones nunca vistas. Esta circunstancia, junto con el paso del agua por los artes de los molinos e hidroeléctrica, da una ligera idea del estado de salubridad en que llegaban finalmente las aguas a Serón aunque por las numerosas filtraciones llegasen “claras”.
Una década de tentativas, 1900-1910
No podemos dudar de que los mandatarios de Serón a principios del siglo XX tenían una idea más o menos clara de lo que querían para el pueblo en cuanto a la salubridad de sus aguas: conducción desde la Fuente Líar mediante tuberías hasta un depósito, y desde ahí hacia las fuentes situadas en puntos estratégicos del pueblo. Un anhelo viejo y caro, demasiado caro para el pueblo de Serón de la época. Por este motivo, las diferentes corporaciones que se sucedieron en el Ayuntamiento durante la primera década intentaron ahorrarse este gasto exigiéndoselo a dos empresas privadas emergentes.
La Sociedad Levantina
En 1904, tras la petición al Ayuntamiento de Serón por parte de D. Juan Martínez Cánovas, en representación de la Sociedad Levantina, con sede en Águilas, de aprovechar las aguas de la Fuente de Líar como motor para la instalación de una fábrica de luz eléctrica, hubo un fugaz atisbo, casi cierto, de que la posibilidad de canalizar las aguas mediante tuberías desde la misma Fuente de Líar hasta el pueblo se hiciese realidad.
La Corporación del Ayuntamiento que presidía por entonces D. Enrique Nin de Cardona y Navarro no dudó al imponer a la mencionada Sociedad Mercantil la condición de que habría que desviar una tubería desde la misma Fuente de Líar hasta un depósito que habría de construir la misma Sociedad Mercantil; y de aquí hacer una conducción mediante tuberías que llevara el agua al pueblo. Además, debía construir cuatro fuentes públicas: en la Plaza de Arriba, en la de Abajo[2], Puerta de la iglesia y Placeta de los Gitanos o de Juan Pérez.
Atendiendo las reclamaciones de la Comunidad de regantes de la Fuente de Líar, el Ayuntamiento puso, también, la condición de que la acequia que salía de la misma fuente destinada al riego y empuje de los artes de los molinos, y futura fábrica de luz eléctrica, debía ser reparada con cemento para así evitar filtraciones[3].
Como sabemos, aquél intento quedó truncado el 25 de octubre de ese mismo año, dado que es en este día cuando se cumplían los seis meses de plazo concedidos por el Ayuntamiento de Serón a la Sociedad Levantina para comenzar las obras. Obras que nunca se llevaron a cabo, posiblemente por el costo excesivo de las obras de canalización, depósito de agua y fuentes públicas[4].
La Hidroeléctrica Seronense SA
Dos de los principales actores dentro de la política municipal desde 1900 hasta 1910 fueron D. Enrique Nin de Cardona y Navarro (Partido Conservador), y D. Emilio Rodríguez Esteban (Partido liberal), quienes actuaron como alcaldes rivales sucediéndose en el cargo durante estos años[5]. Esta rivalidad entre ambos hizo que el tren del encauzamiento de las aguas desde la Fuente de Líar hasta el pueblo pasase directamente, de nuevo, de largo.
En agosto de 1909 la fábrica de hilados[6] de D. Emilio Rodríguez queda arruinada tras sufrir un incendio. El 19 de septiembre convoca en el Ayuntamiento, como Alcalde que era, a los cinco concejales de su confianza en una sesión extraordinaria para aprobar su proyecto de aprovechar las aguas que discurren por el Arroyo de Líar como fuerza motriz para generar electricidad en una hidroeléctrica que pretende construir sobre las ruinas de su vieja fábrica de hilados quemada. El proyecto, que no menciona ninguna condición referente al encauzamiento del agua de la Fuente de Líar, es aprobado sin la firma del Secretario, D. Antonio López Morales. El 10 de diciembre pide el permiso oportuno a Obras Públicas presentando el proyecto preceptivo. Y en enero es publicado en el BOP, lo que abre el periodo legal de reclamaciones.
Desde la oposición, D. Enrique Nin de Cardona y Navarro reacciona tarde, ya que el 23 de febrero de 1910 había caducado el periodo de reclamaciones ante Gobernación Civil. Él, junto con cinco vecinos propietarios de tierras aguas abajo de la pretendida fábrica de electricidad, hizo la suya en marzo para forzar a D. Emilio Rodríguez a que se hiciese cargo de la construcción del entubado de las aguas desde la misma Fuente de Líar y en las mismas condiciones que se le impusieron a la Sociedad Levantina en 1904. Las reclamaciones se basaron en la salubridad de las aguas, que quedarían, aludían, ensuciadas tras pasar por las turbinas de la hidroeléctrica. Y por otro lado en la privacidad, en parte, de las mismas al pasar éstas por el molino-fábrica de D. Enrique Nin.
El 17 de agosto de 1910, en una sesión del Ayuntamiento presidida por el Alcalde interino Liberal, D. Antonio Cano, ocho concejales (la Corporación se componía de 13) del partido de Nin de Cardona votan a favor de los cinco vecinos propietarios que se oponían a la construcción de la hidroeléctrica y anulan el permiso concedido a D. Emilio Rodríguez el año anterior aduciendo que los cinco concejales que lo aprobaron fueron coaccionados y que el acta no llevaba la firma del Secretario.
En abril del año siguiente se llegó a movilizar a gran parte de la población en una manifestación que recorrió las calles de Serón pidiendo el entubado de las aguas desde la misma Fuente de Líar hasta un depósito que habría de construirse para abastecer al pueblo[7].
Todo quedó en nada debido a que el Gobernador Civil de Almería dictaminó a favor de D. Emilio Rodríguez Esteban.
La hidroeléctrica que se fundaría el 13 de marzo de 1912 con el nombre de La Hidroeléctrica Seronense SA actuaría como un obstáculo artificial más de la misma manera que lo habían hecho, y hacían, los otros molinos entre la Fuente de Líar y el consumo de agua en el pueblo por las personas[8].
Quedaba así truncado otro intento de traer el agua potable en condiciones óptimas de salubridad al pueblo de Serón desde la misma Fuente de Líar.
Un largo camino, 1910-1920
Tras la manifestación en abril de 1911, D. Emilio Rodríguez Esteban se informó sobre los perjuicios que podría ocasionarle el proyecto de traer el agua potable directamente de la Fuente de Líar hasta el pueblo, puesto que la ley de aguas en su artículo 160 daba preferencia al abasto del municipio.
En el informe que manejó el técnico por él requerido, calculó, para unos 4000 habitantes en el casco urbano del pueblo, un consumo máximo de 50 litros por habitante en cada 24 horas. Lo cual supondría unos 200.000 litros en las 24 horas, correspondiendo a cada segundo dos litros y treinta y una centésimas. Este cálculo podría ser el doble por asignar a cada habitante 100 litros por abusos, filtraciones y otras causas. En cualquier caso, puntualiza el técnico, esta disminución no afectaría en nada a los 258 litros por segundo concedidos a la Hidroeléctrica.
El proyecto (se apunta en el informe) lo habría de hacer el Ayuntamiento, y como su coste pasaría en varios miles de pesetas las 2000, habría de ser anunciado en subasta pública, como prevenía la instrucción de 24 de enero de 1905. El técnico finaliza diciendo que tal proyecto sería ilusorio para el Ayuntamiento de Serón, ya que sola la tubería costaría a 7 peseteas el metro por término medio, y las obras muy costosas, elevando el presupuesto del proyecto a una cantidad que es casi seguro les haría desistir[9]. No obstante, advierte a D. Emilio de estar atento por si se presentara un proyecto que traspasara los límites de la ley.
Ciertamente, para el Ayuntamiento de Serón aquél proyecto resultaba faraónico. El presupuesto extra del que disponía en 1911 era de 800 pesetas[10], destinadas íntegramente al pago del alquiler del Cuartel de la Guardia Civil, situado por aquél entonces en la calle Olmo nº 10, casa propiedad de D. Emilio Rodríguez Esteban[11].
En septiembre de 1912 el Alcalde, D. Antonio Cano Martínez, pasa a ser uno de los accionistas de La Hidroeléctrica Seronense[12]. Este hecho no significó nada en cuanto a la imposibilidad de poder llevar a cabo el proyecto de potabilización de las aguas. Ya había quedado claro que la Hidroeléctrica no tenía por qué hacerse cargo de un proyecto que competía al Ayuntamiento de Serón por ser de interés general.
Pero la figura de D. Antonio Cano sí que influyó en el retraso de las obras para la obtención de tan preciado bien. De una parte, por su larga permanencia en la Alcaldía, la cual gobernaría hasta 1923, unas veces solo, y otras a través de testaferros, especialmente D. José Anaya Cabello[13]. Y de otra, y sobre todo, por su manera de gobernar, más interesada en el lucro personal que en el bien general.
Una denuncia de la Sociedad de Labradores de Serón aparecía de esta forma en el diario El Radical (1913), dando crédito en cierta manera a esta apreciación:
“En Serón no hay escuela municipal. Había un edificio propiedad del ayuntamiento, que servía de escuela. So pretexto de que estaba ruinosa, fue desalojado y destechado. A poco era un almacén de madera al servicio y uso particular del alcalde; después el solar ganó en categoría, salió a subasta, fue vendido y hoy se alza en el lugar de la antigua escuela un hermoso casino que resulta ser propiedad del alcalde (…) Donde antaño hubo una casa propiedad del Ayuntamiento hoy hay una especie de palacio propiedad del alcalde; donde se hizo un pequeño templo destinado a la enseñanza de los niños, hoy luce un casino, que suponemos será como todos los casinos nacionales, un apeadero de gente desocupada y una casa de juego (…) Aunque en la transformación de la escuela en casino no mediara filtración ni irregularidad alguna, el hecho es vergonzoso. Que las clases directoras de Serón hayan visto con indiferencia hundirse una escuela y haya tenido entusiasmo para levantar en su solar un casino, dejando desamparada la función docente, es un caso nuevo y desolador como ninguno”[14].
D. Antonio Cano también protagonizó el cambio de ubicación del Ayuntamiento de Serón que, originalmente y desde tiempos inmemoriales, estuvo situado en la actual Plaza de la Constitución o del Medio. El local, que también servía como Pósito, estaba en ruinas a mediados de esta década, y la corporación presidida por el mencionado alcalde decide vender el local a D. José Antonio Pérez Domene (el “Tío José Antonio”), quien lo derruye para construir su vivienda y una panadería-horno. Para la construcción del nuevo Ayuntamiento se compran los terrenos al matrimonio formado por Doña Julia Jiménez Gibaja (Doña Julia “del Serval”) y D. Pedro Sola Martínez, propietarios de la llamada, durante muchos años, “Plaza del Rastrojo”[15].
Entre la venta del local y la construcción del nuevo Ayuntamiento, la sede de la corporación local estuvo situada en la Plaza de los Remedios, como también lo estuvo el Pósito. Este último durante bastantes años[16].
Estos y otros gastos (a D. Antonio Cano se le llegó a acusar de haber extraviado 20.000 ptas. del Pósito) impidieron hacer las inversiones necesarias para potabilizar el agua.
Serón tenía servicio ferroviario, luz eléctrica, telégrafo, gastaba dinero en hacerse un nuevo Ayuntamiento, pero aún no disponía de recursos para pagar las obras que permitieran potabilizar sus aguas.
La entrada en escena de la 1ª Guerra Mundial tampoco ayudó en este sentido, ya que las minas eran propiedad de ciudadanos extranjeros, y revirtió directamente en el escaso y mal pagado trabajo. En Serón se vivieron momentos tensos durante toda la década, pero especialmente en la huelga de 1919[17].
El sueño se cumple, 1920-1930
En 1921 la Corporación municipal que presidía por entonces D. José Anaya Cabello, testaferro de D. Antonio Cano, hizo un proyecto para el encauzamiento de las aguas desde la Fuente de Líar al pueblo de Serón. Este proyecto fue publicado en BOP el 8 de junio de ese año.
D. Emilio Jiménez Fernández, en representación de La Hidroeléctrica Seronense SA, presentaría la reclamación oportuna, ya que el proyecto del Ayuntamiento contemplaba la retirada de 9 litros por segundo de la misma Fuente para el abasto del pueblo. Y considerando que esta cantidad era excesiva y perjudicaría el normal funcionamiento de la Hidroeléctrica, presenta otro proyecto alternativo con una retirada de 4 litros por segundo. Ambos proyectos incluían una ubicación diferente del depósito de agua y diferentes materiales para las tuberías de encauzamiento[18].
Se inicia así otro litigio, que duraría dos años, entre La Hidroeléctrica Seronense SA y el Ayuntamiento de Serón. Aunque esta vez las cosas son muy diferentes, dado que ahora no se trata de que sea la Hidroeléctrica quien pague el proyecto y las obras (será el Ayuntamiento quien lo haga), sino de la cantidad de litros por segundo retirados de la Fuente de Líar, de cuyas aguas se aprovechaba la Hidroeléctrica en su totalidad[19].
El 27 de septiembre de 1923, finalmente, y tras ser estudiadas las diferentes propuestas y alegaciones presentadas por el Ayuntamiento e Hidroeléctrica, el Gobernador Civil de Almería, aprobó el proyecto por su presupuesto de contrata de 73.686,11 ptas[20] con lo que se abre entonces un periodo de reclamaciones que terminaría con el dictamen final de la Dirección General de Obras Públicas el 20 de enero de 1925[21].
Las principales reclamaciones presentadas ante el Gobernador Civil de Almería al proyecto de La Hidroeléctrica Seronense SA fueron:
-De D. Pedro Sola Martínez[22], que dijo que el depósito era pequeño y el lugar inadecuado por estar situado por debajo del nivel de las casas del Barrio Bacares, y pide se emplace en el Cerro del Calvario tal como propone el proyecto del Ayuntamiento.
-De D. Diego Jiménez Cano, Sres. Rodríguez Borja y Jiménez Rodríguez, que dijeron que en el proyecto que comprende la construcción de una tubería que pasando por la Calle Real termina en la Plaza de Abajo, quedan sin abastecer el Barrio Hondo, Calle de la Umbría y Puerta de la Iglesia, y piden que se modifique el proyecto a fin de que se instalen fuentes públicas en dichos lugares.
La Hidroeléctrica Seronense SA por su parte, propuso la retirada de 4,5 litros de agua (en vez de los 4 litros que proponía en un principio) por segundo desde la misma Fuente de Liar, dando el visto bueno a la ubicación del depósito que proponía el Ayuntamiento y estando de acuerdo en que se aumentase su capacidad a 500 metros cúbicos (Obras Públicas denegaría este aumento de capacidad), ya que también se quería dotar al pueblo de un sistema anti incendios.
Más tarde, el 17 de Noviembre de 1.926 se adjudicó la subasta de estas obras a D. Manuel González Corona por la cantidad de 68.992,77 ptas. Comenzando así las obras. Después de que el 30 de noviembre de 1927 se aprobara un proyecto reformado, denominado de Replanteo Definitivo, esta cantidad ascendería a 76.617,82 pts. [23].
Los alcaldes más representativos de este periodo fueron D. Enrique Nin de Cardona Ramírez (1924-1928) y D. José Anaya Cabello (1928-1930). Periodo en el que se inician y terminan las obras de abastecimiento de agua potable de Serón.
La situación del agua de consumo humano con anterioridad
Antes de que empezasen las obras, las gentes de Serón bebían el agua recogida directamente de la salida de las turbinas de la Hidroeléctrica Seronense SA. Aún hoy se pueden observar los restos que quedan de los tubos de barro que servían para este fin. El sistema para partir el agua para consumo humano y para el riego era muy sencillo, idéntico al utilizado en la Hidroeléctrica para retirar el sobrante que entraba en sus tubos en la parte superior[24].
El agua, así canalizada y soterrada, llegaba a las fuentes públicas del pueblo y a los pocos domicilios particulares que podían pagar las obras de instalación, que generalmente pertenecían a las clases sociales más pudientes.
Mercedes Pérez López (95 años), vecina de Serón nacida en 1917, recuerda muy bien esta circunstancia: “Sólo los ricos tenían agua en las casas. Los demás teníamos que recoger el agua en cántaros en las fuentes del pueblo. Había una fuente en la Arquilla, a esa nunca subí a por agua. ¡La cantidad de gente que había en la Arquilla! Luego estaba el pilar de la Plaza Arriba, que entonces estaba a la otra parte, el de la Umbría, el de la Plaza de en Medio, el del Barrio Hondo, el de la Plaza del Rastrojo, en la Puerta de la iglesia había otro…”.
Aún así, debido a que el agua venía directamente de la Hidroeléctrica, recuerda que: “cuando el agua venía turbia de más íbamos al pilar de la Plaza de Arriba, porque allí salía un poco más clara, pero yo prefería ir, cuando podía, a una Fuente natural que salía en la punta arriba de la Ramblilla. Allí pincharon en el terraplén un tubo y salía el agua más limpia que en ningún sitio”.
Con el sistema de alcantarillado pasaba exactamente lo mismo. Quien podía pagarlo lo tenía. Mercedes recuerda a este respecto una anécdota de una persona pudiente en las inmediaciones de la Plaza de Arriba: “Con todo el dinero que tenía y lo rácano que era… salían al pilar de la Plaza de Arriba a por agua, y sus necesidades las hacían en un agujero que caía en la acequia que pasaba debajo de su casa, como todos los demás que no podían pagarse las obras…”. Oyendo sus testimonios podemos estar seguros de que los campos estaban bien abonados[25].
Mercedes también nos cuenta que: “Lo que hacía mucha gente era dejar reposar el agua en cubos hasta que lo turbio se quedara abajo, y luego iban cogiendo el agua de arriba, más clara, con cazos”.
Dentro del contexto histórico que le tocó vivir, Mercedes conserva intactos en su memoria los sucesos que se produjeron durante la llamada “Huelga de la Cebada” aunque no fue testigo presencial de los famosos hechos ocurridos en la Plaza de En Medio. Recuerda perfectamente cuándo “Juanico de Anselmo” instó a los manifestantes a rajar los sacos que subían a los cotos mineros o la salida al balcón del General de Brigada D. José Rodríguez Falero para apaciguar los ánimos de la Guardia Civil que tenían la intención de disolver a los manifestantes a tiros. La viveza de estos recuerdos aun hoy le permite poder recitar de memoria las palabras que pronunció el General desde el balcón de su casa[26].
De lo que sí fue testigo es de unos hechos ocurridos un poco antes y dentro de las manifestaciones de la misma huelga y que ella recuerda como la Huelga de Los Canos. Tenía apenas cinco años en 1923: “En aquellos años vivíamos en el Chanco porque mi padre trabajaba en el cargadero de la Estación de Los Canos. Por aquél entonces ya había tenido el accidente, le cayó encima una vagoneta cargada de mineral y cayó a la tolva rodando por todo el hierro, los huesos se les hicieron mistos…Entonces no había seguros, ni jubilaciones, ni nada de lo que hay ahora, aquél accidente fue su muerte en vida; muchos dolores, las manos y los pies hinchados, y así mucho tiempo hasta que ya no pudo ni salir de la casa… y sin trabajo no había dinero…”
“Yo era muy chica, tendría cinco años, y estaba en la puerta de la casa viendo a toda aquella gente andando por las vías del tren, con carteles y dando voces. Entonces la Guardia Civil empezó a pegar tiros y fue cuando mi madre me metió en la casa…Pero como todos los chiquillos son curiosos, yo me asomé a la ventana para ver lo que pasaba. Los vecinos salieron corriendo a ayudar a una mujer a la que le había llegado uno de los tiros que le dio en la barriga. Creo que al final no se murió. Y no me acuerdo de cómo se llamaba… Mataron a dos hombres, que ahora no me acuerdo cómo se llamaban. Y los tuvieron allí hasta que bajó un carro tirado por bestias, los echaron dentro y (¿?), y (¿?)[27] fueron todo el camino arriba encima de ellos, dando saltos encima de los muertos e insultándoles…”
1923 fue un año de manifestaciones, huelgas, hambre, carencias materiales y cambios políticos. Al final del mismo vendría el golpe de Estado de Primo de Rivera y la rápida sucesión de corporaciones locales en el Ayuntamiento.
En abril de 1924 se creó Unión Patriótica, el partido único del nuevo régimen dictatorial, al que se unen rápidamente todos los componentes de la vida política de Serón, tanto conservadores como liberales[28].
El 14 de octubre de 1925 se crearía el Somatén de Serón, cuyas funciones (mantenimiento del orden público, principalmente) se desarrollaron desde septiembre de 1923 a 1929.
El final de la década traería consigo la culminación del tan ansiado proyecto de potabilizar las aguas de la Fuente de Liar, la creación de numerosas escuelas rurales y numerosos proyectos de obras públicas culminados durante el periodo republicano.
Las obras
En el proyecto aprobado y llevado a cabo se tomó como referencia el número de 5.400 habitantes para el casco urbano, siendo finalmente la cantidad de cuatro litros y medio por segundo (64 litros por persona y día) los que se sacarían de la Fuente de Líar por considerarlos suficientes para este número de habitantes sin que La Hidroeléctrica Seronense SA se viese perjudicada[29].
Las obras comprendieron, desde su inicio desde la Fuente de Líar hasta llegar al depósito, y de aquí bajando por la calle Bacares, cuesta Baíllo, siguiendo por la calle Real hasta el Cantillo, y de allí hasta su término en la calle Gadil. En todo este trayecto las obras incluyeron:
-Una Caseta de toma en la misma Fuente.
-El recubrimiento del canal.
-Depósito de 150 metros cúbicos, situado en el Cerro del Calvario[30], y caseta de maniobras con sus accesorios.
-Dos arquetas de pérdidas de carga y ocho para llaves de descargas y ventosas, más una final de la tubería.
-Conducción por tubería de ochenta milímetros de diámetro interior entre la caseta de toma y módulo y el depósito regulador, y de cien milímetros entre el depósito regulador y el final de la conducción en el pueblo.
-Y cinco llaves y cuatro ventosas instaladas en las correspondientes arquetas.
-Las tuberías instaladas fueron de fundición[31].
En las obras no se incluyeron las fuentes, que debía construir el Ayuntamiento a su cargo. Por las cinco llaves instaladas después del depósito y el recorrido de la tubería podemos suponer cuáles fueron las cinco primeras fuentes (Arquilla, Plaza de Arriba, Calle Real, Plaza de la Constitución, Plaza de Abajo). Las fuentes, como se ha recordado antes, ya existían.
Tampoco incluía los grifos a domicilios particulares. Éstos tenían el precio de 100 pts (en 1949), y, aunque se podía poner el número de ellos que el particular estimase oportuno, el diámetro en la entrada de la llave de paso no podía exceder los 12 milímetros de diámetro[32].
Las condiciones de pago indicaban que el Ayuntamiento debía de contribuir con el 10% del gasto de las obras durante su ejecución, y el 40% restante en el plazo de 20 años. Las obras finalmente acabarían costando 77.557,03 pts. [33].
El 16 de agosto de 1930, fueron entregadas las obras al Ayuntamiento.
“Acta de entrega de obras de abastecimiento de aguas potables del Ayuntamiento
En la Villa de Serón a dieciséis de Agosto de mil novecientos treinta, reunidos en la Sala Capitular del Ayuntamiento D. Eduardo Franquelo Carrasco, Ingeniero Jefe de la División Hidráulica del Sur de España, D. Francisco Ruiz Fernández, Ingeniero Encargado de las referidas obras, D. José Herrerías Torreblanca, Primer Teniente de Alcalde en funciones de Alcalde, D. Jesús Martínez Loaísa y D. Juan Cano Requena, concejales del precitado Ayuntamiento y D. Leandro Fernández Castany, Secretario del mismo, Delegados por acuerdo Municipal para concurrir al acto que se realiza de conformidad con lo dispuesto en el apartado 30 de la R. O. De 11 de Junio de 1.925, hace entrega el primero a los demás Sres. mencionados de la Municipalidad Local, de las obras de abastecimiento de aguas construidas por el Estado…”[34]
El 31 de octubre de 1930 el ayuntamiento de Serón pide permiso a la División Hidráulica del Sur para realizar obras en la caseta de toma de agua de la Fuente de Liar debido al menor caudal de agua que sale de ella quizá debido a las obras de canalización.
El 12 de agosto de 1931 el Ayuntamiento informaba al mismo organismo que durante las obras, en la que participaban “bastantes obreros”, se había dado en roca viva y que por tanto se esperaba obtener un mayor caudal[35].
En la actualidad los problemas son de otro tipo, pero siguen existiendo. Nuestra agua es demasiado caliza, lo que origina que cañerías, grifos y calentadores se atasquen y pierdan su vida útil antes de tiempo. Otro de los problemas derivados del exceso de cal es el gasto extra de agua que se hace a través de los grifos desprovistos de la rejilla difusora, pensada para optimizar el gasto de agua en los hogares, y que suele ser el primer elemento del grifo en estropearse.
La solución para prevenir estos problemas, hasta ahora, por parte de las familias es la adquisición y montaje de descalcificadoras en los domicilios particulares. Tal vez en un futuro no muy lejano se podrían acometer las reformas necesarias para la adquisición y montaje de una descalcificadora a la salida del depósito general. Lo cual vendría en beneficio general de los vecinos de Serón.
Francisco José Cuadrado Pérez
AGRADECIMIENTOS:
-A D. Emilio Torre-Marín Jiménez, fallecido el año pasado 2012, sin cuya aportación desinteresada de la documentación histórica perteneciente a su familia no habría sido posible la redacción detallada de buena parte de la Historia de Serón. Por ende, a toda su familia, especialmente a su nieto Miguel Ángel Guiard Torre-Marín, quien se ha prestado gustoso en esta labor desinteresada.
-A Doña Mercedes Pérez López, mi tía por línea materna, que a sus de 95 años de edad aún sube escaleras, se hace la comida, friega los platos… y guarda dentro de sí tanta historia vivida. No cabe en este artículo todo lo que recuerda que vivió en esta época, ni los cientos de anécdotas que espero poder escribir algún día. Gracias, tía.
-A D. Juan Sola, más conocido como “Juan Dios”, que tan amablemente y con tanta paciencia me ha atendido cuando he querido resucitar viejas historias.
BIBLIOGRAFÍA
-Archivo de La Hidroeléctrica Seronense SA.
-Revista Al-Cantillo, nº 12. Agosto de 2000. “La electricidad y el Progreso de Serón”. Valeriano Sánchez Ramos.
-Revista Al-Cantillo, nº 18. Agosto de 2002. “Sorpresa para mí y fraude para los lectores de Al-Cantillo”. Emilio Torre-Marín Jiménez.
-“Memoria de Gestión Municipal. 1940-1948”. Ayuntamiento de Serón. 1949.
-BOP 8 de junio de 1921
-Revista Al-Cantillo nº 49. Diciembre de 2012. “Centenario de la llegada de la luz eléctrica a Serón”. Francisco José Cuadrado Pérez, Florencio Castaño Iglesias.
– Revista Al-Cantillo nº 45. “Agua que mueve molinos”. Oficina de asesoramiento al regante, Juan Antonio Lorenzo Cazorla, Antonio Sola Berruezo.
-Revista Almansura, nº 1, 2007. “La mujer del minero: condiciones de vida y protesta popular de la mujer en Las Menas, 1900-1930”. Juan Torreblanca Martínez.
-Revista Almansura nº 2, 2008. “La Dictadura de Primo de Rivera en el municipio de Serón. 1ª parte. La estructura política municipal”. Juan Torreblanca Martínez.
-Municipios y provincias: Historia de la Organización Territorial de España. 2003. Enrique Orduña Rebollo.
-Los Orígenes del Banco de Crédito Local o la necesidad de una herramienta financiera dinamizadora. Dr. J. Víctor Arroyo Martín. Publicación web, pdf, 17 páginas.
-La Escuela Tradicional en el Valle del Almanzora. 2004. Juan Torreblanca Martínez, Lorenza Martínez Porcel, Margarita Morales Molina, María Gracia Pozo Oller.
-Libro de Apeo de Serón.
-Archivo personal de Emilio Torre-Marín Jiménez.
-Testimonios orales: Mercedes Pérez López y Juan Sola (“Juan Dios”).
-“La vida de una vida” Biografía de María Martínez Sorroche. Capítulo “La huelga de la Cebada, 1923”.
-Página web Serón.tv.
[1] En 1909 la situación de los molinos desde la Fuente de Liar hasta la “Fábrica de la luz” era esta: un molino harinero propiedad de D. Juan Mateo Llorente (en la actualidad conocido como molino de “Los Garullas”, propiedad de D. Rafael Martínez Loaisa, con una antigüedad anterior a la Repoblación. Su primer propietario conocido fue Diego Torres). Un molino harinero y fábrica de hilados propiedad de D. Francisco Domene Corbalán (“los Tocinas”, hoy propiedad de los herederos de D. José Mesas Pérez). Después de atravesar el Camino de Almería se encontraba un molino y fábrica de harina propiedad de D. Enrique Nin de Cardona y Navarro (arruinado). En 1921 consta como propietario el Sr. Garric, quien lo vendería a Antonio Sola Rubio (Antonio “Dios”). Este mismo señor había comprado con anterioridad el de “los Tocinas”, e instala la maquinaria de hilados de aquél en el nuevo comprado (1947-1949). Entre éste y el siguiente existen dos cubos que atestiguan la existencia de dos molinos harineros en otra época. Y finalmente “la fábrica de la luz” (anterior molino y posterior Fábrica de Hilados propiedad de D. Emilio Rodríguez Esteban) propiedad de Sevillana de Electricidad. En Archivo de la Hidroeléctrica Seronense (en adelante AHS), Revista Al-Cantillo nº 45. “Agua que mueve molinos”. Oficina de asesoramiento al regante, Juan Antonio Lorenzo Cazorla, Antonio Sola Berruezo. Testimonio oral de Juan Sola. Libro de Apeo de Serón.
[2] La Plaza de Abajo, en 1904, era la actual Plaza del Medio, o Plaza de la Constitución, ya que la actual Plaza Nueva no existía. En AHS.
[3] Revista Al-Cantillo, nº 12. Agosto de 2000. “La electricidad y el Progreso de Serón”. Valeriano Sánchez Ramos. El 24 de marzo de 1904, en sesión municipal, el Alcalde Enrique Nin informa a la Corporación de la propuesta del señor D. Juan Martínez Cánovas. En sesión del 10 de abril, el Ayuntamiento y la Comunidad de regantes de la Fuente de Líar, acordaron imponer dichas condiciones.
[4] Revista Al-Cantillo nº 49, diciembre 2012. “Centenario de la llegada de la luz eléctrica a Serón, 1912-2012. Francisco José Cuadrado Pérez, Florencio Castaño Iglesias.
[5] D. Emilio Rodríguez Esteban fue Alcalde en 1908, 1909 y primera mitad de 1910. Anteriormente había actuado como Secretario accidental en 1875. Y en 1902 formaba parte de la Junta Local de Instrucción Pública.
[6] La fábrica de hilados estuvo funcionando desde 1895. Hasta este año fue un molino harinero cuya antigüedad se remontaba hasta los tiempos de la Repoblación de 1572. Sus últimos propietarios, hasta que lo compra D. Emilio Rodríguez, fueron Antonio y Emilio Cazorla. En AHS.
[7] AHS. Carta personal entre D. Emilio Rodríguez y su abogado. La movilización de la mayoría del pueblo se hizo posible debido a la precariedad laboral de la época y a las dificultades económicas existentes. El objetivo principal de la manifestación fue contra los impuestos, entre ellos el de consumos, que gravaba bienes de primera necesidad (comida, bebida, combustible). Aquí, la sola idea de tener que pagar más impuestos para el entubamiento del agua enardeció a los vecinos. Este tipo de manifestaciones se dieron en 1908, abril de 1911, y abril de 1916, en Revista Almansura nº 1.2007. La mujer del minero: condiciones de vida y protesta popular de la mujer en Las Menas, 1900-1930. Juan Torreblanca Martínez.
[8] AHS. Copias de autos del Ayuntamiento de Serón. Resolución del Gobernador Civil de Almería.
[9] AHS. Cita del informe técnico encargado por D. Emilio Rodríguez.
[10] Ibiden. Carta personal de D. Emilio Rodríguez con su abogado. D. Emilio Rodríguez quiere saber si el presupuesto del Ayuntamiento le permitiría afrontar el proyecto de entubamiento desde la Fuente de Líar.
[11] Revista Al-Cantillo nº 48. Agosto 2012. La Guardia Civil en Serón. Florencio Castaño Iglesias. Sin duda, el pago de este alquiler ayudó muchísimo a la financiación del nuevo proyecto de D. Emilio de construir una Hidroeléctrica en su antigua fábrica de Hilados, arruinada por un incendio. Aunque recordemos que no era su única fuente de ingresos, D. Emilio poseía otra fábrica de tejidos (Doña Julia) y una almazara.
[12] AHS. Sesión de accionistas de 9 de septiembre de 1912.
[13] Revista Almansura nº 2, 2008. “La Dictadura de Primo de Rivera en el municipio de Serón. 1ª parte. La estructura política municipal”. Juan Torreblanca Martínez.
[14] La Escuela Tradicional en el Valle del Almanzora. 2004. Juan Torreblanca Martínez, Lorenza Martínez Porcel, Margarita Morales Molina, María Gracia Pozo Oller. El alcalde era D. Antonio Cano. El casino volvería a ser años más tarde La Escuela Graduada de Niñas, y vivienda de sus maestras.
La escuela, entonces, se trasladó a la calle Olmo, cuya ubicación es hoy día un solar pavimentado propiedad del Ayuntamiento.
[15] Testimonios orales. Mercedes Pérez López, Juan Sola.
[16] Los datos precisos en cuanto a fechas, ubicaciones exactas y actas de sesiones del ayuntamiento aparecerán en un próximo artículo.
[17]Revista Almansura, nº 1, 2007. La mujer del minero: condiciones de vida y protesta popular de la mujer en Las Menas, 1900-1930. Juan Torreblanca Martínez. Los motines y huelgas fueron frecuentes durante toda la década dándose en abril de 1911, febrero de 1913, abril de 1916, septiembre de 1919.
[18] AHS. La reclamación presentada en el Ayuntamiento está fechada el 30 de junio de 1921.
[19] AHS. La cantidad concedida inicialmente fueron 258 litros por segundo, aunque suponía casi la totalidad del caudal que salía de la Fuente de Líar, ya que entre filtraciones y presas, el caudal del agua a veces no llegaba a esos 258 litros. En 1921 la Hidroeléctrica llevó el acueducto hasta el molino que fuera de Enrique Nin de Cardona y Navarro, salvando así la presa construida aguas abajo, y que en estas fechas pertenecía a D. Ricardo Garric. Hoy “Casa Rural L‘aqaba, más conocido como “molino de Juan Dios”
[20] En esta fecha no existía el Banco Local de Crédito, éste se crearía el 25 de julio de 1925. Los dos más importantes de la época eran el Banco Central (público) y el Banco Hipotecario de España (privado), aunque existían un gran número de ellos. Entre las bases del segundo, especializado en créditos locales, estaba en el artículo segundo de sus estatutos sociales hacer “préstamos a provincias, ayuntamientos y corporaciones… para contratar empréstitos… con la expresa condición de que el reembolso del capital y el pago de intereses esté garantizado con un recargo o impuesto especial o recurso permanente consignado en el respectivo presupuesto”. Es decir, la garantía pasaba por una asunción hipotecaria de conjunto del municipio o entidad administrativa de la que se tratara”. En “Los Orígenes del Banco de Crédito Local o la necesidad de una herramienta financiera dinamizadora”. Dr. J. Víctor Arroyo Martín. Publicación web, pdf.
[21] “Memoria de Gestión Municipal. 1940-1948”. Ayuntamiento de Serón. 1949, pp. 95. Oficio de la Dirección General de Obras Públicas. Hay que recordar que al iniciarse este proceso el alcalde, aunque por poco tiempo (05 de octubre de 1923 a 13 de enero de 1924) fue Francisco Jiménez Fernández, segundo al mando de la Hidroeléctrica Seronense SA.
[22] Pedro Sola Martínez, médico de profesión y republicano convencido. Formó parte de la segunda corporación municipal de Serón presidida por el General de Brigada D. José Ramírez Falero como segundo Teniente de Alcalde, tras el Golpe de Estado de Primo de Rivera. Los ex acaldes del Antiguo Régimen (entre ellos D. Antonio Cano) tacharían de comunistas a los miembros de esta primera corporación. Durante la crisis de los años 30 formó parte de la Comisión que trató de buscar soluciones visitando al Ministro de Trabajo para la concesión de Obras Públicas como la carretera de Alcóntar, etc.
[23] “Memoria de Gestión Municipal. 1940-1948”, pp 105. Oficio del Director General de Obras Hidráulicas de fecha 30 de enero de 1932.
[24] Ver Revista Al-Cantillo nº 49. Diciembre 2012. “Centenario de la llegada de la luz eléctrica a Serón”. Francisco José Cuadrado Pérez, Florencio Castaño Iglesias.
[25] El destino final de las aguas fecales de todas las casas en esta época eran las acequias de riego. Las casas situadas sobre las mismas (casas situadas en los bordes exteriores) tenían una ventaja económica a la hora de hacer las obras de conducción desde el lavabo hasta la acequia. Para las clases menos pudientes que vivían en casas alejadas de las acequias (núcleo interior del pueblo) la solución era la misma de tiempos remotos: las cuadras de los animales de que disponían todas las viviendas.
[26] Testimonio oral de Mercedes Pérez López. Biografía de María Martínez Sorroche.
[27] Mercedes recuerda perfectamente los nombres de estas dos personas, aunque no estimo oportuno hacerlos públicos por lo desagradable de los hechos.
[28] Archivo personal de Emilio Torre-Marín Jiménez.
[29] Ibiden nota 13.
[30] “Memoria de Gestión Municipal. 1940-1948”. Ayuntamiento. Esta ubicación fue la sugerida por el ayuntamiento en su proyecto. El de la Hidroeléctrica lo situaba más abajo del Barrio Bacares.
[31] “Memoria de Gestión Municipal. 1940-1948”, pp. 104 .Acta de entrega de las obras de abastecimiento de aguas potables al Ayuntamiento.
[32] “Memoria de Gestión Municipal. 1940-1948”, pp. 24. Ordenanzas para el abastecimiento de aguas potables.
[33] “Memoria de Gestión Municipal. 1940-1948”pp 105. Oficio del Director General de Obras Hidráulicas de fecha 30 de enero de 1932. Sobre un importe líquido de 74.762,82 pts., dada la baja subasta, el Estado corrió con el 90% del costo (67.286,54 pts.) y el Ayuntamiento de Serón con el 10% (7.476,28 pts.), debiendo pagar éste último en 20 años el 40% del coste total de la obra.
[34] “Memoria de Gestión Municipal. 1940-1948”, pp 104 .Acta de entrega de las obras de abastecimiento de aguas potables al Ayuntamiento.
[35] “Memoria de Gestión Municipal. 1940-1948”.
