{"id":96,"date":"2013-12-23T10:19:05","date_gmt":"2013-12-23T10:19:05","guid":{"rendered":"http:\/\/turismoseron.es\/blog\/?p=96"},"modified":"2016-01-15T00:45:47","modified_gmt":"2016-01-15T00:45:47","slug":"de-la-patagonia-a-seron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/turismoseron.es\/blog\/de-la-patagonia-a-seron\/","title":{"rendered":"DE LA PATAGONIA A SER\u00d3N"},"content":{"rendered":"<p><i>\u00abAquella noche dorm\u00ed con un ojo bien abierto, me lat\u00eda el coraz\u00f3n como cuando pasaba el Sevillano por detr\u00e1s de mi casa, echando chispas por el puente de hierro. Qu\u00e9 fr\u00edo, llevaba nevando una semana, y nosotros, los ni\u00f1os, sin poder salir a la puerta de la calle, nuestra madre no quer\u00eda que estrope\u00e1semos las botas que con tanto esfuerzo nos hab\u00eda comprado en la Domena. All\u00ed estaban en el ventanuco, por dentro, no fueran a humedecerse, mi madre me asegur\u00f3 que los Reyes eran Sabios adem\u00e1s de Magos y que bien conocer\u00edan que en aquella casita de Los Zoilos viv\u00eda el Jos\u00e9 Carlos que les hab\u00eda pedido una bicicleta roja.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a1Me levant\u00e9 y all\u00ed estaba! Reluciente, un poco peque\u00f1a pero bueno, era la primera bici de mi vida y hab\u00eda llegado de Oriente, \u00a1nada menos! No me import\u00f3 no poder desayunar un buen rosc\u00f3n de reyes, hab\u00eda sido un mal a\u00f1o, el pedrisco hab\u00eda destrozado los parrales y el seguro hab\u00eda pagado una miseria. Admir\u00e9 mi regalo hasta que se sec\u00f3 el barro y mi madre me dej\u00f3 salir, y cruzar el cauce del Almazora, y subir la cuesta de la panader\u00eda, y hasta llegar con gran esfuerzo a todo lo alto del pueblo, al castillo. All\u00ed me reun\u00ed con el Ram\u00f3n, el del T\u00edo-tijeras, el hijo del guarnicionero que me arregla los av\u00edos, soy tratante de bestias. <\/i><\/p>\n<p><i>Y con mi amigo me tir\u00e9 por la Cuesta de los Muertos, donde don Juan de Austria les cort\u00f3 el gaznate a los moriscos de Ser\u00f3n. Cuando dimos el grito de salida, sal\u00ed <\/i>escopeteao<i> por delante del Ram\u00f3n, tan feliz porque iba a ganar la carrera hasta que, al pasar el bazar, se me fastidiaron los frenos y nada, corr\u00ed cuesta abajo a grito <\/i>pelao,<i> hasta que casi atropello a una vieja que iba con un canasto enorme, y a un perro que se cruz\u00f3 en mi camino, y a una ni\u00f1a que se despist\u00f3 de su madre, \u00a1ah\u00ed fue cuando me estrell\u00e9! Termin\u00e9 con un brazo en cabestrillo, la bici me dur\u00f3 dos d\u00edas pero aquella hab\u00eda sido&#8230; \u00a1la Navidad m\u00e1s feliz de mi vida!\u00bb.<\/i><\/p>\n<p>Jos\u00e9 Carlos introduce su relato en un sobre, lo cierra con un leng\u00fcetazo y lo guarda bajo el misal que hered\u00f3 de su madre. Poca cosa le dej\u00f3 la pobre mujer al morir, todo se lo llev\u00f3 la larga enfermedad del Parralero, hasta el cortijillo de Los Zoilos. Por eso Jos\u00e9 Carlos vive de alquiler, no puede hacerse con una casa, ni siquiera a c\u00f3modos plazos.<\/p>\n<p>El negocio de la trata va de mal en peor, \u00a1con lo que le chiflan los burros, mulos y caballos! Ya nadie los necesita para las labores del campo, ni siquiera como veh\u00edculos de carga o locomoci\u00f3n. Pero como entiende de ordenadores, trabaja por las tardes en la oficina de un almac\u00e9n de jamones, y all\u00ed lleva quince a\u00f1os.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Carlos, que hace pinitos literarios, aspira a conseguir un premio. La revista <i>Al Cantillo<\/i> organiza un concurso de cuentos de Navidad con un galard\u00f3n de 3.000 euros. El futuro escritor sue\u00f1a con hacer un viajito, su t\u00edo abuelo emigr\u00f3 a la Argentina y Jos\u00e9 Carlos siente curiosidad por conocer tan lejana tierra, y quiz\u00e1s encontrar alg\u00fan pariente.<\/p>\n<p>El lema del concurso es \u00abLa Navidad m\u00e1s feliz de mi vida\u00bb, y Jos\u00e9 Carlos lleva escritas tres versiones de <i>La bicicleta roja<\/i>. \u00abHay que ser realista\u00bb, piensa, \u00abninguna felicidad dura m\u00e1s que mi loca carrera por la Cuesta de los Muertos, antes del despanzurre final\u00bb. La vida le ha sonre\u00eddo poco, est\u00e1 en d\u00e9bito con el ciclista.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Carlos no es guapo pero tampoco un adefesio, normalito, le faltan unos brochazos de estilo y modernidad. No es unas cata\u00f1uelas, aunque lejos est\u00e1 de ser un muermo, como su amigo Ram\u00f3n, que dedica el tiempo libre a bordar un manto a la Virgen de los Dolores.<\/p>\n<p>No, no es muy sociable Jos\u00e9 Carlos, aunque tiene amigos m\u00fasicos<i>.<\/i> Es el primer corneta de la banda El Castillo. Y tambi\u00e9n sabe disfrutar de la compa\u00f1\u00eda de <i>Carmelo<\/i>, su cerdito negro<i>. <\/i>Lo compr\u00f3 en el mercado de Baza porque, para Jos\u00e9 Carlos, el rito de la matanza es el momento estelar que espera impaciente durante todo el a\u00f1o. Le fascina preparar morcillas, chicharrones, chorizos, longanizas, blanquillos&#8230;. Le ense\u00f1\u00f3 su madre, que ten\u00eda buena mano para aromatizar las magras. Por algo se la rifaban a Encarna, la del Parralero, las carnicer\u00edas de todo el valle del Almanzora.<\/p>\n<p>Pero resulta que el marranillo que le vendieron no es negro porque descienda de sus primos de Jabugo, sino porque es vietnamita, o sea un cerdo dom\u00e9stico, as\u00ed que a ver qui\u00e9n es el guapo que le mete el cuchillo en la yugular a un animalito tan cari\u00f1oso, y que encima se llama <i>Carmelo,<\/i> como la abuela del corneta. \u00abAll\u00e1 con mi madre andar\u00e1 la abuelita Carmen, atiborrando a la mism\u00edsima corte celestial con sus excelentes embutidos\u00bb, se dice Jos\u00e9 Carlos al recordar a sus mujeres. No ha tenido otras en sus cincuenta a\u00f1os de vida. Es muy retra\u00eddo para asuntos de sexo.<\/p>\n<p><i>Carmelo <\/i>es como un perrillo faldero; se porta fenomenal, es limpio y cuidadoso, nunca excrementa en la casa. Su \u00fanico defecto: que se marea en el coche, \u00a0y eso retiene a Jos\u00e9 Carlos en el pueblo, \u00a1con lo que le gustar\u00eda viajar!<\/p>\n<p>Los s\u00e1bados bien temprano, Jos\u00e9 Carlos saca a su cerdito de paseo calle Bacares abajo, por donde la ermita, hasta llegar a un prado del r\u00edo Bolonor, que baja de Las Menas, el antiguo poblado minero. Y en una charca retoza <i>Carmelo<\/i> hasta que su amo decide que se ha terminado por hoy el alegre asueto. Jos\u00e9 Carlos cuida a su mascota con mimo, lo tiene hecho un sol. <i>Carmelo,<\/i> agradecido, se arrima a sus piernas como un gato y le gru\u00f1e dulcemente.<\/p>\n<p>Gru\u00f1e <i>Carmelo<\/i> desesperado una tarde oscura de invierno, ya cerca de la Navidad. Nieva, de pronto un aldabonazo, y Jos\u00e9 Carlos le abre el port\u00f3n a una mujer madura que se parece a la Paris Hilton pero con unos a\u00f1itos m\u00e1s. Delgada, alta, pantalones de sat\u00e9n dorado, un abrigo de piel falsa de zorro, gorro alto y de pico, parece el paje despistado del rey Gaspar. A punto est\u00e1 Jos\u00e9 Carlos de advertirle que se ha equivocado de fecha; es la noche de las hogueras de Santa Luc\u00eda y se oye cantar a los ni\u00f1os:<\/p>\n<p><i>Hacho, reahacho<\/i><\/p>\n<p><i>fuma tabaco,<\/i><\/p>\n<p><i>no fumes m\u00e1s<\/i><\/p>\n<p><i>que te vas a emborrachar.<\/i><\/p>\n<p>\u2014\u00bfViene por maderos y muebles viejos para las fogatas y los hachos?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 fogatas ni que ocho cuartos! \u00bfVos sos Jos\u00e9 Carlos Dom\u00ednguez? \u2014le pregunta la interfecta, contrariada por el fr\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014Perdone, cre\u00ed que iba de fiesta. Y s\u00ed, soy yo. \u00bfCon qui\u00e9n tengo el gusto de hablar? Pero pase pase, mujer, que se hiela&#8230;<\/p>\n<p>La se\u00f1ora sigue a su amable anfitri\u00f3n por un pasillo congelado como frigo hasta llegar a una sala, iluminada por una lamparita y el resplandor de la lumbre de una enorme chimenea. Jos\u00e9 Carlos ha separado unas ascuas, y sobre la tr\u00e9bede reposa una sart\u00e9n de hierro con casta\u00f1as a medio asar. Le ofrece a la se\u00f1ora su desvencijado silloncito de orejas y un caf\u00e9, y ya instalada la visita, escucha con atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Me llamo Amanda Dom\u00ednguez, como vos. Debemos de ser parientes, no s\u00e9, quiz\u00e1s nuestros tatarabuelos fueron hermanos. Vengo de Bariloche \u2014se presenta la aparecida con acento cantar\u00edn.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfBariloche? \u00bfPor d\u00f3nde queda eso, si no es mucho preguntar?<\/p>\n<p>\u2014En la Patagonia argentina.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Dios m\u00edo, con las ganas que tengo de viajar a la Patagonia! Qu\u00e9 curioso, somos primos lejanos.<\/p>\n<p>\u2014Y tanto, bien lejanos, como vos dec\u00eds.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Si vives en el hemisferio austral, cerquita del C\u00edrculo Polar \u00c1rtico! \u2014le suelta Jos\u00e9 Carlos, que fue un empoll\u00f3n en geograf\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Usted lo ha dicho&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Por favor, Amanda, somos familia, sin formalismos, habl\u00e9monos de t\u00fa.<\/p>\n<p>\u2014Esto&#8230; lo intentar\u00e9, ch\u00e9, pero es que el tuteo no se estila por all\u00e1. Por cierto, vos viv\u00eds en mi casa.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Jes\u00fas, y ahora me hablas de us\u00eda! A ver, poco a poco, que no me entero. \u00bfQue yo vivo en tu casa? Esta casa fue propiedad de Antonio Lucas, que muri\u00f3 hace tres meses \u2014le dice sorprendido.<\/p>\n<p>\u2014Justo, no solo me llamo Amanda Dom\u00ednguez sino tambi\u00e9n de la Torre y Lucas. Antonio fue pariente, bien lejano, como vos. Yo nada sab\u00eda de \u00e9l, salvo lo que me cont\u00f3 mi abuelo, que ten\u00eda un t\u00edo en un pueblito andaluz. Mir\u00e1, hace un mes me lleg\u00f3 notificaci\u00f3n del notario de Purchena. Mi pariente me ha dejado en herencia una finquita y una vivienda. Vuestra casa, por lo que veo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah! Entonces eres ahora mi patrona. Podemos firmar un nuevo contrato\u2026 \u2014le dice Jos\u00e9 Carlos, tan feliz.<\/p>\n<p>\u2014No, no es ese mi plan. Quiero venderla. Si a vos te interesa comprarla&#8230; \u2014le contesta Amanda muy seria, mientras se estira el cuello del jersey de angora y pone, muy afectada, los ojos en blanco.<\/p>\n<p>\u2014Imposible con esta pu\u00f1etera crisis, claro que si me concedes unos plazos&#8230; \u2014le sugiere el primo, esperanzado.<\/p>\n<p>\u2014Lo siento, Jos\u00e9 Carlos, necesito el dinero para hacer un largo viaje y conocer el mundo. Ya no soy una chiquilla y no tengo familia a la que dejarle esta herencia.<\/p>\n<p>Y siguen d\u00e1ndole vueltas al futuro de la casa hasta que llega la hora de cenar. Jos\u00e9 Carlos coloca las casta\u00f1as en un lebrillo, prepara unas patatas a lo pobre, estrella en lo alto huevos de sus gallinas, saca una hogaza de pan. \u00a1Y deliciosos embutidos! El \u00e1gape deja turulata a la argentina.<\/p>\n<p>Amanda se\u00f1ala a <i>Carmelo,<\/i> que dormita junto al fuego, y con cara de asco le pregunta a su anfitri\u00f3n cu\u00e1ndo le llegar\u00e1 la hora de terminar en la mesa. Jos\u00e9 Carlos se enfada pero no lo expresa, no es cosa de cabrearse de entrada con su reci\u00e9n descubierta prima. M\u00e1s le vale tener buen rollo con ella para intentar un acuerdo y no quedarse en la calle. Luchar\u00e1 por su vivienda. La ha cuidado, la ha reformado, la tiene hermosa con esa balconada que le abri\u00f3 para contemplar el pueblo. Y ajardin\u00f3 el corral\u00f3n con palmeras, jazmines y rosas.<\/p>\n<p>Ah\u00edta de chacinas y relajada al fin gracias al Didacus de Ser\u00f3n y al granate de Jumilla, la argentina le cuenta que es esteticista con negocio propio en una bella ciudad de monta\u00f1a.<\/p>\n<p>\u2014Me va b\u00e1rbaro con mi sal\u00f3n de belleza. All\u00e1 somos muy femeninas, nos encanta maquillarnos.<\/p>\n<p>\u2014Ya lo veo, ya lo veo, prima&#8230;<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Carlos parece anonadado ante una mujer tan ex\u00f3tica, con ese estilismo perfecto, sus botas de tac\u00f3n de aguja y tan buen\u00edsima ropa.<\/p>\n<p>Ella se despide, le duele mucho la cabeza y est\u00e1 derrengada por el largu\u00edsimo viaje. Se aloja en el hostal Cuadrado. Le alarga a su pariente una tarjetita florida con su tel\u00e9fono y se\u00f1as.<\/p>\n<p>\u2014Che, primo, necesito la casa en dos meses&#8230;\u00bfSab\u00e9s? \u00a1Sos lindo! Y te agradezco la cena&#8230;\u00a1Estaba riqu\u00edsima! Seguimos en contacto. \u00a1Chao! Ma\u00f1ana me voy a Bariloche.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Carlos, deprimido, esa noche no duerme del sofoco. \u00abVaya con la jodida argentina, aunque la entiendo, para qu\u00e9 mantener una propiedad allende el Atl\u00e1ntico sin tener a quien testarla&#8230; Me buscar\u00e9 otra vivienda, qu\u00e9 remedio, me temo que m\u00e1s vieja y m\u00e1s cara. \u00a1Con lo bien que vivimos en esta casa, <i>Carmelo<\/i>!\u00bb. Se duerme al fin al amanecer, y llega tarde al trabajo.<\/p>\n<p>\u2014Cerca de aqu\u00ed alquilan un apartamento adosado con jardincillo y todo, para el vietnamita. \u00a1Que no se hunde el mundo, Dom\u00ednguez! \u00a1Arriba ese \u00e1nimo! \u2014le reconforta el jefe.<\/p>\n<p>\u2014Pero es que me gusta vivir en la Arquilla, por mi ventanal veo amanecer sobre el pueblo nevado, los montes de los Filabres y el valle del Almanzora&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Por las \u00e1nimas benditas, tienes que cambiar de aire, moverte, aunque solo sea para bajar la Cuesta de los Fiambres&#8230; \u2014le dice en broma su jefe.<\/p>\n<p>\u2014Es tan bonico el cuartillo de la matanza, y el corral aleda\u00f1o; barrunto un cambio, a peor, de nuestra vida&#8230; \u2014le responde mustio el corneta.<\/p>\n<p>Es la hora del almuerzo y Jos\u00e9 Carlos se acerca al Cuadrado para ofrecer un trato a su prima: todos sus ahorros, de entrada; y el resto, en cinco a\u00f1os.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s llegar al hostalito se topa con una ambulancia que sale para Almer\u00eda a toda velocidad. En ella va Amanda, derechita a la Bola Azul, ha sufrido un derramen cerebral.<\/p>\n<p>\u00abPobre prima, ahora que iba a realizar su viaje so\u00f1ado. Pues mira que si es al otro mundo&#8230;\u00bb, elucubra apesadumbrado el corneta.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Carlos pide unos d\u00edas de vacaciones, coge su cochecillo y aparece en el hospital, no puede permitir que su prima Amanda muera sola, si llegara el triste caso. Se presenta como familiar lejano y dejan que la acompa\u00f1e. Tres noches se tira en vela maldurmiendo en un duro sill\u00f3n de escay. Hasta que la enferma recobra la consciencia lentamente.<\/p>\n<p>Cuando Amanda se recupera, vuelve Jos\u00e9 Carlos presuroso a Ser\u00f3n, convencido de que <i>Carmelo<\/i> ya lo a\u00f1ora. \u00abTendr\u00e1 a los vecinos bien contentos con sus gru\u00f1idos\u00bb, ese fue el \u00faltimo pensamiento alegre sobre su amado cerdo.<\/p>\n<p>Pero no, <i>Carmelo<\/i> no ha dado ninguna guerra. Al d\u00eda siguiente de la partida de su amo, ha desaparecido del patio de la vecina tutora. El dolor de Jos\u00e9 Carlos cuando se entera de la fuga de su amigo no encuentra consuelo. Por mucho que los m\u00fasicos de la banda le ayudan a buscar a <i>Carmelito,<\/i> no hallan ni rastro del chino, que es como en Ser\u00f3n se les llama a los gorrinos.<\/p>\n<p>\u2014Mala \u00e9poca para perder un chino, amigo, con tantas matanzas&#8230; \u00a1Y la crisis! \u2014se recochinea su jefe.<\/p>\n<p>A Jos\u00e9 Carlos se le hace cuesta arriba la vida sin su <i>Carmelo. <\/i>Menos mal que recibe una larga carta de Amanda: Bariloche est\u00e1 hermosa entre sus altas monta\u00f1as y disfruta de una dulce primavera. Al despedirse le llama \u00abmi \u00c1ngel de la Guarda\u00bb. El notici\u00f3n es que le comunica, melosa, que ha cambiado de idea, que se puede quedar en la casa por el mismo alquiler. Empieza as\u00ed una relaci\u00f3n de amor en la distancia.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Carlos env\u00eda la cuarta versi\u00f3n de <i>La bicicleta roja <\/i>al concurso de la revista <i>Al Cantillo.<\/i> En un sobre lacrado que, en realidad, ahora contiene los recuerdos de la Navidad m\u00e1s feliz de su infancia. Porque la m\u00e1s feliz de su vida ha pasado a ser la que relata en este cuento, con una reina, no sabe si sabia ni maga, que no vino de Oriente sino directamente de la Patagonia argentina.<\/p>\n<p>Es el d\u00eda de Navidad, y el fallo est\u00e1 a punto de conocerse.<\/p>\n<p>La noticia le llega a trav\u00e9s del Facebook. A Jos\u00e9 Carlos no le hace tanta ilusi\u00f3n haber ganado el concurso como los 3.000 euros del primer premio, justo el dinero que necesita para volar a Bariloche y reencontrarse con su novia. Y conocer, de paso, la Argentina.<\/p>\n<p>Amanda, feliz con el corneta, con el chino vietnamita adoptado y las chacinas de su nueva tierra, cierra el sal\u00f3n de belleza, se despide de la Patagonia con un sonoro \u00abChao\u00bb y vuelve a su reci\u00e9n heredada casa de Ser\u00f3n, all\u00e1 por los montes de los Filabres, y el valle del Almanzora.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p style=\"text-align: right;\">CARMEN DE LA ROSA<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abAquella noche dorm\u00ed con un ojo bien abierto, me lat\u00eda el coraz\u00f3n como cuando pasaba el Sevillano por detr\u00e1s de mi casa, echando chispas por el puente de hierro. Qu\u00e9 fr\u00edo, llevaba nevando una semana, y nosotros, los ni\u00f1os, sin poder salir a la puerta de la calle, nuestra madre no quer\u00eda que estrope\u00e1semos las<br \/><a href=\"https:\/\/turismoseron.es\/blog\/de-la-patagonia-a-seron\/\">Read more &rarr;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":97,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[28,29],"class_list":["post-96","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-relatos","tag-navidad","tag-relatos-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/turismoseron.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/96","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/turismoseron.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/turismoseron.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/turismoseron.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/turismoseron.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=96"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/turismoseron.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/96\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":100,"href":"https:\/\/turismoseron.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/96\/revisions\/100"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/turismoseron.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/97"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/turismoseron.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=96"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/turismoseron.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=96"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/turismoseron.es\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=96"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}