{"id":276,"date":"2015-05-24T01:00:16","date_gmt":"2015-05-24T01:00:16","guid":{"rendered":"http:\/\/turismoseron.es\/blog\/?p=276"},"modified":"2016-01-15T00:43:54","modified_gmt":"2016-01-15T00:43:54","slug":"la-prinzessin-de-heidelberg","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/turismoseron.es\/blog\/la-prinzessin-de-heidelberg\/","title":{"rendered":"LA PRINZESSIN DE HEIDELBERG"},"content":{"rendered":"<p><i>Hay una ni\u00f1a de 5 a\u00f1os que vive en Ser\u00f3n, un pueblito de Almer\u00eda. Es muy valiente, no teme a los murci\u00e9lagos, ni a los cocodrilos&#8230;, ni siquiera a las mambas africanas. Se llama Victoria.<\/i><\/p>\n<p><i>A ella, a los ni\u00f1os de su colegio y a todos los ni\u00f1os que conozco, les dedico este cuento de una princesita y de una bruja perversa que viv\u00edan en Heidelberg&#8230;<\/i><\/p>\n<p>Hace muchos, muchos a\u00f1os, en una noche oscura como boca de mamba, se abati\u00f3 una enorme tormenta sobre un pueblito blanco de los montes de Almer\u00eda. En una de las torres del castillo dorm\u00eda pl\u00e1cida en su cuna de oro la princesita Victoria, hija del gran rey Guzm\u00e1n de Ser\u00f3n. El viento ululaba entre las almenas zarandeando ventanas y puertas, desgajando y destrozando las hojas de las altas palmeras del jard\u00edn real. Perros y gatos se guarecieron en escondrijos, los pajarillos buscaron refugio en huecos de los \u00e1rboles, los b\u00fahos en los recodos de los muros, los vigilantes de la fortaleza se refugiaron en sus garitas al amor de las hogueras. Hac\u00eda un fr\u00edo terrible, empez\u00f3 a nevar.<\/p>\n<p>De pronto apareci\u00f3 en la negrura la silueta de un hombre gigantesco con una escalera y un saco al hombro. La apoy\u00f3 en la torre y la escal\u00f3 con mucho sigilo. Cuando lleg\u00f3 arriba, rompi\u00f3 la ventana del aposento de la ni\u00f1a justo en el instante en que un rayo cruz\u00f3 el firmamento iluminando el castillo, pero nadie lo vio, no quedaba un alma en las callejuelas empinadas y serpenteantes del pueblo, todos sus habitantes dorm\u00edan.<\/p>\n<p>El hombre se acerc\u00f3 despacito a la cuna de Victoria, la amordaz\u00f3 con un pa\u00f1o mugriento, y envuelta en mantas, la meti\u00f3 en su zurr\u00f3n. Al cabo de un mes, Victoria dorm\u00eda pl\u00e1cida en su nueva alcoba, en el lejano castillo de Heidelberg, bajo la tutela de la malvada reina Perversa.<\/p>\n<p>Hab\u00eda llegado a Heidelberg despu\u00e9s de muchos d\u00edas de terrible viaje en carreta, en brazos de la buena mujer que acompa\u00f1aba al hombre que la rapt\u00f3. Se llamaba In\u00e9s y fue su ama de cr\u00eda por orden de Perversa.<\/p>\n<p>Victoria creci\u00f3 en el inmenso castillo alem\u00e1n sin el cari\u00f1o de la reina. No sal\u00eda del jard\u00edn y de sus aposentos a no ser que la malvada le diera su permiso, y siempre deb\u00eda ir escoltada por soldados. As\u00ed que apenas conoc\u00eda los alrededores. Muy pocas veces baj\u00f3 al pueblo en d\u00edas de mercado, solo cuando necesitaba lanas y sedas para sus telares. La ni\u00f1a se aburr\u00eda en el castillo, no ten\u00eda amigos con los que jugar.<\/p>\n<p>Poca cosa sab\u00eda de su vida de beb\u00e9, Perversa le cont\u00f3 que era hu\u00e9rfana de una pariente pobre de la Alsacia y que, por pura pena, ella la recogi\u00f3 en su palacio y la educ\u00f3 como una aut\u00e9ntica princesa porque era su heredera. Pero Victoria se miraba en el espejo y ve\u00eda que su largo cabello era color azabache, sus ojos negros y brillantes como tizones, su piel del color de la arena&#8230;: no se parec\u00eda en nada a Perversa.<\/p>\n<p>Era la reina una mujer muy alta, delgada como una lanza, blanca y rubia, de ojos fr\u00edos del color del hielo de los glaciares. No, en nada se parec\u00edan, y menos en el car\u00e1cter. A Victoria, dulce y tranquila, le gustaba leer, manejar su rueca, las labores de costura y, sobre todo, la m\u00fasica. Tocaba el arpa y cantaba como el mejor ruise\u00f1or de Heidelberg. La reina, al contrario, ten\u00eda voz de ultratumba, ronca, hablaba chillando, daba \u00f3rdenes a doquier diestro y siniestro, castigaba a sus siervos con palizas a bastonazos por el menor error que cometieran, incluso a latigazos. Los encerraba en las sucias y h\u00famedas mazmorras del castillo llenas de ratas, serpientes y murci\u00e9lagos, o los mandaba arrojar al foso para alimento de los horribles cocodrilos que ella misma cuidaba. Era una mujer muy cruel.<\/p>\n<p>As\u00ed fue pasando la vida de Victoria mientras en Ser\u00f3n sus padres, los reyes, lloraban su p\u00e9rdida. No entend\u00edan por qu\u00e9 ni qui\u00e9n la pod\u00eda haber raptado. Cansados de buscarla en villas y ciudades de los reinos cristianos de toda la Hispania, mandaron paladines a pueblos moriscos de Las Alpujarras y hasta a las tierras de piratas bereberes del norte de \u00c1frica, por si la ten\u00edan cautiva en un har\u00e9n.<\/p>\n<p>No encontraron huellas de Victoria, y de pena muri\u00f3 su madre, la reina Isabel, mientras don Guzm\u00e1n languidec\u00eda por el enorme dolor de su ausencia.<\/p>\n<p>Cumpli\u00f3 la princesita los quince a\u00f1os. Perversa organiz\u00f3 una gran fiesta en su honor para presentarla a la realeza de los reinos vecinos.<\/p>\n<p>El majestuoso castillo de Heidelberg fue engalanado para tan se\u00f1alada ocasi\u00f3n con banderolas, macizos de flores, fuentes y antorchas que alumbraban la gran explanada sobre la ciudad. Perversa<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">CARMEN DE LA ROSA<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">DICIEMBRE 2012<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay una ni\u00f1a de 5 a\u00f1os que vive en Ser\u00f3n, un pueblito de Almer\u00eda. Es muy valiente, no teme a los murci\u00e9lagos, ni a los cocodrilos&#8230;, ni siquiera a las mambas africanas. Se llama Victoria. 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