{"id":188,"date":"2014-12-18T09:17:07","date_gmt":"2014-12-18T09:17:07","guid":{"rendered":"http:\/\/turismoseron.es\/blog\/?p=188"},"modified":"2016-01-15T00:44:44","modified_gmt":"2016-01-15T00:44:44","slug":"en-seron-y-kabul-hay-abejas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/turismoseron.es\/blog\/en-seron-y-kabul-hay-abejas\/","title":{"rendered":"EN SER\u00d3N Y KABUL HAY ABEJAS"},"content":{"rendered":"<p>Ser\u00f3n es un pueblo andaluz de la Sierra de los Filabres y est\u00e1 de fiesta. Es el d\u00eda de su patrona, la Virgen de los Remedios.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Mi globo, mi globo\u2026! &#8211; grita la ni\u00f1a. Y echa a correr cuesta arriba en un intento in\u00fatil de alcanzar la larga cuerdecilla que pende del globo.<\/p>\n<p>Su abejita Maya vuela dulcemente sobre la torre del castillo, hacia las nubes blancas que ocultan los montes.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Mi globo, mi globo! &#8211; grita desesperada.<\/p>\n<p>El padre la sigue, la coge en brazos y le dice al o\u00eddo:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Anda, bonita, no llores! Es imposible alcanzar tu globo pero yo, esta noche, te voy a contar un cuento de abejas&#8230;<\/p>\n<p>Hace seis a\u00f1os, cuando era militar, me mandaron a un pa\u00eds lejano. Era un destino peligroso debido a los atentados terroristas que comet\u00edan los talibanes, que son hombres muy violentos.<\/p>\n<p>\u00bfSabes, hija? Los talibanes desprecian a las mujeres, las encierran en las casas, las obligan a ir a todas partes bajo un manto azul con solo una mirilla por donde vislumbran el mundo. Mira, c\u00fabrete la cabeza con el mantelito de crochet que teji\u00f3 la abuela. \u00bfVerdad que ves muy mal? Como si estuvieras en una c\u00e1rcel, detr\u00e1s de una reja&#8230; Pues as\u00ed viven las mujeres en Afganist\u00e1n. Las m\u00e1s pobres visten harapos y piden comida por los mercados, casi siempre con ni\u00f1os hambrientos agarrados a sus mantos; son viudas, y en los a\u00f1os en que los talibanes gobernaron el pa\u00eds, ped\u00edan limosnas a las puertas de las mezquitas porque les estaba prohibido trabajar. Los talibanes imped\u00edan que las ni\u00f1as como t\u00fa fueran a la escuela, ten\u00edan que permanecer enclaustradas en sus casas. No pod\u00edan vestir trajes de colores, bailar, cantar, ni siquiera tener canarios y jilgueros. Llevaban una vida muy triste. Y a todos los que desobedec\u00edan sus terribles leyes, los castigaban sin piedad.<\/p>\n<p>En Kabul, donde se encontraba nuestro cuartel, viv\u00edan Samira y su hermanita Sadaf. No ten\u00edan padre, lo hab\u00edan matado los talibanes en la guerra. La madre de Samira trabajaba en una panader\u00eda cercana al Colegio Espa\u00f1ol Cometa, una de las pocas escuelas para ni\u00f1as de Afganist\u00e1n.<\/p>\n<p>El Cometa estaba en un edificio nuevo, luminoso, muy alegre, con un jardincito amurallado, en un barrio residencial de Kabul. En la garita, un portero enorme proteg\u00eda la escuela y a las ni\u00f1as. La madre de Samira, la panadera, consigui\u00f3 matricular a su hija en tan prestigioso colegio y, como no pod\u00eda hacerse cargo de Sadaf, que ten\u00eda solo dos a\u00f1os, dej\u00f3 a la peque\u00f1ita al cuidado de la abuela en la otra punta de la ciudad. Llevaba mucho tiempo sin verla porque trabajaba de sol a sol, y no ten\u00eda ni dinero ni vacaciones.<\/p>\n<p>La panadera y su hija ocupaban un cuartucho adosado a la casa del patr\u00f3n. La ni\u00f1a ten\u00eda diez a\u00f1os y era espabilada y muy trabajadora, la primera de su clase. Quer\u00eda ser m\u00e9dica. Pero su plan se torci\u00f3 cuando su madre tuvo un accidente y muri\u00f3 por falta de hospital y medicinas.<\/p>\n<p>A Samira la llevaron con la abuela a lomo de su borriquillo. Llor\u00f3 amargamente varios d\u00edas, echaba de menos a su madre, la escuela, sus amigas y a la maestra do\u00f1a Pepita, que le hab\u00eda ense\u00f1ado a hablar espa\u00f1ol. Samira quer\u00eda viajar con ella a Espa\u00f1a para estudiar en la universidad.<\/p>\n<p>La casa de la abuela de Samira se encontraba a las afueras de Kabul, muy cerca del aeropuerto. Era peque\u00f1\u00edsima, apenas dos habitaciones sin muebles, unas alfombras descoloridas, un corral con un horno y una enorme chimenea para calentarse en invierno y cocinar.<\/p>\n<p>Lo primero que hizo la anciana cuando lleg\u00f3 Samira fue cortarle el pelo a rape y vestirla con ropa de ni\u00f1o. Le hab\u00eda contado a los vecinos que su nieto Nasim hab\u00eda vuelto de Pakist\u00e1n. Todo para que la ni\u00f1a pudiera salir de la casa a vender sus pasteles, y a buscar le\u00f1a en un bosquecillo cercano. Al cabo de unos d\u00edas de aparentar ser un ni\u00f1o, hasta su hermanita Sadaf la llamaba Nasim.<\/p>\n<p>Por las ma\u00f1anas bien temprano sal\u00eda Samira al mercado a lomos de su burrito para vender los dulces. Y ya de vuelta a casa, si le sonre\u00eda la suerte y encontraba cajas o tablones viejos, los vend\u00eda por unos afganis para comprarse libros.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a estudiaba como pod\u00eda, ense\u00f1aba a leer a su hermana y procuraba no jugar con los chicos del barrio por miedo a que la descubrieran. Solo se relacionaba con su vecino Ehsan, que conoc\u00eda su secreto. Con \u00e9l iba algunas tardes a volar cometas. Ehsan le hizo una preciosa de cien colores y le ense\u00f1\u00f3 a manejarla. La abuela la dejaba ir con su amigo a rega\u00f1adientes, ten\u00eda un genio de mil diablos y reprend\u00eda a Samira a gritos siempre que la ve\u00eda leyendo. \u00a1Y la llamaba Nasim!<\/p>\n<p>&#8211; Ya te ense\u00f1ar\u00e9 yo, Nasim. \u00a1A palos! De nada nos sirven los libros que la loca de tu madre te compraba. \u00a1Qu\u00e9 cabeza de chorlito\u2026! Mira, yo no sabr\u00e9 leer pero me gano la vida preparando comidas en las bodas, y con mis pastelillos. Y ahora, a mi vejez, tengo que bregar el doble para sacaros adelante. Anda y vete a buscar le\u00f1a, so z\u00e1ngano, \u00bfno ves que tu hermana llora de hambre y fr\u00edo?<\/p>\n<p>Pas\u00f3 el tiempo y un d\u00eda Samira recibi\u00f3 una carta de do\u00f1a Pepita. Le anunciaba que estaba preparando su adopci\u00f3n y la de su hermana. Y que pronto las llevar\u00eda a su pa\u00eds, a una casa blanca, al ladito del mar.<\/p>\n<p>Vivi\u00f3 Samira so\u00f1ando su futuro en Espa\u00f1a pero, una tarde, do\u00f1a Pepita se present\u00f3 en su casa con las maletas. Le cont\u00f3 entre l\u00e1grimas que su padre estaba muy enfermo y que deb\u00eda regresar con urgencia a Almer\u00eda para cuidarlo, pero muy pronto volver\u00eda a Kabul a por ellas. Fue por entonces cuando yo la conoc\u00ed.<\/p>\n<p>March\u00e1bamos en un servicio de control por el barrio de Samira, que estaba al ladito del aeropuerto que nosotros defend\u00edamos. Se hab\u00eda producido un atentado, menos mal que sin v\u00edctimas. Cuando ya regres\u00e1bamos al cuartel, en un recoveco del camino, se nos cruz\u00f3 un burro trotando como un loco. A lomos del pollino, Salaf se aferraba a los serones y Samira los persegu\u00eda chillando. Unos ni\u00f1os hab\u00edan intentado robarle los pasteles y le hab\u00edan dado de palos al pobre burrillo, que sali\u00f3 pitando hacia su cuadra como alma que lleva el diablo.<\/p>\n<p>Salaf lloraba, estaba a punto de estrellarse contra el suelo. Entonces yo salt\u00e9 de la tanqueta y par\u00e9 al animal. Y cu\u00e1l fue mi sorpresa cuando me lleg\u00f3 la vocecita amable de la ni\u00f1a que me dec\u00eda en perfecto espa\u00f1ol:<\/p>\n<p>&#8211; Muchas gracias, se\u00f1or soldado, ha salvado usted a mi hermana. Mi burro es bueno, pero lo han pegado y se ha asustado. \u00a1Mi pobre burrito! &#8211; Y le acarici\u00f3 las orejillas hasta tranquilizarlo.<\/p>\n<p>Invit\u00e9 a unos helados a las ni\u00f1as y Samira me cont\u00f3 su historia. Ya de camino a su casa, le apunt\u00e9 el n\u00famero de mi tel\u00e9fono por si alguna vez me necesitara. Y me desped\u00ed de ellas regal\u00e1ndoles todo el chocolate que llev\u00e1bamos en las mochilas.<\/p>\n<p>A los dos meses me llam\u00f3 Samira angustiada. Su abuela estaba muy enferma y no pod\u00eda hacerse cargo de ellas. Quer\u00eda llevarlas a un orfanato.<\/p>\n<p>Me present\u00e9 aquella misma tarde en su casa; estaba en orden y muy limpia. Salaf jugaba feliz con una mu\u00f1eca de trapo. Samira me prepar\u00f3 un t\u00e9 de hierbabuena y me ofreci\u00f3 unos pastelitos de miel. \u00a1Estaban deliciosos! Los hab\u00eda hecho ella misma, como le hab\u00eda ense\u00f1ado su abuela. Se encontraban en una situaci\u00f3n desesperada. Deb\u00edan pagar las medicinas y ya se les hab\u00eda acabado el poco dinero que ten\u00edan ahorrado, as\u00ed que no pod\u00edan comprar almendras, pistachos, pasas, nueces y miel.<\/p>\n<p>&#8211; No nos queda ni un afgani, los ingredientes son muy caros &#8211; me dijo Samira sin una l\u00e1grima, era una ni\u00f1a muy fuerte-. Se\u00f1or soldado, yo quiero quedarme en casa para cuidar a mi abuela y a Sadaf. No quiero que descubran que no soy Nasim; si saben que soy una ni\u00f1a, me castigar\u00e1n, me separar\u00e1n de Sadaf, me obligar\u00e1n a cubrirme con un burka. \u00a1Me casar\u00e1n con un viejo! Yo soy fuerte, puedo ganarme la vida en la f\u00e1brica de ladrillos donde trabaja mi amigo Ehsan.<\/p>\n<p>Y yo me horroric\u00e9 al o\u00edrla porque hab\u00eda visto a ni\u00f1os peque\u00f1ines acarreando pesados ladrillos de adobe. Zagalicos tristes, sin juegos, sin infancias&#8230; Aquel era un trabajo de hombres. Le promet\u00ed a Samira que intentar\u00eda ayudarla, le di todo el dinero que llevaba encima y, para distraerlas, las llev\u00e9 al parque. Nos sentamos en un caf\u00e9. De pronto, una abeja bien gorda se pos\u00f3 en el vaso de refresco de Samira y la ni\u00f1a se la qued\u00f3 mirando.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Qu\u00e9 linda, una abeja! &#8211; dijo. No le ten\u00eda miedo, la abeja se pos\u00f3 en su mano y no la pic\u00f3.<\/p>\n<p>Entonces se me ocurri\u00f3 una estupenda idea: \u00a1le regalar\u00eda una de nuestras colmenas de Ser\u00f3n! Mi familia era apicultora, ten\u00edamos muchas colmenas en los montes de Los Filabres y un peque\u00f1o negocio de cera y miel.<\/p>\n<p>&#8211; Samira, te voy a ense\u00f1ar a sacar miel de las colmenas para tus pastelillos, hasta podr\u00e1s venderla en tarros. \u00a1Y tambi\u00e9n velas! Te ganar\u00e1s muy bien la vida.<\/p>\n<p>Al fin la ni\u00f1a sonri\u00f3.<\/p>\n<p>Aquella tarde le cont\u00e9 a Samira que se hab\u00edan descubierto pinturas rupestres, de hace miles de a\u00f1os, con escenas de la recolecci\u00f3n de la miel de colmenas silvestres. Y que, desde entonces, los apicultores gozaron de gran prestigio porque la miel era el \u00fanico edulcorante hasta que, tras el descubrimiento de Am\u00e9rica, se difundi\u00f3 la ca\u00f1a de az\u00facar y la remolacha azucarera. Ella me preguntaba ilusionada, quer\u00eda aprender todo sobre la crianza de las abejas y la obtenci\u00f3n de los productos que estos laboriosos insectos elaboran.<\/p>\n<p>Cuando regres\u00e9 al cuartel, le ped\u00ed ayuda al comandante. Y al poco tiempo, y a pesar de ser un enorme engorro transportar una colmena desde los montes de Los Filabres a la lejana Afganist\u00e1n en un avi\u00f3n de combate, las abejas de Ser\u00f3n llegaron a Kabul perfectamente, deseosas de libar las flores del parque cercano de la casa de Samira. Conseguimos un permiso municipal para que la ni\u00f1a colocara su colmena en un rinc\u00f3n poco transitado del jard\u00edn, junto a unos macizos de rosas y de \u00e1rboles frutales. Y pusimos un gran letrero advirtiendo del peligro de acercarse.<\/p>\n<p>Volv\u00ed muchas tardes por all\u00ed; le ense\u00f1\u00e9 a Samira a utilizar los utensilios del apicultor, como el ahumador, el cepillo de desabejar, la vestimenta especial y las t\u00e9cnicas y precauciones que se deben tomar. A Samira le encantaba trabajar vestida con su traje blanco \u00abde astronauta\u00bb, as\u00ed lo llamaba ella.<\/p>\n<p>\u00a1Se hizo amiga de las abejas!<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n le cont\u00e9 que las abejas est\u00e1n en peligro de extinci\u00f3n por el mal uso que hace el hombre de los pesticidas, por nuevas enfermedades y por el cambio clim\u00e1tico. Y que su desaparici\u00f3n ser\u00eda una aut\u00e9ntica cat\u00e1strofe para la humanidad. Sin las abejas, morir\u00edan los vegetales por falta de polinizaci\u00f3n. Samira lo entendi\u00f3 perfectamente y me dijo, entusiasmada, que luchar\u00eda para protegerlas.<\/p>\n<p>Todo marchaba bien, la abuela mejoraba con los cuidados de las ni\u00f1as y con las pastillas que le llev\u00f3 el doctor de nuestro regimiento. Hasta el d\u00eda del Festival de las Cometas, la gran afici\u00f3n de los afganos.<\/p>\n<p>En ese pa\u00eds las llaman <i>gudiparan,<\/i> que significa \u00abmu\u00f1ecas voladoras\u00bb. Pueden llegar a tener el tama\u00f1o de un hombre. Son muy flexibles y ligeras. Ehsan, el amigo de Samira, las hac\u00eda con madera de bamb\u00fa y papel muy fino, casi siempre con forma de diamante. \u00c9l era el remontador, el <i>gudiparan baz,<\/i> el que sostiene la bobina de madera en donde se enrolla el cable; y ella, la <i>charka gir,<\/i> la que sujeta la cometa. Hac\u00edan un buen equipo, se compenetraban a la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ehsan ten\u00eda cuatro a\u00f1os m\u00e1s que ella. Era un jovencito fuerte y decidido, acostumbrado a ganarse la vida desde que, a los siete a\u00f1os, sus padres lo pusieron a hacer ladrillos. Cuando conoci\u00f3 a Samira, al falso Nasim, trabajaba como conductor de uno de los carros que transportaban los ladrillos de la f\u00e1brica a las obras. Otro de esos conductores era un chico alborotador y pendenciero que se llamaba Malik. El muchacho no ten\u00eda familia, se hab\u00eda criado en la calle como un perrillo sin due\u00f1o. Malik envidiaba la amistad que se profesaban Ehsan y Nasim y el d\u00eda del Festival de las Cometas estall\u00f3 su odio.<\/p>\n<p>La cometa nueva de Ehsan era tan grande como \u00e9l, y llevaba pintada una graciosa abeja. Samira no hab\u00eda visto nunca una cometa tan majestuosa y r\u00e1pida como la de su amigo. Cortaba el aire, a cada tironazo de Ehsan ascend\u00eda y bajaba como un cohete. Las cuchillas de su largu\u00edsima cola sajaban en un tris tras las cuerdas de las que se pon\u00edan en su camino. Al cabo de un rato de intensa lucha, solo quedaba en combate la de Malik, y tambi\u00e9n esta sucumbi\u00f3 a la abeja. Por una h\u00e1bil maniobra de Ehsan, el drag\u00f3n verde de Malik agoniz\u00f3 unos segundos cabeceando sin control hasta terminar estrell\u00e1ndose en un vertedero cercano.<\/p>\n<p>De nada sirvieron las excusas de Ehsan. Malik no olvid\u00f3 el ultraje.<\/p>\n<p>Una noche de nieve, a la salida del trabajo, Malik sigui\u00f3 a su compa\u00f1ero. Ehsan cruz\u00f3 el parque y entr\u00f3 en el recinto donde estaban las colmenas para echarles un vistazo. Entonces Malik, sin darle opci\u00f3n a defenderse, le atac\u00f3 por la espalda con una estaca. Le golpe\u00f3 en la cabeza y Ehsan cay\u00f3 al suelo sin sentido. A la ma\u00f1ana siguiente, un jardinero vio a Ehsan en medio de un charco de sangre y lo llev\u00f3 a su casa. \u00a1Las colmenas hab\u00edan desaparecido!<\/p>\n<p>Cuando se recuper\u00f3, Ehsan no denunci\u00f3 su agresi\u00f3n porque desconoc\u00eda qui\u00e9n lo hab\u00eda intentado matar. M\u00e1s que su cabeza magullada, a Ehsan le dol\u00eda el robo de las abejas de su amiga.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Ay\u00fadame a encontrarlas, amigo! No podemos sobrevivir sin ellas, \u00a1ay\u00fadame! &#8211; le suplic\u00f3 Samira.<\/p>\n<p>Y las buscaron sin descanso. Pero por mucho que preguntaron en los mercados, por muchos puestos que investigaron, no lograban localizar la deliciosa miel de las abejas filabre\u00f1as que Samira tan bien conoc\u00eda. De las colmenas, ni rastro. Hasta que, ya desesperados y totalmente en la ruina, descubrieron el pastel.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana Ehsan se cruz\u00f3 con el carro de Malik al salir de la f\u00e1brica. El rapaz intent\u00f3 ocultarse la cabeza con un pa\u00f1uelo pero fue in\u00fatil. \u00a1Llevaba la cara roja e hinchada, y como picada de viruela! Adem\u00e1s, el carro no portaba ladrillos sino unos bultos sospechosos cubiertos con un pl\u00e1stico negro&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Las colmenas! &#8211; chill\u00f3 Ehsan. Y sali\u00f3 como una exhalaci\u00f3n detr\u00e1s de Malik hasta que le dio alcance. Salt\u00f3 de su carro al del ladronzuelo y lo tir\u00f3 del pescante.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Si no me cuentas la verdad, rata inmunda, te meto la cabeza en una colmena! \u00a1Ver\u00e1s qu\u00e9 dulce es la miel que le robaste a Nasim!<\/p>\n<p>Malik se arroj\u00f3 del carro y puso pies en polvorosa. No volvieron a saber de \u00e9l. Las abejas de Samira volvieron al parque, y al fin la ni\u00f1a respir\u00f3 tranquila.<\/p>\n<p>A los dos a\u00f1os del robo de las colmenas, do\u00f1a Pepita se llev\u00f3 a las hermanas a Espa\u00f1a. Ya eran sus hijas adoptivas. Ehsan se qued\u00f3 en Kabul al cuidado del negocio. Do\u00f1a Pepita le regal\u00f3 al muchacho un ordenador para que, todas las noches, Samira pudiera hablar con \u00e9l por Skype.<\/p>\n<p>Abejas de Los Filabres es hoy una gran empresa, el mayor productor de miel de Afganist\u00e1n. Y color\u00edn colorado&#8230; \u00a1este cuento se ha acabado!<\/p>\n<p>&#8211; Pero, pap\u00e1, lo que me has contado&#8230; \u00bfes de verdad un cuento?<\/p>\n<p>&#8211; Ma\u00f1ana conocer\u00e1s a Samira, viene a Ser\u00f3n a por m\u00e1s abejas de nuestros montes. Volar\u00e1 pronto a Kabul para visitar a su amigo Ehsan y conocer la nueva f\u00e1brica de miel y velas. Ella te contar\u00e1 de nuevo esta historia que no es un cuento, hija, por fortuna, claro que no es un cuento.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p style=\"text-align: right;\">CARMEN DE LA ROSA<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">ABRIL 2015<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ser\u00f3n es un pueblo andaluz de la Sierra de los Filabres y est\u00e1 de fiesta. Es el d\u00eda de su patrona, la Virgen de los Remedios. &#8211; \u00a1Mi globo, mi globo\u2026! &#8211; grita la ni\u00f1a. Y echa a correr cuesta arriba en un intento in\u00fatil de alcanzar la larga cuerdecilla que pende del globo. 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