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DOS ENCINAS MILENARIAS, CANDIDATAS A LA DECLARACIÓN DE MONUMENTO NATURAL

MONUMENTO NATURAL

El Pleno solicita por unanimidad la catalogación para los dos árboles

Fuentes: www.teleprensa.com, www.lacomarcanoticias.com, Ideal Almanzora, Junio 2016

No es un secreto que la sierra de Serón guarda infinidad de tesoros y puntos de un gran interés turístico y medioambiental. Entre esos atractivos destacan dos encinas milenarias, destino de rutas senderistas y de numerosas visitas a la Sierra de los Filabres.

Ahora, el Ayuntamiento de Serón quiere que los históricos árboles figuren como Monumento Natural, para lo que debe obtener el visto bueno del Gobierno de la Junta de Andalucía. En cualquier caso, los trámites para conseguir esta denominación ya han comenzado después de que el último Pleno del Ayuntamiento aprobara por unanimidad solicitar a la Junta la declaración de Monumento Natural de las dos encinas milenarias.

En concreto se trata de la carrasca ubicada en el paraje conocido como La Poza del Marchal del Abogado y la encina situada en la Peana del Serval. Estos dos árboles, catalogados como singulares por la Administración andaluza poseen cualidades y características que han llevado al Consistorio a solicitar este distintivo que ayudará a su protección, publicidad, señalización y cuidado.

Hace pocos años, los técnicos de la Consejería de Medio Ambiente de catalogaron la encina de la Peana del Serval como “el árbol de mayor porte y uno de los de mayor antigüedad” de la comunidad autónoma. Se trata de una encina de 16 metros de circunferencia de base y unos 25 de altura, situada en el valle de La Loma, paralelo a la carretera que une la localidad seronense con el antiguo poblado minero de Las Menas.

Cabe recordar que el Ayuntamiento acondicionó en 2015 el denominado ‘Sendero de las Encinas Milenarias’, que cuenta con la homologación oficial de la Federación Andaluza de Montañismo. Todo preparado para recibir por la puerta grande, si lo así lo estima la administración competente, la catalogación como Monumento Natural de dos singulares ‘vecinos’ que testigos de la historia de Serón durante cientos de años.
En caso de que la Junta de Andalucía de luz verde al nombramiento de las dos encinas seronenses como Monumento Natural, serán el segundo y tercer árbol de la provincia en recibir esta catalogación junto a la Sabina de Chirivel.

 

admin 11 noviembre, 2016 Leave A Comment Permalink

EN TIERRAS DE SERÓN SE ENCUENTRA EL MAYOR ÁRBOL DE ANDALUCÍA

encina

Técnicos de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía han catalogado recientemente una encina milenaria de la Sierra de los Filabres (Almería) como “el mayor árbol” de la comunidad andaluza.

Se trata de una encina de unos 16 metros de circunferencia de base y unos 25 de altura, situada en el valle de La Loma, que discurre paralelo a la carretera local que conduce de Serón al antiguo poblado minero de Las Menas, en la ladera norte de la Sierra de los Filabres.
El director general de Gestión del Medio Natural de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta, José Guirado, explicó que la catalogación de esta encina se ha realizado dentro de la campaña de campo para elaborar el catálogo de árboles singulares de la provincia de Almería, el último de los ocho elaborados por este departamento, correspondientes a las provincias andaluzas.

Aunque otras especies arbóreas ganan más altura que la encina, este ejemplar es considerado, según los técnicos de la Junta de Andalucía, el de mayor porte y uno de los de mayor antigüedad de todos los catalogados hasta la fecha en la comunidad autónoma.

Esta encina milenaria es uno de los árboles supervivientes del antiguo bosque mediterráneo que cubrió la Sierra de los Filabres, que ha sido talado en varias ocasiones durante la historia y sustituido, a mediados del pasado siglo, por pinares de repoblación intensiva. Se da la circunstancia de que estos pinares intensivos sufren ahora problemas de sequía y decaimiento que no sólo responden a la densidad de esta plantación, que estrangula sus posibilidades de desarrollo, sino al impacto del cambio climático.

Otros ejemplares milenarios.

En las proximidades donde se ubica esta singular encina, conocida como ‘La Peana’ y situada dentro de una finca privada, sobreviven otros ejemplares milenarios de esta especie, como la encina de la ermita de la Loma o la del paraje conocido como Los Sapos. La existencia de estos árboles singulares, cuya catalogación oficial por parte de la Consejería de Medio Ambiente aporta ayudas de la administración a los propietarios de las fincas en los que se ubican, demostraría, según los técnicos de la Junta de Andalucía, la idoneidad y perdurabilidad de las especies autóctonas del monte mediterráneo frente a las repoblaciones intensivas de especies de rápido crecimiento.

 

Fuente: Agencia EFE

Abril 2007

admin 26 febrero, 2016 Leave A Comment Permalink

PINUS PINEA L.

PINUS

En esta sección esta vez, un paraje que no destaca por la espectacularidad inequívoca del o los ejemplares retratados, como ha venido siendo habitual en las anteriores ediciones de la revista. Y aunque hago una foto de un único árbol que, además, no es especialmente frondoso, la singularidad del conjunto de árboles que componen el paraje viene dada por la especie de los mismos. Son pinos piñoneros ( Pinus Pinea L).Según un estudio realizado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía: “El Pino Piñonero en Andalucía. Ecología, distribución y selvicultura”, las “regiones de procedencia” de las poblaciones de esta especie en Andalucía son: Depresión del Guadalquivir, Sierra Morena y, de área restringida, Marbella. Es decir, esta especie en Almería es una “rara avis”. De la Sierra de Filabres podemos mencionar una repoblación existente en el término municipal de Gergal. En Serón podemos encontrar ejemplares aislados de gran porte (Canata) o, como la descrita en este artículo,  pequeñísimas poblaciones autóctonas resistentes en áreas marginales donde ya no existen ni cultivos ni aprovechamiento del monte. Esta zona está ubicada en un área árida, al filo izquierdo de la Vía Verde, poco después del km 10 de la misma, en dirección al Ramil. Llama la atención que las raíces de estos ejemplares están al aire, lo que probablemente se debió al aprovechamiento del lugar para el pastoreo en otro tiempo. La carga ganadera intensiva, el pisoteo continuado de las patas de los animales en áreas concretas, unido a otros factores, van deteriorando el suelo, erosionándolo  de tal forma que las raíces acaban por aflorar.

Los componentes activos de esta especie: Contiene trementina (oleorresina presente en la corteza y la madera), aceite esencial, catecol, flavonoides, vitamina C, bencenos, derivados fenólicos y glúcidos, entre otros.

Sus aplicaciones terapéuticas: La trementina es expectorante, balsámica y antiséptica. Por vía externa se utiliza en dolores traumáticos y reumáticos. La esencia de pino interviene en preparaciones pectorales y bronquiales. Se pueden tomar inhalaciones de aceite de hojas de pino, diluyendo 20 gotas en una taza de agua hirviendo. El aceite de pino se utiliza en el agua del baño para relajar y revitalizar.

No obstante, la trementina es tóxica si se excede la dosis, por vía interna.

Uso culinarios: Los piñones de esta especie son comestibles y, una vez pelados, se utilizan en repostería, en sustitución de avellanas o nueces. Las espinacas o acelgas rehogadas (hervidas y después salteadas en aceite con un diente de ajo), mejoran mucho si se les añade al saltearlas una cucharada de piñones y otra de pasas. Los piñones son un excelente complemento para personas que llevan una dieta vegetariana.

Aplicaciones mágicas: Utilizado para limpiar y purificar la casa, así como el agua del baño.

Aplicaciones mágicas: Pero la aplicación más curiosa es la de tomar una piña a mitad del verano (llena de piñones), porque se dice que si su poseedor come un piñón cada día, se vuelve inmune a los disparos de escopetas.

 

MAITE ACOSTA CHITO

AGOSTO 2011

EL ALMENDRO

ALMENDRO

Paseando a lo largo de la Vía Verde nos hemos encontrado un almendro que hemos fotografiado para  esta sección, que tiene un perímetro de 3 metros en la zona más delgada de su tronco, a media altura. ¡Impresionante!.

El almendro tiene su origen en las regiones montañosas de Asia central, donde es cultivado desde épocas remotas (5000 a 4000 a. C.), y a través de rutas comerciales, por todas las civilizaciones primitivas. Se difunde por la cuenca mediterránea por cuatro corrientes diferentes: fenicios, griegos, romanos y árabes. Parece que las primeras semillas son introducidas por los fenicios unos 2.000 años A.C. Los griegos son los primeros en cultivar la semilla, pudiendo ser contemporáneo de Alejandro Magno (s. IV A.C.). En el periodo de expansión del Imperio Romano hay un nuevo impulso en su difusión por la cuenca mediterránea. Finalmente serán los árabes durante los siglos VI y VII, quienes culminen el proceso de difusión del almendro. En la cuenca mediterránea las plantaciones se hicieron en ladera, para evitar heladas, a partir de semillas, en suelos pobres y en condiciones marginales, dada la predisposición de la especie a tolerar condiciones difíciles de cultivo. España es en la actualidad  el segundo país productor tras Estados Unidos.

Florece en febrero, cuando la temperatura sobrepasa los 6º C, y dura 20 ó 30 días. Por su espectacularidad se cultiva en jardinería, ya que antes de aparecer las hojas la copa explota en una exuberancia de pequeñas flores blancas que resaltan aún más por el hecho de que la mayoría de los árboles se mantienen con el aspecto yerto del invierno.

La almendra tiene propiedades calmantes y narcotizantes que se conocen desde muy antiguo, la utilización medicinal de este fruto estaba ya muy extendida en la farmacopea medieval. Nutricionalmente las almendras son ricas en proteínas y fósforo, tienen mucho aceite, más calcio que la leche y más hierro que la carne y son un reconstituyente para el sistema nervioso.

En la Grecia clásica, resultaba sorprendente que este árbol floreciera antes de que brotasen sus hojas. La mitología ofrecía una explicación: Fílide, la princesa de Tracia, se enamoró de Acamante, un joven combatiente de la guerra de Troya. Cuando ella se enteró de la destrucción de la ciudad, todos los días acudía a la costa a ver la llegada de la flota ateniense, esperando encontrar el barco de su amado. Pero este barco no llegaba. Al noveno día de infructuosa espera, la joven murió de pena, creyendo que él había muerto. La diosa Atenea metamorfoseó el cuerpo de ella en un Almendro. Al día siguiente, tras la reparación de la nave que le conducía, llegó Acamante, que sólo pudo acariciar la corteza del árbol. Fílira, desde su naturaleza arbórea, respondió a su amor floreciendo de repente, sin echar hojas. Todos los años, los antiguos atenienses danzaban en honor de los enamorados, de la misma manera que los almendros siguen manteniendo su peculiar floración hasta la actualidad.

Se cuenta que uno de los reyes musulmanes de Granada sembró en una ladera próxima a la Alhambra una multitud de almendros que cada primavera explotaban en una exuberancia de flores blancas, para de esta forma alegrar a su esposa, hija del rey de Navarra, que añoraba las cumbres nevadas de su tierra natal. El Infante don Juan Manuel, sobrino de Alfonso X “el sabio”, menciona ese hecho como ocurrido en Córdoba, ciudad que fue conquistada por el reino taifa de Sevilla en la época del rey poeta al-Mu’tamid, cuya favorita fue al-Rumaykiyya.

 

MAITE ACOSTA CHITO

ABRIL 2011

ABETO ROJO

ABETO

Picea abies, la pícea común, pícea de Noruega o pícea europea, es una conífera de la familia de las pináceas que no pertenece realmenteal género Abies, los abetos, por lo que en ocasiones se le llama también “abeto” falso o incluso “abeto” rojo. Es de las principales especies forestales en el norte y centro de Europa, pudiendo aparecer entre 200 y 2.000 m de altitud. En el centro se encuentra como árbol de montaña y en el norte como árbol de llanura.  En España, fuera de su área natural, es utilizado en parque como adorno aunque en Cantabria y Pirineo se han realizado repoblaciones de carácter forestal. En la Sierra de los Filabres se encuentra un sólo ejemplar en Las Menas y varios en el Calar Alto.

En muchos países de Europa se le considera el abeto típico de Navidad. Es muy apreciado en jardinería, ocupando un lugar destacado en parques y jardines europeos y también es utilizado para reforestación debido a su madera, de color claro, muy trabajable y de fino acabado; ideal para ebanistería o para confeccionar instrumentos musicales, los famosos violines Stradivarius fueron fabricados de este tipo de árbol.[]

La pícea de Noruega se regenera a partir de su sistema de raíces, que se conserva vivo cuando el tronco muere. La característica de esta pícea es su copa piramidal, muy regular. Puede alcanzar los 70 m de altura, aunque generalmente no sobrepasa los 30-50 m. Para adaptarse a condiciones de climas más fríos una Picea puede disminuir su porte en sucesivas generaciones que renacen de las raíces hasta parecer apenas un arbusto. En abril de 2008 científicos de la Universidad de Umeå (Suecia) descubrieron un ejemplar de Picea con un sistema de raíces de 9.550 años de antigüedad. La longevidad de la pícea se debe por un lado a su doble capacidad para clonarse a partir de las reservas de la raíz, y por otro a adaptarse a los cambios climáticos, evolucionando de árbol a arbusto.

Sus ramas crecen horizontalmente, excepto en la zona alta, en que se disponen de forma ascendente. De tronco recto y corteza pardorrojiza que se escama ligeramente con la edad. Presenta hojas aciculares de entre 1 a 2,5 cm de longitud, rígidas y puntiagudas, dispuestas en verticilos y de color verde oscuro brillante. Las ramas nuevas que brotan en primavera son amarillo verdosas. Los conos (piñas), al igual que en el resto de las especies de píceas, son colgantes, de forma ovoide y de entre 10-18 cm de largo; las piñas jóvenes son verdes, al madurar pasan a ser de un color marrón parduzco o purpúreo.

EL ÁRBOL DE NAVIDAD: Los antiguos egipcios ya celebraban el fin de año con una ceremonia en que llevaban una penca de palma que tenía doce hojas, cada una de ellas representando un mes del año. Al fin de la ceremonia, encendían la punta de cada hoja y las apilaban formando una hoguera en honor de los dioses. Se cree que el origen del árbol de Navidad actual podría estar en aquella costumbre.

En la primera mitad del siglo VIII, en Alemania, se cuenta que ocurrió algo que le dio el empuje definitivo al árbol navideño. Mientras San Bonifacio intentaba convencer a unos druidas alemanes de que el roble no era ningún símbolo sagrado (puesto que la religión católica no lo entiende así, al contrario que la druídica), uno de los misioneros que le acompañaban derribó uno de ellos, queriendo demostrar que no era más importante que otros árboles, y que como todos, caía al ser golpeado.  Este árbol al caer fue derribando otros cercanos, en un efecto cadena del que sólo se salvó un pequeño abeto. Se interpretó esto como un pequeño milagro, y los años siguientes los cristianos plantaron abetos en Navidad como forma de celebrar el suceso del año anterior. Siglos más tarde, allá por el XVI, los alemanes ya decoraban los abetos como forma de celebración, aunque esta costumbre no arraigaría en España hasta mediado el siglo XX. Sin embargo, a pesar de ser éste el origen cristiano del árbol de Navidad, no podemos olvidar que entronca con la tradición ancestral del culto a la naturaleza y sus espíritus, encarnados también en los árboles. En las tierras de Alemania, sus habitantes acostumbraban a adornar los árboles cuando éstos se quedaban desnudos en invierno, como una manera de atraer a los buenos espíritus. Estos primeros adornos muchas veces representaban frutas como manzanas, y más tarde serían los sopladores de vidrio de la ciudad de Bohemia quienes harían bolas de cristal con que adornar los árboles.

 

MAITE ACOSTA CHITO

DICIEMBRE 2010