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Los primeros pobladores de Serón tras la expulsión de los moriscos

2 abril, 2018 | Comment

LOS PRIMEROS POBLADORES DE SERÓN TRAS LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS

                                                           2ª PARTE

 

Francisco José Cuadrado Pérez

Es importante señalar que la mayoría de estos pobladores se quedaron finalmente en Serón, y que las suertes de los que se trasladaron (unos diez  en los siguientes meses) a otros lugares fueron vendidas o asignadas a otros pobladores, y siempre con el consentimiento de la Chancillería de Granada, pese a estar, en un principio, prohibida la venta.  Como ejemplos tenemos los de:

-Francisco de Monreal, de Caravaca. Compra en 30 ducados las dos suertes de Francisco González.

-Juan de Saavedra. Compra las dos suertes de Juan de Yeste en 14 ducados.

-Pedro Copete, de La Iruela (Jaén) compra dos de las tres suertes de Benito de Ynestrosa en 80 ducados.

-Diego Martínez, hijo de Miguel de Hernán Martínez, se le da la suerte de Ocías Abad por ausencia.

-Andrés Martínez, hijo de Alonso de Hernán Martínez se le da la suerte de Ginés Abad.

-Juan López, hijo de Baltasar López, compra por 5 ducados la suerte de Diego Rojo.

-Juan de Torralba, de Budia, se le da la suerte de Francisco Bermejo.

-Andrés Nieto, de Durón, se le da la suerte de  Pedro Martínez por ausencia.

-Pedro de Yélamos, hijo de Francisco de Yélamos, se le da la suerte de Juan de Checa por ausencia.

-Francisco de Madalena, hijo de Bartolomé de Madalena, se le da la suerte de Miguel de Cifuentes por ausencia.

En ocasiones, y para que el número de pobladores se mantuviese en 142, se emancipó a hijos de los nuevos pobladores (hasta 23 en junio de 1573) aunque no tuvieran la edad legal para ello (14 años) para declararlos, así mismo, nuevos pobladores. Una de las razones que dio el Gobernador Diego de Ynestrosa fue que debido al mal estado en que se encontraba el pueblo, con numerosas casas caídas, algunos nuevos pobladores eran pobres y veían demasiado trabajo y dinero en levantarlas, de ahí que se fueran unos y quisieran ir otros a otros pueblos donde obtener una casa que estuviese en condiciones de ser habitada. Y que emancipando a alguno de los hijos vieran su patrimonio aumentado y se quedaran. Como de hecho pasó.

Pobladores del nuevo Serón cristiano-viejo son también 11 de los antiguos residentes:

- Gabriel López, alcalde, casado[1].

-Antonio de Santisteban, casado. Alcalde.

-Luis de Santisteban, soltero.

-Alonso Pérez, casado.

-Alonso Rodríguez, casado.

-Pedro de Morales, casado.

-Bartolomé de Aulestia, soltero.

-La viuda de Francisco Izquierdo.

-La viuda de Francisco López.

-La viuda de Santisteban.

-Diego de Torres, viudo[2].

Sin contar, claro, a Miguel Escudero, sacristán que fue con anterioridad a la rebelión morisca y que ahora se le vuelve a nombrar sacristán y nuevo poblador. Y lo mismo ocurre con Juan de Aulestia, beneficiado, natural de Serón y nombrado nuevo poblador.

Dentro de las muchas lagunas que ofrece la lectura del Libro de Apeo de Serón no se dice claramente qué pasó con el resto de los antiguos pobladores cristiano-viejos. En ocasiones se acompaña la palabra “difunto” asociada al nombre, como en el caso del cura Sebastián de Cueto asesinado durante la toma de Serón por los moriscos rebelados. En otras “vecino que fue”, como en el caso de Juan de Torres, sin detallar si es difunto o simplemente cambió de población. De la cincuentena larga de nombres de cristiano-viejos propietarios o con empleo conocido (como por ejemplo escribano) que se van nombrando en el deslinde de tierras a penas hay unos cuantos más, con los nombrados más arriba (30 en total), que vuelven a aparecer como propietarios de casas.

También es extraño que no aparezca la casa y tierras del famoso alcalde de Serón asesinado por Aben Humeya, Diego de Mirones[3], quien escribiría a Juan de Austria desde su cautiverio diciéndole que se lo llevaron con un sobrino y cien mujeres y niños a las Alpujarras.

Pocos son los datos de la anterior población que nos da el Libro de Apeo que hagan referencia a los asesinatos que nos presenta Mármol y Carvajal o los de Enrique Enríquez[4] en su carta a Juan de Austria cuando Serón es tomado por las fuerzas moriscas: Tras enviar a Don Diego de Luxan con 200 tiradores a reconocer Serón “hallaron en la iglesia muertos veinticinco ombres y quatro mujeres, sin otros catorze o quinze que avían hallado donde tuvieron la refriega con el gobernador.” [5]

El abad y el cabildo de la colegiata de Baza escriben a Don Juan de Austria unos días después: “domingo deziseis del presente tomaron la fortaleza de la villa de Serón, que está cinco leguas pequeñas desta ciudad, y degollaron todos los xpianos, soldados y vecinos que en ella estaban, que según dizen serían hasta trezientas personas”[6]

En este sentido tampoco se dice cómo llegaron a salvarse estos antiguos pobladores de Serón. Y es que el Libro de Apeo es una medición y enumeración fría de casas, huertos, secanos, árboles y viñas. De ahí que en el resumen que se hace en cuanto a las casas de los cristianos viejos se diga que hay 60 casas y 30 cristianos viejos, ya que son 30 los propietarios que se nombran. Dato este que no cuadra con la cantidad de cristianos viejos asesinados por los moriscos rebelados.

Volviendo a los pobladores que quedan en el Serón de 1573, y concretamente al 12 de diciembre de ese año, se hace recuento de todas las personas (habitantes totales) sumando las que siguen, y cito:

“Demás de los dichos ciento y cuarenta y dos vecinos y pobladores alistados a la dicha vecindad, y once que se hallaron naturales en ella sin suertes, hubo y se hallaron que había en sus casas con sus mujeres e hijos, y criados, trescientas diez personas, grandes y chicos. De manera que hay en la dicha villa, con los ciento y cuarenta y dos vecinos de la población y once naturales de ella, y trescientas diez personas que se hallaron de familia, cuatrocientas y sesenta y tres personas…”[7]

También, se halló que hubo entre los dichos pobladores ochenta y dos bagajes mayores y menores.

- …treinta y nueve vacas y bueyes.

- …seiscientas y ochenta cabezas de cabras, poco más o menos.

- …cincuenta puercos y puercas, poco más o menos.

-… se hallaron sesenta y dos arcabuceros, y veintiséis ballesteros con sus espadas. Y cuarenta y seis personas, unos con espadas y rodelas, y chuca y partesanas, y alabardas. Y otros con sus espadas no más. Y a los que no tenían más que espadas solas se les mandó que comprasen arcabuces o ballestas, o rodelas u otro género de arma.[8]

Así mismo, se visitó la iglesia, la cual está quemada y derribada cierta parte de ella. Y se dice misa en una casa.[9]

Y se recibió juramento del Beneficiado Juan de Aulestia según orden sacerdotal, diga y declare los ornamentos que hay de la iglesia. Él declaró y se vio por vista de ojos que no hubo más de un ornamento para decir misa, con su cáliz y pátena de plata, y un misal y manual, y ampolletas, y dos candeleros, y no otra cosa ninguna.

Hay cierta madera cortada para cubrir cuatro arcos de la iglesia, entre tanto que se hace.[10]

Ese día también se trazó un plano en que se indicaba las calles que había que cortar para  mejor seguridad de los vecinos.

También la conveniencia de tener un vigía en la fortaleza que tocase la campana en caso de peligro.

Así mismo, so pena de dos reales y un día de cárcel, los vecinos debían de tener de ordinario doce pelotas y media libra de pólvora, y cuerda para sus arcabuces.[11]

Dejamos, pues, a los habitantes de Serón a pocos días de que entre el año de 1574 sabiendo sus nombres, su estado civil, su procedencia, su rango social, las casas que les tocaron en suerte y los apercibimientos que deben de hacer para manejarse en un pueblo que acaba de terminar una guerra en la que casi matan al hermanastro del rey Felipe II, Juan de Austria.

 

El pueblo y sus calles en 1573

Dada la ausencia de planos en el Libro de Apeo y la parquedad de referencias a la hora de situar diferentes edificios,  resulta casi imposible trazar un plano exacto del pueblo.

La situación se agrava un poco más porque en el deslinde de las casas moriscas no se da ni una sola referencia de la situación de las mismas en el entorno del pueblo, tan solo se va nombrando a sus antiguos propietarios.

La única pista para situarnos en el pueblo de aquellos años la tenemos en la descripción de las suertes de casas o solares que se van dando a cada nuevo poblador y que se describen en este trabajo. Por tanto, solo cabe hacer una comparativa de datos e ir cruzándolos.

Antes de trazar alguna calle debemos tener algunas referencias. Por ejemplo, en la página 71r del Libro de Apeo se nos dice que: Está el Concejo en medio de la villa, distinto y apartado de las casas. Este lugar era la actual plaza de En medio o de la Constitución, que también fue llamada “del pescado”. En ella había, antes de la guerra, 3 tiendas que salían a la plaza y que podemos situar muy bien donde ahora hay una carnicería. También podemos situar un horno (el horno del Concejo) en las inmediaciones. De esta plaza partían dos calles principales hacia el camino de Tíjola.

La calle Real, que se nombra una sola vez debido a que es en ella donde mayoritariamente vivían los cristianos viejos (11 de los cuales aún lo hacen), y que la podemos situar perfectamente en el actual tramo de la calle Real que va desde la iglesia hasta de En medio o de la Constitución.

El arrabal del Çomete (el único que se nombra en el Apeo) podría estar situado en lo que hoy es el Barrio Hondo, ya que en este arrabal existía un horno  que era del Marqués, y que como se observa en la descripción de los linderos de casas unas veces aparece un horno del Concejo cercano a la plaza, linde de otras casas. Y en otras ocasiones aparece ese otro horno del Concejo linde de huertas y cerca del camino que va a Tíjola. Lo cierto es que el Marqués de Villena poseía dos hornos, uno en el pueblo cercano al Concejo y otro en el arrabal del Çomete.

El “Cantillo”, por tanto, podría ser la puerta de entrada al pueblo desde el camino de Tíjola, (que a su vez era una de las tres entradas principales) siempre y cuando el Barrio Hondo fuese ese arrabal que menciona el Libro de Apeo.

La iglesia la podemos situar en el mismo lugar donde se encuentra hoy aunque, como sabemos, medio derruida en aquellos años.

A la iglesia llegaba el camino Real que venía desde Baza. Otra de las entradas principales. No sabemos con exactitud dónde estaría la puerta que cerraba esta entrada al pueblo, si a la altura de la iglesia o en su parte más baja. Aunque hay que decir que en esa cuesta “real” de entrada (la famosa cuesta de los muertos) había varias tiendas. Pero de lo que no cabe duda es de que han quedado reminiscencias de aquella puerta, como por ejemplo cuando ocurre algo especial en el entorno de la iglesia o se queda cerca de ella siempre se dice “en la puerta de la iglesia”.

De la iglesia partía la calle principal que subía al castillo o fortaleza, que ya tenía una campana para tocar en caso de peligro. En estos años la cárcel (la pena, en el Libro de Apeo) estaba aquí.

También de la iglesia partía el camino de Almería, y que perfectamente puede corresponderse con la actual calle real en esta vertiente: iglesia-Umbría-Plaza de Arriba. Y que vendría a desembocar en la famosa Puerta de Almería en las inmediaciones de la Plaza de los Remedios.

Situar la Puerta e Almería, que por otro lado es la única puerta del pueblo a la que se pone nombre (tal vez por ser la única en pie) sería divagar. Lo que está claro es que estaría entre el principio de la Cuesta Baillo y la Umbria hasta las inmediaciones del pilar de la Plaza de Arriba.

 

BIBLIOGRAFÍA

-Libro de Apeo de Serón. 1572.

-Archivo General de Simancas. Cámara de Castilla. Legajo 2201.

-El templo parroquial de Serón en los territorios almerienses del Marqués de Villena. Griselda Bonet Girabet. 1992. Antonio Gil Albarracín.

-Historia General de Almería y su Provincia. UNICAJA. 1992. Tomo X. José Antonio Tapia Garrido.

-Revista El Cantillo. Nº 3, 20 de mayo de 1981. “Repoblamiento de Serón en 1572 por Felipe II”. Serafín Cano.



[1] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201.  Este es el recuento de antiguos  pobladores que residían en Serón en diciembre de 1573..

[2] Diego de Torres será el más desahogado económicamente, ya que poseía varias casas, tiendas en la plaza del concejo y el primer y segundo molinos bajando por el rio Liar, que con casi toda seguridad pueda corresponder con el actual de “Los Garullas”.

[3] Historia del rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada.  Luis de Mármol y Carvajal. Libro VII. Capítulo III.

[4] “El templo parroquial de Serón…” Antonio Gil Albarracín. Pg. 85

[5] Historia General de Almería y su Provincia. José Antonio Tapia Garrido. Tomo X. Pg. 216.

[6] Historia General Almería y su Provincia. José Antonio de Tapia Garrido. Tomo X. Pg. 217.

[7] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201.

[8] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201

[9] Curiosamente esta casa que servía para decir misa pasaría en 1621 a ser la cárcel del pueblo. En “El templo parroquial de Serón…” Antonio Gil Albarracín. Pg. 86.

[10] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201

[11] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201

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