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Barberos flebotomianos

barbaros flebotonianos

Barberos flebotomianos en el Serón de los siglos XVIII y XIX

Florencio Castaño Iglesias

Desde siempre los pueblos y ciudades han contado con personas que se dedicaban a sacar dientes y muelas a sus convecinos. Hasta que la odontología no se consolidó como profesión científica e independiente (principios del siglo XX), dicha tarea la realizaban los cirujanos y los llamados barberos flebotomianos, que por un lado tenían tienda  para barbear y cortar pelos pero al mismo tiempo realizaban extracciones dentales y algunos procesos de cirugía como abrir abscesos, sangrar la carne humana o aplicar ventosas para aliviar algunas enfermedades.

En España, este oficio no se reglamentó hasta finales del siglo XV, estableciéndose que ninguna persona podía poner tienda y ejercer de sangrador sin ser previamente examinado en el arte de la flebotomía[1], o arte de sangrar.

Uno de los personajes importantes del Quijote es el de maese Nicolás, barbero sacamuelas de la aldea donde vivía el ilustre hidalgo. En la época de Cervantes el culto a Santa Apolonia era muy difundido y las personas que sufrían dolores dentales le rezaban para que los auxiliara. En nuestros días, la patrona de los odontólogos sigue siendo Santa Apolonia.

 

Cirujanos y barberos flebotomianos en Serón

Desde la segunda mitad del siglo XVIII y hasta bien entrado el XIX, Serón contó con una familia de cirujanos, los García Paredes, que además de tener tienda de barbería realizaban la flebotomía junto con las extracciones dentales. Juan García Paredes padre, fue el cirujano titular de Serón entre los años  1755 y 1783. Se casó en primeras nupcias con Bárbara de la Cruz, natural de Almería, teniendo dos hijos: Santiago y Bernardino García de la Cruz. Santiago se casó en Baza y allí estuvo ejerciendo el arte de la flebotomía. Su padre le pagó los estudios para obtener el título de sangrador, proporcionándole los “trastos” y herramientas del oficio. Bernardino obtuvo una plaza de soldado de infantería en el Regimiento de Zamora, trasladándose posteriormente a las Indias donde falleció.

En 1762, Juan se vio envuelto en un proceso judicial por motivos matrimoniales. El propio Paredes lo describe así[2]: “Que por Thomas Herrerías, vicario y juez ecónomo de este partido, se está procediendo contra mí para que haga vida maridable con Bárbara Cruz, mi  mujer que se haya fuera de mi casa desde el 27 de junio o en su defecto le diese alimentos y por no haber condescendido en ello me ha puesto preso en esta Real Cárcel. Me pondrá en libertad si me obligo a pagarle en efectivo 60 ducados cada año.”

En esta época y hasta bien entrado el siglo XX, la vida económica de Serón como la de tantos pueblos y ciudades tenía como eje central el trueque y, en particular, las Igualas[3]. En 1769, Serón contaba también con un maestro flebotomiano: Francisco Xavier Marín. Con el objetivo de evitar disputas entre ellos y al mismo tiempo mejorar la asistencia de sus igualados, Paredes y Marín firman un acuerdo de concordia[4]. El convenio contemplaba la existencia de una única tienda de barbería: “Francisco Xavier Marín ha de mantener abierta tienda de barbería…”. En otro momento del acuerdo se indica que “para sangrías ventosas, los vecinos igualados podían llamar a cualquiera de los dos”. En el caso de forasteros se estipuló que “si vienen forasteros a la tienda tanto a quitarse la barba como a sacar muelas, los estipendios que se paguen se guarden en arca para luego repartir.

En 1784, Juan García Paredes formaliza su testamento[5] donde indica que se casó en segundas nupcias con Isabel García de Aguilar, de cuyo matrimonio nacieron Pedro, María, Juan, Teresa y Melchora. El enlace se produce en la villa de Albaladejo del Cuende (Cuenca), donde vivían  los padres de Isabel. Su hijo Juan García es el que va a seguir los pasos de su padre, trabajando en Serón con los cirujanos flebotomianos Luís Agustín Usero, José Antonio de la Cruz, Juan García Portaz y Francisco de Paula Fernández. En documentos públicos aparece como Juan García Paredes tomando como segundo apellido el mismo de su padre.

En 1812 el cirujano principal de Serón era Luís Agustín Usero, aunque ya venía trabajando Paredes. Cuando José Antonio de la Cruz, llega a Serón como tercer cirujano flebotomiano, se vuelve a firmar un convenio[6] entre ellos. Acuerdan que “la tienda de barbería debe estar en la casa de Don Luís, siendo atendida por tres mancebos corriendo los gastos de mantenimiento de la tienda así como las manutención y salarios de los mancebos a apartes iguales”. También en la casa de Don Luís “se reunirán los productos de las igualas hasta su reparto, dándose cuenta mensualmente de lo que se cobre y teniendo la llave del cuarto del grano Don José Antonio de la Cruz”. Muy interesante la cláusula que establecen para cubrir económicamente la posible enfermedad o invalidez absoluta de alguno de ellos: “Si alguno de nosotros tuviese enfermedad incurable e impedido absolutamente de ejercer sus funciones, los demás tienen que cubrirle el año que reste. En los años sucesivos de su vida y para ayuda a su subsistencia se le contribuirá del fondo 50 ducados al año”.

Sobre Juan García Paredes hijo se puede decir que participó activamente en la implantación en Serón de la Constitución de 1812, hecho que se produjo en octubre de 1812, una vez que los franceses abandonan Granada y Baza. En 1816, Paredes era ya el cirujano titular de Serón prestando algunos servicios en el hospital de Tíjola. Años más tarde, en 1823 y  1837 formaría parte de los ayuntamientos constitucionales de Serón.

En 1834, Paredes seguía ejerciendo en Serón junto al cirujano sangrador Francisco de Paula Fernández. En su convenio[7] para reunir sus conductas igualadas en cirugía, sangrías y barbas se especifica que Paredes aporta 170 fanegas de trigo y 1800 reales mientras que Fernández 100 de trigo y 1100 reales.

 

Antonio Fernández Ruíz,  cirujano de 3ª clase

A partir del primer tercio del siglo XIX hay un intento de unificar y al mismo tiempo reducir, la gran cantidad de títulos emitidos por los colegios de Medicina y Cirugía en España. En particular, el nuevo título de cirujano de 3ª clase era equivalente al de cirujano flebotomiano o cirujano sangrador. Antonio Fernández Ruíz, natural de Serón, obtiene este título en 1844.

Antonio nace en 1814, siendo apadrinado por el cirujano Francisco de Paula Fernández, su tío. En octubre de 1840 se matricula en Madrid en el Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos para estudiar la carrera de cirujano de 3ª clase. Entre los requisitos para poder presentarse a examen se tenía que justificar el  haber estudiado privadamente la flebotomía así como haber seguido, al menos seis meses, las enseñanzas prácticas con un cirujano flebotomiano. La justificación necesaria se la proporciona Francisco de Paula el 9 de febrero de 1844 en cuyo informe se indica que: “Ha practicado a mi inmediación las pequeñas operaciones de cirugía con todo esmero y dignidad y ha asistido a la visita y curación a cuantas operaciones he practicado en dicha época”.

Hacía el último tercio del siglo XIX los médicos-cirujanos de Serón eran Francisco Jiménez Dumas y Agustín Torreblanca Carrasco. En 1893, Francisco Jiménez Cano, hijo de Jiménez Dumas es también médico-cirujano, estando casado con Mª de los Remedios Fernández Rodríguez, hija de José Fernández Estrada, cura castrense de Serón.

 

 

Tienda de barbería y barbero sacamuelas

 barberia

 

De izquierda a derecha las rúbricas de padre e hijo

rubrica1

 

Rúbricas de Paredes y Fernández en 1834

rubrica3

 

Solicitud de Antonio Fernández Ruíz para seguir la carrera de Cirujano de 3ª clase

barbaros flebotonianos


[1] Practicar incisiones en una vena para evacuar una cierta cantidad de sangre.

[2] A.H.P.AL., Pr. 4243

[3] Convenios que los vecinos hacían con el barbero, el herrero, el médico y hasta el cura, comprometiéndose a dar cierta cantidad de grano al año a cambio de sus servicios.

[4] A.H.P.AL., Pr. 4249

[5] A.H.P.AL., Pr. 4266

[6] A.H.P.AL., Pr. 4292

[7] A.H.P.AL., Pr. 4316, f. 307

Los primeros pobladores de Serón tras la expulsión de los moriscos

LOS PRIMEROS POBLADORES DE SERÓN TRAS LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS

LOS PRIMEROS POBLADORES DE SERÓN TRAS LA EXPULSIÓN DE LOS MORISCOS

                                                           2ª PARTE

 

Francisco José Cuadrado Pérez

Es importante señalar que la mayoría de estos pobladores se quedaron finalmente en Serón, y que las suertes de los que se trasladaron (unos diez  en los siguientes meses) a otros lugares fueron vendidas o asignadas a otros pobladores, y siempre con el consentimiento de la Chancillería de Granada, pese a estar, en un principio, prohibida la venta.  Como ejemplos tenemos los de:

-Francisco de Monreal, de Caravaca. Compra en 30 ducados las dos suertes de Francisco González.

-Juan de Saavedra. Compra las dos suertes de Juan de Yeste en 14 ducados.

-Pedro Copete, de La Iruela (Jaén) compra dos de las tres suertes de Benito de Ynestrosa en 80 ducados.

-Diego Martínez, hijo de Miguel de Hernán Martínez, se le da la suerte de Ocías Abad por ausencia.

-Andrés Martínez, hijo de Alonso de Hernán Martínez se le da la suerte de Ginés Abad.

-Juan López, hijo de Baltasar López, compra por 5 ducados la suerte de Diego Rojo.

-Juan de Torralba, de Budia, se le da la suerte de Francisco Bermejo.

-Andrés Nieto, de Durón, se le da la suerte de  Pedro Martínez por ausencia.

-Pedro de Yélamos, hijo de Francisco de Yélamos, se le da la suerte de Juan de Checa por ausencia.

-Francisco de Madalena, hijo de Bartolomé de Madalena, se le da la suerte de Miguel de Cifuentes por ausencia.

En ocasiones, y para que el número de pobladores se mantuviese en 142, se emancipó a hijos de los nuevos pobladores (hasta 23 en junio de 1573) aunque no tuvieran la edad legal para ello (14 años) para declararlos, así mismo, nuevos pobladores. Una de las razones que dio el Gobernador Diego de Ynestrosa fue que debido al mal estado en que se encontraba el pueblo, con numerosas casas caídas, algunos nuevos pobladores eran pobres y veían demasiado trabajo y dinero en levantarlas, de ahí que se fueran unos y quisieran ir otros a otros pueblos donde obtener una casa que estuviese en condiciones de ser habitada. Y que emancipando a alguno de los hijos vieran su patrimonio aumentado y se quedaran. Como de hecho pasó.

Pobladores del nuevo Serón cristiano-viejo son también 11 de los antiguos residentes:

- Gabriel López, alcalde, casado[1].

-Antonio de Santisteban, casado. Alcalde.

-Luis de Santisteban, soltero.

-Alonso Pérez, casado.

-Alonso Rodríguez, casado.

-Pedro de Morales, casado.

-Bartolomé de Aulestia, soltero.

-La viuda de Francisco Izquierdo.

-La viuda de Francisco López.

-La viuda de Santisteban.

-Diego de Torres, viudo[2].

Sin contar, claro, a Miguel Escudero, sacristán que fue con anterioridad a la rebelión morisca y que ahora se le vuelve a nombrar sacristán y nuevo poblador. Y lo mismo ocurre con Juan de Aulestia, beneficiado, natural de Serón y nombrado nuevo poblador.

Dentro de las muchas lagunas que ofrece la lectura del Libro de Apeo de Serón no se dice claramente qué pasó con el resto de los antiguos pobladores cristiano-viejos. En ocasiones se acompaña la palabra “difunto” asociada al nombre, como en el caso del cura Sebastián de Cueto asesinado durante la toma de Serón por los moriscos rebelados. En otras “vecino que fue”, como en el caso de Juan de Torres, sin detallar si es difunto o simplemente cambió de población. De la cincuentena larga de nombres de cristiano-viejos propietarios o con empleo conocido (como por ejemplo escribano) que se van nombrando en el deslinde de tierras a penas hay unos cuantos más, con los nombrados más arriba (30 en total), que vuelven a aparecer como propietarios de casas.

También es extraño que no aparezca la casa y tierras del famoso alcalde de Serón asesinado por Aben Humeya, Diego de Mirones[3], quien escribiría a Juan de Austria desde su cautiverio diciéndole que se lo llevaron con un sobrino y cien mujeres y niños a las Alpujarras.

Pocos son los datos de la anterior población que nos da el Libro de Apeo que hagan referencia a los asesinatos que nos presenta Mármol y Carvajal o los de Enrique Enríquez[4] en su carta a Juan de Austria cuando Serón es tomado por las fuerzas moriscas: Tras enviar a Don Diego de Luxan con 200 tiradores a reconocer Serón “hallaron en la iglesia muertos veinticinco ombres y quatro mujeres, sin otros catorze o quinze que avían hallado donde tuvieron la refriega con el gobernador.” [5]

El abad y el cabildo de la colegiata de Baza escriben a Don Juan de Austria unos días después: “domingo deziseis del presente tomaron la fortaleza de la villa de Serón, que está cinco leguas pequeñas desta ciudad, y degollaron todos los xpianos, soldados y vecinos que en ella estaban, que según dizen serían hasta trezientas personas”[6]

En este sentido tampoco se dice cómo llegaron a salvarse estos antiguos pobladores de Serón. Y es que el Libro de Apeo es una medición y enumeración fría de casas, huertos, secanos, árboles y viñas. De ahí que en el resumen que se hace en cuanto a las casas de los cristianos viejos se diga que hay 60 casas y 30 cristianos viejos, ya que son 30 los propietarios que se nombran. Dato este que no cuadra con la cantidad de cristianos viejos asesinados por los moriscos rebelados.

Volviendo a los pobladores que quedan en el Serón de 1573, y concretamente al 12 de diciembre de ese año, se hace recuento de todas las personas (habitantes totales) sumando las que siguen, y cito:

“Demás de los dichos ciento y cuarenta y dos vecinos y pobladores alistados a la dicha vecindad, y once que se hallaron naturales en ella sin suertes, hubo y se hallaron que había en sus casas con sus mujeres e hijos, y criados, trescientas diez personas, grandes y chicos. De manera que hay en la dicha villa, con los ciento y cuarenta y dos vecinos de la población y once naturales de ella, y trescientas diez personas que se hallaron de familia, cuatrocientas y sesenta y tres personas…”[7]

También, se halló que hubo entre los dichos pobladores ochenta y dos bagajes mayores y menores.

- …treinta y nueve vacas y bueyes.

- …seiscientas y ochenta cabezas de cabras, poco más o menos.

- …cincuenta puercos y puercas, poco más o menos.

-… se hallaron sesenta y dos arcabuceros, y veintiséis ballesteros con sus espadas. Y cuarenta y seis personas, unos con espadas y rodelas, y chuca y partesanas, y alabardas. Y otros con sus espadas no más. Y a los que no tenían más que espadas solas se les mandó que comprasen arcabuces o ballestas, o rodelas u otro género de arma.[8]

Así mismo, se visitó la iglesia, la cual está quemada y derribada cierta parte de ella. Y se dice misa en una casa.[9]

Y se recibió juramento del Beneficiado Juan de Aulestia según orden sacerdotal, diga y declare los ornamentos que hay de la iglesia. Él declaró y se vio por vista de ojos que no hubo más de un ornamento para decir misa, con su cáliz y pátena de plata, y un misal y manual, y ampolletas, y dos candeleros, y no otra cosa ninguna.

Hay cierta madera cortada para cubrir cuatro arcos de la iglesia, entre tanto que se hace.[10]

Ese día también se trazó un plano en que se indicaba las calles que había que cortar para  mejor seguridad de los vecinos.

También la conveniencia de tener un vigía en la fortaleza que tocase la campana en caso de peligro.

Así mismo, so pena de dos reales y un día de cárcel, los vecinos debían de tener de ordinario doce pelotas y media libra de pólvora, y cuerda para sus arcabuces.[11]

Dejamos, pues, a los habitantes de Serón a pocos días de que entre el año de 1574 sabiendo sus nombres, su estado civil, su procedencia, su rango social, las casas que les tocaron en suerte y los apercibimientos que deben de hacer para manejarse en un pueblo que acaba de terminar una guerra en la que casi matan al hermanastro del rey Felipe II, Juan de Austria.

 

El pueblo y sus calles en 1573

Dada la ausencia de planos en el Libro de Apeo y la parquedad de referencias a la hora de situar diferentes edificios,  resulta casi imposible trazar un plano exacto del pueblo.

La situación se agrava un poco más porque en el deslinde de las casas moriscas no se da ni una sola referencia de la situación de las mismas en el entorno del pueblo, tan solo se va nombrando a sus antiguos propietarios.

La única pista para situarnos en el pueblo de aquellos años la tenemos en la descripción de las suertes de casas o solares que se van dando a cada nuevo poblador y que se describen en este trabajo. Por tanto, solo cabe hacer una comparativa de datos e ir cruzándolos.

Antes de trazar alguna calle debemos tener algunas referencias. Por ejemplo, en la página 71r del Libro de Apeo se nos dice que: Está el Concejo en medio de la villa, distinto y apartado de las casas. Este lugar era la actual plaza de En medio o de la Constitución, que también fue llamada “del pescado”. En ella había, antes de la guerra, 3 tiendas que salían a la plaza y que podemos situar muy bien donde ahora hay una carnicería. También podemos situar un horno (el horno del Concejo) en las inmediaciones. De esta plaza partían dos calles principales hacia el camino de Tíjola.

La calle Real, que se nombra una sola vez debido a que es en ella donde mayoritariamente vivían los cristianos viejos (11 de los cuales aún lo hacen), y que la podemos situar perfectamente en el actual tramo de la calle Real que va desde la iglesia hasta de En medio o de la Constitución.

El arrabal del Çomete (el único que se nombra en el Apeo) podría estar situado en lo que hoy es el Barrio Hondo, ya que en este arrabal existía un horno  que era del Marqués, y que como se observa en la descripción de los linderos de casas unas veces aparece un horno del Concejo cercano a la plaza, linde de otras casas. Y en otras ocasiones aparece ese otro horno del Concejo linde de huertas y cerca del camino que va a Tíjola. Lo cierto es que el Marqués de Villena poseía dos hornos, uno en el pueblo cercano al Concejo y otro en el arrabal del Çomete.

El “Cantillo”, por tanto, podría ser la puerta de entrada al pueblo desde el camino de Tíjola, (que a su vez era una de las tres entradas principales) siempre y cuando el Barrio Hondo fuese ese arrabal que menciona el Libro de Apeo.

La iglesia la podemos situar en el mismo lugar donde se encuentra hoy aunque, como sabemos, medio derruida en aquellos años.

A la iglesia llegaba el camino Real que venía desde Baza. Otra de las entradas principales. No sabemos con exactitud dónde estaría la puerta que cerraba esta entrada al pueblo, si a la altura de la iglesia o en su parte más baja. Aunque hay que decir que en esa cuesta “real” de entrada (la famosa cuesta de los muertos) había varias tiendas. Pero de lo que no cabe duda es de que han quedado reminiscencias de aquella puerta, como por ejemplo cuando ocurre algo especial en el entorno de la iglesia o se queda cerca de ella siempre se dice “en la puerta de la iglesia”.

De la iglesia partía la calle principal que subía al castillo o fortaleza, que ya tenía una campana para tocar en caso de peligro. En estos años la cárcel (la pena, en el Libro de Apeo) estaba aquí.

También de la iglesia partía el camino de Almería, y que perfectamente puede corresponderse con la actual calle real en esta vertiente: iglesia-Umbría-Plaza de Arriba. Y que vendría a desembocar en la famosa Puerta de Almería en las inmediaciones de la Plaza de los Remedios.

Situar la Puerta e Almería, que por otro lado es la única puerta del pueblo a la que se pone nombre (tal vez por ser la única en pie) sería divagar. Lo que está claro es que estaría entre el principio de la Cuesta Baillo y la Umbria hasta las inmediaciones del pilar de la Plaza de Arriba.

 

BIBLIOGRAFÍA

-Libro de Apeo de Serón. 1572.

-Archivo General de Simancas. Cámara de Castilla. Legajo 2201.

-El templo parroquial de Serón en los territorios almerienses del Marqués de Villena. Griselda Bonet Girabet. 1992. Antonio Gil Albarracín.

-Historia General de Almería y su Provincia. UNICAJA. 1992. Tomo X. José Antonio Tapia Garrido.

-Revista El Cantillo. Nº 3, 20 de mayo de 1981. “Repoblamiento de Serón en 1572 por Felipe II”. Serafín Cano.



[1] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201.  Este es el recuento de antiguos  pobladores que residían en Serón en diciembre de 1573..

[2] Diego de Torres será el más desahogado económicamente, ya que poseía varias casas, tiendas en la plaza del concejo y el primer y segundo molinos bajando por el rio Liar, que con casi toda seguridad pueda corresponder con el actual de “Los Garullas”.

[3] Historia del rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada.  Luis de Mármol y Carvajal. Libro VII. Capítulo III.

[4] “El templo parroquial de Serón…” Antonio Gil Albarracín. Pg. 85

[5] Historia General de Almería y su Provincia. José Antonio Tapia Garrido. Tomo X. Pg. 216.

[6] Historia General Almería y su Provincia. José Antonio de Tapia Garrido. Tomo X. Pg. 217.

[7] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201.

[8] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201

[9] Curiosamente esta casa que servía para decir misa pasaría en 1621 a ser la cárcel del pueblo. En “El templo parroquial de Serón…” Antonio Gil Albarracín. Pg. 86.

[10] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201

[11] A.G.S. Cámara de Castilla. Legajo 2201

LA CASA-ESCUELA DE NIÑAS

LA CASA-ESCUELA DE NIÑAS

La Casa-Escuela de Niñas

Más de 40 años acogiendo a las niñas de Serón

“En recuerdo de Juan Torreblanca Martínez, historiador”

En 1902, Serón contaba con dos escuelas elementales completas ubicadas en el pueblo, una de niños y otra de niñas, y cuatro escuelas elementales incompletas y mixtas en las Diputaciones del Cántaro, Cáliz, Angosto y Huélago. Ese año, la escuela de niñas contaba con 80 alumnas, 30 de ellas menores de seis años, 40 entre seis y diez años y 10 mayores de diez.

La primera década del siglo XX supuso un aumento considerable de niñas en edad escolar, lo que motiva a la maestra propietaria, Laura de Luca Velasco, a solicitar en mayo de 1910 la conversión de la escuela Elemental en escuela Graduada de tres secciones. Esta conversión es reconocida hacía final de 1910 a través de Real Orden[1]. Esto supondría una mejora en el proceso de enseñanza, contando cada sección con una maestra. La Escuela Graduada tendría tres grados: párvulos, grado elemental y grado superior. Hasta los seis años las niñas estarían en párvulos, dos años en grado elemental y otros dos años en el grado superior. Este importante logro supondría, sin embargo, un problema para el Consistorio pues se necesitaría un local adecuado donde ubicar el grupo de secciones. No sería hasta 1929 cuando el Ayuntamiento adquiere la casa Casino de la calle Real y allí concentra a las tres secciones de niñas entre los bajos y primera planta, reservando la segunda y tercera para alojamiento de las maestras. Mientras tanto, las secciones estuvieron repartidas en distintos locales y casas de la calles Real y Olmo, incluido el local del teatro, en la plaza del Ayuntamiento.

LA CASA-ESCUELA DE NIÑAS Casino de Serón desde 1911 y Escuela de Niñas desde 1929

El Casino de la calle Real

El 21 de febrero de 1912, la Crónica Meridional de Almería se hace eco de las actividades de juegos prohibidos en el Casino: “La Guardia Civil de Serón, sorprendieron el 31 de enero a varios individuos jugando a los prohibidos en el Casino de D. Antonio Cano, sito en la calle Real de aquél pueblo”.

Se refiere a la casa de la calle Real (nº 109) que el entonces alcalde Antonio Cano Martínez construye en 1911 para dedicarla a casino y posada. Fue construida sobre un solar de casa, propiedad del ayuntamiento, donde algunos años atrás estuvo la escuela de niños. Ante el estado ruinoso se desaloja y finalmente se subasta, siendo adquirido por Juana Gea Sánchez, mujer de Antonio Cano. El malestar en la población por estos actos del alcalde es denunciado por la Sociedad de Labradores en la prensa provincial (El Radical) el 26 de febrero de 1913, en un artículo titulado “Las cosas de Serón”, donde se indica que “se ha construido un Casino sobre una escuela de niños… El Consistorio tiene abandonada la educación y prefiere los juegos prohibidos”.

Construida como una casa señorial tenía grandes balconadas al exterior, la actual fachada fue modificada después. Se mantiene la gran escalera interior de mármol que permite subir a las distintas plantas. Aquí se reunían los grandes propietarios de la época, gente del comercio de Lorca y personas relacionadas con las explotaciones mineras de Las Menas, jugando dinero y cerrando sus “tratos”. Al casino se podía acceder por la calle del Pósito Viejo, pequeña puerta que se utilizaba para entrar y salir sin llamar la atención.

En él se celebraron distintas actuaciones de variedades, siendo utilizado para la celebración de grandes eventos como fue el recibimiento que se le hizo en Serón al diputado cunero Julio Amado, en abril de 1916.

LA CASA-ESCUELA DE NIÑAS2 Interior de la casa Casino y casa Escuela de niñas

Casa-Escuela de Niñas

Hay que esperar hasta 1928 para que el Ayuntamiento disponga de un presupuesto extraordinario para la construcción de la escuela de niñas. Sin embargo, esa construcción no se llevaría a cabo puesto que en enero de 1929, siendo alcalde Manuel Vázquez Usabiaga, el Ayuntamiento convoca concurso público para adquirir casa destinada a Grupo Escolar e instalar en ella la escuela Graduada de niñas de tres secciones y sirva, al mismo tiempo, de vivienda para sus maestras.

Antonio Cano Martínez, en representación de su mujer, Juana Gea Sánchez, ofrece su casa-casino por cuarenta y dos mil pesetas. En esa operación, se incluyó finalmente un solar de casa que estaba enfrente (hoy, Registro Civil y Juzgado de Paz),  solar dónde el Ayuntamiento ubica el matadero municipal. Como matadero estuvo funcionando muy poco tiempo, siendo cerrado en septiembre de 1930 por quejas de vecinos de la calle Olmo.

La planta baja de la casa-casino se ocuparía con los más pequeños (párvulos) y en la primera, donde estaba el casino, el resto de las secciones.

En mayo de 1933 el Consistorio decide trasladar la oficina de Correos desde su ubicación en la Plaza de los Remedios a la Casa-Escuela de Niñas, a lo cual se opusieron el Presidente del Consejo Local de Enseñanza y el Inspector Provincial. La oficina se instaló en parte de los bajos de la escuela, abriéndose una puerta a la calle Real para que estuviese independiente de la escuela. En junio de 1934, por decisión del entonces Gobernador Civil, Francisco Hernández Mir,  la oficina de Correos regresa a la Plaza de los Remedios.

La construcción del Grupo Escolar de Serón hacia 1965, supuso una nueva etapa en la mejora de las instalaciones educativas en Serón, facilitando el proceso de enseñanza-aprendizaje y coordinación entre los equipos educativos. Años después, hacía 1970-1971 se produciría la concentración de los niños y niñas de las escuelas anejas en el nuevo Grupo Escolar, hoy colegio Miguel Zubeldía. Al quedarse sin niños, todas las escuelas rurales del municipio, incluida la casa-escuela de niñas, fueron subastadas por el Ayuntamiento en 1973, pasando a manos privadas. En este proceso, la casa que fue construida para casino y posada y que terminó siendo la Escuela de niñas, pasó a ser propiedad de Mariano Cano Alcaráz, donde vivió con su familia durante algún tiempo.

FLORENCIO CASTAÑO IGLESIAS



[1] Acta de Plenos del Ayuntamiento, 10/11/1910.

PARROQUIA CASTRENSE DE SERÓN

PARROQUIA CASTRENSE DE SERÓN

Serón fue parroquia castrense durante el último tercio del siglo XIX

FLORENCIO CASTAÑO IGLESIAS

Los pueblos de Almería que en 1886 contaban en sus parroquias con capellanes castrenses[1] fueron Vera, Roquetas, Gérgal, Garrucha, Benizalón y Serón. Desde 1852, en Vera estaba el presbítero Antonio Caparrós.  Desde 1879, José María Moreno venía ejerciendo en Garrucha, Ángel Membrive en Gérgal,  Joaquín Cañizares en Roquetas y  José Fernández Estrada en Serón. Desde 1883, el cura castrense de Benizalón  fue Antonio Ramón Granero. En Almería, la parroquia castrense era la de Santiago con Juan Bedmar y Pradal al frente.

Estas parroquias estaban obligadas a llevar un Libro especifico para el  registro de bautizos, matrimonios y defunciones relativos a los militares y sus familias (soldados de regimientos, Guardia Civil, cuerpos de reserva…). Algunos de estos libros se conservan en el Archivo Eclesiástico del Ejército, en Madrid. Afortunadamente,  el registrado con el número 2175 corresponde, fundamentalmente, al Curato Castrense de Serón, lo cual nos permite constatar el carácter castrense de la parroquia de Serón durante el último tercio del siglo XIX.

El Libro inicia sus registros en 1857, firmado por Juan Nepomuceno Belver, cura castrense de la villa de Tíjola. Tiene pocas anotaciones, siendo la última la que  corresponde al matrimonio celebrado en Tíjola el 18 de noviembre de 1863 entre  Francisco Reche, cabo 2º del provincial de Baza, y María Oliver, natural de Oria.

PARROQUIA CASTRENSE DE SERÓN

Primera página del Libro Parroquial Castrense de Serón

Cuando el 16 de junio de 1879 el presbítero José Fernández Estrada  es nombrado cura castrense de la parroquia de Serón, el libro se traslada a Serón y reinicia sus asientos manteniendo una regularidad hasta principios del siglo XX.  José Fernández Estrada fallece en Serón en 1893, siendo nombrado como nuevo cura castrense el licenciado  Esteban López Martínez.

La mayoría de las personas que atiende la parroquia de Serón son del puesto de la Guardia Civil, también del Cuartel de Inválidos, Regimiento de Extremadura nº 15 y  Regimiento de Infantería de Reserva de Almería. Que haya cuerpos tan diferentes no significa que hubiera tantos destacamentos en Serón, la mayoría son del acuartelamiento de la Guardia Civil y del Cuartel de Inválidos, el resto la utilizan aforados castrenses por ser la parroquia castrense más cercana a su domicilio o destino.

La primera defunción es de fecha 6 de agosto de 1879 donde José Fernández Estrada manda sea enterrada  Francisca Álvarez Ramírez, mujer de Juan Lorente Vega, natural  de Serón y guardia civil de este puesto. El médico que certifica su fallecimiento es  Miguel Miralles Giménez.  El 2 de febrero de 1881 Juan se casaría, en segundas nupcias, con Emilia Villarreal Calderón, soltera y natural de Serón. El matrimonio se celebra en la Iglesia  Santa María de la Anunciación de Serón.

En diciembre de 1883 es bautizada Isabel María Nicolasa, hija de Juan Fernández Castillo, natural de Alcolea, cabo 2º del puesto de la Guardia Civil de Serón  y de María Dolores Oquendo Carrión, natural de Vélez-Rubio. El bautizo se lleva a cabo por Andrés Sánchez Vilar,  coadjutor de la parroquia de Serón, con el permiso del cura castrense, José Fernández Estrada.

PARROQUIA CASTRENSE DE SERÓN2

Parece ser que en 1885, la ermita de Nuestra Señora de los Remedios fue elevada a la categoría de parroquia castrense. No sabemos cómo llegó a serlo pero es claro que algo tuvieron  que ver las  buenas relaciones de Estrada a nivel de la villa y Corte de Madrid. Así lo deja entrever El Motín, semanario satírico de Madrid, el 19 de febrero de 1885:

“Presbítero de Serón, me limitaré a felicitarte por haber conseguido que sea elevada a la categoría de parroquia castrense la ermita de los Remedios, construida con los fondos que debieron ser para los inundados de las provincias de Murcia y Almería, porque así te verás libre de las amonestaciones que pudiera hacerte tu antiguo párroco, obrarás como te da la gana, y… Expresiones a doña Eusebia.”

Siguiendo con algunos registros del Libro, encontramos a Esteban López Martínez dando sepultura el 1 de febrero de 1899 a Rafael Castaño Hinojo, soldado del Regimiento de Extremadura nº 15, soltero, hijo de Pedro Castaño Membrive y Juana Hinojo Membrive, extendiendo el certificado de defunción el médico Agustín Torreblanca Carrasco[2].

Reseñamos, finalmente, el bautizo que se celebró en la Iglesia de Santa María de la Anunciación el 13 de septiembre de 1901, correspondiente a la hija de José Ramírez Falero, Comandante de Ingenieros, y María de los Remedios Ramírez Fernández, sobrina de José Fernández Estrada. Los padrinos de la niña fueron Ramona Ramírez Fernández (hermana de María Remedios) y su marido Trinidad Nin de Cardona y Navarro, notario del distrito de Huércal-Overa.  Como testigo actuó Francisco Jiménez Cano, médico-cirujano, natural de Zurgena.

El cura castrense  José Fernández Estrada

Nace en la plaza de Arriba en el año 1830, en la casa de sus padres Benito Fernández Rodríguez y María de los Ángeles Estrada Gimeno, una familia bien posicionada social y económicamente. Su padre, Don Benito, venía desempeñando desde 1822 el cargo de Administrador de los bienes de la Casa de Montijo en Serón y su estado, incluyendo la fábrica de Herrerías, en el Valle.  En 1832 nace su hermana María de los Ángeles que casaría con el abogado Luís Ramírez Carmona, natural de Vera.

José alcanzó los estudios de Derecho, casándose con Carmen Rodríguez de Espín y Pagés. El  matrimonio tendría dos hijas: María de los Remedios[3] que nace en Bayarque en 1847 y  María del Carmen que fallecería muy joven.

Hacía final de 1860, el abogado José es nombrado Administrador por la Casa de Montijo para que suceda a su padre, muy enfermo por estas fechas.  En 1969 ejercía de Juez de Paz en Serón, formando parte del Comité en Serón del Partido Conservador Liberal. El 10 de septiembre de 1870, el regente del reino, general Serrano, autoriza al  Sr. Fernández Estrada para que realice un estudio particular sobre el trazado de una línea férrea de Murcia a Granada, pasando por Lorca. El Estudio es presentado al Ministerio de Fomento siendo aprobado por la División de Ferrocarriles de Sevilla y la Junta Consultiva de Caminos, Canales y Puertos. Años más tarde, el proyecto serviría de base para la concesión, en pública subasta, de dicha línea férrea.

El 22 de marzo de 1872 fallece Carmen, su mujer, lo que va a suponer un cambio radical en su vida, aunque seguiría con la Administración de los Montijo. En este momento José tenía 42 años y su hija, María de los Remedios, estaba ya casada con el médico-cirujano  Francisco Jiménez Cano.

 

PARROQUIA CASTRENSE DE SERÓN3 José Fernández Estrada, cura castrense de Serón entre 1879 y 1893

Con su preparación y su profunda fe católica no le fue difícil realizar los estudios de Teología, obteniendo el título de capellán castrense y el nombramiento de cura castrense de la parroquia de Serón el 16 de junio de 1879, siendo José María Orberá y Carrión, obispo de Almería. Se puede decir que desde esta fecha y hasta su fallecimiento en 1893, fue la persona con más poder e influencia en Serón y su partido. No sólo tenía muchas posesiones y administraba los bienes de la Casa Montijo si no que era también curador de “almas”, cercano a la Guardia Civil y, en general, al Ejército. Realmente fue un misionero apostólico,  muy comprometido con la unidad de los católicos. De hecho, aparece inscrito en los Congresos Católicos Nacionales celebrados en Madrid (1889) y Zaragoza (octubre, 1890).  Fue nombrado Capellán de Honor[4] de Su  Majestad pero no sabemos desde qué fecha. Fallece el 8 de abril de 1993, en Serón,  sin otorgar testamento. El 16 de abril, María de los Remedios, su única hija, renuncia[5] a la herencia de su padre ante el notario de Serón Manuel Martínez Sánchez.



[1] Sacerdotes que ejercen sus funciones en un regimiento o batallón.

[2] Director de la Banda de música municipal de Serón.

[3] María Remedios Fernández Rodríguez  era la presidenta  de la Hermandad de la Virgen de los Remedios en 1892.

[4] Nombramiento por Su Majestad, que implica un salario fijo.

[5] A.H.P.AL., Pr. 10276,  f. 104.

CRUZ DE 5 CAMINOS

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La Cruz de los Cinco Caminos

Más de cuatro siglos en la huerta de Serón

Junto al colegio Miguel Zubeldia, en el cruce de la carretera que lleva hacia Baza o Tíjola y da acceso al pueblo, hay una Cruz de hierro forjado sobre una columna cilíndrica tipo “miliario” que según una leyenda urbana recuerda el lugar dónde fue herido de muerte Luis de Quijada, lugarteniente de Don Juan de Austria, durante la toma de Serón en 1570. Sin embargo, realmente, se trata de una cruz de caminos[1].

La primera referencia a esta cruz la encontramos en un documento notarial de 1634  que recoge la venta[2] de un bancal en Serón: “…bancal que linda con el camino de Palomino en la huerta de esta villa, junto a la Cruz de cinco caminos”.

cruz-5-caminos Cruz de los Cinco Caminos

El texto confirma  la existencia de una cruz colocada en la encrucijada de cinco caminos donde uno de ellos partía hacia la hacienda y cortijos de Palomino en el pago de Cáliz, próximos a Higueral.  El nombre ha perdurado en una rambla, la llamada rambla de Palomino, por encima de Los Hernández y hacia la hoya de Cáliz. Este camino se iniciaría en la actual calle Cervantes pasando por debajo de las eras de la Alcudia[3], lugar donde se encuentra desde 1833 el Cementerio.

Por otro lado, la cuesta de la Iglesia, junto al denominado “pago” del Gadil [4], ha sido siempre una entrada natural a Serón cuando se venía de Baza. Lugar importante porque por allí, debajo del revellín de la Iglesia, pasó siempre la llamada acequia del beber de la fuente Liar.  Un segundo camino de la encrucijada fue precisamente el que da entrada al pueblo por el Gadil y cuesta de la Iglesia. Esto se deduce del documento notarial de venta[5] fechado en 1663 donde se indica: “…casa por bajo del revellín de la parroquia de esta villa, en la calle que baja para la Cruz de los cinco caminos y va a Baza…”  La calle a la que hace referencia el texto y que bajaba a la cruz es la actual calle Nogueral.

Los actuales caminos hacia Baza y hacia Tíjola fueron otros dos caminos que llegaban a la cruz. La huerta de Serón contaba con otros pagos importantes cuyos nombres perduran: el Olivar, cañada de San Marcos, el Quemado y el Carmedí.

El quinto camino era el que iba al Quemado y continuaba hasta la Cantarería. Lo confirma el documento de venta de 1691 donde Andrés de Arriaga, vecino de Serón, vende al licenciado Carlos Suárez, beneficiado de la Iglesia parroquial de Serón “dos bancales en la huerta, bajo la Cruz de los cinco caminos que lindan con el camino que va al Quemado…”

Por tanto, de la Cruz de los Cinco Caminos partían el camino a Baza, el de Palomino, el que iba al Quemado, el camino a Tíjola y el que entraba a Serón por el Gadil y cuesta de la Iglesia. Esta encrucijada estaba muy cerca de la actual, entendiéndose que por modificaciones en la carretera y acceso al pueblo,  la cruz fue desplazada hasta su lugar actual.

Por su lectura clara presento un documento del año 1835 que corresponde a la subasta de dos fincas: “…siendo una de ellas un bancal y una parata contigua al mismo, en el Pago de la Huerta de esta villa y sitio de la Cruz de los cinco Caminos de nueve celemines y medio, tasado a veinte ducados…”

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Referencia a la Cruz de los Cinco Caminos en el año 1835

Esta cruz perdura con este nombre hasta final del XIX. A principio del XX el lugar  aparece referenciado simplemente como Pago de la Cruz.

FLORENCIO CASTAÑO IGLESIAS



[1] Cruz que se colocaba en los caminos como elemento que sacraliza el espacio. Los fieles, al partir o regresar, se humillaban agradeciendo su protección.

[2] A.H.P.AL., Pr. 4148, f. 99v.

[3] Alcudía= al-kúdya = loma, colina, cerro.  El Cementerio católico de Serón fue construido en 1833, siendo Alcalde Mayor D. José Antonio Vázquez.

[4] Barrio que había bajo la Iglesia, al final de la cuesta.

[5] A.H.P.AL., Pr. 4193.